Urkiola Mendi

+34 913 67 52 94

Calle de Arturo Soria 51 <m> Ciudad Lineal 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.443782 -3.643349

www.urkiolamendi.net

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Todo un acierto

'me encanta, uno de mis favoritos'

Organizamos una pequeña celebración familiar en el restaurante Urkiola Mendi y resultó todo un acierto. Decir que salimos encantados es quedarse cortos.

Ya desde que nos pusimos en contacto con Rogelio Barahona (propietario y chef) para informarnos de la disponibilidad del local y de los menús, nos causó muy buena impresión. Vimos que era una persona formal, que disfrutaba con su trabajo, y con muchas ganas de agradar a los clientes (eso que debería ser normal pero que resulta tantas veces difícil de encontrar). Todo fueron facilidades a la hora de confeccionar el menú, de elegir los vinos y de colocar las mesas.
Rogelio, aparte de mostrarse muy amable en todo momento, nos explicó su determinación por conseguir siempre los mejores proveedores, algo de lo que ya nos habíamos hecho una idea al ver que trabajaba con algunos productos de Els Casals (excelente restaurante-hotel del interior de Barcelona, galardonado con una EM y que se autoabastece con los animales, verduras y hortalizas de su propia finca), Así, Rogelio nos explicó que, por ejemplo, los pichones que ofrece en la carta son los mismos que le llegan a Michel Brass.

El local, un chalet situado en Arturo Soria, está dividido en dos comedores, con grandes ventanales al exterior, con una decoración sencilla y moderna, y mesas bien vestidas. Bodega acristalada a la entrada y cocina parcialmente a la vista. Acogedor y agradable.
Para el verano tiene una terraza exterior que, desafortunadamente, no pudimos disfrutar porque llovió ese día. Pero el aspecto era magnífico.

Tomamos tres entrantes comunes, servidos en raciones individuales:
- Ensalada de hortalizas a la brasa con anchoa del Cantábrico: es decir una escalibada excelente, perfectamente aliñada y con el sabor de la parrilla en contraposición con el salazón de la anchoa.
- Croquetas variadas: de caldo de cocido, de bacalao y de cigala. Cremosas, bien fritas y con la masa crujiente, nada aceitosa.
- Canelón de pularda de Els Casals: con el guiso de pularda (qué sabor) envuelta con capa fina de pasta wan-ton, lo que hacía al canelón mucho más ligero que uno tradicional. Excelente.

De segundo, cada uno eligió el suyo. Nosotros probamos varios:
-Pichón a la brasa: magnífico, de un sabor intenso, con el punto exacto pedido (sangrante), nada fácil de conseguir en la parrilla.
-Mero a la parrilla: un lomo bien jugoso, con el sabor justo a brasa, acompañado de una sencilla emulsión de arbequina.
-Hamburguesa a la brasa de carbón con sus guarniciones: una hamburguesa de muy buena carne, con mucho sabor, bien tostada por fuera, y roja por dentro (pero caliente). Una delicia. Tan buena o mejor que otras hamburguesas autodenominadas “gourmet” que hemos probado en otros sitios.

Otros comensales tomaron bacalao al pil-pil, skrei, atún a la brasa, chuletón, etc. y todos quedaron satisfechos

Como postre tomamos un surtido de cuatro minipostres, todos elaborados en el restaurante y que resultaron a cuál mejor: Canutillo de Bilbao (crema envuelta en un liviano hojaldre), Tarta Sacher, Torrija y Helado de avellana. Excelente remate de comida.

Todo bajo la mirada atenta de Rogelio, entrando y saliendo de cocina, pendiente de cada detalle. Parecía que fuésemos los mejores clientes del restaurante, cuando en realidad hacía unos pocos días que nos conocíamos.

Por cierto, el menú infantil: croquetas, tosta de lomo ibérico y unos escalopes de solomillo tiernísimos, lo habría tomado con gusto cualquier adulto.

La carta de vinos es muy poco convencional y probablemente no guste a los más tradicionales, pero está llena de buenas referencias de todas las denominaciones de origen, incluso unas pocas internacionales. Los precios varían mucho de unos vinos a otros respecto a bodega, eso sí, pero hay referencias excelentes a buen precio si se sabe buscar.
Nosotros elegimos un fenomenal Alonso del Yerro 2009, que Rogelio tuvo la amabilidad de conseguirnos en formato magnum pese a la escasez de tiempo con que preparamos la celebración.

En resumen: local moderno, bonito y acogedor. Productos de gran calidad y buena mano en la cocina, con preparaciones sencillas (que no simples), donde destaca el buen manejo de la parrilla y la brasa (pero Urkiola Mendi no es sólo eso) y una presentación moderna y esmerada. Y, sobre todo, una atención amabilísima por parte de Rogelio y su equipo, que nos hicieron sentir –y no es sólo una frase tópica- como en casa.

Muy recomendable.

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Arte 14 Restaurante

+34 913 84 68 07

Calle del Arte 14 (Hotel Mirador de Chamartin) <m> Pinar de Chamartín 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.483247 -3.670606

www.bistromadrigal.com

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Andrés Madrigal se ha desvinculado de este restaurante

'me gusta'

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Editado 29032012:

ANDRÉS MADRIGAL YA NO ESTÁ VINCULADO A ESTE RESTAURANTE

Después de ganar una estrella Michelin con su restaurante Alboroque, y perderla al año siguiente, Andrés Madrigal ha recalado en la zona de Pinar de Chamartín, tan falta de buenos restaurantes.

Concretamente, lo ha hecho en este Bistró Madrigal 14, situado en el Hotel Mirador de Chamartín, en el espacio que hasta ahora ocupaba el restaurante Arte 14.

Aparte de una carta no muy extensa, ofrece tres tipos de menú bastante atractivos:
- Menú de mercado, con entrante, principal y postre, más copa de vino, por 20 Euros (solo de Lunes a Viernes a la hora de la comida).
- Menú dedicado a un producto estrella, que cambiará cada dos meses (el actual está dedicado al caviar y cuesta 105 Euros).
- Menú Bistró, que consta de 2 tapas, 1 entrante, 1 pescado, 1 carne y 1 postre, por 55 Euros).

El local es luminoso, con grandes ventanales, decorado principalmente en negro y plata,muy al estilo neoyorkino. Cocina parcialmente a la vista. Mesas algo juntas (sobre todo las que se sitúan junto a los ventanales), bien vestidas y con buena cubertería y vajilla.

Andrés Madrigal se encargaba de tomar todas las comandas, atender al público y supervisar desde fuera la labor de su equipo de cocina.

Pedimos el Menú Bistró, y nos pusieron como aperitivo el clásico Hummus de garganzos, que Madrigal lleva sirviendo desde hace años. Muy bueno, para tomar con rebanadas de pan tostado.

Tapas:
Croquetas de jamón, con una suave bechamel con nuez moscada, bien crujientes por fuera y cremosas por dentro. Sabores matizados y suaves.
Huevo hecho a baja temperatura (65º), con caviar. Mezcla que nos resultó sorprendente, equilibrada y contrastada de sabores.

Entrante:
Rissoto de manitas de cerdo al vino (hacen una terrina con las manitas de cerdo y la pican en el arroz), con gambas blancas (troceadas). Un mar y montaña muy sabroso, con el arroz meloso (no caldoso, como en otros sitios) en su punto perfecto.

Pescado:
Salmonete de roca con Caldo japonés (hecho con setas shitake, anís estrellado, comino, etc). Plato arriesgado, con sabores intensos, en el que el pescado podría haber salido desdibujado, pero que resultó bastante equilibrado.

Carne:
Kebab y suprema de pichón, con canela y jengibre, tierra de trufa y piedra de patata y vainilla. Una pechuga de pichón hecha en la salamandra y terminada al horno (tierna, suculenta, en su punto), acompañada de un kebab del propio pichón sencillamente delicioso. El mejor plato de la noche.

Postre:
Cheese cake, una especie de deconstrucción de la tarta de queso, con una buena crema de queso, con migas de galleta, coronados por un delicioso helado de remolacha y fresa (conjunción de sabores muy lograda).
Aunque nos gustó,fue lo que menos nos llamó la atención de la noche.

Atención en sala amable, uno de los camareros (que también estaba en cocina), nos explicaba con orgullo cada plato y, si le preguntabas, contaba cómo estaban hechos.

Raciones nada pequeñas.

Fuimos los primeros que entramos al restaurante esa noche y el ritmo de servicio fue bueno, aunque nos pareció que cuando el restaurante se llenó, a algunas mesas tenían que esperar bastante tiempo entre plato y plato (abrieron el lunes 8 de marzo, con lo cual, no es de extrañar algunos desajustes todavía).

Carta de vinos bastante extensa, con referencias para todos los gustos y bolsillos (aunque con marcada tendencia a marcas "modernas" de precio alto).

Como nota negativa, la ausencia de petit fours con el café (inexplicable en un restaurante de esta categoría).

Dos Menús Bistró (55 E c/u), un buen Abadía Retuerta Vendimia Seleccionada 2006 (27,50 E.), una botella de agua (3 E.), y 2 cafés (4 e. c/u), un total de 149,27 E.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ.
- El plato de pichón, excelente. Sin desmerecer el resto de los platos, de notable para arriba en general.
-El local, agradable y moderno.
-La manera de explicar los platos por parte de algunos de los camareros/cocineros.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
- La ausencia total de petit fours.
- El precio excesivo de cada café (4 euros). Son detalles que, al final, hacen que la cuenta suba un poco más de lo calculado. Aunque en este restaurante tuvieron el detalle de no cobrarnos nada en concepto de pan y servicio (a lo mejor fue por pedir el menú degustación, ya que en la carta avisaban de que cobraban 3,50 E. por cubierto).


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La Terraza del Casino

+34 915 32 12 75

de lo mejor de 2012

Calle de Alcalá 15 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.417535 -3.700506

www.casinodemadrid.es

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De lo mejor de Madrid.

'me encanta, uno de mis favoritos'

No habíamos vuelto a la Terraza desde nuestra primera y única visita hace ya años. Ni la cocina de Roncero (nos dejó totalmente fríos) ni la atención (los camareros rodaban las mesas como en un chiringuito de playa para recogerlas al final de la noche cuando aún quedábamos otras tres o cuatro mesas cenando) nos parecieron acorde con el supuesto nivel del restaurante.
Esta vez, sin embargo, todo rozó a gran altura, empezando por la situación de nuestra mesa justo junto a la balaustrada de la azotea del Casino, con espléndidas vistas de las gárgolas y estatuas de los edificios vecinos. Mesa bien separadas, música de arpa en directo (muy suave, lo justo para crear un entorno íntimo), manteles, cuberterías y vajilla de gran calidad. Ambiente elegante (no estirado), muchas parejas y varias mesas de extranjeros. Exigen americana a los hombres (parece ser que es una imposición del Casino, no del restaurante).
Atención muy amable, de alta escuela aunque nada encorsetada. Los camareros saben involucrarse si el cliente da pie a ello.
En la terraza sólo hay la opción del menú degustación (que, por otra parte, es la mejor manera de conocer la cocina de Roncero).
Carta de vinos extensa, bien elegida con precios subidos pero menos que otros estrellados.

Te dan la bienvenida con un Cóctel,
Whisky sour en este caso: mezclan whisky, jugo de sandía y menta y añaden nitrógeno líquido. Lo preparan delante del comensal: efectista, refrescante y suave pese a lo que pueda parecer. Una manera muy agradable de comenzar, que ya predispone a una de esas cenas que es algo más que sólo comida.
Snacks:
Mantequilla de aceite: un trampantojo brillante. La mantequilla de aceite viene servida en tubo semejante a los de pasta dentífrica y se sirve sobre una masa crujiente (hace las veces de pan), con un canónigo. Sabor a aceite, consistencia de mantequilla: tan simple y tan sabroso.
Galleta de tomate y pesto: una especie de mezcla de salsa pesto y salsa de tomate muy conseguida.
Polvorón de nueces.
Patata lila crujiente con mantequilla de pimentón.
Magdaolivas negras: minimagdalenas con sabor a aceituna, muy logradas.
Aceituna esférica: la ya conocida técnica de la esterificación produce en este caso unas aceitunas finísimas que explotan al introducirlas en la boca con un sabor intenso. Excelente.
Yogurt-yogurt.
Huevas de trucha en tempura: muy buena la masa y bien frita aunque un tanto saladas las huevas.

Tapiplatos:
Tartaleta de sandía con caviar de moras: quizás el plato más insulso del menú.
Cáscara de Gorgonzola con manzana, apio y praliné salado de nuez: una semiesfera de queso (delicioso y cremoso) rellena con los otros ingredientes. Diferentes texturas y sabores (ácido, dulce…). Muy delicado.
Ostra en tartar. La ostra picada y sobre ella un “aire” de cítricos. Fresca y riquísima.
Ortiguillas con caldo yodado y flor de ajo.
Hachi parmentier con bogavante. Con el bogavante un poco falto de sabor.
Huevo nido carbonara: una esfera de carbonara rellena de yema de huevo rodeada de caldo de pollo gelificado. Tanta técnica como sabor.
Ventresca de atún con tuétano de lechuga. Excelente punto y sabor.
Taco de Wagyu con ravioli de ibérico. Una especie de timbal hecho con la carne de las costillas del wagyu, muy sabroso (¿el wagyu no era carne tierna pero insípida?). El ravioli, para quitarse el sombrero.
Sorbete de mandarina Express con pipa de calabaza: otra vez la técnica del nitrógeno líquido para preparar este buen cortante.

Postres
Espiral de frambuesa y lima: una combinación de sabores que nos encantó.
Ravioli de aceite y cítricos con polvo helado de chocolate: una especie de recreación actualizada del tradicional pan con chocolate y aceite. Excelente.

Pequeñas locuras:
Gominola de hibisco- Macarrón de violeta y azafrán – Trufa helada de piña –Tableta de chocolae y salvia.

Un buen detalle, el precio del menú (130 E.+ IVA) incluye todo: no cobran pan, aperitivos ni servicio (parece mentira que una cosa que tendría que ser norma común sea la excepción). Otro buen detall: tomamos dos botellas de agua (5,75 E.) pero solo cobraron una. Eso sí, cafés a 6,75 E.c/u.

En conjunto, un restaurante con una cocina de técnica espectacular –aplicada con todo el sentido del mundo- donde la calidad del producto, la creatividad, la sorpresa y la imaginación se unen a un marco de esos llamados “incomparables” y a un servicio de alta escuela para conseguir una de las mejores cenas que se pueden encontrar hoy en día en Madrid (por lo menos para nuestro gusto).

Magnífica experiencia.

2 Menú Degustación, agua, 2 cafés y un magnífico André Clouet Gran Rva. (56,25 E.), un total de 335 E.

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Virú

+34 915 61 77 71

de lo mejor de 2012

Claudio Coello 116 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.436353 -3.6853259

www.restauranteviru.com

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Buena cocina, raciones exiguas.

'está OK'

LOCAL:
Dos comedores amplios: el de arriba –que fue donde nos sentaron- luminoso gracias a los grandes ventanales a la calle, tirando a elegante, con una barra amplia en un lateral. El comedor de abajo, más bullicioso y menos luminoso, también tenía buen aspecto.
Mesas suficientemente separadas, bien vestidas, vajilla de calidad.

ATENCIÓN:
Personal no muy numeroso, pero atendieron si problemas todas las mesas (local lleno). Amables y pendientes.

COCINA:
Peruana tradicional puesta al día, con toques innovadores.
Tiene un menú degustación denominado Menú K’ata, a 38 E. (Iva incluido).
Aperitivo:
Chupe norteño, un chupito de una especie de sopa de pescado con langostinos y orégano, agradable para comenzar.
Cucharita de verduras en tempura, sin más.
Entrantes:
Ceviche de corvina y langostinos: buena consistencia de los trozos de pescado, bañados con el zumo de lima (no anegados, como es tan frecuente). Se conseguía distinguir perfectamente el sabor del pescado y el marisco. Con su toque de picante justo. Guarnición de batata, maíz cocido y maíz tostado.
Causa (especie de puré frío) rellena de pulpo y pimiento rojo, un plato sabroso y muy agradable (nos gustó mucho más que la causa que tomamos e Wakathai).
Segundos:
Pez limón en costra de especias: un minilomito (más bien la tercera o cuarta parte de un lomo) de pez limón hecho a la parrilla, con una costra de especias que le daban una consistencia casi crujiente y un sabor diferente. El pescado tenía el punto exacto. Nos gustó muchísimo, lástima del tamaño de la ración. De guarnición dos salsa, una de papas con hierbabuena (muy rica) y otra de un fruto parecido a las naranjas (no recordamos el nombre), excelente.
Arroz con magret de pato: un arroz suelt aunque poco sabroso, con un toque de picante, acompañado por dos trocitos de magret. Lo que menos nos gustó del menú, sin estar mal.
Postre
Suspiro con mango, un vasito con el postre típico hecho de yemas de huevo, con un poco de mango. Rematado con merengue y una ralladura de mandarina. Dullce pero o empalagoso.

DETALLES
El precio del menú (38 E.), incluye todo: servicio, pan, IVA.
No nos cobraron el café (muy bueno), al que acompañaron con otro vasito de cocina dulce a modo de petit fou.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-En el comedor de arriba está la barra donde preparan los Piscos, y hay una máquina que suena como una taladradoar cada vez que alguien pide uno de esos cócteles. Detalle a revisar, sobre todo en un lugar pretendidamente elegante y que se autodefine como “alta cocina peruana”, con lo que ello conlleva.
-El tamaño de las raciones de los segundos del Menú K´ata, es francamente pequeña (y eso, estando acostumbrados a pedir menú degustación habitualmente en otros restaurantes). Las de los platos de carta que pasaban parecían bastante más grandes.

CONCLUSIÓN
Nos pareció un buen restaurante aunque salimos con la impresión de que aún están en rodaje, pero cuidando un poco más algunos detalles puede ser un local a tener muy en cuenta.

listas: Restaurantes Madrid capital

Bristol Bar

+34 915 22 45 68

Calle del Almirante 20 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.422483 -3.693393

www.bristolbar.es

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¿Y este es el templo del gin-tonic en Madrid?

'no me gusta'

Tiene una selección de más de 60 ginebras, vale.
Tiene varias tónicas para combinar (entre ellas la Fever Tree, tan de moda, y la Fentimans), muy bien.
Pero cuando a uno le cobran 14,50 euros por una Bull-dog con Fentimans (y aún más si al sitio algunos medios le otorgan el título de "templo de gin tonic"), lo menos que se puede esperar es que te preparen el combinado de una forma decente. Quizás no haga falta todo el ritual (tan teatrero como eficaz) con que elaboran el gin-tonic, por ejemplo, en los restaurantes D. Giovani, pero es que aquí te lo preparan de cualquier manera, casi como te lo servirían en cualquier bareto de carretera.
Eso sí, a la cinco de la tarde de un sábado, estaba casi lleno.

Laura Sanabria

toma este comentario con cautela
Aficionada al gin-tonic que soy, no me apunto este sitio si no lo preparan con mimo, como dices ;) Me gusta que se tomen su tiempo. Cambio de ginebras según los días (London y cuando la tienen Plymouth), pero siempre con Schweppes, excelente mezcla de sabores afrutados y amargos.

27 de mayo de 2010

As de Oros .

A mi hace poco me paso un tanto desagradable, fui con un compañero de trabajo y mi jefe a tomar un gin tonic después de comer un jueves, y efectivamente, en este sitio que como local ni fu ni fá nos cobraron por 3 beefeter 24 con fevermás tree 14.50 € por cabeza, mi jefe el primero que dijo que era un robo (y eso que dinero no le falta), creo que han cogido demasiada fama, el local ha salido publicado en varias revistas de ocio, y la dueña inglesa super borde se ha endiosado, a mi no me vuelven ver el pelo.

8 de noviembre de 2010

Restaurante Tartan

+34 914 02 76 89

de lo mejor de 2012

Calle del General Pardiñas 56 <m> Nuñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4289771 -3.6783146

www.unrestaurantellamadotartan.es

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Buen ambiente y comida correcta.

Restaurante inaugurado hace pocas semanas, que se está poniendo rápidamente de moda.

Local dividido en dos plantas donde, según el propietario, se intenta crear un ambiente como de estar en tu propia casa. Decoración llamativa, con la presencia del tartán por todos lados. La planta inferior es mucho más amplia, con tonos azulados y muchas mesas preparadas para grupos de 6 o más personas. Algunas mesas para dos, en vez de sillas, tienen unos pequeños sofás de orejas. Mesas amplias, con un cristal a modo de mantel, y copas presuntamente modernas pero gruesas y bastas para el vino.
Iluminación tenue, sobre todo en algunas zonas.

Ambiente típico del bario Salamanca (bastante pijo, vamos).

La carta es heterogénea, con múltiples influencias. Da la impresión de que intenta que todo el mundo encuentre algo de su agrado, aunque esto le quite personalidad a la cocina.

Como entrantes pedimos unos insulsos Conos de bolitas de ternera thai y mini rusitos de pollo crujiente (8 E), con una consistencia reblandecida (de crujiente solo tenían el nombre) que nos hicieron presagiar lo peor para la cena. La cosa mejoró con la Ensaladilla rusa con aguacate (7,50), muy líquida y bien ligada, en la que el sabor del aguacate se perdía entre el del huevo cocido y la mayonesa.

De principales, tomamos una Panceta con migas y cebolletas balsámicas (12, 50), bastante sabrosa. Y las Carrilleras de ternera con parmentier y crujiente de puerro (15 E), que nos sirvieron en cocotte (cazuelita): una carrillera, que –literalmente- nadaba en salsa, pero que resultó tener buen sabor y una consistencia muy agradable (tierna por dentro, y levemente crujiente por fuera).

Como postre, una Taza de chocolate a dos temperaturas (6 E), resultona sin más, con una espuma de chocolate blanco en la superficie y una especie de Browne al fondo.

Servicio correcto, un poco lentos (aunque creemos que, más bien, era debido a la cocina).

Raciones de tamaño medio y precios bastante contenidos (sobre todo teniendo el tipo de restaurante que es, y la zona donde se ubica).

Carta de vinos muy corta aunque con alguna referencia de interés a precios asequibles. Por cierto, la carta está escrita con una letra tan pequeña, y las letras están tan desgastadas (a pesar de llevar abiertos tan poco tiempo) que, unido a la escasa iluminación, resulta ilegible.

En resumen, cocina aceptable en un restaurante de los llamados “para ver y ser vistos”, con un ambiente agradable y decoración llamativa.

Quien vaya buscando únicamente la experiencia gastronómica, probablemente salga decepcionado. Pero quien busque un restaurante atractivo, de moda, en el que se pueda comer correctamente a precios moderados, encontrará en T.A.R.T.A.N. una buena opción.

Con 2 cafés (1,60 E c/u), agua de litro (3E), y un buen Pétalos del Bierzo (20 E), 78,20 E. (incluido 1,50 c/u en concepto de pan y aperitivo).

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chigüi comilona

iba a añadir mi opinión de este sitio,pero al ver la de gerechev creo que no hace falta porque no puede estar mejor explicado.Una cosa que apuntar,muy buenos mojitos,daban tambien caipirinhas y copas con buena pinta.

10 de abril de 2010

Bar Tomate

+34 917 02 38 70

de lo mejor de 2012

Calle de Fernando El Santo 26 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.4280252 -3.69016

www.grupotragaluz.com/rest-tomate.php

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Informal y agradable.

'está OK'

1. RESERVAS. Llama para reservar. Marca el numero uno. Musiquilla. Espera. Pasan los minutos. Cuelgas. Vuelves a intentarlo otros días a otras horas. Lo mismo. Al rato uelves a colgar. Otro intento. Hoy no colgamos aunque perdamos la tarde entera. Por fin cogen el teléfono: Uy, lo tenemos todo lleno hasta Mayo. Pero… un momento, para dos personas, les puedo hacer un hueco para el día que me han dicho (qué suerte, qué casualidad). Como es un hueco (supongo) no nos preguntan si fumamos o no.
Llaman para confirmar el día previsto. No oyes el teléfono. Al cabo de media hora te das cuenta y llamas al Tomate. Espera otra vez. Lo siento, no aparece su nombre ni su teléfono en nuestras reservas, Pero si nos acaban de llamar ustedes. Pues no, no hay reserva a su nombre. Señorita, vamos a ver si entramos en razón. Bueno, espere. Parece que sí les he encontrado. Por detrás se oye otra voz: estabas mirando la semana siguiente.

2. DECORACIÓN: Supuesto punto fuerte del Bar Tomate. Frente a la entrada, la barra del bar y más al fondo, el comedor de fumadores. Aquí está el horno de leña y las mesas comunitarias para compartir mantel (de papel) con desconocidos. Mesas casi desnudas, decoración escasa, sensación de frialdad (a pesar del ruido y el humo).
A la entrada, a la izquierda, el comedor de no fumadores, más amplio, más agradable, con grandes ventanales a la calle. Estanterías de madera, unas mesas de materiales sintéticos y otras de madera. Pequeños manteles de papel individuales. Techos altos con tuberías y metal, aspecto industrial. Lámparas bajas y unos farolillos como de verbena de pueblo, de un gusto, cuando menos, dudoso. ¿No te parece la decoración un poco fría, con tanto metal en el techo y las mesas tan desnudas? Sí no está mal, pero no es para tanto, ¿verdad? Por lo menos las mesas están bien separadas y se está a gusto.

3. AMBIENTE: mucha ropa cara, pijerío de todas (TODAS) las edades, botox a paletadas, extranjeros, incluso familias completas. Más o menos lo esperado.

4. COMIDA: Carta más amplia de lo esperado. Algunos platos se sirven durante todo el día. El resto, en horario de cocina más o menos habitual. Cocina sencilla, informal y sin pretensiones. Dicen que lo más recomendable son las especialidades al horno de leña. Parece que los precios son bastante contenidos.
Pedimos Alcachofas fritas (6,50 E.), nada grasientas, agradables aunque cansan un poco al final. Croquetas de ceps (8 E.), muy bien fritas, crujientes, pero están aromatizadas con un aceite de trufa sintético que, en vez de resaltar el sabor de los ceps, los anula parcialmente. Con todo, están ricas.
Luego nos decidimos por dos Pizzas, de masa fina, crujientes en el borde. La primera, muy buena, de tomates secos con burrata y albahaca (12 E.). La segunda de jamón de Parma, mozzarella y ruqueta (12 E.). Buena pero, de nuevo, ganaría sin el aceite de trufa.
De postre, una tarta fina de chocolate negro (6 E.), normalita.
Raciones justa, ni grandes ni pequeñas. Con un agua mineral y vino, 76, 25 E. en total (aunque hay que recalcar que el vino fue, aproximadamente la tercera parte del precio de la cena).

5. VINOS: Carta con pocas referencias, alguna interesante. Precios subiditos, sobre todo en comparación con la comida. Tomamos un muy buen Abadía Retuerta Vendimia Seleccinada 2008 (24 E.)

6. ATENCIÓN: amables y menos lentos de lo que esperábamos por otras referencias. Aunque en la reserva no nos preguntaron si fumábamos, y nos asignaron mesa en el comedor de fumadores (mucho menos acogedor y agradable), el encargado nos cambió de comedor sin problemas.

6. CONCLUSIÓN: Marketing a paletadas, sí. Trabajo de relaciones públicas, sí. Pero se come aceptablemente bien (de forma muy informal, claro), y se está a gusto. A precios razonables (excepto el vino).

7. EJERCICIO: Después de cenar e Bar Tomate (también valdría Un restaurante llamado t.a.r.t.a.n.), acudir otro día a un anodino VÍPs. Realizar una comanda semejante (no vale, por ejemplo, pedir un Abadía Retuerta en Tomate y dos cocacolas en VIPS). Comparar ambiente, servicio y cocina. Luego, comparar la cuenta final de cada restaurante.

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sin fotos + añadir

Bombay Palace

+34 915 21 29 28

Calle Barbieri, 4 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.4207022 -3.698203

bombaypalace.es

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Indio aceptable pero lejos de los mejores.

'no me gusta'

Acudimos a este restaurante animados por la recomendación que de él hacen en la Guía Metrópoli y por las buenas críticas leídas en esta página.

El local no es muy grande, la decoración es más bien pobre, tipo costumbrista (del estilo de los chinos de antes pero en indio), aunque se está a gusto. Las servilletas y los manteles son de papel y la vajilla, del todo a cien. Más o menos lo que esperábamos, por lo que habíamos leído.

La carta es larga, con las Entradas típicas (samosas, pakora…) y algunas menos habituales (Dahl soup, paneel rolls…),.No faltan los Curries, carne al Tandoori (que denominan “especialidades”), distintos tipos de Nan (panes indios) y arroces, Balti dishes (platos con los ingredientes empanados), y Biriyanes.

Pedimos como entrantes unas Samosas, rellenas de verduras y algo de carne picada, bastante crujientes, con un toque picante agradable. Y Shish Kebab (salchichas de cordero con especias, cocinadas en olla de barro, que de sabor estaban buenas pero llegaron muy secas, totalmente pasadas de punto).

Como platos fuertes pedimos Lamb Thika, con trozos de cordero marinado (ese cordero mayor tan basto, de origen neozelandés, tan habitual), asado en el tandoori, que estaba correcto, sin más. Y un curry, el Chicken Vinaloo, con una salsa picante (aunque menos picante de lo que se espera de un vindaloo), a la que sobraba mucha grasa. También correcto sin más.

Acompañamos con un Arroz con frutos secos, bien de punto y un poco plano de sabor, y Cheese Nan, correcto.

Para beber, 2 cervezas Cobra (curiosamente, la mayoría de los españoles que estábamos en el restaurante bebíamos esa cerveza, mientra que una mesa de indios que teníamos al lado preferían la Mahou), y una botella de agua grande.

Sin postre, y con un solo Té hindú con especias (clavo, cardamomo…), muy rico, 48, 90 Euros.

Comparativamente (y reconociendo que las raciones son generosas), nos parece más caro que otros restaurantes indios como el Tandoori Station o Indian Aroma. Y, desde luego, nos parece que está uno o dos escalones por debajo en calidad. Quizás tuvimos mala suerte y no elegimos bien

Atención amable.

Las dos estrellas de la valoración no significa, en este caso, que "no nos guste", sino algo asía como "no está mal".

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Restaurante El Padre

+34 914 48 40 16

de lo mejor de 2012

Calle de Serrano 45 <m> Serrano 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.429199 -3.68717100000001

www.restaurante-elpadre.com

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Menú y gin tonics

'está OK'

El menú cuesta 15 euros con todo incluido: primero, segundo y postre (tres opciones a elegir de cada uno), bebida (en nuestro caso una botella de agua de 1 l. y una botella de vino de la casa, un toro joven más que aceptable), café e IVA.
De primero tomamos Ensalada de tomate del pueblo con tomates de verdad, no esos que se venden actualmente, insípidos o con sabor a yeso. Muy rica.
De segundos, Huevos fritos con patatas fritas (patatas de verdad!, no de bolsa), y cinta de lomo adobado (normalita pero echa a la brasa, lo que le daba su gracia). También Merluza con salsa de mejillones, aceptable.
Postres caseros de buen nivel para un menú.
La decoración es la típica de una casa de comidas (bastante poco atractiva) y está lleno hasta la bandera en las comidas. No es el lugar que elegirías para una cena romántica, desde luego.í
Camareros eficaces, no especialmente simpáticos, al contrario que ls los dueños (los dos hijos de "El padre"), muy atentos.
Mención aparte para los Gin tonic: preparados con todo el ritual, asesoran bien sobre ginebras y tónicas según los gustos del cliente.
También tiene un menú degustación.
Recomendable, al menos para comer de menú y para tomar un buen Gin tonic.

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Restaurante Aponiente

+34 956 85 18 70

de lo mejor de 2012

Calle Puerto Escondido 6 El Puerto de Santa María, Cádiz provincia, España 36.599877 -6.223167

www.aponiente.com

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Un grande

'me gusta'

En nuestra visita a Aponiente encontramos algunas (muchas) de las características que a nosotros nos gustan en un restaurante: Cocina basada en la calidad del producto; respeto por las raíces de la gastronomía local (lo que otros podrían llamar memoria gustativa), aunque sin miedo a incorporar elementos lejanos o formas novedosas de tratar los productos; técnica excelente puesta al servicio del producto, del sabor y del concepto de cada plato y no como una mera exhibición pirotécnica.
Si a eso le añadimos un local agradable, un sumiller que sabe aconsejar y explicar los vinos (y al que se le nota que le gusta su trabajo), y una atención en sala cercana y tan eficaz como poco estirada, nos encontramos con que Aponiente nos pareció un excelente restaurante.

Como queríamos probar la mayor cantidad de platos posibles, nos decantamos por el menú degustación (56 E. c/u) que acabamos maridando según la selección del sumiller (lo que acabó dejando el precio de cada menú en 86 E. c/u).

APERITIVO
-Buñuelo de patata y jamón, un bocado untuso, perfectamente frito, que se deshacía en la boca.

ENTRANTES
-Sardinas asadas con tostada salada y verduritas de navazos. Sobre la tostada se colocan las verduras y encima de éstas la sardinas . Las sardinas, de una calidad excelente, están ahumadas al carbón de huesos de aceituna (técnica desarrollada por Angel León y Andoni Aduriz) durante unos segundos. Bocado sutil, elegante y sabroso.
-Caballas curadas en sal, pasadas por la candela, sésamo empapado en wasabi, huevas perfumadas con limón encurtido. Una mezcla de sabores que resulta impactante. Muy rico.
-Arroz meloso con Placton marino, tajaítas de voladores secos y ali-oli ahumado: plato original donde los haya, era como meterte un trozo de mar en la boca.
-Pez mantequilla del Estrecho ahumado: plato excelente, de nuevo con un punto de elaboración excelente y el sabor del pez mantequilla contrastado con un escabeche ahumado, muy al estilo de los tatakis orientales. Nos encantó. Para nosotros uno de los mejores platos
- Ravioli de chocos rellenos de su guiso, carbonara marina y babetas. Otro de los mejores platos. Los raviolis no están hechos con pasta sino con cintas del propio choco, y se rellenan de un guiso de sus propios menudillos, que explotan (literalente) al romper el raviolis con la lengua.

PRINCIPALES
-Pargo con placton. Un lomo, perfecto de punto, del pescado, sobre un placton que, según nos contaron, mezclaba distintos elementos para intentar recrear el alimento habitual de los pargos. Muy bueno.
-Atún de almadraba en chicharrón: un pequeño taco de atún de almadraba bien hecho por fuera y crudo (pero no frío) por dentro. Sabor intenso y textura delicada. Otro plato de sabor excelente.

POSTRE
- Sorbete de manzana, perfecto como cortante.
- Láminas de chocolate y nata y burbujas de galleta maría, que es la recreación que Ángel León hace de la famosa tarta Contessa. Una manera agradable de terminar el menú.

Nos pusieron una manzanilla, dos blancos, dos tintos y un Pedro Ximénez con el menú. Como no apuntamos los nombres solo nos acordamos de un estupendo Allende 2007 y de un Prima 2008, bastante bueno, aunque no le llegue para nada a su hermano mayor, San Román. Posiblemente el vino que más nos gustó fue un Borgoña del que no recordamos cómo se llamaba.

Por ultimo acabamos con un estupendo gin tonic de Blue Ribbon con Fentimans, excelentemente elaborado (y bien cobrado, todo hay que decirlo: 15 E.)

En resumen, nos pareció un gran restaurante y, lo que es mejor, con un excelente futuro por delante

Totalmente recomendable.

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