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Urkiola Mendi
+34 913 67 52 94
Calle de Arturo Soria 51 <m> Ciudad Lineal 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.443782 -3.643349
guardado por 18 personas
Todo un acierto
Organizamos una pequeña celebración familiar en el restaurante Urkiola Mendi y resultó todo un acierto. Decir que salimos encantados es quedarse cortos.
Ya desde que nos pusimos en contacto con Rogelio Barahona (propietario y chef) para informarnos de la disponibilidad del local y de los menús, nos causó muy buena impresión. Vimos que era una persona formal, que disfrutaba con su trabajo, y con muchas ganas de agradar a los clientes (eso que debería ser normal pero que resulta tantas veces difícil de encontrar). Todo fueron facilidades a la hora de confeccionar el menú, de elegir los vinos y de colocar las mesas.
Rogelio, aparte de mostrarse muy amable en todo momento, nos explicó su determinación por conseguir siempre los mejores proveedores, algo de lo que ya nos habíamos hecho una idea al ver que trabajaba con algunos productos de Els Casals (excelente restaurante-hotel del interior de Barcelona, galardonado con una EM y que se autoabastece con los animales, verduras y hortalizas de su propia finca), Así, Rogelio nos explicó que, por ejemplo, los pichones que ofrece en la carta son los mismos que le llegan a Michel Brass.
El local, un chalet situado en Arturo Soria, está dividido en dos comedores, con grandes ventanales al exterior, con una decoración sencilla y moderna, y mesas bien vestidas. Bodega acristalada a la entrada y cocina parcialmente a la vista. Acogedor y agradable.
Para el verano tiene una terraza exterior que, desafortunadamente, no pudimos disfrutar porque llovió ese día. Pero el aspecto era magnífico.
Tomamos tres entrantes comunes, servidos en raciones individuales:
- Ensalada de hortalizas a la brasa con anchoa del Cantábrico: es decir una escalibada excelente, perfectamente aliñada y con el sabor de la parrilla en contraposición con el salazón de la anchoa.
- Croquetas variadas: de caldo de cocido, de bacalao y de cigala. Cremosas, bien fritas y con la masa crujiente, nada aceitosa.
- Canelón de pularda de Els Casals: con el guiso de pularda (qué sabor) envuelta con capa fina de pasta wan-ton, lo que hacía al canelón mucho más ligero que uno tradicional. Excelente.
De segundo, cada uno eligió el suyo. Nosotros probamos varios:
-Pichón a la brasa: magnífico, de un sabor intenso, con el punto exacto pedido (sangrante), nada fácil de conseguir en la parrilla.
-Mero a la parrilla: un lomo bien jugoso, con el sabor justo a brasa, acompañado de una sencilla emulsión de arbequina.
-Hamburguesa a la brasa de carbón con sus guarniciones: una hamburguesa de muy buena carne, con mucho sabor, bien tostada por fuera, y roja por dentro (pero caliente). Una delicia. Tan buena o mejor que otras hamburguesas autodenominadas “gourmet” que hemos probado en otros sitios.
Otros comensales tomaron bacalao al pil-pil, skrei, atún a la brasa, chuletón, etc. y todos quedaron satisfechos
Como postre tomamos un surtido de cuatro minipostres, todos elaborados en el restaurante y que resultaron a cuál mejor: Canutillo de Bilbao (crema envuelta en un liviano hojaldre), Tarta Sacher, Torrija y Helado de avellana. Excelente remate de comida.
Todo bajo la mirada atenta de Rogelio, entrando y saliendo de cocina, pendiente de cada detalle. Parecía que fuésemos los mejores clientes del restaurante, cuando en realidad hacía unos pocos días que nos conocíamos.
Por cierto, el menú infantil: croquetas, tosta de lomo ibérico y unos escalopes de solomillo tiernísimos, lo habría tomado con gusto cualquier adulto.
La carta de vinos es muy poco convencional y probablemente no guste a los más tradicionales, pero está llena de buenas referencias de todas las denominaciones de origen, incluso unas pocas internacionales. Los precios varían mucho de unos vinos a otros respecto a bodega, eso sí, pero hay referencias excelentes a buen precio si se sabe buscar.
Nosotros elegimos un fenomenal Alonso del Yerro 2009, que Rogelio tuvo la amabilidad de conseguirnos en formato magnum pese a la escasez de tiempo con que preparamos la celebración.
En resumen: local moderno, bonito y acogedor. Productos de gran calidad y buena mano en la cocina, con preparaciones sencillas (que no simples), donde destaca el buen manejo de la parrilla y la brasa (pero Urkiola Mendi no es sólo eso) y una presentación moderna y esmerada. Y, sobre todo, una atención amabilísima por parte de Rogelio y su equipo, que nos hicieron sentir –y no es sólo una frase tópica- como en casa.
Muy recomendable.
listas: Restaurantes Madrid capital
Arte 14 Restaurante
+34 913 84 68 07
Calle del Arte 14 (Hotel Mirador de Chamartin) <m> Pinar de Chamartín 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.483247 -3.670606
guardado por 23 personas
Andrés Madrigal se ha desvinculado de este restaurante
.
Editado 29032012:
ANDRÉS MADRIGAL YA NO ESTÁ VINCULADO A ESTE RESTAURANTE
Después de ganar una estrella Michelin con su restaurante Alboroque, y perderla al año siguiente, Andrés Madrigal ha recalado en la zona de Pinar de Chamartín, tan falta de buenos restaurantes.
Concretamente, lo ha hecho en este Bistró Madrigal 14, situado en el Hotel Mirador de Chamartín, en el espacio que hasta ahora ocupaba el restaurante Arte 14.
Aparte de una carta no muy extensa, ofrece tres tipos de menú bastante atractivos:
- Menú de mercado, con entrante, principal y postre, más copa de vino, por 20 Euros (solo de Lunes a Viernes a la hora de la comida).
- Menú dedicado a un producto estrella, que cambiará cada dos meses (el actual está dedicado al caviar y cuesta 105 Euros).
- Menú Bistró, que consta de 2 tapas, 1 entrante, 1 pescado, 1 carne y 1 postre, por 55 Euros).
El local es luminoso, con grandes ventanales, decorado principalmente en negro y plata,muy al estilo neoyorkino. Cocina parcialmente a la vista. Mesas algo juntas (sobre todo las que se sitúan junto a los ventanales), bien vestidas y con buena cubertería y vajilla.
Andrés Madrigal se encargaba de tomar todas las comandas, atender al público y supervisar desde fuera la labor de su equipo de cocina.
Pedimos el Menú Bistró, y nos pusieron como aperitivo el clásico Hummus de garganzos, que Madrigal lleva sirviendo desde hace años. Muy bueno, para tomar con rebanadas de pan tostado.
Tapas:
Croquetas de jamón, con una suave bechamel con nuez moscada, bien crujientes por fuera y cremosas por dentro. Sabores matizados y suaves.
Huevo hecho a baja temperatura (65º), con caviar. Mezcla que nos resultó sorprendente, equilibrada y contrastada de sabores.
Entrante:
Rissoto de manitas de cerdo al vino (hacen una terrina con las manitas de cerdo y la pican en el arroz), con gambas blancas (troceadas). Un mar y montaña muy sabroso, con el arroz meloso (no caldoso, como en otros sitios) en su punto perfecto.
Pescado:
Salmonete de roca con Caldo japonés (hecho con setas shitake, anís estrellado, comino, etc). Plato arriesgado, con sabores intensos, en el que el pescado podría haber salido desdibujado, pero que resultó bastante equilibrado.
Carne:
Kebab y suprema de pichón, con canela y jengibre, tierra de trufa y piedra de patata y vainilla. Una pechuga de pichón hecha en la salamandra y terminada al horno (tierna, suculenta, en su punto), acompañada de un kebab del propio pichón sencillamente delicioso. El mejor plato de la noche.
Postre:
Cheese cake, una especie de deconstrucción de la tarta de queso, con una buena crema de queso, con migas de galleta, coronados por un delicioso helado de remolacha y fresa (conjunción de sabores muy lograda).
Aunque nos gustó,fue lo que menos nos llamó la atención de la noche.
Atención en sala amable, uno de los camareros (que también estaba en cocina), nos explicaba con orgullo cada plato y, si le preguntabas, contaba cómo estaban hechos.
Raciones nada pequeñas.
Fuimos los primeros que entramos al restaurante esa noche y el ritmo de servicio fue bueno, aunque nos pareció que cuando el restaurante se llenó, a algunas mesas tenían que esperar bastante tiempo entre plato y plato (abrieron el lunes 8 de marzo, con lo cual, no es de extrañar algunos desajustes todavía).
Carta de vinos bastante extensa, con referencias para todos los gustos y bolsillos (aunque con marcada tendencia a marcas "modernas" de precio alto).
Como nota negativa, la ausencia de petit fours con el café (inexplicable en un restaurante de esta categoría).
Dos Menús Bistró (55 E c/u), un buen Abadía Retuerta Vendimia Seleccionada 2006 (27,50 E.), una botella de agua (3 E.), y 2 cafés (4 e. c/u), un total de 149,27 E.
LO QUE MÁS NOS GUSTÓ.
- El plato de pichón, excelente. Sin desmerecer el resto de los platos, de notable para arriba en general.
-El local, agradable y moderno.
-La manera de explicar los platos por parte de algunos de los camareros/cocineros.
LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
- La ausencia total de petit fours.
- El precio excesivo de cada café (4 euros). Son detalles que, al final, hacen que la cuenta suba un poco más de lo calculado. Aunque en este restaurante tuvieron el detalle de no cobrarnos nada en concepto de pan y servicio (a lo mejor fue por pedir el menú degustación, ya que en la carta avisaban de que cobraban 3,50 E. por cubierto).
listas: Restaurantes Madrid capital
La Terraza del Casino
+34 915 32 12 75
Calle de Alcalá 15 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.417535 -3.700506
guardado por 86 personas
De lo mejor de Madrid.
No habíamos vuelto a la Terraza desde nuestra primera y única visita hace ya años. Ni la cocina de Roncero (nos dejó totalmente fríos) ni la atención (los camareros rodaban las mesas como en un chiringuito de playa para recogerlas al final de la noche cuando aún quedábamos otras tres o cuatro mesas cenando) nos parecieron acorde con el supuesto nivel del restaurante.
Esta vez, sin embargo, todo rozó a gran altura, empezando por la situación de nuestra mesa justo junto a la balaustrada de la azotea del Casino, con espléndidas vistas de las gárgolas y estatuas de los edificios vecinos. Mesa bien separadas, música de arpa en directo (muy suave, lo justo para crear un entorno íntimo), manteles, cuberterías y vajilla de gran calidad. Ambiente elegante (no estirado), muchas parejas y varias mesas de extranjeros. Exigen americana a los hombres (parece ser que es una imposición del Casino, no del restaurante).
Atención muy amable, de alta escuela aunque nada encorsetada. Los camareros saben involucrarse si el cliente da pie a ello.
En la terraza sólo hay la opción del menú degustación (que, por otra parte, es la mejor manera de conocer la cocina de Roncero).
Carta de vinos extensa, bien elegida con precios subidos pero menos que otros estrellados.
Te dan la bienvenida con un Cóctel,
Whisky sour en este caso: mezclan whisky, jugo de sandía y menta y añaden nitrógeno líquido. Lo preparan delante del comensal: efectista, refrescante y suave pese a lo que pueda parecer. Una manera muy agradable de comenzar, que ya predispone a una de esas cenas que es algo más que sólo comida.
Snacks:
Mantequilla de aceite: un trampantojo brillante. La mantequilla de aceite viene servida en tubo semejante a los de pasta dentífrica y se sirve sobre una masa crujiente (hace las veces de pan), con un canónigo. Sabor a aceite, consistencia de mantequilla: tan simple y tan sabroso.
Galleta de tomate y pesto: una especie de mezcla de salsa pesto y salsa de tomate muy conseguida.
Polvorón de nueces.
Patata lila crujiente con mantequilla de pimentón.
Magdaolivas negras: minimagdalenas con sabor a aceituna, muy logradas.
Aceituna esférica: la ya conocida técnica de la esterificación produce en este caso unas aceitunas finísimas que explotan al introducirlas en la boca con un sabor intenso. Excelente.
Yogurt-yogurt.
Huevas de trucha en tempura: muy buena la masa y bien frita aunque un tanto saladas las huevas.
Tapiplatos:
Tartaleta de sandía con caviar de moras: quizás el plato más insulso del menú.
Cáscara de Gorgonzola con manzana, apio y praliné salado de nuez: una semiesfera de queso (delicioso y cremoso) rellena con los otros ingredientes. Diferentes texturas y sabores (ácido, dulce…). Muy delicado.
Ostra en tartar. La ostra picada y sobre ella un “aire” de cítricos. Fresca y riquísima.
Ortiguillas con caldo yodado y flor de ajo.
Hachi parmentier con bogavante. Con el bogavante un poco falto de sabor.
Huevo nido carbonara: una esfera de carbonara rellena de yema de huevo rodeada de caldo de pollo gelificado. Tanta técnica como sabor.
Ventresca de atún con tuétano de lechuga. Excelente punto y sabor.
Taco de Wagyu con ravioli de ibérico. Una especie de timbal hecho con la carne de las costillas del wagyu, muy sabroso (¿el wagyu no era carne tierna pero insípida?). El ravioli, para quitarse el sombrero.
Sorbete de mandarina Express con pipa de calabaza: otra vez la técnica del nitrógeno líquido para preparar este buen cortante.
Postres
Espiral de frambuesa y lima: una combinación de sabores que nos encantó.
Ravioli de aceite y cítricos con polvo helado de chocolate: una especie de recreación actualizada del tradicional pan con chocolate y aceite. Excelente.
Pequeñas locuras:
Gominola de hibisco- Macarrón de violeta y azafrán – Trufa helada de piña –Tableta de chocolae y salvia.
Un buen detalle, el precio del menú (130 E.+ IVA) incluye todo: no cobran pan, aperitivos ni servicio (parece mentira que una cosa que tendría que ser norma común sea la excepción). Otro buen detall: tomamos dos botellas de agua (5,75 E.) pero solo cobraron una. Eso sí, cafés a 6,75 E.c/u.
En conjunto, un restaurante con una cocina de técnica espectacular –aplicada con todo el sentido del mundo- donde la calidad del producto, la creatividad, la sorpresa y la imaginación se unen a un marco de esos llamados “incomparables” y a un servicio de alta escuela para conseguir una de las mejores cenas que se pueden encontrar hoy en día en Madrid (por lo menos para nuestro gusto).
Magnífica experiencia.
2 Menú Degustación, agua, 2 cafés y un magnífico André Clouet Gran Rva. (56,25 E.), un total de 335 E.
listas: Restaurantes Madrid capital
Virú
+34 915 61 77 71
Claudio Coello 116 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.436353 -3.6853259
guardado por 81 personas
ver más restaurantes peruanos en Madrid
Buena cocina, raciones exiguas.
LOCAL:
Dos comedores amplios: el de arriba –que fue donde nos sentaron- luminoso gracias a los grandes ventanales a la calle, tirando a elegante, con una barra amplia en un lateral. El comedor de abajo, más bullicioso y menos luminoso, también tenía buen aspecto.
Mesas suficientemente separadas, bien vestidas, vajilla de calidad.
ATENCIÓN:
Personal no muy numeroso, pero atendieron si problemas todas las mesas (local lleno). Amables y pendientes.
COCINA:
Peruana tradicional puesta al día, con toques innovadores.
Tiene un menú degustación denominado Menú K’ata, a 38 E. (Iva incluido).
Aperitivo:
Chupe norteño, un chupito de una especie de sopa de pescado con langostinos y orégano, agradable para comenzar.
Cucharita de verduras en tempura, sin más.
Entrantes:
Ceviche de corvina y langostinos: buena consistencia de los trozos de pescado, bañados con el zumo de lima (no anegados, como es tan frecuente). Se conseguía distinguir perfectamente el sabor del pescado y el marisco. Con su toque de picante justo. Guarnición de batata, maíz cocido y maíz tostado.
Causa (especie de puré frío) rellena de pulpo y pimiento rojo, un plato sabroso y muy agradable (nos gustó mucho más que la causa que tomamos e Wakathai).
Segundos:
Pez limón en costra de especias: un minilomito (más bien la tercera o cuarta parte de un lomo) de pez limón hecho a la parrilla, con una costra de especias que le daban una consistencia casi crujiente y un sabor diferente. El pescado tenía el punto exacto. Nos gustó muchísimo, lástima del tamaño de la ración. De guarnición dos salsa, una de papas con hierbabuena (muy rica) y otra de un fruto parecido a las naranjas (no recordamos el nombre), excelente.
Arroz con magret de pato: un arroz suelt aunque poco sabroso, con un toque de picante, acompañado por dos trocitos de magret. Lo que menos nos gustó del menú, sin estar mal.
Postre
Suspiro con mango, un vasito con el postre típico hecho de yemas de huevo, con un poco de mango. Rematado con merengue y una ralladura de mandarina. Dullce pero o empalagoso.
DETALLES
El precio del menú (38 E.), incluye todo: servicio, pan, IVA.
No nos cobraron el café (muy bueno), al que acompañaron con otro vasito de cocina dulce a modo de petit fou.
LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-En el comedor de arriba está la barra donde preparan los Piscos, y hay una máquina que suena como una taladradoar cada vez que alguien pide uno de esos cócteles. Detalle a revisar, sobre todo en un lugar pretendidamente elegante y que se autodefine como “alta cocina peruana”, con lo que ello conlleva.
-El tamaño de las raciones de los segundos del Menú K´ata, es francamente pequeña (y eso, estando acostumbrados a pedir menú degustación habitualmente en otros restaurantes). Las de los platos de carta que pasaban parecían bastante más grandes.
CONCLUSIÓN
Nos pareció un buen restaurante aunque salimos con la impresión de que aún están en rodaje, pero cuidando un poco más algunos detalles puede ser un local a tener muy en cuenta.
listas: Restaurantes Madrid capital
Restaurante Tartan
+34 914 02 76 89
Calle del General Pardiñas 56 <m> Nuñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4289771 -3.6783146
www.unrestaurantellamadotartan.es
guardado por 107 personas
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Buen ambiente y comida correcta.
Restaurante inaugurado hace pocas semanas, que se está poniendo rápidamente de moda.
Local dividido en dos plantas donde, según el propietario, se intenta crear un ambiente como de estar en tu propia casa. Decoración llamativa, con la presencia del tartán por todos lados. La planta inferior es mucho más amplia, con tonos azulados y muchas mesas preparadas para grupos de 6 o más personas. Algunas mesas para dos, en vez de sillas, tienen unos pequeños sofás de orejas. Mesas amplias, con un cristal a modo de mantel, y copas presuntamente modernas pero gruesas y bastas para el vino.
Iluminación tenue, sobre todo en algunas zonas.
Ambiente típico del bario Salamanca (bastante pijo, vamos).
La carta es heterogénea, con múltiples influencias. Da la impresión de que intenta que todo el mundo encuentre algo de su agrado, aunque esto le quite personalidad a la cocina.
Como entrantes pedimos unos insulsos Conos de bolitas de ternera thai y mini rusitos de pollo crujiente (8 E), con una consistencia reblandecida (de crujiente solo tenían el nombre) que nos hicieron presagiar lo peor para la cena. La cosa mejoró con la Ensaladilla rusa con aguacate (7,50), muy líquida y bien ligada, en la que el sabor del aguacate se perdía entre el del huevo cocido y la mayonesa.
De principales, tomamos una Panceta con migas y cebolletas balsámicas (12, 50), bastante sabrosa. Y las Carrilleras de ternera con parmentier y crujiente de puerro (15 E), que nos sirvieron en cocotte (cazuelita): una carrillera, que –literalmente- nadaba en salsa, pero que resultó tener buen sabor y una consistencia muy agradable (tierna por dentro, y levemente crujiente por fuera).
Como postre, una Taza de chocolate a dos temperaturas (6 E), resultona sin más, con una espuma de chocolate blanco en la superficie y una especie de Browne al fondo.
Servicio correcto, un poco lentos (aunque creemos que, más bien, era debido a la cocina).
Raciones de tamaño medio y precios bastante contenidos (sobre todo teniendo el tipo de restaurante que es, y la zona donde se ubica).
Carta de vinos muy corta aunque con alguna referencia de interés a precios asequibles. Por cierto, la carta está escrita con una letra tan pequeña, y las letras están tan desgastadas (a pesar de llevar abiertos tan poco tiempo) que, unido a la escasa iluminación, resulta ilegible.
En resumen, cocina aceptable en un restaurante de los llamados “para ver y ser vistos”, con un ambiente agradable y decoración llamativa.
Quien vaya buscando únicamente la experiencia gastronómica, probablemente salga decepcionado. Pero quien busque un restaurante atractivo, de moda, en el que se pueda comer correctamente a precios moderados, encontrará en T.A.R.T.A.N. una buena opción.
Con 2 cafés (1,60 E c/u), agua de litro (3E), y un buen Pétalos del Bierzo (20 E), 78,20 E. (incluido 1,50 c/u en concepto de pan y aperitivo).
listas: Restaurantes Madrid capital
iba a añadir mi opinión de este sitio,pero al ver la de gerechev creo que no hace falta porque no puede estar mejor explicado.Una cosa que apuntar,muy buenos mojitos,daban tambien caipirinhas y copas con buena pinta.
Bombay Palace
+34 915 21 29 28
Calle Barbieri, 4 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.4207022 -3.698203
guardado por 27 personas
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Indio aceptable pero lejos de los mejores.
Acudimos a este restaurante animados por la recomendación que de él hacen en la Guía Metrópoli y por las buenas críticas leídas en esta página.
El local no es muy grande, la decoración es más bien pobre, tipo costumbrista (del estilo de los chinos de antes pero en indio), aunque se está a gusto. Las servilletas y los manteles son de papel y la vajilla, del todo a cien. Más o menos lo que esperábamos, por lo que habíamos leído.
La carta es larga, con las Entradas típicas (samosas, pakora…) y algunas menos habituales (Dahl soup, paneel rolls…),.No faltan los Curries, carne al Tandoori (que denominan “especialidades”), distintos tipos de Nan (panes indios) y arroces, Balti dishes (platos con los ingredientes empanados), y Biriyanes.
Pedimos como entrantes unas Samosas, rellenas de verduras y algo de carne picada, bastante crujientes, con un toque picante agradable. Y Shish Kebab (salchichas de cordero con especias, cocinadas en olla de barro, que de sabor estaban buenas pero llegaron muy secas, totalmente pasadas de punto).
Como platos fuertes pedimos Lamb Thika, con trozos de cordero marinado (ese cordero mayor tan basto, de origen neozelandés, tan habitual), asado en el tandoori, que estaba correcto, sin más. Y un curry, el Chicken Vinaloo, con una salsa picante (aunque menos picante de lo que se espera de un vindaloo), a la que sobraba mucha grasa. También correcto sin más.
Acompañamos con un Arroz con frutos secos, bien de punto y un poco plano de sabor, y Cheese Nan, correcto.
Para beber, 2 cervezas Cobra (curiosamente, la mayoría de los españoles que estábamos en el restaurante bebíamos esa cerveza, mientra que una mesa de indios que teníamos al lado preferían la Mahou), y una botella de agua grande.
Sin postre, y con un solo Té hindú con especias (clavo, cardamomo…), muy rico, 48, 90 Euros.
Comparativamente (y reconociendo que las raciones son generosas), nos parece más caro que otros restaurantes indios como el Tandoori Station o Indian Aroma. Y, desde luego, nos parece que está uno o dos escalones por debajo en calidad. Quizás tuvimos mala suerte y no elegimos bien
Atención amable.
Las dos estrellas de la valoración no significa, en este caso, que "no nos guste", sino algo asía como "no está mal".
listas: Restaurantes Madrid capital
Restaurante El Padre
+34 914 48 40 16
Calle de Serrano 45 <m> Serrano 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.429199 -3.68717100000001
guardado por 93 personas
Menú y gin tonics
El menú cuesta 15 euros con todo incluido: primero, segundo y postre (tres opciones a elegir de cada uno), bebida (en nuestro caso una botella de agua de 1 l. y una botella de vino de la casa, un toro joven más que aceptable), café e IVA.
De primero tomamos Ensalada de tomate del pueblo con tomates de verdad, no esos que se venden actualmente, insípidos o con sabor a yeso. Muy rica.
De segundos, Huevos fritos con patatas fritas (patatas de verdad!, no de bolsa), y cinta de lomo adobado (normalita pero echa a la brasa, lo que le daba su gracia). También Merluza con salsa de mejillones, aceptable.
Postres caseros de buen nivel para un menú.
La decoración es la típica de una casa de comidas (bastante poco atractiva) y está lleno hasta la bandera en las comidas. No es el lugar que elegirías para una cena romántica, desde luego.í
Camareros eficaces, no especialmente simpáticos, al contrario que ls los dueños (los dos hijos de "El padre"), muy atentos.
Mención aparte para los Gin tonic: preparados con todo el ritual, asesoran bien sobre ginebras y tónicas según los gustos del cliente.
También tiene un menú degustación.
Recomendable, al menos para comer de menú y para tomar un buen Gin tonic.
listas: Restaurantes Madrid capital
La Tasquita de Enfrente
+34 915 32 54 49
Calle de la Ballesta 6 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.421272 -3.703633
guardado por 152 personas
Gran producto y sencillez.
Teníamos ganas de probar La Tasquita desde hace tiempo, pero teníamos algunas reticencias a tenor de lo leído por ahí. En primer lugar la ubicación, ya que según algunos comentarios parecía que era una temeridad adentrarse por la calle Ballesta, con prostitutas, drogadictos y camellos que no te quitan ojo. Y en segundo lugar teníamos la duda de si no sería uno de esos restaurantes “peculiares”, que se ponen de moda por su aire “canalla”, con su dueño y su sumiller “particulares”, los precios desorbitados, y en los que sólo te tratan bien si eres conocido de la casa o famosote.
Afortunadamente nada de esto fue como temíamos. Vamos por partes:
Ubicación: desde luego, no es la mejor zona de Madrid, pero se encuentra a 30 segundos escasos, andando, de la Gran Vía. Sí, vimos alguna prostituta, pero en ningún momento sentimos el más mínimo peligro.
Local: la entrada, con unas lucecitas rojas (muy acorde con el ambiente), presagiaban lo peor. Nada más entrar, una barra y los cuadros en las paredes con las corbatas que recuerdan la profesión anterior del dueño. El comedor es una sala pequeña, con apenas 8 mesas bastante juntas, y muy ruidosa. Decoración escasa, con cuadros peculiares, objetos desperdigados (un sombrero que les dejó Sabina, etc), colores cálidos. Aspecto de lo que es: una tasca. Eso sí, mesas bien vestidas y buena vajilla y cubertería. A pesar de todo, resulta acogedor (al menos para nosotros).
Atención: nada más llegar nos atiende el dueño/cocinero, nos da la bienvenida y nos dice que estamos en nuestra casa y que nos sentemos en cualquiera de las mesas para dos que estén vacías. Luego él mismo nos toma la comanda y pasa varias veces a preguntar cómo va la cena. El resto del personal, algo más irregular, con camareros amabilísimos y otros un poco menos cercanos, pero sin malas caras en ningún momento.
La cocina: en la Tasquita hay carta, que se puede encontrar en su página web, pero como los productos los eligen según lo que se encuentra diariamente en el mercado, no te la dan, sino que te recitan las especialidades del día (sin dar precios, por lo que el sablazo final es una incógnita). Si quieres probar varias cosas te ponen un menú degustación que cuesta 65 euros. Fue nuestra opción.
La cocina de la Tasquita está basada en dos pilares: uno, el producto, siempre de la mejor calidad; y dos, elaboraciones sencillas, con algún toque que las hace distintas (y, a veces, memorables).
Lo que tomamos:
Aperitivo: Morcilla con calabaza (que suavizaba mucho el plato aunque no le resta sabor), para untar en una especie de focaccia. Muy rico.
Entrantes (4):
-Almejas de la Ría de Arousa: de tamaño enorme, textura y sabor perfectos, simplemente hechas a la sartén con una salsa de mojar pan. Espectaculares.
-La famosa Ensaladilla con erizos frescos: un clásico de la casa, que convierte una ensaladilla normal, bien ligada, pero sin más, en un plato delicioso al cubrirlas con los erizos., aportando el sabor marino intenso y su gelatinosidad. Imprescindible.
-Guiso de cardo, que estaba perfectamente limpio, con una consistencia difícil de conseguir.
-Las primeras Colmenillas de la temporada con una crema de foie y nata, extraordinarias.
Principales (2):
-Raya a la mantequilla, gelatinosa, suculenta, con un sabor intenso. Muy buena.
-Cocochas de bacalao (dispuesta en los bordes del plato), con un pilpil en el centro. Muy buenas, nada grasientas, con un buen rebozado.
Postres (2):
-Natillas con calabaza: como la ensaladilla, una manera de convertir un plato normal en algo distinto y riquísimo, sin desvirtuar la esencia.
-Bavar con crema de galleta María: bueno, pero llegamos llenos a él y no pudimos disfrutarlo tanto como quizás merecía.
Carta de vinos larga, con grandes referencias de vinos espumoso, especialmente vinos de pequeños productores difíciles de encontrar, a un precio moderado.
Dos Menús de mercado (65 E. c/u), un excelente champán André Clouet Grand Reserve, una botella de agua y dos cafés (a los que nos invitaron), aproximadamente 180 euros.
No es barato, desde luego, pero tanto el tipo de productos (almejas, cocochas de bacalao, colmenillas, erizos), y por supuesto, la calidad de los mismos, hay que pagarlas (de hecho, hemos tomado menús degustación por ese precio y superiores, donde los productos estrella han sido sardinas y carrilleras de cerdo).
LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La calidad de los productos y la sencillez con la que son tratados, encontrando casi siempre ese toque que hace a los platos subir al escalón de excelentes.
-La carta de vinos, con buena selección y precios accesibles.
-El ambiente agradable en la sala y la atención del dueño.
LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-La ubicación del restaurante, aunque no es esa especie de Bronx que nos imaginábamos por otros comentarios.
-Las lucecillas rojas a la entrada.
-Cierto aire destartalado de la zona de la barra.
-Sería de agradecer que cantaran los precios de los platos
listas: Restaurantes Madrid capital
Restaurante Europa Decó
+34 917 87 77 70
Carrera de San Jerónimo 34 (Hotel Urban) <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.416529 -3.698657
guardado por 42 personas
Sin hacer ruido.
Situado en pleno centro de Madrid, en la planta baja del Hotel Urban, con una entrada desde el propio hotel y otra independiente desde la calle.
Está considerado uno de los mejores restaurantes de la capital, sin el ruido mediático de otros. Cocina seria, técnica, con los toques justos de creatividad. Buen producto.
Con la actual crisis han ajustado los precios de los menús (el menú degustación gastronómico vale ahora 50 euros), y ofrece distintas opciones para comer por un precio bastante razonable para la calidad que se ofrece.
Uno de los aspectos más interesantes son las jornadas gastronómicas que de vez en cuando organiza alrededor de determinados productos, como el bacalao, el atún (una de las grandes especialidades de Joaquín Felipe) o el cerdo ibérico.
Nosotros nos acercamos para probar el menú dedicado al cerdo ibérico, que se pudo degustar hasta finales de Febrero de 2010.
El local es amplio, luminoso, con grandes cristaleras, decorado muy al estilo neoyorkino, con colores cálidos. Muy agradable aunque algunas sillas sean un poco incómodas.
Servicio amable, atento y profesional. El único fallo fue que el vino no llegó hasta después del primer entrante (algo que no debería suceder en restaurantes de este nivel).
Después de una tapa (maki de sardina con guacamole), entramos directamente a la degustación de los productos ibéricos: como aperitivo, tomamos un poco de Jamón ibérico con pan tumaca (correcto), que nos habría sabido mejor si el vino hubiese llegado a su debido tiempo.
Como entrantes, dos de los mejores platos, el “Tonato de ibérico”, una especie de vitelo tonato en el que, en vez de ternera, las láminas son de de carne de cerdo con salsa de atún y anchoas, apio y alcaparras (muy rico). Y el Bocata de presa paleta en un adobo de cítricos con salsa de chiles (una combinación tan equilibrada como sabrosa).
De principales nos pusieron la Sopa cahuela, un caldo muy ligero con castañuelas y puré del hígado del cerdo (el hígado aportaba una untuosidad muy agradable al plato que, aun así, fue el que menos nos llamó la atención del menú). Siguieron las Lágrimas de cerdo ibérico (la carne que hay entre las costillas,) al humo de sarmiento, acompañadas con tomate confitado al aroma de jerez (suculento). Y para cerrar la parte salada, unas excelentes Carrilleras del cerdo con uvas al pedro ximénez y mostaza, que se podían comer sin cuchillo de lo tiernas que estaban.
Como postre, un Hojaldre hecho con manteca de ibérico, con cabello de ángel (uno de los mejores que hayamos probado, con un suave toque de limón) y helado. Estaba bueno pero tampoco llamaba mucho la atención.
Carta de vinos con buena selección pero precios bastante desorbitados.
Ambiente muy diverso: parejas jóvenes, clientes del hotel, famosos (Modesto Lomba y Jesús de Pozo aquella noche), ejecutivos. Se estaba a gusto, sin rigideces ni estiramientos.
Dos menús degustación (50 E. c/u), una botella de La Vicalanda (35 E), dos cafés y una botella de agua, 142 Euros.
LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La capacidad de crear un menú monográfico sin que resulte pesado ni fatigoso.
-El local tiene una decoración muy moderna y agradable.
LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-El precio de los vinos no está en consonancia con el de la comida.
-Algunos fallos en el servicio del vino, que no deberían darse en un restaurante que pretende estar en la élite.
listas: Restaurantes Madrid capital
Restaurante Viavélez
+34 915 79 95 39
Avenida del General Perón 10 <m> Estrecho 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.4524319 -3.6978877
guardado por 87 personas
Buena cocina, fallo puntual en la atención y reacción inmejorable del resturante.
El pasado viernes 4 de Febrero tuvimos tuvimos una mala experiencia con la atención que nos dieron en Viavélez (no con la cocina, que rayó a muy buena altura, como siempre). Nos consta que están en vías de solucionar el tema. por lo que hemos decidido dejar sólo el comentario gastronómico que publicamos y borrar las referencias a lo otro que sucedió.
Reservamos este viernes 4 de Febrero para probar el menú que ofrecían con motivo del Gastrofestival (el recuerdo del año anterior era inmejorable). Al llegar nos encontramos con la sorpresa agradable de que habían añadido un plato (Royal de liebre) al menú que estaba publicado en la web.
Entrantes:
-Ensalada de sardina con pimientos y pesto de perejil. Era un lomo de sardina sobre un lecho de pimientos confitados. Nos gustó aunque a la sardina, de aspecto y carnosidad estupenda, le faltaba sabor y era anulada completamente por los pimientos. Se acompañaba por un estupendo y original pesto de perejil.
- Sopa de castañas con setas, crujiente de manzana y papada de ibérico. Uno de los platos que más nos gustó, con una conjunción de sabores invernales muy reconfortante.
-Royal de liebre. Ya la tomamos el año anterior. Es un plato que nos encanta aunque a algunos aficionados al plato no les acaba de convencer la versión del señor Ron.
Segundos
-Chipirones encebollados con raviolis de su tinta. Con una presentación vistosa, como si se tratara de un bocata de calamares de diseño. Anillas de chipirón encebolladas, muy sabrosas y tiernas, sobre un ravioli (o pseudo-ravioli) de tocino relleno de tinta de calamar. Un mar y montaña muy agradable.
-Carrillera de ternera, crema de patata y zanahoria escarchada. Uno de los platos estrella de Paco Ron y, posiblemente, una de las mejores carrilleras que se pueden tomar hoy en día en Madrid: tiernas y muy jugosas, con esa capa externa crujiente que las hace difícilmente superables. Aunque quizás no fue el mejor día de las que las hemos tomado.
Postre
-Helado de melón sobre granizado de pomelo y sopa de limón. Una combinación de frutas en distintas texturas muy refrescante. Recordaba un poco a la famosa Cromoterapia de Naranja,de los Roca, aunque no tan conseguida porque el amargor del pomelo se imponía demasiado sobre el resto de sabores.
En resumen, la cocina tradicional puesta al día de Paco Ron (o como él parece definirla: alta cocina pobre), en toda su expresión. Buena materia prima, fondos insuperables, dominio de la técnica y algún detalle innovador.
2 Menú Gastrofestival (40 E. c/u), una botella de San Román 2007 (35 E.), una botella de agua y dos cafés: 122 E. en total. Buena RCP.
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