Imprescindible
Sitio pequeño y acogedor, en la esquina de la calle. Si no lo conoces pasas por la puerta sin darte cuenta y no descubres las maravillas que incluye en su interior.
Cocina a la vista, con una carta impresionante, cualquier cosa merece la pena. De postre muy recomendable la lasaña de frutas.
La carta de vinos un poco corta y pocas opciones, aunque bien de precio.
Servicio y limpieza más que correcto, llegando a lo impecable.
Tan solo un punto negativo, los servicios, están muy descuidados en comparación con el resto del local.
Precio medio de 35 a 40 euros según el vino que se pida.