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La verdad sobre los restaurantes

ALBERTO DE LUNA FANJUL

Asia Gallery

+34 913 60 00 49

de lo mejor de 2014

Plaza de las Cortes 7 (Hotel Palace) <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 110 personas

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CHINO DE LUJO Y CALIDAD NORMAL DENTRO DEL HOTEL PALACE

'me gusta' 'me gusta'

ASIA GALLERY está situado dentro del Hotel Palace y es uno de los mejores chinos de Madrid. Un peldaño por encima, pero también más caro, tenemos al TSE YANG, dentro del Hotel Villamagna.

Ambos chinos son bastante occidentales por lo que gustarán a cualquier español.

Si queremos un chino más auténtico gastronómicamente hablando, podemos ir a EL BUND (ver crítica).

Y ya si nos atrevemos con todo y queremos comer lo que realmente comen los chinos, entonces tenemos que ir a DON LAY, ROYAL CANTONES y BUEN GUSTO.

Lo mejor de ASIA GALLERY es que tiene oferta del 40% de El Tenedor por lo que no se te ocurra comer aquí sino vas con dicha oferta.

Como decía, el restaurante se encuentra dentro del Hotel Palace. Tienes que entrar, pasar la recepción, llegar al gran salón “La Rotonda” donde verás a huéspedes forrados tomándose un café o una cerveza a 7 €, y al fondo te encuentras Asia Gallery.

El espacio que ocupa el restaurante me gusta bastante. Es muy acogedor. Lo mejor son las mesas que hay en lo alto, dentro de una especie de casetas. Intenta hacer la reserva ahí.

La clientela, como es de esperar, son en su mayoría extranjeros alojados en el hotel aunque también encuentras algún españolito.

Yo he ido ya varias veces, la última un domingo por la noche, y había bastante gente.

En cuanto a la comida, tienes lo típico de cualquier chinaco pero en calidad, presentación y limpieza infinitamente superior.

Definición de chinaco: “dícese de restaurante de barrio regentado por amarillos, con igual decoración estés en Móstoles o en Torrelavega, normalmente con palabras como “muralla” o “dragón” en su nombre, y por donde por 4 duros comes un rollito primavera bañado en grasa, un arroz tres delicias que sabe igual en cualquier chinaco de España, y otros platos como pollo -o polla, nunca se sabe- con almendras, cerdo -o perro, nunca se sabe- agridulce, etc. Además los camareros, aunque lleven en España 8 años, sabrán de español lo justito. Normalmente a los dueños de estos chinacos te los podrás encontrar en el Casino de la ciudad”.

Nosotros tomamos:

Dim-Sum variados (16,50 € que con descuento queda en 10 €). La verdad es que su presentación no es muy apetecible pues vienen servidos todos apelotonados en la típica cesta. El mejor es el de gambas. Los de carne no saben a mucho por lo que te recomiendo los mojes bien en la salsa de mostaza que los acompaña.

Arroz frito con gambas (9,50 € que se queda en 5,70 €). No deja de ser un arroz pero, acostumbrado al típico arroz 3 delicias de chinaco de barrio que no sabe a nada, este está muy bueno.

Noodles salteados al estilo cantonés (15,50 € que se queda en 9,30 €). Correctos.

Lo mejor de la carta es el auténtico pato lacado estilo Pekín que cuesta 45 € medio pato y 80 € el pato entero. Para 3, el medio pato da de sobra. Lo sirven en los típicos crepes con puerro y pepino. A mi particularmente el pato pekinés es un plato que me encanta y aquí lo hacen bastante bien.

Los postres no merecen mucho la pena.

Con típico Rueda, y pidiendo el pato que es lo más caro, lo normal es pagar unos 30 €.

Como el local es bonito y está dentro del Palace, lo que quieras o no le da un toque especial, le subo algo la nota.

BdG12

entre este y el del VIllamagna, por cual te decantas?
porque a este lo valoras con 4 estrellas, y al de Tse Yang con 3* sin embargo mencionas que "peldaño por encima, pero también más caro, tenemos al TSE YANG, dentro del Hotel Villamagna"

hace 6 días

El Bund

+34 911 15 18 13

de lo mejor de 2014

Arturo Baldasano 22-24 <m> Arturo Soria 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 202 personas

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CHINO DE CALIDAD CON BONITA TERRAZA

'me gusta' 'me gusta'

En Madrid podemos distinguir 4 tipos de restaurantes chinos.

Chinos lujosos y adaptados totalmente al gusto occidental: ASIA GALLEY (Hotel Palace) o Tse Yang (Hotel Villamagna).

Chino en un local chulo pero sin el lujo de los anteriores y con una cocina más auténtica aunque sin pasarse: EL BUND.

Chino de calidad pero totalmente auténtico, en un local que sin ser cutre no tiene especial decoración: DON LAY, ROYAL CANTONES, HOT POT y BUEN GUSTO.

Chinaco: “dícese de restaurante de barrio regentado por amarillos, con igual decoración estés en Móstoles o en Torrelavega, normalmente con palabras como “muralla” o “dragón” en su nombre, y por donde por 4 duros comes un rollito primavera bañado en grasa, un arroz tres delicias que sabe igual en cualquier chinaco de España, y otros platos como pollo -o polla, nunca se sabe- con almendras, cerdo -o perro, nunca se sabe- agridulce, etc. Además los camareros, aunque lleven en España 8 años, sabrán de español lo justito. Normalmente a los dueños de estos chinacos te los podrás encontrar en el Casino”.

El famoso chino Submundo en el parking de Plaza España no sabría donde encajarlo. Es más cutre que un chinaco pero precisamente por ser tan cutre, y sus bajos precios, se ha ganado una fama exagerada.

Volviendo a El BUND, este se encuentra en un chaletaco de Arturo Soria. Sorprende bastante ver el pedazo local que ocupa.

Por dentro hay varios salones, todo muy bien puesto.

Sim embargo, el punto fuerte es su terraza que es donde yo siempre he cenado. Es terraza enorme y con varios espacios. Al estar rodeada de árboles le da un encanto especial y evita que te achicharres de calor. Tiene más encanto por la noche aunque hay zonas que pecan de demasiado oscuras por lo que no se ve bien lo que uno come. Cuenta con una mesas redondas si sois muchos.

Suele estar bastante frecuentado por propios chinos lo que es señal de que aquí sirven comida auténtica.

Ojo a los chinos cuando se emborrachan, la lían bastante parda.

La carta es enorme, creo que tiene más de 100 platos. Puedes pasarte un buen rato para decidir qué coño pedir así que, al menos las primeras veces, aconsejo te dejes aconsejar por el maitre.

En mis visitas, y por si os puede ayudar a decidir, he comido lo siguiente:

Tapita de sepia (6,80€). Plato de tiras de sepia con una salsa muy rica.

Una de las supuestas especialidades de aquí son los dim sum. La verdad es que no me parecen gran cosa. El mejor es el de carne, llamado shaomei cantones (1,50 €). Sin más el dim sum de gamba, llamado, creo, shaomei shanghaines (2€). Y no me gusta el dim sum de verdura (2€).

Berenjena sichuanesa (5,50€). Otro plato de entrante que está muy bueno gracias a la salsa que baña la tierna berenjena.

Costillas al estilo Shan (6,80 €). Realmente este plato son huesitos con un poco de carne y bañados en una deliciosa salsa. Con el cuchillo es imposible sacar la carne por lo que, si hay confianza, es mejor meterte cada hueso en la boca, sacarle todo su sabor, y luego echar el hueso.

Rollito de marisco (7,50 €). Un entrante bastante insípido. Prescindible.

Ternera a la piedra (14,50€). Viene servida en un cuenco con piedras hirviendo por lo que, si es de noche, tened mucho cuidado con no comeros una de esas piedras porque podríais palmar directamente. Plato muy recomendable.

Pasta cortada a mano (9,80€). Buenísimo. Hay que pedirlo.

Muslo de pollo (9,80€). Es pollo frito picante. Otro plato muy bueno.

Arroz frito cantonés (7,50€). Muy correcto.

Vieiras en salsa XO (22,80€). La salsa XO me encanta y al menos estas vieiras sabían a vieira y no a plástico.

Pato a la pekinesa (22€). Mi pato pekinés favorito es el de Tse Yang o Asia Gallery pero este está bueno.

Gambas a Shanghainesa (17,10 €). Plato sumamente peligroso de comer debido al alto riesgo de pringarte de salsa. O te pones babero y comes las gambas con la mano chupando la cabeza y todo el cristo, o como intentes ser modosito y comerlas con tenedor y cuchillo la vas a liar petarda. Rico.

De postre, recomendable el foundant de chocolate y el helado de sésamo o mango. Sin más la tartaleta de batata (5,80 €).

Con vino, el precio medio aquí ronda los 30-35 €.

A mí la verdad que por su agradable terraza es un chino que me gusta frecuentar. El tema es acertar pidiendo porque, como es lógico cuando tienes una carta tan amplia, entre los 100 platos que puedes elegir hay bastante mediocridad.

Alexo

Hot Pot? Ese no lo conozco. Por donde cae?

hace 1 mes

La Bombi

+34 942 21 30 28

de lo mejor de 2014

Calle de Casimiro Sáinz 15 Santander, Cantabria , España

guardado por 44 personas

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ACTUALMENTE, EL MEJOR SITIO DE PESCADO DE SANTANDER

'está OK' 'está OK'

La Bombi es todo un clásico de Santander y junto al Puerto, la Mulata y la Posada del mar, se disputa el primer puesto al mejor restaurante de pescados. Otros competidores como Marucho, Casa Gele o Gelín quedan lejos de los anteriores.

Fuera de esa lista, debemos mencionar a Cañadío –que en términos generales puede ser mi favorito actualmente- y Serbal que es el único con estrella en Santander capital y que también me gusta mucho.

Ciñéndonos a los restaurantes de pescado, mi ranking ahora en 2014 queda así:

1. La Bombi, del que ahora os hablaré.

2. El Puerto. Siempre ha sido mi número 1 pero por varias cosas tengo que relegarle al segundo puesto. Para empezar, los precios. El Puerto es sin duda el restaurante más caro de Santander (80 € para arriba) y no siempre lo vale. Se supone que es quien consigue las mejores piezas de pescado y marisco pero eso era antes; ahora la cosa ha cambiado, sobre todo desde que murió su pescador de confianza. Por eso es un sitio que sigue viviendo de las rentas y de la fama que tuvo hace unos años, cuando era toda una institución en el norte de España. Y vive de las rentas porque los precios siguen siendo altísimos pero la regularidad que había antes y que garantizaba absoluta calidad y exclusividad ya no es tal, pudiendo haber días donde comas un marisco espectacular y otro donde lo comas regular, y ambos te los cobrarán a igual precio. Y cada vez más gente se está pispando de eso y de ahí que su número de clientes esté bajando de forma alarmante. Otro punto negativo es su servicio de sala con unos camareros absolutamente apáticos. Otro fallo son sus famosas gabardina que siempre me parecieron su plato estrella pero que algo han cambiado que hace que ya no sean tan brutales como antes. Yo suelo usar el Puerto para picar en la barra unas ricas rabas, las gabardina y sus deliciosas nécoras gratinadas. En sala, si cenas ahí, aparte de estos entrantes, pide como pescado el mero al horno que está delicioso.

3. Posada del mar. Es el único que tiene terraza. Suele tener buenas piezas. Raciones enormes por lo que si te sabes organizar, por 50 euros cenas.

4. Mulata. Es considerado el que tiene mejor relación calidad-precio de todos. Buenos pescados y mariscos y excelentes arroces, todo a precios moderados.

La Bombi ha subido al número 1 del ranking más que por méritos propios por desmérito de su mayor competidor, el Puerto.

A diferencia de este, La Bombi ha sabido mantener una regularidad de ofrecer siempre buena calidad de pescado y marisco y no vender nunca gato por liebre, que como antes comentaba, es el desmérito del Puerto.

De precio, suele andar por los 50-60 € frente a los 80 € del Puerto.

Pese a ser el número 1, hay que reconocer que si tu objetivo es meterte un homenaje a marisco, debes ir a jugártela antes al Puerto que a la Bombi. Puede que te la metan por el culo haciéndote pagar 160 € por un marisco que no lo vale, pero si pillas al Puerto en un buen día, es invencible.

A diferencia del Puerto, el ambiente de la Bombi es mucho más joven y ruidoso. Un grupo de jóvenes cántabros jamás organizaría una cena de amigos en el Puerto, cosa que sí se hace con frecuencia en la Bombi. Eso no significa que la Bombi sea el puto 100 Montaditos sino que pese a ser un sitio elegante, no es tan rancio, casposo y carca como puede resultar el Puerto. Además La Bombi trabaja bastante las carnes. Yo jamás he pedido aquí carne pero parece que la gente sí.

La Bombi ocupa todo un edificio con varias plantas. En la planta de arriba, que se caracteriza por un comedor con una fuerte luz blanca que debería estar prohibida, hay una terraza donde poder salir a fumar.

Para estar más tranquilo, mejor pide mesa en la planta baja, en la sala que hay entrando a la izquierda.

En mis innumerables visitas he probado:

Salpicón de marisco (21 €). Muy rico y generoso de marisco, no como el del Puerto que es un timo.

Almejas a la sartén (23 €). Buenas.

Tartar de atún (22 €) . Lo pedí receloso ya que casi todos los sitios hoy en día tienen en su carta este plato y pocos merecen la pena. Y me gustó mucho. Como fallo es que viene con demasiado huevo duro y cebolla y creo que no lo necesita. La calidad del atún era lo suficientemente buena como para no necesitar estos acompañantes.

Maganos encebollados (25 €). Un clásico de la tierruca que siempre hay que pedir.

Bonito con tomate (22 €). Ya sabéis que Santander es tierra de bonito y aquí preparan uno con tomate bastante rico.

Albóndigas de bonito (14 €). Ricas.

De pescados, me gusta su machote (22 €), la lubina (23 €) -mejor al horno que a la sal- o su mero (24 €). Otro buen pescado.

Los postres son prescindibles pero si quieres algo dulce, pide leche frita, tocinillo o tarta de queso.

Con vino, el precio ronda los 50-60 € por barba.

Un sitio para repetir muchas veces.

Bacira

+34 918 66 40 30

Calle del Castillo 16 <m> Iglesia 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 51 personas

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PROMETEDOR PERO SIN SORPRESAS. SUPUESTA FUSIÓN ASIÁTICO-MEDITERRÁNEA CON BUENA RCP

'me gusta' 'me gusta'

Ya sabéis que vivo deseoso de conocer nuevos restaurantes y si además en teoría tienen una cocina fusión mi empalme es absoluto.

Mi último descubrimiento se llama BACIRA del que había oído hablar por twitter a uno de los chefs de Nakeima. Si un Nakeima, que son Dios, dice que le gusta un sitio que hace cocina fusión, hay que ir cagando ostias a conocerlo y eso es lo que he hecho yo.

Al frente de Bacira están tres jóvenes cocineros curtidos en los fogones de Nikkei –y en otros sitios como Celler, Kabuki, 99, etc-. Me gusta mucho que gente joven monte nuevos restaurantes –véase Nakeima o Montia- pues les gusta romper con las reglas y el formalismo a cambio de proponer conceptos originales y divertidos.

El restaurante ocupa el local del antiguo Amasia, un sitio montado por los de Ginger Boy que a mí me gustaba mucho y que incomprensiblemente cerró a los pocos meses de abrir.

La decoración la han dejado prácticamente igual. Realmente el local es bonito, por lo que poco cambio necesitaba. Aunque pueda pecar de algo frío, no vamos a ponernos pijoletas porque como primer local para montar un restaurante por tres jóvenes, el sitio es perfecto.

La cocina que aquí venden es una fusión entre Asia y Mediterráneo. El concepto a día de hoy no es nuevo. Sitios como Nakeima o Candela, entre otros, ya utilizan esta fórmula, y por ahora con mejor resultado. Y es que ayer no vi mucha fusión en el Menú que nos sirvieron.

Bacira acaba de abrir así que es fundamental ir dejándoles tiempo para que vayan rodando. Pelotazos como el ocurrido con Nakeima, Montia o Soy Kitchen solo pasan cada cierto tiempo así que intentemos no usarlos como referencia.

Sí que debo reconocer una cosa y es que el que aquí suscribe ya ha visto mucho en su corta pero intensa vida gastronómica –mismamente, y a modo de simple ejemplo, en los dos últimos meses han caído visitas a sitios del nivel de Celler de Can Roca, Miramar, DiverXo, Güeyu Mar, Dos Palillos, Espai Kru, Kabuki, Nakeima o Solana- por lo que es difícil ser sorprendido. A veces pienso que por llevar tal ritmo de restaurantes no puedo evitar hacer comparaciones pese a ser consciente de que estas siempre son odiosas.

Volviendo a Bacira, para la cena hay dos opciones, o pedir a la carta o tomar su menú degustación al excelente precio de 30 €. Al mediodía tiene un menú de 2 platos y postre a 13,90 €.

En carta, casi todos los platos pueden tomarse en medias raciones, lo cual siempre se agradece. Los precios de las raciones oscilan entre los 8 y los 22 € y las medias entre 5 y 10 €.

Por servicio de mesa te cobran 1,50 €. A mí siempre me ha parecido feo ese detalle en la cuenta. Queda más elegante camuflar ese 1,50 en el precio del menú o de los platos a cobrarlo así a pelo. Es algo personal.

Lógicamente, para una primera visita había que probar su menú degustación.

Antes de empezar a hablar del Menú debo explicar que aunque este varía con frecuencia, está compuesto únicamente a base de los mismos platos que puedes pedir de carta por lo que el Menú no ofrece nada original y diferente sino que su único sentido es puramente económico, permitiendo probar 4 platos, que además no los eliges tú sino el chef, que a carta saldrían a unos 42 € por un precio cerrado de 30.

Yo a este tema le daría una vuelta, metiendo en el Menú platos que no estén o no suelan estar en carta, es decir, incluir creaciones nuevas que les vayan surgiendo y que dependan un poco del producto que haya en el mercado cada día. Es una forma de potenciar el Menú y enganchar a la gente a volver para probar cosas nuevas.

Que el menú sea que el chef elija por ti qué platos de la carta vas a tomar, no le veo sentido.

El Menú empieza con un aperitivo de melón con sal, pimienta y corteza de limón. Refrescante.

El primer plato es una bomba: foie, vainilla, chocolate blanco, pedro ximenez y brotes. Servido en una tacita de café bombón, me gustó bastante aunque puede resultar empalagoso. Me recordó mucho a un postre de Els Brancs (1 estrella en Roses) que servían en copa de martini. Quizás como pega decir que está demasiado consistente, un toque más cremoso y ligero y el foie más atemperado podría venirle bien.

Pasamos al mejor plato del menú, Anguila ahumada con ricota, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy. Fantástica la mezcla. Sobresaliente.

Continuamos con un Pulpo a la parrilla ligeramente ahumado y espuma de patata y butifarra negra. Buen sabor. Lo que no veo que encaje mucho es la butifarra negra. Mezclada con el puré de patata está muy rica pero todo mezclado, a modo de mar y montaña, no lo veo. Yo al final me comí la butifarra por un lado y el pulpo con la patata por otro. En general me pareció un plato simple, poco original para lo que yo esperaba de este sitio.

Y el menú acaba con la Albóndiga guisada de rabo de toro con puré especiado. Te lo sirven con un cubreplatos de cristal que te lo destapan en la mesa para expulsar el humo con el aroma del plato. Algo muy visto y que aporta poco pero que siempre queda bien. Me gustó.

Como el menú nos pareció poco y nos apetecía probar algo más, pedimos de carta un Gazpacho de cereza con helado de jengibre y tartar de langostinos (9 €). Gran acierto porque estaba riquísimo.

También tomamos el Huevo a 65º con sus migas, patatas y chorizo (8 €). Plato contundente. Muy rico.

De postre, el Menú incluía el Pan de especias con chocolate, helado de naranja, aceite, pimienta y sal. A mí personalmente no me apasiona la mezcla del chocolate con aceite y además el chocolate con naranja es poco original. Simplemente correcto.

Con varias copas de vino sueltas –por copas tienen 3 blancos, 2 tintos, un cava y champagne- la cena, entre dos, salió a 96 €, es decir 48 €.

La calidad de la comida me ha parecido buena y sobre todo prometedora. La carta es amplia y hay cosas muy apetecibles que probaré ya en septiembre.

El conjunto de la relación calidad-precio es desde luego uno de sus puntos fuertes.

Como puntos a mejorar:

Yo le metería más toques fusión al menú, más radicalidad. Ya sé que el menú no es fijo, pero al menos el que yo ayer tomé tenía muy poco de esa cocina fusión Asia-Mediterráneo que Bacira vende.

También le daría algo más de alegría a la experiencia, como por ejemplo aprovechar que son tres chefs para que interactúen más con los clientes, tomando la nota como hace César en Lakasa o explicando los platos. A veces influye mucho cómo te cuenten los ingredientes y preparación de un plato para que se te despierte un mayor interés por probarlo.

Otra sugerencia que lanzo es que, con la experiencia que tienen por haber cocinado en los mejores japos de Madrid, incluyan algún nigiri original y más guiños japoneses que a la gente eso le encanta.

En resumen, como es mejor ser exigente, creo que hay cosas que se pueden mejorar. Tienen capacidad para ello. Estos chicos tienen la ilusión, el conocimiento y el local para abrirse un hueco importante en Madrid. Yo confío en ellos y por eso doy esta puntuación aunque esta primera visita no me haya sorprendido especialmente. En septiembre volveré con la caballería y nos tomaremos toda la carta y ahí sí daremos un veredicto final.

Soy Kitchen

+34 915 48 88 79

Plaza de los Mostenses, 4 <m> Noviciado 2 3 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 92 personas

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ALTA COCINA ASIÁTICA EN UN BARETO CUTRE QUE LO ESTÁ PETANDO ESTE 2014

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

En abril 2014, el crítico Capel habló muy bien en su blog de El País sobre un nuevo asiático casi clandestino llamado SOY KITCHEN. Desde ese momento, un restaurante absolutamente desconocido para el común de los mortales, ha pasado a convertirse en objeto de deseo para los locos gastronómicos que, como yo, matamos por descubrir nuevos y sorprendentes restaurantes. Y desde luego que SOY KITCHEN más sorprendente no puede ser.

Dije en mi primera crítica que este sitio lo iba a petar y se ha cumplido mi profecía. Actualmente SOY KITCHEN es uno de los sitios más jodidos de reservar en Madrid, debiendo llamar con varias semanas de antelación.

Tras haber ido a tantos restaurantes, cada vez noto más que si el sitio no me sorprende, me aburro. Y ya no hablo solo de sorpresa en cocina, hablo de sorpresa en local, en presentación. Hablo de sorpresa global.

Me aburren los restaurantes de primero y segundo. Me aburren los restaurantes serios y elegantes. Me aburre el postureo. Me aburren los restaurantes donde ya de antemano sé qué me voy a encontrar, qué sabores voy a probar y por tanto sé que nada me va a sorprender. Me aburre la gente que no aprecia comer o que se llena con dos hojas de lechuga. A veces, me aburre y cansa la vida misma y la gente que por ella deambula.

Me gusta sentarme en las barras. Me gusta que no haya mantel. Me gustan los camareros guindilla. Me gusta que no me den a probar el vino. Me gusta no saber lo que como. Me gusta lo cutre si se come de cojones. Me gustan los menús de 4 horas que acaban en gintonics. Me gustan los chefs que no se lo creen y se sientan a charlar contigo. Me gusta salir a fumar para hacer más llevadera la comida. Me gusta la gente que se atreve a comer de todo y nunca se llena. Me gusta divertirme.

Por eso amo descubrir sitios como NAKEIMA, STREETXO, SALA DE DESPIECE, LA CANDELA o MONTIA, por poner unos ejemplos sencillos de Madrid.

Pues bien, llevaba ya un par de meses algo aburrido gastronómicamente hablando y, en las dos últimas semanas, visitas como la de AZURMENDI o la de ayer a SOY KITCHEN me han hecho volver a creer. Creer que aún no lo he visto todo. Creer que aún me puedo sorprender. Volver a creer en la magia de la cocina, en la magia de la vida. Ha sido como volverme a enamorar. Qué bonito joder.

¿Qué tiene de especial y diferente SOY KITCHEN? Os cuento.

SOY KITCHEN se encuentra al lado del Mercado de Mostenses, entre Gran Vía y Plaza de España.

La zona no es nada bonita. De hecho, es una zona fea y poco agradable. Pero estás al lado de Gran Vía. Que un restaurante donde se coma bien no se encuentre en las calles típicas de Madrid es un punto a favor.

Por cierto, hay un parking al lado para los que vayáis en coche y seáis de Burgos.

El restaurante en sí es un bareto, pero bareto literal, donde jamás se te ocurriría entrar si no supieras a lo que vas. Nada más entrar, lo que te encuentras es una barra, 4 mesas con tres viejos viendo el futbol y una máquina de Frigo. Me encanta. Que en un sitio aparentemente tan cutre luego se coma de cojones, me pone cachondo.

Al fondo de ese bareto de mala muerte, unas escaleras te conducen a la planta de arriba donde se encuentra realmente SOY KITCHEN.

Esta sala, ya no tan cutre, es pequeña. 6 mesas.

Hay 3 grandes ventanales con unos pequeños balcones que ahora con el calor dejan abiertos. La vista a la calle es fea de cojones pero es agradable cenar con la brisa entrando.

En esta parte de arriba se encuentra la mini cocina.

De fondo suenan canciones como la de Titanic o Ghost. De coña. No me digáis el porqué de esa música pero es un punto más para el rollito que tiene SOY KITCHEN. Ya si pusieran a Julito Iglesias sería el descojono.

Por la mezcla cutre-chulo, por el rollo que tiene, y por ser diferente a cualquier otra cosa vista en Madrid, ya me han conquistado.

Me flipa descubrir sitios así.

Claro que todo esto no serviría de nada si no se comiera bien, así que pasemos a la comida.

El cocinero de SOY KITCHEN es un tipo de lo más peculiar llamado Julio. Es de Pekín pero lleva ya unos años en España. Pese a eso, su español es lamentable por lo que te costará, y mucho, entenderle. Esa es su gracia. Julio, además de ser un crack en la cocina y sobre todo en el manejo del wok, es un puto cachondo. Me encanta el rollo que tiene.

Estuvo varios años trabajando en Pamplona donde ganó algún concurso de pinchos. Posteriormente se vino a Madrid donde trabajó en un catering.

Y hace justo un mes, abril 2014, se decidió a coger este local de mierda y convertirlo en el nuevo asiático de moda de Madrid. Y no hablo de moda en plan Dray Martina y mierdas de esas. Hablo de moda en el sentido de que cada vez más gente quiere ir a conocer SOY KITCHEN por lo que conseguir mesa se complica a cada día que pasa. Y tras esta crítica mía, más se complicará. Quedáis advertidos.

En SOY KITCHEN no existe carta aunque verás un par de carteles con una carta de platos chinos. Pura decoración.

Lo que aquí ocurre es que Julio sale, pregunta si coméis de todo y si toleráis el picante, y entonces os va sacando platos hasta que digáis basta.

Mi recomendación es ir a mediodía pues la comida es bastante fuerte y sino luego podéis pasar una mala noche.

Nosotros fuimos a cenar con el objetivo de no decirle basta a Julio y creo que cumplimos. Eso sí, de los tres que éramos, uno acabó jodido del estómago, otro cagando fuego y otro se salvó por tomarse un protector gástrico. Chico listo.

Julio se encarga personalmente de servir cada plato por lo que aquí hay que ir con calma, nada de prisas. Tened en cuenta que aunque haya 6 mesas, ir a cada una explicando los platos lleva su tiempo. Ayudando a Julio hay dos simpáticas camareras chinas y en cocina tiene de pinche a otro chino.

Es posible que cuando reservéis mesa os digan que tenéis que ir a una hora concreta. Para cenas, o vas a las 9 o ya a partir de las 10. Para comidas, a las 2 o a partir de las 3. Esto no significa que a los de las 9 les echen a las 10. Simplemente es por tema de timings en cocina.

Pasando a los platos de la cena, sinceramente no tiene mucho sentido que os los cuente, aunque lo haré.

Y digo que no tiene mucho sentido por varios motivos.

Primero porque la carta -que no existe- cambia mucho. Prácticamente cada día hay algún plato nuevo. Y es que Julio va al Mercado Mostenses, compra lo que le convence y luego se pone a crear platos.

El segundo motivo es justamente lo de crear platos. Cada plato es de su padre y de su madre. Todo son creaciones imposibles de comprender pero que luego están cojonudas. Es una mezcla de cocina china, coreana, tailandesa y asiática en general. Este sitio no es apto para tikismikis que no salen de la tortilla de patatas de su madre y la croqueta de su abuela. Aquí se viene a experimentar sabores nuevos. Como se decía antes sin que te acusaran de homófobo, aquí se viene sin mariconadas.

Y tercero porque, como ya os he dicho antes, a Julio se le entiende como el culo y por tanto, cuando explica los ingredientes de un plato, uno solo pilla dos o tres. El resto es ininteligible. Con lo que sí que me quedé es que muchos platos llevan nabo. Parece que a Julio le gustan los nabos y quiere que nos los comamos.

Empezamos con un plato de pez mantequilla acompañado de una deliciosa salsa agridulce. Se mezcla todo y a la boca. Muy bueno.

Pasamos a unos tallarines con carne y salsa de cacahuetes. De lo mejor de la cena. Deliciosos.

Riquísimo también una especie de nido a base de pasta crujiente rellena de boniato. Se come con las manos. A lo cerdo. Como debe ser.

Llega el turno del pulpo con salsa agridulce y unos dim sum. Lo trae todo a la vez y es que hay platos que ocupan media mesa. Es curioso que muchos de ellos vienen servidos en bandejas que normalmente se usarían para llevar los vasos. Julio las usa como plato de presentación.

Los dim sum estaban muy ricos pero eran excesivamente chiclosos. Era como masticar un puto Boomer.

El pulpo estaba bueno pero recordaba un poco a la salsa del principio.

Tras el pulpo, Julio nos enseña unos cangrejos vivos y nos pregunta si los queremos. Vaya pregunta. Pues claro joder. Este plato de cangrejos, que no es un chilli crab, está de muerte, y se acompaña con unas setas y unos ricos tallarines. Sobre el plato, que se sirve en una cesta hirviendo, nos cuenta que hay unas ostras en tempura que debemos comer inmediatamente. Joder la puta cesta abrasa y nos pide que metamos ahí la mano a lo loco y saquemos la ostra en tempura. Aprecio mucho mi mano como para seguir su consejo. Take it easy. Riquísima la tempura con buen sabor a ostra, como debe ser.

El menú acaba con un plato de carne o pescado. Nosotros le dijimos a Julio que nos trajera ambos.

El de carne es un solomillo con otra vez la misma, o al menos parecida, salsa agridulce. Se acompaña de un extraño pero riquísimo pan. Y en un lado de la bandeja te pone cebolleta y nabo con una finalidad que Julio nos contó y que no logramos entender.

Y el menú acaba con el plato más flojo, una lubina con otra vez la salsa esa. No estaba mal, pero fue lo que menos nos gustó.

Como pero, se le puede achacar a Julito que abusa de la misma salsa y del glutamato (un potenciador de sabor) por lo que muchos platos acaban sabiendo parecido. Debería corregir esto.

No existen postres caseros así que, como nos apetecía algo dulce, tomamos unos bombones helados magnum temptation. Eché de menos un Frigopie. Le pedimos a Julio que, como había hecho con los demás platos, nos explicara este también. Nos mandó a la mierda.

Toda esta cena, saliendo bastante llenos y siendo los que más comimos de todo el restaurante, duró unas dos horas y media. Si el sitio hubiera estado lleno posiblemente habría durado una hora más.

Por eso lo que os decía de ir sin prisas.

Para beber, quizás lo que mejor pegue a este tipo de comida sea cerveza aunque nosotros también tomamos albariño Mar de Frades (26,50 € cada botella, hay que joderse). Ciertos platos maridan bien con sake así que decidle a Julio que os ponga alguna botellita.

Tras la cena estuvimos hablando con él. Nos contó que su objetivo es ir haciéndose un nombre y luego ya montar un sitio mejor con una cocina más amplia y varios ayudantes.

A mí me gusta el rollo actual y no quiero que lo pierda. Irse a un sitio mejor puesto le haría perder todo el encanto. Pero entiendo que él también querrá ganar dinero y con el concepto actual no tiene mucho margen; además puede acabar hasta el nabo de cocinar todo el puto día en un habitáculo de 2x2.

Si quieres, Julio te puede cocinar un pato o un cochinillo entero encargándoselo con 2-3 semanas de antelación.

Toda la cena, con 2 de vino, sake y cervezas salió a 166 € que entre tres tocó a 55 €. Ya sabéis que yo siempre acabo pagando 20-30 € más de lo que sería el precio medio así que lo normal es pagar unos 25 €.

Eso sí, mucho cuidado con los precios de los vinos que como te descuides pueden subirte la factura de manera considerable.

Por cierto, si no pongo precio de los platos es porque nunca sabrás lo que cuesta cada uno. Ved la foto del ticket y lo entenderéis mejor.

SOY KITCHEN pasa a ser uno de mis favoritos de Madrid y un sitio donde repetiré muchas muchas veces.

Ya estoy esperando al próximo restaurante que abra y me vuelva a sorprender. Os lo contaré. Mientras, todos a probar SOY KITCHEN.

Rosalía Martínez (Piti)

yo creo que en este tipo de cena le pega más la cervezuki japonesa. Y rebaja la factura un gusto, viendo el precio del albariño...clavada!

hace 4 meses

Marieta

+34 915 75 75 53

Paseo de la Castellana 44 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 42 personas

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EL RESTAURANTE DE MODA DONDE VAN TODAS LAS NIÑAS COOL Y GUAPAS DE MADRID

'me gusta' 'me gusta'

Si yo montase un restaurante en Madrid, probablemente se parecería a MARIETA: local grande, con terraza, en zona de oficinas para no tener vecinos toca huevos, en Barrio Salamanca-Castellana, con una decoración chula, una zona de barra donde tomar una copa o un cocktail, mesas redondas y alguna mesa alta, música de fondo que va subiendo de volumen según se acerca la media noche, y ambientazo, principalmente pibones.

Eso es Marieta, el nuevo sitio de moda que acaba de abrir en Madrid y que como era de esperar, al menos en esta fase de “novedad”, se está llenando.

Marieta se encuentra al lado de Green y del Lateral de Castellana, justo debajo del puente de Juan Bravo. Esa zona de oficinas gracias al Harvest, Lateral y ahora Marieta, se ha puesto bastante animada, a lo que hay que añadir dos discotecas: Green (para niños) y Callejón de Serrano.

Me gusta la ubicación.

Al frente de Marieta se encuentra Fernando Nicolás, un pijazo guaperas hijo de millonetis y socio del hijo de Aznar con el que también tiene Pipa&Co. Bastante pinta de fucker el Nicolás ese la verdad. Ayer estaba por Marieta y si quisiera se podía haber hecho al 90% de las tías que estaban cenando en su restaurante. Si fuera guapo en plan que tengo mil tías detrás, moviera además la noche madrileña y encima fuera millonario, creo que las posibilidades de que fuera un imbécil serían del 99%.

Será que Nicolás sabe mover a pibones en Madrid, será que Marieta encanta a las tías, sea por lo que sea el tema es que ayer jueves el 95%, y no exagero, de los clientes de Marieta eran tías. Ni en Dray Martina había visto tantas tías juntas cenando. Y de todas esas tías, tampoco exagero si digo que el 80% eran guapas o muy guapas. Increíble. Podría parecer casualidad y que todas las pijas cool y guapas de Madrid se pusieron de acuerdo en cenar justo ayer en Marieta pero es que según me comenta la gente, desde que abrió hace 2 semanas, no para de ocurrir lo mismo noche tras noche.

Hay que tener en cuenta que esto no es Londres y que el mundo pijo madrileño es bastante pequeño -ayer en Marieta las tías no paraban de ir a saludar a tías de otras mesas a las que conocían- y que la gente de repente se puede cansar de un sitio y provocar su cierre como ya ha pasado con otros restaurantes de famosos, pero creo que Marieta ha venido para quedarse mucho tiempo.

Esto va para los chicos: entiendo que unos amigos jamás escogerían un sitio como Marieta para una cena de amigotes pero ojo, si lo que buscáis es cena-copa-salir-ligar, no se me ocurre mejor opción que ir a Marieta. Ahí lo dejo.

Como veis, llevo un rato hablando del restaurante y aún no he mencionado su comida. ¿Por qué? Porque realmente en sitios como este la comida pasa totalmente a un segundo plano. No obstante, y esto es un punto a favor de Marieta, ayer no comí nada mal, sabiendo siempre que esto no es un Sacha ni un DiverXo o un Kabuki. La comida está por encima de otros sitios de este rollo como Patio del Fisgón, Dray Martina o Maricastaña.

En mi primera visita nada más abrir, entre cinco que éramos (4 preciosas chicas y yo), tomamos:

Pizza de setas con huevo de corral (9,95 €). De masa muy fina, estaba bastante rica. Buena opción como entrante para compartir.

Sushi de calamares a la romana y ali-oli (7,90 € ocho piezas de maki). Cuando mis amigas propusieron pedir sushi pensé “ya verás que truño nos van a servir” pero coño, estaba bueno. No es un maki de Kabuki o Miyama ni mucho menos, pero estaba muy muy decente.

Ya sabéis que las chicas no comen mucho así que no pedimos más entrantes. Si fueran hombres esto habría sido el pre-aperitivo. Y ojo con este punto. El hecho de que casi toda la clientela de Marieta sea femenino -muchas niñas pijas que con dos hojas de lechuga se llenan- no es bueno para la facturación de Marieta porque aunque lo petes todas las noches, si cada niña no se deja más de 20 euros, no beben vino ni toman cocktails, la facturación será baja y a ver entonces cómo pagas los mega gastos que tiene este sitio.

De segundo, tres de mis amigas, muy originales ellas, pidieron hamburguesa (10,90 €). Pude probar un poco y no me convenció. Vi mucha carne y bastante seca (cierto es que ni les preguntaron cómo querían el punto de la carne ni ellas lo dijeron) y al final con cada mordisco se acababa haciendo un poco bola en la boca. Yo haría hamburguesas menos gordas. Joder además si la clientela es femenina no se van a meter una mega hamburguesa que no les entre ni en la boca.

Yo me decanté por las costillas (11,50 €). Típicas costillas que podrías tomar en Hard Rock o Tony Roma's pero presentado bien. Bien.

También pude probar un decente tartar de atún (12,95 €).

En mis otras visitas, he podido probar las croquetas de rabo de toro (10,90 €) que están buenas. Rica también la pizza de mortadela trufada (9,95 €). La tarrina de huevo poché con patata y trufa -no hay restaurante de moda que no incluya este plato en su carta- no está mal (5,50 €). No me convenció en cambio el mini kebab (10,90 €) que ni mucho menos está mejor que el típico kebab cerdo que puedes tomar de pedo en cualquier puesto callejero, ni el wok de pechuga de pollo (11,90 €).

De postre, muy rica la tarta de cumpleaños con lacasitos (5 €) y la oreo casera (4,50 €).

Para beber, un par de botella de Verdejo Perro Verde (13,90 €), un potente bloody mary (8,50 €) y alguna caña (2,50 €).

En total pagamos 150 €, es decir, 30 € por barba. Muy buen precio la verdad.

Si nosotros que comimos primero, segundo y postre y bebimos vino solo pagamos 30 €, podría decir que la media del resto de mesas estaría en 20 €. Con ese importe será difícil cuadrar las cuentas del restaurante.

Tras la cena, la música sube de volumen -los fines de semana además traen un DJ que pincha deep house muy cremón-, suelen quitar las mesas del comedor, y se convierte en un buen sitio para estar de copas hasta las 3 y luego ya ir a la discoteca. De hecho, debido a la limitada oferta de sitios chulos de copas pre-discoteca que hay en Madrid, Marieta es de las mejores opciones, muy al estilo Makkila de Serrano, un sitio con el que comparte el mismo rollo.

Platea Madrid

Calle Goya, 5 <m> Serrano 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 46 personas

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ESPECTACULAR MERCADO DE PUESTOS COMIDA. LUCES Y SOMBRAS

'está OK' 'está OK'

En Goya llegando a Castellana, a la altura de la Plaza de Colón, donde antiguamente estaba el cine Carlos III, acaba de abrir un nuevo mercado de comida, PLATEA.

El concepto de mercados de comida se ha puesto muy de moda en los últimos años. De hecho, creo que en Madrid hay una burbuja de mercados que puede estallar.

Uno de los primeros mercados con puestos de comida fue el de SAN MIGUEL (año 2009), cerca de Plaza de España. Gastronómicamente hablando, no me parece nada especial y además me resulta bastante agobiante e incómodo ya que se suele llenar y hay pocas mesas donde poder apoyar la comida.

Otro mercado bastante famoso es el de SAN ANTÓN. Situado en Chueca, cuenta en la azotea con una agradable terraza donde tomar copas y un restaurante propiamente dicho donde no se come nada mal, siendo perfecto para cenas de amigos. En cuanto a los puestos de comida, oferta normalilla y sitio muy incómodo pues igual que ocurre en San Miguel, hay pocas mesas para apoyar la comida.

Hace poco ha abierto el mercado de SAN ILDEFONSO. Situado en la calle Fuencarral, se define como un Street Market. Tengo pendiente conocerlo.

Volviendo a lo del boom de los mercados, en estos 5 años ya ha habido la primera defunción. Ocurrió con el mercado de ISABELA que abrió en Paseo de la Habana y a lo poco entró en concurso.

Ojito que, en concepto, PLATEA se parece a ISABELA. Esperemos que no corra igual suerte aunque tras mis dos visitas, no me sorprendería en absoluto.

El espacio que ocupa PLATEA es realmente espectacular. Por instalaciones y decoración, le da mil vueltas a cualquiera de los otros mercados de Madrid.

La primera vez que uno entra en PLATEA se queda alucinando. Dos plantas llenas de puestos de comida y una cocktelería. En los anfiteatros, un restaurante a manos de Ramón Freixá (2 estrellas) que se llama “Arriba” y que habrá que probar. Y arriba del todo, habrá una zona vip y un DJ.

La inversión aquí ha sido descomunal: 60 millonacos.

Al haberse construido sobre lo que era un cine, han aprovechado la estructura para convertir PLATEA en un impresionante y enorme teatro de puestos de comida (6.000 m2).

Puede gustar más o menos la decoración pero de lo que no hay duda es que es algo único en España. Impresionante. Por tanto, como espacio, hay que darle un 10.

Vamos ahora al aspecto gastronómico pues tanta decoración no sirve de nada si no lo complementas con buena comida y comodidad.

COMIDA

No hay duda que el rollo estrella michelín ahora está más de moda que nunca gracias a programas como Masterchef o TopChef. PLATEA no es tonto y ha utilizado la imagen de diversos chefs con estrella para anunciarse.

Aparte de Freixá con “Arriba”, los chefs Paco Roncero (2 estrellas en Madrid gracias a La Terraza del Casino), Pepe Solla (1 estrella en Pontevedra gracias a Casa Solla) y Paco Morán (1 estrella en Asturias gracias a Casa Gerardo) se han juntado para crear tres espacios de tapas que han bautizado La Batea, Castizo y a Mordiscos, y dos propuestas de platos calientes llamadas Entrecortes y De Cuchara.

De estos puestos he podido probar las ostras que sirven en Batea. Se supone que son ostras con un aliño especial o cocinadas. Yo probé la ostra oriental (3 €) que lo único que lleva es salsa de soja y me pareció tan floja que no quise probar más ostras. Encima la semana pasada había tomado en ESPAI KRU (Barcelona) unas ostras tan buenas que Batea me pareció una caca.

En el puesto De Cuchara probamos una ración de unos ricos callos servida en un cartón de mierda. Eso sí, la ración es justita y cuesta 9,5 €.

En A Mordiscos probamos un sándwich Mr. Chang (panceta, pepinillo y salsa hoisin) a 4 € que estaba bastante bueno.

Aparte de estos puestos, hay que destacar otros 4: el mexicano Besos de Sal (de un chef de Punto MX), el peruano Kinua (de los de Viru), el japonés Shikku, y el italiano Fortino.

En Kinua he probado un muy rico ají de gallina en Kinua. Eso sí, siguiendo la tónica general, ración pequeña a 11 €. Y cada pisco a 7 €.

En Besos de Sal, los tacos de carnitas (9€ dos tacos) están muy buenos.

Y en Shikku, simplemente correcto el nigiri de pez mantequilla con trufa o el dim sum de ternera y trufa (3 €).

En resumen, mis primeras impresiones gastronómicas es que la comida es de buen nivel, habrá cosas peores y otras mejores, pero el nivel es medio-alto.

Ahora bien, en general los precios son bastante elevados y las raciones algo pequeñas. En unos tiempos de crisis como los que vivimos, y si tenemos en cuenta que este mercado va dirigido a todos los bolsillos, creo que a la mayoría de la gente le va a costar pagar esos precios.

COMODIDAD

Aquí ha habido una mejora importante desde que abrió. Antes tenías que esperar en el puesto a que te sirvieran la comida, lo que en días de mucho ajetreo podía llevar su tiempo. Ahora han cambiado eso y te dan un aparato que vibra cuando tu comida está lista por lo que ya no hace falta que esperes en el puesto. Así que ahora te puedes sentar en la mesa y esperar ahí hasta que vibre el aparato para entonces coger la comida.

Lo que no ha cambiado y no cambiará es que el número de mesas para sentarse es limitado y en fines de semana puede que estén todas ocupadas. ¿Qué haces entonces? Pues poco puedes hacer más que esperar ahí de pie en medio a que se quede una mesa libre. Esto implica que si por ejemplo vas con un ligue, resulte bastante ridículo estar los dos ahí de pie sin tener donde sentaros. Quedáis advertidos.

AMBIENTE

Como antes decía, en fin de semana se llena bastante, siendo el ambiente bastante pijillo.

El problema que vi es que si bien entre las diez y las doce el ambiente es de todo tipo de edad, a partir de las doce, el ambiente es de parejas de 50 años. ¿Y eso por qué? Pues sencillo. PLATEA cierra a las 02:30. A partir de las doce, aunque los puestos en principio siguen dando de comer, lo normal es que si te quedas en PLATEA sea para tomarte una copa o un cocktail. Mientras tomas la copa, no hay música. Como mucho, puedes ver alguna actuación en el escenario, generalmente algún cantante bastante pereza. Por tanto, si eres joven y quieres tomarte una copa en un sitio animado con música, desde luego que PLATEA no es la mejor opción.

Este mercado en Londres o NY os aseguro que estaría a partir de las doce con un DJ y lleno de gente guapa tomando un cocktail. Aquí somos mucho más paletos.

Además, ¿por qué coño cierra tan pronto? Las 02:30 para un viernes en Madrid es prontísimo. Lo de las licencias es un tema que me parece un atraso absoluto en España.

En resumen, PLATEA es un sitio para repetir, pero entre semana, sin el problema de no tener donde sentarte.

Por cierto, me parece un sitio perfecto para llevar a tu ligue ya que evitas la formalidad que implicaría un restaurante con mesa para dos. Aquí vas de puesto en puesto, te tomas un cocktail, un vino, un taco, etc…y así echas la noche. Pero insisto, ojo con las noches de fin de semana.

Restaurante Villa Magna Rodrigo de la Calle

+34 915 87 12 34

de lo mejor de 2014

Paseo de la Castellana 22 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 21 personas

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POR MUCHO VILLA MAGNA QUE SEA, EL MENÚ GASTROBOTÁNICO, A ESE PRECIO, NO MERECE LA PENA

'no me gusta' 'no me gusta'

Esta crítica ya no aplica debido a que Rodrigo de la calle ha abandonado el restaurante

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El pasado jueves 19 de diciembre me fui a conocer el nuevo restaurante de RODRIGO DE LA CALLE en el Hotel más lujoso de Madrid, el VILLA MAGNA.

Rodrigo de la Calle es un chef especializado en las verduras y es así como obtuvo una estrella michelín en su restaurante de Aranjuez, localidad donde se encuentra otro gran restaurante: Casa José (también con estrella).

Desde hace 3 meses Rodrigo de la Calle ha decidido jugársela y apostar por su nuevo restaurante en el Villla Magna.

Siempre he oído a muchos chefs decir que no les gusta que su restaurante esté en un hotel pues eso implica tener que adaptarse a los gustos de los huéspedes, lo que les limita bastante. En este caso, Rodrigo tiene que adaptarse a unos huéspedes que en su mayoría son forrados extranjeros (recordad que es el hotel más lujoso de Madrid). Lógicamente es una clientela de otro planeta si la comparamos con la que estaría acostumbrado en Aranjuez. Veremos qué tal le sale la apuesta.

Respecto al restaurante propiamente dicho, está decorado en tonos claros y como era de esperar, tiene el lujo propio del hotel donde se encuentra.

Este jueves noche solo había 6 mesas cenando. Debido a que el restaurante es bastante grande, da un poco sensación de medio vacío, hecho que intentan disimular sentando a todos los comensales en la misma zona.

Respecto al ambiente, parte eran extranjeros y parte parejas de altos ejecutivos. Sobra decir que nosotros éramos los más jóvenes con años de diferencia.

Debido a ese tipo de ambiente, a las 12 ya no quedaba ni Perry en el restaurante.

Pasando a la carta, esta es muy variada y es que así se lo debe de exigir el Hotel a Rodrigo de la Calle con el objetivo de poder llegar así al máximo número posible de clientes del hotel.

Para empezar, hay varios menús degustación que van desde los 65 hasta los 95 euros y que es donde se puede apreciar la verdadera cocina de Rodrigo. El menú más largo es el Gastrobotánico que cuesta 95 euros y que para una vez que uno viene a cenar aquí, es el que hay que probar. Consta de 15 platos en total. Este menú tiene una carne y un pescado, a diferencia del otro gran menú, el “Revolución Verde”, que no lleva ni carne ni pescado. A mí un menú de solo verduras me cansaría…no sé vosotros. No obstante, visto la carne y pescado de mi menú, quizás el Verde tampoco habría estado tan mal.

Aparte de los menús hay una carta y por lo que puede ver, casi todas las mesas estaban cenando precisamente de carta. Lo que es seguro es que el Menú Gastrobotánico nadie lo tomó aparte de nosotros. Y es precisamente esto a lo que antes me refería, que para un chef debe producir cierta impotencia ver cómo es poca la gente que se lanza a conocer su verdadera cocina. Y es que muchos huéspedes del hotel no tendrán ni puta idea de que Rodrigo de la Calle es el “chef de las verduras” y ellos lo único que quieren es cenar bien en un ambiente de lujo. Prueba de ello es que los clientes lo que más pedían era el plato de jarrete de ternera lechal, lascas de cebolla y patata cremosa que la verdad es que tenía una pinta cojonuda pero eso sí, 68 eurazos el plato (aunque suele ser para 2). Me cagué en todo al comprobar que el plato de carne de mi menú era ¡pollo! y no un poco de este jarrete.

Pasemos a hablar de nuestro Menú Gastrobotánico. Aviso que no recuerdo bien la composición de varios de los platos pues como os imaginaréis, cada uno es un popurrí de verduras, hortalizas, trampantojos e ingredientes imposibles de recordar. Tras la cena pregunté si por favor me podían dar una carta detallada con todos los platos del menú. Me dijeron que sí que sí pero luego adiós muy buenas…desapareció todo el personal y me quedé sin mi carta….

El Menú empieza con el aperitivo de macaron de alga. Mezcla de dulce con el sabor a mar que ni fu ni fa.

Mucho mejor la croqueta de quinoa acompañada de un rico caldo.

El primer plato “verde” es Aguachile de pamplinas y escarola con flores de cultivo. Plato muy bonito de presentación y colorido pero solo correcto de sabor.

Sigue con la ostra con caviar cítrico que acompaña con zanahorias y verduras de mar. Gran plato donde la ostra hace salir un poco del mundo verde.

Pasamos al peor plato de la cena, unos falsos espaguetis al pesto donde los espaguetis no son pasta sino un tipo de hortaliza que no recuerdo. Plato flojísimo. Es más, este plato te lo dan en cualquier otro restaurante y nadie se lo come. Debido al pesto, es un plato llena estómagos totalmente absurdo e innecesario.

Continuamos con un mejor plato como es el liquen untuoso de hongos con brotes de algas. Muy bueno.

Llega ahora un trampantojo de arroz donde el arroz realmente es verdura. Otro plato muy flojo.

Viene entonces otro plato de arroz que está vez sí es arroz. Arroz con verduras del desierto y una ortiguilla de mar frita encima. Estaba bueno pero la ración era demasiado grande. En estos menús degustación, salvo que el plato sea una puta delicia, que no era el caso, yo prefiero raciones más pequeñas pues si no te llenas innecesariamente, como pasa aquí y pasaba con el pesto.

Abandonamos ya las verduras y pasamos al plato de pescado que consistía en un rodaballo con su piel frita. El rodaballo estaba excesivamente duro. No nos gustó.

Y para acabar el menú, como carne nos traen un Pollo de corral, extracto de hongos y pate de interiores. El pollo estaba bueno pero anda no me jodas, que en una cena de 140€ el plato de carne sea pollo…¡un poco del jarrete u otro plato de cordero que hay en la carta serían mucho más apetecibles que un pollo!

Todo este menú, sin postres aún, nos lo sirvieron en una hora y 15 minutos exactamente. No hay nada que me guste más que una cena larga y reposada de esas que duran 3 horas. Pues aquí empezamos a las 22:00 y antes de las 23:15 ya solo quedaban los postres. Al final se lo comentamos a Rodrigo de la Calle, un tipo muy majo por cierto, quien nos explicó que precisamente la gente lo que le pide es lo contrario, es decir, menús muy rápidos. Será porque aquí van muchas parejas que se aburren y no saben de qué hablar y por eso quieren cenar rápido…una buena cena en pareja o con amigos y acompañada de buen vino debería durar horas….

Respecto a los postres, nos parecieron flojísimos. Ya sabéis que yo soy de postres totalmente dulces y no me gusta que en el postre me metan ingredientes que me recuerden a lo que ya he comido antes. Pues aquí eso pasa con un postre que es (tócate los huevos Mariloles): Ensalada verde de kiwi, apio, algas y estragón. En fin, el sabor del postre era tan apetecible como el nombre.

El segundo postre nos gustó más porque era dulce pero vamos, tampoco fue nada especial: Chocolate con yuzu picante y gel de lechuga.

A las doce ya no quedaba nadie por el restaurante y de hecho la copa nos la mandaron tomar en el bar del hotel….

Para beber, teniendo en cuenta que uno no podía beber, optamos por un delicioso bloody mary de aperitivo (bastante fuerte como me gusta) a 15,45€, un par de manzanillas a 9€ cada una, un Ossian a 37€ y un par de copas de tinto a 7€ cada una. El que no bebía se tomó varios bitter kas al módico precio de 7,73€ cada uno. Acabamos con un Gvine a 20€.

No hay aún opción de maridaje pero sí vinos por copas. No os recomiendo esta opción porque no saber el precio de cada copa puede provocar que os llevéis un buen susto con la cuenta. Recordad que nunca hay que pedir nada cuyo precio no sepáis de antemano.

Total de la cena: 440€, que saldría a 147€ por barba.

¿Cuál es la conclusión de esta cena? Pues a ver. Para mí estos grandes y caros restaurantes se pueden distinguir en 3 categorías generales. Aquellos que te parecen un timo y jamás volverías (ej. Akelarre, Calima, Sergi Arola, Mugaritz); aquellos que sin estar mal no son sitios en los que repetiría (aquí se incluye este); y por último aquellos restaurantes que sales con ganas de volver y de recomendar a amigos (ej. DiverXo, Celler, Freixá, Zuberoa, Kabuki, Berasategui….).

Tras pagar 147€ aquí en el Villa Magna, la sensación de los tres fue: “no me arrepiento de haber venido a conocerlo pero no vuelvo a gastarme 147€ aquí”.

La comida está de 3 estrellas, incluso con platos de 4 estrellas (eso sí, ningún plato es 5 estrellas), pero en global y por ese precio, debo darle solo 2 estrellas.

Al Trapo

+34 915 24 23 05

de lo mejor de 2014

Gran Vía, 11 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 62 personas

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MUY BUENA "ALTA COCINA INFORMAL" EN EL HOTEL LAS LETRAS. LE FALLA EL LOCAL

'me gusta' 'me gusta'

AL TRAPO es restaurante ubicado en el Hotel Las Letras, en la Gran Vía. Pese a la maravillosa ubicación del hotel, hay que advertir que AL TRAPO se encuentra en la parte de atrás del hotel por lo que los grandes ventanales del restaurante desgraciadamente no dan a Gran Vía si no a una callejuela trasera. Es una pena porque un restaurante de este nivel con unas vistas a toda la Gran Vía madrileña habría sido espectacular.

Asimismo hay que avisar que, como ocurre en casi todos los restaurantes “de hotel”, el local es algo frío. Está decorado en tonos blancos, con mesas sin manteles y debido a lo amplio del local parece algo desangelado, y eso que este sábado a mediodía estaba bastante lleno. Al fondo del local hay una barra donde se rematan algunos platos por lo que puede ser interesante pedir mesa ahí para ver la acción. Nosotros, al ser 7, nos sentaron algo apartados del comedor principal.

Al mando de AL TRAPO está el chef Paco Morales, un cordobés que tuvo en su haber una estrella michelín. Bueno, realmente al mando mando no está ya que su papel más bien es el de “asesor gastronómico”, un papel que se está dando bastante en las grandes ciudades como Madrid que quieren tener, aunque no sea al 100%, a los grandes cocineros de otras provincias.

Por tanto, aunque sí haya días en los que esté, no esperes encontrártelo por el restaurante.

Aunque lógicamente lo ideal sería que Paco siempre estuviera en la cocina de AL TRAPO, la verdad es que sin él presente, el restaurante funciona perfectamente como pudimos comprobar.

Respecto a la comida, lo que AL TRAPO ofrece es “alta cocina informal” (ya sabéis que el marketing manda y para diferenciar y destacar su cocina ha sido necesario buscarse un lema original). Al final lo que realmente significa “alta cocina informal” es una cocina basada en un excelente producto, con preparaciones bastante laboriosas pero que en vez de servirse con la formalidad que puede tener un Santceloni, se sirve de modo informal, es decir, en mesas sin manteles, con platos que se comen con las manos, con camareros jóvenes con los que puedes echarte unas risas…

Y así, siguiendo ese punto “informal”, la carta ofrece un juego divertido al dividirse los platos en secciones como “Para comer con las manos y chuparse los dedos” “Mar de Meseta” “Pícaros y picantes” “Suaves y elegantes” “de aquí al lado”….Original cuanto menos.

Hay que matizar que AL TRAPO puede parecer algo carete si tenemos en cuenta que algunas raciones son pequeñas como los raviolis de manitas de cordero que cuestan 18€ y son 4 raviolis o el medio croissant de centolla y mayonesa que cuesta 4€ y son 3 bocados. No obstante, en general los 63€ que pagamos creo que merecen la pena por la alta calidad de los platos.

Entre 7, probamos lo siguiente (todas las raciones fueron dobles):

Aireados de tortilla española con pimiento verde y anchoa (6€/4unidades-bocados). Buenísimo. Es un simple bocado pero su sabor es brutal.

Bollo preñao con morcilla de Burgos y huevo de codorniz con tocino ibérico (3,5€/unidad). Este brioche, que son 3 bocados, se come con las manos y viene presentado de modo original sobre una cazuelita que le hace guardar el calor. Muy buena mezcla de ingredientes.

Más prescindible es el croissant de centolla y mayonesa kimchi (4€/unidad). Viene el croissant espolvoreado con un falso azúcar que luego parece picante pero tampoco lo es. Trampantojo sobre el trampantojo.

De estos tres “aperitivos”, sin duda el mejor es el aireado. Este, junto la morcilla, es una excelente forma de empezar la comida.

Pasamos a uno de los mejores platos, los raviolis de manitas de cordero con salsa Periguex y trufa negra (18€). Para comerse un plato entero y rebañar la salsa.

Pluma de cerdo ibérico macerada con fondo untuoso de jamón ibérico, guindilla y pack-choi (14€). Tiernísima y deliciosa la pluma. Gran plato.

Rabo de toro guisado con caracoles de mar y ñoquis de polenta (14€). Junto a los raviolis, el mejor plato. Rabo espectacular de sabor.

Arroz Arborio de liebre con naranja al cacao y ali-oli de hongos (18,50€). Plato muy curioso por ese toque de naranja y cacao. A algunos nos gustó y a otros su sabor a naranja no les convenció.

Brioche “La France” con papada, cacahuetes y teriyaki (12€). Una absoluta bomba de plato que te puede colapsar las venas. A la pura grasa de la papada súmale el brioche. Bocado delicioso pero excesivamente pesado.

Berza salteada con mollejas de ternera (14€). Las mollejas vienen fritas y la berza crujiente, todo ello con una rica salsa de base. Buen plato.

No sé por qué coño no probamos la paloma torcaz, si bien porque no tenían o porque se nos pasó, pero he oído maravillas de ella.

Antes del postre, pedimos 3 tablas de varias selecciones de quesos (42€ en total). Yo odio el queso así que no los probé pero sí gustaron, y mucho, a mis amigos.

De postre, y si te gusta mucho lo dulce, no dejes de probar la Leche de soja con jengibre, untuoso de limón, toffé y chocolate blanco (7€).

Otro postre recomendable es Bizcocho molasses, helado de plátano caramelizado, crumble de café y granizado de ron (7,50€).

Sin embargo no me convenció tanto la Calabaza al horno con vinagre y sus pipas (6€).

Con unos ricos bloody mary de aperitivo (10€), cervezas, refrescos, vinos de postre, una botella de blanco Godello Gaba do Xil (16€) y un tinto Pasión (18€), salió a 443€, es decir 63€/barba que, como antes decía, aunque parece mucho, creo que en el global, para todo lo que comimos y bebimos, está bien.

Desde luego que es un sitio para repetir y probar nuevos platos. Si el restaurante llega a dar a Gran Vía y no fuera tan frío, le daba mejor puntuación.

Por cierto, tras la comida puedes pasar al bar del hotel y tomar un buen cocktail o un GT, esta vez sí, con vistas a la Gran Vía.

Restaurante Güeyu Mar

+34 985 86 08 63

de lo mejor de 2014

Playa Vega, 84 Ribadesella, Asturias, España

guardado por 34 personas

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EXCELENTES PESCADOS Y MARISCOS A LA BRASA

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

Si te gusta el pescado y el marisco, Güeyu Mar es una parada obligatoria ya que tiene una merecida fama de ser uno de los mejores restaurantes para tomar estos manjares.

La especialidad de Güeyu es preparar el producto a la brasa, utilizando para cada pescado la madera que mejor le va, principalmente roble o encina, dándoles a cada uno el punto perfecto. Desgraciadamente el sarmiento no puede utilizarlo por un tema meramente logístico de humos, cocina y extractores.

El sitio más famoso de brasas ya sabéis que es el Etxebarri (una estrella) aunque Güeyu no le anda lejos, si bien son conceptos diferentes. Etxebarri prepara carnes, cosa que no existe en la carta de Güeyu. Además Extebarri cuenta con menú degustación mientras que Güeyu es elegir de la carta el mejor pescado y marisco que haya ese día.

Otra diferencia es que Güeyu se encuentra en una zona de playa, muy bonita por cierto, cerca de Ribadesella con el problema de que en invierno es una zona poco transitada y de ahí que cierre por las noches, a diferencia de Etxebarri que se llena comidas y cenas de todo el año.

Güeyu también se parece a D’Berto (Galicia), el mejor sitio de marisco del mundo. Vale que en D’Berto te comes unas piezas XXXXL que parecen traídos de Marte, pero Güeyu también suele manejar unas piezas bastante severas.

Al frente de Güeyu se encuentra Abel, un tipo simpatiquísimo al que realmente se le ve con la dedicación, ganas e ilusión de seguir haciendo de su restaurante uno de los mejores sitios de producto del norte de España.

Nosotros éramos 6 y nos fuimos desde Santander que se encuentra a poco más de una hora. Realmente merece la pena el viaje. Vas pronto, estás en la enorme playa la Vega que preside al Güeyu Mar, comes, si eso luego tras la comida te das un baño para despejarte, y vuelta. Y si no quieres hacer viaje, te quedas a dormir en el mismo Ribadesella o alguna casa rural de la zona y ya tienes el planazo montado. En ese caso incluso te recomiendo empalmar comida con cena. En el Güeyu se está tan a gusto y se come tan bien que no es descabellada la idea. Nosotros estuvimos de comida desde las 3 hasta las 8 y porque teníamos que volvernos por cojones que si no nos hubiésemos quedado.

Con buen tiempo, lo mejor de Güeyu es comer en su terraza. Pese a que esté en zona de playa, no os imaginéis que esto es un chiringuito. Tampoco es Zalacaín pero el sitio está muy bien montado. Aquí hay libertad absoluta, puedes ir a comer de bermudas como puedes ir de corbata. Lo importante es disfrutar.

Un aviso sobre Güeyu. Al ser un sitio donde todo gira alrededor del género de pescado y marisco que ese día consiga Abel, tenéis que ir mentalizados con la idea de que hay pescados que un día sabrán mejor que otro. Lógicamente, todos los salmonetes, meros o reyes no son iguales por lo que un día puede que comas uno brutal y otro día esté peor, pese a que los dos hayan sido hechos exactamente igual.

Mi recomendación es que vengáis dispuesto a daros un verdadero homenaje, sin complejos. Esa fue nuestra idea y la cumplimos con creces. Esto comimos:

Salpicón de bogavante (29 €). Es uno de sus platos más famosos, considerados por mucho el mejor salpicón que han probado. Realmente está buenísimo, con unas generosas piezas de bogavante. No os imaginéis el típico salpicón con vinagreta. Obligatorio pedirlo.

Chipirones de potera (30 €). A la brasa, resaltando todo su espléndido sabor, estaban de muerte. Aunque los maganos de guadañeta encebollados típicos de Santander me encantan, los que aquí sirven, al no tener acompañamiento alguno, tienen mayor pureza.

Percebes (750 grs a 112,50 €). Maravillosos. Del tamaño de una morcilla.

Almejas (39 €). Con un ligerísimo toque de plancha, estaban muy buenas.

Pulpo (17,50 €). De lo más flojo de la comida. Estaba bastante duro, como recalentado.

Andarica (10 € /unidad). La andarica es una nécora. Puedes tomarla a la brasa o cocida. Buen tamaño. Rica.

Salmonete (25 € / unidad). Me encantó. El salmonete es uno de los pescados con mejor sabor (de ahí que sea todo un clásico en los grandes restaurantes) y el de aquí estaba riquísimo.

Ventresca de atún (25 €). ESPECTACULAR. El mejor pescado de la comida. Sabrosísima y con un sabor de mojar los pantalones.

Rey (38 € /unidad). Este pescado es uno de los que más fama tienen en Güeyu y a nosotros nos pareció el peor. Estaba muy seco y bastante insípido. Este es un ejemplo de lo que antes os comentaba sobre que no todos las piezas van a saber igual. Este día nos tocó a nosotros la china con esta Rey.

Mero (33 €). Realmente la pieza es tan grande que es un chuletón de mero. Riquísimo también. Muy jugoso y sabroso.

Tataki de bogavante (50 €). Abel hace aquí un pequeño guiño oriental. Pese a que le quedó el punto un poco más hecho de lo que debería, estaba buenísimo.

De postre (6,50 € cada uno), no nos gustó nada la tarta de la abuela. Ricas en cambio las tartas de queso, una de Gamoneu (muy fuerte) y otra de Pitu que nos gustó más. Tienen mucha fama como de las mejores de España y merecen la pena pero me quedan lejos de la de Cañadío o Zuberoa. Muy bueno también el arroz con leche.

Y llegamos al bebercio. De primeras te traerán una carta de vinos llamada “rápida” que seguramente es la que usarán el 90% de los clientes. Y es que si no caes en que si pone carta “rápida” es porque debe haber otra más larga y lenta, acabarías eligiendo uno de los vinos normales que ahí aparecen y te acabarías perdiendo la gran bodega que maneja Güeyu, sobre todo en tema de blancos y espumosos.

Nosotros tomamos: Palo Cortado de aperitivo (6 €), un Champagne Camille Savès (35 €), un Riesling Van Volxem Wiltinger 2007 (28 €), un albariño (30 €), un Rioja blanco Viña Tondonia de 1991 (60 €) que era una puta delicia, y varios vinos dulce Riesling de postre (10 €).

Todo este homenaje fue entre 6 aunque realmente los que dimos buena cuenta de él fuimos 4 ya que las mujeres no comían ni bebían tanto como nosotros.

La factura salió a 135 € por persona. Pero si no os sobráis pidiendo, un precio medio podrían ser 70-80 €.

5 horas de absoluto placer. Si tenéis la ocasión, no dudéis ni un momento en acercaros hasta Güeyu Mar. Disfrutareis.