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Urkiola Mendi

+34 913 67 52 94

Calle de Arturo Soria 51 <m> Ciudad Lineal 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.443782 -3.643349

www.urkiolamendi.net

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Todo un acierto

'me encanta, uno de mis favoritos'

Organizamos una pequeña celebración familiar en el restaurante Urkiola Mendi y resultó todo un acierto. Decir que salimos encantados es quedarse cortos.

Ya desde que nos pusimos en contacto con Rogelio Barahona (propietario y chef) para informarnos de la disponibilidad del local y de los menús, nos causó muy buena impresión. Vimos que era una persona formal, que disfrutaba con su trabajo, y con muchas ganas de agradar a los clientes (eso que debería ser normal pero que resulta tantas veces difícil de encontrar). Todo fueron facilidades a la hora de confeccionar el menú, de elegir los vinos y de colocar las mesas.
Rogelio, aparte de mostrarse muy amable en todo momento, nos explicó su determinación por conseguir siempre los mejores proveedores, algo de lo que ya nos habíamos hecho una idea al ver que trabajaba con algunos productos de Els Casals (excelente restaurante-hotel del interior de Barcelona, galardonado con una EM y que se autoabastece con los animales, verduras y hortalizas de su propia finca), Así, Rogelio nos explicó que, por ejemplo, los pichones que ofrece en la carta son los mismos que le llegan a Michel Brass.

El local, un chalet situado en Arturo Soria, está dividido en dos comedores, con grandes ventanales al exterior, con una decoración sencilla y moderna, y mesas bien vestidas. Bodega acristalada a la entrada y cocina parcialmente a la vista. Acogedor y agradable.
Para el verano tiene una terraza exterior que, desafortunadamente, no pudimos disfrutar porque llovió ese día. Pero el aspecto era magnífico.

Tomamos tres entrantes comunes, servidos en raciones individuales:
- Ensalada de hortalizas a la brasa con anchoa del Cantábrico: es decir una escalibada excelente, perfectamente aliñada y con el sabor de la parrilla en contraposición con el salazón de la anchoa.
- Croquetas variadas: de caldo de cocido, de bacalao y de cigala. Cremosas, bien fritas y con la masa crujiente, nada aceitosa.
- Canelón de pularda de Els Casals: con el guiso de pularda (qué sabor) envuelta con capa fina de pasta wan-ton, lo que hacía al canelón mucho más ligero que uno tradicional. Excelente.

De segundo, cada uno eligió el suyo. Nosotros probamos varios:
-Pichón a la brasa: magnífico, de un sabor intenso, con el punto exacto pedido (sangrante), nada fácil de conseguir en la parrilla.
-Mero a la parrilla: un lomo bien jugoso, con el sabor justo a brasa, acompañado de una sencilla emulsión de arbequina.
-Hamburguesa a la brasa de carbón con sus guarniciones: una hamburguesa de muy buena carne, con mucho sabor, bien tostada por fuera, y roja por dentro (pero caliente). Una delicia. Tan buena o mejor que otras hamburguesas autodenominadas “gourmet” que hemos probado en otros sitios.

Otros comensales tomaron bacalao al pil-pil, skrei, atún a la brasa, chuletón, etc. y todos quedaron satisfechos

Como postre tomamos un surtido de cuatro minipostres, todos elaborados en el restaurante y que resultaron a cuál mejor: Canutillo de Bilbao (crema envuelta en un liviano hojaldre), Tarta Sacher, Torrija y Helado de avellana. Excelente remate de comida.

Todo bajo la mirada atenta de Rogelio, entrando y saliendo de cocina, pendiente de cada detalle. Parecía que fuésemos los mejores clientes del restaurante, cuando en realidad hacía unos pocos días que nos conocíamos.

Por cierto, el menú infantil: croquetas, tosta de lomo ibérico y unos escalopes de solomillo tiernísimos, lo habría tomado con gusto cualquier adulto.

La carta de vinos es muy poco convencional y probablemente no guste a los más tradicionales, pero está llena de buenas referencias de todas las denominaciones de origen, incluso unas pocas internacionales. Los precios varían mucho de unos vinos a otros respecto a bodega, eso sí, pero hay referencias excelentes a buen precio si se sabe buscar.
Nosotros elegimos un fenomenal Alonso del Yerro 2009, que Rogelio tuvo la amabilidad de conseguirnos en formato magnum pese a la escasez de tiempo con que preparamos la celebración.

En resumen: local moderno, bonito y acogedor. Productos de gran calidad y buena mano en la cocina, con preparaciones sencillas (que no simples), donde destaca el buen manejo de la parrilla y la brasa (pero Urkiola Mendi no es sólo eso) y una presentación moderna y esmerada. Y, sobre todo, una atención amabilísima por parte de Rogelio y su equipo, que nos hicieron sentir –y no es sólo una frase tópica- como en casa.

Muy recomendable.

listas: Restaurantes Madrid capital

La Terraza del Casino

+34 915 32 12 75

de lo mejor de 2012

Calle de Alcalá 15 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.417535 -3.700506

www.casinodemadrid.es

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De lo mejor de Madrid.

'me encanta, uno de mis favoritos'

No habíamos vuelto a la Terraza desde nuestra primera y única visita hace ya años. Ni la cocina de Roncero (nos dejó totalmente fríos) ni la atención (los camareros rodaban las mesas como en un chiringuito de playa para recogerlas al final de la noche cuando aún quedábamos otras tres o cuatro mesas cenando) nos parecieron acorde con el supuesto nivel del restaurante.
Esta vez, sin embargo, todo rozó a gran altura, empezando por la situación de nuestra mesa justo junto a la balaustrada de la azotea del Casino, con espléndidas vistas de las gárgolas y estatuas de los edificios vecinos. Mesa bien separadas, música de arpa en directo (muy suave, lo justo para crear un entorno íntimo), manteles, cuberterías y vajilla de gran calidad. Ambiente elegante (no estirado), muchas parejas y varias mesas de extranjeros. Exigen americana a los hombres (parece ser que es una imposición del Casino, no del restaurante).
Atención muy amable, de alta escuela aunque nada encorsetada. Los camareros saben involucrarse si el cliente da pie a ello.
En la terraza sólo hay la opción del menú degustación (que, por otra parte, es la mejor manera de conocer la cocina de Roncero).
Carta de vinos extensa, bien elegida con precios subidos pero menos que otros estrellados.

Te dan la bienvenida con un Cóctel,
Whisky sour en este caso: mezclan whisky, jugo de sandía y menta y añaden nitrógeno líquido. Lo preparan delante del comensal: efectista, refrescante y suave pese a lo que pueda parecer. Una manera muy agradable de comenzar, que ya predispone a una de esas cenas que es algo más que sólo comida.
Snacks:
Mantequilla de aceite: un trampantojo brillante. La mantequilla de aceite viene servida en tubo semejante a los de pasta dentífrica y se sirve sobre una masa crujiente (hace las veces de pan), con un canónigo. Sabor a aceite, consistencia de mantequilla: tan simple y tan sabroso.
Galleta de tomate y pesto: una especie de mezcla de salsa pesto y salsa de tomate muy conseguida.
Polvorón de nueces.
Patata lila crujiente con mantequilla de pimentón.
Magdaolivas negras: minimagdalenas con sabor a aceituna, muy logradas.
Aceituna esférica: la ya conocida técnica de la esterificación produce en este caso unas aceitunas finísimas que explotan al introducirlas en la boca con un sabor intenso. Excelente.
Yogurt-yogurt.
Huevas de trucha en tempura: muy buena la masa y bien frita aunque un tanto saladas las huevas.

Tapiplatos:
Tartaleta de sandía con caviar de moras: quizás el plato más insulso del menú.
Cáscara de Gorgonzola con manzana, apio y praliné salado de nuez: una semiesfera de queso (delicioso y cremoso) rellena con los otros ingredientes. Diferentes texturas y sabores (ácido, dulce…). Muy delicado.
Ostra en tartar. La ostra picada y sobre ella un “aire” de cítricos. Fresca y riquísima.
Ortiguillas con caldo yodado y flor de ajo.
Hachi parmentier con bogavante. Con el bogavante un poco falto de sabor.
Huevo nido carbonara: una esfera de carbonara rellena de yema de huevo rodeada de caldo de pollo gelificado. Tanta técnica como sabor.
Ventresca de atún con tuétano de lechuga. Excelente punto y sabor.
Taco de Wagyu con ravioli de ibérico. Una especie de timbal hecho con la carne de las costillas del wagyu, muy sabroso (¿el wagyu no era carne tierna pero insípida?). El ravioli, para quitarse el sombrero.
Sorbete de mandarina Express con pipa de calabaza: otra vez la técnica del nitrógeno líquido para preparar este buen cortante.

Postres
Espiral de frambuesa y lima: una combinación de sabores que nos encantó.
Ravioli de aceite y cítricos con polvo helado de chocolate: una especie de recreación actualizada del tradicional pan con chocolate y aceite. Excelente.

Pequeñas locuras:
Gominola de hibisco- Macarrón de violeta y azafrán – Trufa helada de piña –Tableta de chocolae y salvia.

Un buen detalle, el precio del menú (130 E.+ IVA) incluye todo: no cobran pan, aperitivos ni servicio (parece mentira que una cosa que tendría que ser norma común sea la excepción). Otro buen detall: tomamos dos botellas de agua (5,75 E.) pero solo cobraron una. Eso sí, cafés a 6,75 E.c/u.

En conjunto, un restaurante con una cocina de técnica espectacular –aplicada con todo el sentido del mundo- donde la calidad del producto, la creatividad, la sorpresa y la imaginación se unen a un marco de esos llamados “incomparables” y a un servicio de alta escuela para conseguir una de las mejores cenas que se pueden encontrar hoy en día en Madrid (por lo menos para nuestro gusto).

Magnífica experiencia.

2 Menú Degustación, agua, 2 cafés y un magnífico André Clouet Gran Rva. (56,25 E.), un total de 335 E.

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DiverXo

+34 915 70 07 66

de lo mejor de 2012

Calle del Pensamiento 28 <m> Tetuán 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.4588611 -3.6953244

www.diverxo.com

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Mucho más que una cena.

'me encanta, uno de mis favoritos'

Acudimos al nuevo local de Diverxo. Íbamos con ciertas reticencias: era nuestra tercera visita, y temíamos que, una vez perdido el efecto sorpresa, la cocina no nos causase la misma impresión. Además, la carrera de David Muñoz ha sido meteórica y, en tres años ha acumulado parabienes de crítica y publico (con auténticos “hooligans” de su cocina) y premios importantes como su primera EM o los tres soles de Repsol. Por último, parece que últimamente se ha abierto la veda contra David y su equipo, y han comenzado a arreciar la críticas: que si no acepta las críticas ni las sugerencias, que si es un cabezota, que si el servicio de sala no está a la altura o que si van de estrellitas porque no dejan fotografiar los platos que sirven. En fin, pensábamos que hay que ser muy equilibrado y creer mucho en lo que haces para que todo esto no te influya.

Afortunadamente nuestros temores se disiparon desde el primer momento. La cocina de David sigue siendo un prodigio: fusión de sabores, texturas y técnicas. Un virtuosismo difícilmente igualable, con resultados óptimos y sorprendentes (incluso en platos que ya has probado se pueden encontrar matices distintos, que los hacen prácticamente nuevos). Materias primas excelentes, tratadas con técnicas -lejanas o cercanas-, milimétricamente controladas (¡qué punto el de carnes y pescados!). Una cocina para degustar sin prisas, atendiendo a los detalles, los matices.
El nuevo local es mucho más amplio y luminoso, con grandes ventanales. La decoración, sobria y elegante, nada ostentosa y con buena separación entre mesas (vestidas con manteles blancos de tipo oriental).

Al principio te preguntan si tienes alguna alergia o si algo no te gusta. Además, si has estado otras veces, te preguntan los platos que ya has tomado para que pruebes otros nuevos y confeccionar un menú personalizado. Los platos van acompañados por una corta explicación del mismo. Porque en Diverxo lo más importante, obviamente, es la comida, pero no es lo único: como bien nos dijo Javier (el encargado de la sala, junto a Ángela) en una breve conversación, en Diverxo se intenta crear una experiencia completa para el comensal, conseguir que se disfrute del restaurante en su conjunto.

Como aperitivos, las ya clásicas Judías edamame con ají amarillo (estupendas para abrir boca), y el Mejillón Tigre al estilo Diverxo, con escabeche de lima de kefir (magnífico).

De primeros, Dim-sum de piel de chipirón con tuétano, acompañado por té aromatizado con coco (sabor intenso, untuosidad y mezcla de texturas), Chili Crab de txangurro, con brioche de mantequilla tostada y yuzu (sustituye el insípido cangrejo real por un estupendo changurro), Mollete chino de trompetas de la muerte con rábano y aceite de chiles sobre ciervo a la plancha, acompañado de té gun powder (plato excelente, suculento, con un ciervo perfecto de punto y sabor), y la clásica Gamba frita al revés con mayonesa y yuzu, (plato insustituible).

Como segundos, un magnífico Bacalao Negro mongolés con cheung fun de trompeta de los muertos y trufa de otoño (otro de los platos de la noche: qué jugosidad, qué sabor!), y Cochinillo cochifrito pequinés, servido en dos servicios: primero, la piel del cochinillo sobre cebollino y salsa de cerezas (soberbios), seguido de una hamburguesa al vapor de secreto de cerdo ibérico (otra vez, magnífico plato, donde se tratan buenos productos autóctonos con técnicas orientales).

De pre-postre: Tocino de cielo con pimienta rosa y cuajada rota de coco (un gran postre, más que un pre-postre). Y de postre, excelente Bombón de chocolate negro con velo de té verde y trufa (una mezcla que sólo en manos de alguien como David se puede convertir en uno de los mejores postres que hemos probado).

El servicio de sala, comandado por Javier y Ángela, muy atento y eficiente. Habrá a quien le parezca en exceso informal, pero otros agradecemos estos locales con cocina de lujo, pero que no resultan nada ceremoniosos ni estirados.

Carta de vinos más que suficiente.

Dos Menú Express + 2 (67 E), con una botella de agua grande (3E), un muy buen Riesling Rossenberg 2006 (34 E) y 2 cafés (1,50 E c/u), 187,25 Euros.

No sabemos si es el mejor restaurante madrileño, o si merece o no la EM, o los tres soles, pero, desde luego es el restaurante de Madrid donde nosotros disfrutamos más.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
- La cocina de David Muñoz es distinta, sorprendente, sabrosa, técnica, valiente, en una palabra: excelente.
- Confeccionan un menú acondicionado a tus preferencias.
- Consiguen convertir una cena en una experiencia deslumbrante.
- Es uno de esos poquísimos restaurantes en los que hemos sentido eso que algunos críticos definen (de forma un poco cursi) como “emoción”.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
- La política de confirmación de las reservas: te llaman el día anterior y, luego, el mismo día. Es poco elegante.

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La Buena Vida

+34 915 31 31 49

de lo mejor de 2012

Calle del Conde de Xiquena 8 <m> Chueca 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.422913 -3.694154

guardado por 52 personas

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Productos de temporada.

'me gusta'

Actualmente uno de nuestros restaurantes preferidos de Madrid.

Cocina clásica basada en excelentes productos de temporada (becada, grousse, guisantes lágrima, lamprea...).

Lo mejor, sin duda, las sugerencias fuera de carta, que habitualmente son tantas o más que las que aparecen en la lista oficial y que te recitan sin precios antes de tomar la comanda. No creemos que fuera tan difícil añadir una pequeña hoja en la carta habitual con las sugerencias del día y sus precios.

Bodega muy interesante con referencias francesas y alemanas a precios no especialmente elevados.

El local es sencillo pero tiene cierto encanto, Alguna de las mesas de la entrada necesitarían un poco más de iluminacio´n: es difícil hasta ller la carta.

Atención amble (a algunos les resultará demasiado seria).

RCP buena para nuestro croterio.

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Taquería del Alamillo

+34 913 64 20 88

de lo mejor de 2012

Plaza del Alamillo 8 <m> La Latina 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.413689 -3.71241

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Buena taquería con terraza agradable.

'me gusta'

Actualización 16/02/2011

Desde el anterior comentario hemos regresado dos veces más y nos parece que ha remontado el vuelo. Hemos comido como antes, es decir estupendamente.

Quesadillas del hongo del maíz, molcajetes, enchiladas, tostada de pata, tacos del pastor, cochinita pibil, en fin, todo a un magnífico nivel. Y con una RCP notable. Que dure!

Vuelve a estar entre nuestros favoritos.

............

El local es pequeño y bullicioso y está siempre lleno, sobre todo en fin de semana. Tiene una pequeña terraza muy agradable en un rincón de la misma Plaza del Alamillo, que hay que reservar con varias semanas de antelación (al menos para las cenas de viernes y sábado).

La cocina es la típica de una taquería mejicana: tacos, quesadillas, enchiladas... Además de platos menos conocidos, como los molcajetes (morteros de piedra volcánica donde se sirven distintos tipos de carne, normalmente con queso), las tostadas de pata o el pozole (sopa).
En nuestras últimas visitas han añadido a la carta platos que antes sólo ofrecían fuera de carta (como la mencionada tostada de pata).

Para beber, distintos tipos de cerveza mejicana: desde la corriente Sol, a la Dos equis o la buena Bohemia.
Ahora ofrecen también la cerveza en michelada.
También cócteles como un aceptable Margarita.

Servicio que cambia invariablemente de una visita a otra (excepto la pareja propietaria), lo cual no suele ser buen indicio. Muy desorganizados pero, en general, amables y colaboradores aunque algún camarero se tome demasiadas confianzas.

En nuestra última visita probamos (todo para compartir):

Quesadillas de Huitlacoche: tortillas de maíz rellenas de queso y del hongo del maíz. Un plato que pedimos siempre. Sin embargo en las últimas visitas, las tortillas de maíz, que al principio eran claramente caseras, tenían un aspecto más bien industrial (quizás fuese por el jaleo del fin de semana).

Tacos (fuera de carta), con tinga, chorizo, champiñones y jalapeños.
Estaban buenos aunque el guiso estaba un poco seco. Mejoraban bastante con las salsa picantes que trajeron de acompañamiento.

Tostada de pata: una especie de ensalada de pata de cerdo con cilantro, aguacate,,, sobre tortilla de maiz frita:
Lo que más nos gustó. Muy rica y refrescante.

Enchiladas de ternera con salsa roja. Sabrosas y jugosas.

De postre, Cajeta (especie de crep) de dulce de leche. No nos entusiasmó. (nos había gustado más otras veces).

Aunque sigue siendo nuestro mejicano preferido junto con Entre suspiro y
suspiro (y más desde las decepciones de Mestizo y, sobre todo, el famoso Tepic), nos da la sensación de que está bajando el pistón. Quizás sea mejor ir entre semana para que el ambiente esté mas relajado.

Aproximadamente 27 E por persona (con un margarita y dos cervezas)

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Restaurante Sudestada

+34 915 33 41 54

de lo mejor de 2012

Calle Ponzano 85 <m> Cuatro Caminos 1 2 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.4445556 -3.6988625

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Más grande, más bonito, más caro.

'me gusta'

Teníamos ganas de probar la nueva dirección de Sudestada, uno de nuestros restaurantes favoritos. Por fin lo conseguimos después de reservar mesa para un sábado por la noche con tres o cuatro semanas de antelación y después de varias intentonas.

Efectivamente el local es bastante más grande que el original aunque las mesas están tan juntas o más que antes. La decoración, bastante sobria, en blanco y madera, con la iluminación bien resuelta y grandes ventanales a la calle, nos pareció que cuadraba perfectamente con el estilo del Sudestada de siempre y le añadía un grado de elegancia.

En cuanto al ambiente, quizás fue lo que notamos más cambiado: como ellos mismos nos reconocieron, mucha gente que no iba antes a Sudestada por el local, la decoración y el problema de los olores de la cocina (olores que, desafortunadamente, no han conseguido eliminar del todo), ahora sí que acude al restaurante. Es decir, el ambiente ahora es un poco “sitio de moda /sitio importante”. Según ellos mismos nos comentaron se está más relajado y se come más tranquilo los días de diario.

La atención sigue igual, con más personal, y con Félix y Pablo al pie del cañón, como siempre.

Pero lo más importante es que la comida sigue estando igual de buena que antes. Sabores igual de rotundos que siempre, potentes y a la vez matizados. Quizás un punto más sutiles en algunas preparaciones.
Como era la primera vez que íbamos al nuevo local nos decantamos por el set menú (38 euros):

- Aperitivo (detalle del nuevo local; en el anterior no lo ponían): Sopa de miso con mejillón (muy rica)
- Nem Cua, muy parecido a los antiguos Nem Tom, pero con carne de cangrejo y pato. Excelentes: crujientes y bien fritos.
- Samosas de curry rojo y garbanzos: bien crujiente y sabrosa. Con salsa de tamarindo, comino, cilantro y hierbabuena.Para nuestro gusto mejor que las anteriores, de coliflor.
- Dumpling relleno de cerdo y verduras. Los de siempre, y tan buenos como siempre.
- Arroz con verduras y cerdo: lo que menos nos gustó del menú. El arroz tenía una consistencia como de recalentado.
- Brocheta de cordero marinado. Excelente. Servido con pickles (encurtidos de verduras) y salsa de tomate y pickles.
- Curry rojo de carrillada de vaca: qué comentar que no se haya dicho ya de este cury!
- Postres: Mango Lassi y Pastel húmedo de chocolate, bastante agradables.

La cahipiriha (7,50 E,), estupenda.

Con un par de cervezas Kirin, aproximadamente 50 euros por persona.

Lo que más nos gusta:
- La cocina sigue siendo tan buena o mejor.
- Aparte de comer, en Sudestada se disfruta y se pasa bien.

Lo que menos nos gusta:
- Las mesas están demasiado juntas.
- El problema de los olores no ha sido resuelto completamente
- Los precios han subido considerablemente: el Set Menú ha pasado de 31 a 38 Euros en el traslado de local: más de un 20%!

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La Tasquita de Enfrente

+34 915 32 54 49

de lo mejor de 2012

Calle de la Ballesta 6 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.421272 -3.703633

www.latasquitadeenfrente.com

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Gran producto y sencillez.

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Teníamos ganas de probar La Tasquita desde hace tiempo, pero teníamos algunas reticencias a tenor de lo leído por ahí. En primer lugar la ubicación, ya que según algunos comentarios parecía que era una temeridad adentrarse por la calle Ballesta, con prostitutas, drogadictos y camellos que no te quitan ojo. Y en segundo lugar teníamos la duda de si no sería uno de esos restaurantes “peculiares”, que se ponen de moda por su aire “canalla”, con su dueño y su sumiller “particulares”, los precios desorbitados, y en los que sólo te tratan bien si eres conocido de la casa o famosote.
Afortunadamente nada de esto fue como temíamos. Vamos por partes:

Ubicación: desde luego, no es la mejor zona de Madrid, pero se encuentra a 30 segundos escasos, andando, de la Gran Vía. Sí, vimos alguna prostituta, pero en ningún momento sentimos el más mínimo peligro.

Local: la entrada, con unas lucecitas rojas (muy acorde con el ambiente), presagiaban lo peor. Nada más entrar, una barra y los cuadros en las paredes con las corbatas que recuerdan la profesión anterior del dueño. El comedor es una sala pequeña, con apenas 8 mesas bastante juntas, y muy ruidosa. Decoración escasa, con cuadros peculiares, objetos desperdigados (un sombrero que les dejó Sabina, etc), colores cálidos. Aspecto de lo que es: una tasca. Eso sí, mesas bien vestidas y buena vajilla y cubertería. A pesar de todo, resulta acogedor (al menos para nosotros).

Atención: nada más llegar nos atiende el dueño/cocinero, nos da la bienvenida y nos dice que estamos en nuestra casa y que nos sentemos en cualquiera de las mesas para dos que estén vacías. Luego él mismo nos toma la comanda y pasa varias veces a preguntar cómo va la cena. El resto del personal, algo más irregular, con camareros amabilísimos y otros un poco menos cercanos, pero sin malas caras en ningún momento.

La cocina: en la Tasquita hay carta, que se puede encontrar en su página web, pero como los productos los eligen según lo que se encuentra diariamente en el mercado, no te la dan, sino que te recitan las especialidades del día (sin dar precios, por lo que el sablazo final es una incógnita). Si quieres probar varias cosas te ponen un menú degustación que cuesta 65 euros. Fue nuestra opción.

La cocina de la Tasquita está basada en dos pilares: uno, el producto, siempre de la mejor calidad; y dos, elaboraciones sencillas, con algún toque que las hace distintas (y, a veces, memorables).

Lo que tomamos:

Aperitivo: Morcilla con calabaza (que suavizaba mucho el plato aunque no le resta sabor), para untar en una especie de focaccia. Muy rico.

Entrantes (4):
-Almejas de la Ría de Arousa: de tamaño enorme, textura y sabor perfectos, simplemente hechas a la sartén con una salsa de mojar pan. Espectaculares.
-La famosa Ensaladilla con erizos frescos: un clásico de la casa, que convierte una ensaladilla normal, bien ligada, pero sin más, en un plato delicioso al cubrirlas con los erizos., aportando el sabor marino intenso y su gelatinosidad. Imprescindible.
-Guiso de cardo, que estaba perfectamente limpio, con una consistencia difícil de conseguir.
-Las primeras Colmenillas de la temporada con una crema de foie y nata, extraordinarias.
Principales (2):
-Raya a la mantequilla, gelatinosa, suculenta, con un sabor intenso. Muy buena.
-Cocochas de bacalao (dispuesta en los bordes del plato), con un pilpil en el centro. Muy buenas, nada grasientas, con un buen rebozado.
Postres (2):
-Natillas con calabaza: como la ensaladilla, una manera de convertir un plato normal en algo distinto y riquísimo, sin desvirtuar la esencia.
-Bavar con crema de galleta María: bueno, pero llegamos llenos a él y no pudimos disfrutarlo tanto como quizás merecía.

Carta de vinos larga, con grandes referencias de vinos espumoso, especialmente vinos de pequeños productores difíciles de encontrar, a un precio moderado.

Dos Menús de mercado (65 E. c/u), un excelente champán André Clouet Grand Reserve, una botella de agua y dos cafés (a los que nos invitaron), aproximadamente 180 euros.

No es barato, desde luego, pero tanto el tipo de productos (almejas, cocochas de bacalao, colmenillas, erizos), y por supuesto, la calidad de los mismos, hay que pagarlas (de hecho, hemos tomado menús degustación por ese precio y superiores, donde los productos estrella han sido sardinas y carrilleras de cerdo).

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La calidad de los productos y la sencillez con la que son tratados, encontrando casi siempre ese toque que hace a los platos subir al escalón de excelentes.
-La carta de vinos, con buena selección y precios accesibles.
-El ambiente agradable en la sala y la atención del dueño.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-La ubicación del restaurante, aunque no es esa especie de Bronx que nos imaginábamos por otros comentarios.
-Las lucecillas rojas a la entrada.
-Cierto aire destartalado de la zona de la barra.
-Sería de agradecer que cantaran los precios de los platos

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Arte 14 Restaurante

+34 913 84 68 07

Calle del Arte 14 (Hotel Mirador de Chamartin) <m> Pinar de Chamartín 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.483247 -3.670606

www.bistromadrigal.com

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Andrés Madrigal se ha desvinculado de este restaurante

'me gusta'

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Editado 29032012:

ANDRÉS MADRIGAL YA NO ESTÁ VINCULADO A ESTE RESTAURANTE

Después de ganar una estrella Michelin con su restaurante Alboroque, y perderla al año siguiente, Andrés Madrigal ha recalado en la zona de Pinar de Chamartín, tan falta de buenos restaurantes.

Concretamente, lo ha hecho en este Bistró Madrigal 14, situado en el Hotel Mirador de Chamartín, en el espacio que hasta ahora ocupaba el restaurante Arte 14.

Aparte de una carta no muy extensa, ofrece tres tipos de menú bastante atractivos:
- Menú de mercado, con entrante, principal y postre, más copa de vino, por 20 Euros (solo de Lunes a Viernes a la hora de la comida).
- Menú dedicado a un producto estrella, que cambiará cada dos meses (el actual está dedicado al caviar y cuesta 105 Euros).
- Menú Bistró, que consta de 2 tapas, 1 entrante, 1 pescado, 1 carne y 1 postre, por 55 Euros).

El local es luminoso, con grandes ventanales, decorado principalmente en negro y plata,muy al estilo neoyorkino. Cocina parcialmente a la vista. Mesas algo juntas (sobre todo las que se sitúan junto a los ventanales), bien vestidas y con buena cubertería y vajilla.

Andrés Madrigal se encargaba de tomar todas las comandas, atender al público y supervisar desde fuera la labor de su equipo de cocina.

Pedimos el Menú Bistró, y nos pusieron como aperitivo el clásico Hummus de garganzos, que Madrigal lleva sirviendo desde hace años. Muy bueno, para tomar con rebanadas de pan tostado.

Tapas:
Croquetas de jamón, con una suave bechamel con nuez moscada, bien crujientes por fuera y cremosas por dentro. Sabores matizados y suaves.
Huevo hecho a baja temperatura (65º), con caviar. Mezcla que nos resultó sorprendente, equilibrada y contrastada de sabores.

Entrante:
Rissoto de manitas de cerdo al vino (hacen una terrina con las manitas de cerdo y la pican en el arroz), con gambas blancas (troceadas). Un mar y montaña muy sabroso, con el arroz meloso (no caldoso, como en otros sitios) en su punto perfecto.

Pescado:
Salmonete de roca con Caldo japonés (hecho con setas shitake, anís estrellado, comino, etc). Plato arriesgado, con sabores intensos, en el que el pescado podría haber salido desdibujado, pero que resultó bastante equilibrado.

Carne:
Kebab y suprema de pichón, con canela y jengibre, tierra de trufa y piedra de patata y vainilla. Una pechuga de pichón hecha en la salamandra y terminada al horno (tierna, suculenta, en su punto), acompañada de un kebab del propio pichón sencillamente delicioso. El mejor plato de la noche.

Postre:
Cheese cake, una especie de deconstrucción de la tarta de queso, con una buena crema de queso, con migas de galleta, coronados por un delicioso helado de remolacha y fresa (conjunción de sabores muy lograda).
Aunque nos gustó,fue lo que menos nos llamó la atención de la noche.

Atención en sala amable, uno de los camareros (que también estaba en cocina), nos explicaba con orgullo cada plato y, si le preguntabas, contaba cómo estaban hechos.

Raciones nada pequeñas.

Fuimos los primeros que entramos al restaurante esa noche y el ritmo de servicio fue bueno, aunque nos pareció que cuando el restaurante se llenó, a algunas mesas tenían que esperar bastante tiempo entre plato y plato (abrieron el lunes 8 de marzo, con lo cual, no es de extrañar algunos desajustes todavía).

Carta de vinos bastante extensa, con referencias para todos los gustos y bolsillos (aunque con marcada tendencia a marcas "modernas" de precio alto).

Como nota negativa, la ausencia de petit fours con el café (inexplicable en un restaurante de esta categoría).

Dos Menús Bistró (55 E c/u), un buen Abadía Retuerta Vendimia Seleccionada 2006 (27,50 E.), una botella de agua (3 E.), y 2 cafés (4 e. c/u), un total de 149,27 E.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ.
- El plato de pichón, excelente. Sin desmerecer el resto de los platos, de notable para arriba en general.
-El local, agradable y moderno.
-La manera de explicar los platos por parte de algunos de los camareros/cocineros.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
- La ausencia total de petit fours.
- El precio excesivo de cada café (4 euros). Son detalles que, al final, hacen que la cuenta suba un poco más de lo calculado. Aunque en este restaurante tuvieron el detalle de no cobrarnos nada en concepto de pan y servicio (a lo mejor fue por pedir el menú degustación, ya que en la carta avisaban de que cobraban 3,50 E. por cubierto).


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Restaurante Viavélez

+34 915 79 95 39

de lo mejor de 2012

Avenida del General Perón 10 <m> Estrecho 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.4524319 -3.6978877

www.restauranteviavelez.com

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Buena cocina, fallo puntual en la atención y reacción inmejorable del resturante.

'me gusta'

El pasado viernes 4 de Febrero tuvimos tuvimos una mala experiencia con la atención que nos dieron en Viavélez (no con la cocina, que rayó a muy buena altura, como siempre). Nos consta que están en vías de solucionar el tema. por lo que hemos decidido dejar sólo el comentario gastronómico que publicamos y borrar las referencias a lo otro que sucedió.

Reservamos este viernes 4 de Febrero para probar el menú que ofrecían con motivo del Gastrofestival (el recuerdo del año anterior era inmejorable). Al llegar nos encontramos con la sorpresa agradable de que habían añadido un plato (Royal de liebre) al menú que estaba publicado en la web.

Entrantes:
-Ensalada de sardina con pimientos y pesto de perejil. Era un lomo de sardina sobre un lecho de pimientos confitados. Nos gustó aunque a la sardina, de aspecto y carnosidad estupenda, le faltaba sabor y era anulada completamente por los pimientos. Se acompañaba por un estupendo y original pesto de perejil.
- Sopa de castañas con setas, crujiente de manzana y papada de ibérico. Uno de los platos que más nos gustó, con una conjunción de sabores invernales muy reconfortante.
-Royal de liebre. Ya la tomamos el año anterior. Es un plato que nos encanta aunque a algunos aficionados al plato no les acaba de convencer la versión del señor Ron.

Segundos
-Chipirones encebollados con raviolis de su tinta. Con una presentación vistosa, como si se tratara de un bocata de calamares de diseño. Anillas de chipirón encebolladas, muy sabrosas y tiernas, sobre un ravioli (o pseudo-ravioli) de tocino relleno de tinta de calamar. Un mar y montaña muy agradable.
-Carrillera de ternera, crema de patata y zanahoria escarchada. Uno de los platos estrella de Paco Ron y, posiblemente, una de las mejores carrilleras que se pueden tomar hoy en día en Madrid: tiernas y muy jugosas, con esa capa externa crujiente que las hace difícilmente superables. Aunque quizás no fue el mejor día de las que las hemos tomado.

Postre
-Helado de melón sobre granizado de pomelo y sopa de limón. Una combinación de frutas en distintas texturas muy refrescante. Recordaba un poco a la famosa Cromoterapia de Naranja,de los Roca, aunque no tan conseguida porque el amargor del pomelo se imponía demasiado sobre el resto de sabores.

En resumen, la cocina tradicional puesta al día de Paco Ron (o como él parece definirla: alta cocina pobre), en toda su expresión. Buena materia prima, fondos insuperables, dominio de la técnica y algún detalle innovador.

2 Menú Gastrofestival (40 E. c/u), una botella de San Román 2007 (35 E.), una botella de agua y dos cafés: 122 E. en total. Buena RCP.

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99 Sushi Bar

+34 914 31 27 15

de lo mejor de 2012

Calle de Hermosilla 4 <m> Serrano 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.426518 -3.6887547

www.99sushibar.com

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Un auténtico festín

'me gusta'

A veces nos preguntamos si esto de la cocina japo-fusión dejará tan boquiabiertos a los japoneses como a nosotros nos dejan las paellas de chorizo que vemos fuera de España (alguna vez en restaurantes incluso estrellados). El caso es que mientras a los puristas les entra urticaria solo de pensarlo, cada vez tienen más éxito este tipo de restaurantes, como Yataki, el magnífico Kabuki (con sus dos sedes), o este 99 Sushi Bar.

El germen de este restaurante se encuentra en el 19 Sushi Bar, del que recordamos una buena cocina –sin más- , un regular servicio y un pésimo jefe de sala. Por lo tanto, acudimos con cierto recelo a probar la cocina de Luis Arévalo. Afortunadamente la experiencia no tuvo nada que ver.

En primer lugar, el local es mucho más agradable y elegante, con la barra de sushi a la entrada, y un comedor bien iluminado, con suficiente distancia entre mesas. Buena vajilla y manteles de tipo oriental. En este aspecto un pero: en la barra no permiten fumar pero en el resto del comedor sí, por lo que una cocina con sabores tan matizados y sutiles puede verse estropeada si se tiene al lado una mesa de fumadores.

El servicio está comandado por Mónica Fernández, que es también la sumiller, y procede de Kabuki, al igual que el jefe de cocina. Agradable y profesional. El resto de camareros, muy amables, eficientes y colaboradores.

La carta es muy extensa (te puedes perder fácilmente) pero te saben aconsejar muy bien si les preguntas, y disponen de un menú degustación. Los platos, aunque tiene japoneses clásicos, suele fusionar esta cocina con técnicas y componentes sudamericanos o mediterráneos.

Queríamos probar algunos platos determinados y les pedimos que nos completasen el menú con lo que estimasen más representativo de su cocina. Así, empezamos con una Ensalada de wakame ( algas) y sésamo, con un ligero toque picante, perfecta como entrante. Seguimos con un sabroso Carpaccio de Hamachi (pez limón) con salsa de ponzu, delicado y sabroso.

Después probamos la famosa Tempura de langostinos, con un rebozado ligero y crujiente y una estupenda salsa picante (suave) y un langostino delicado y sabroso, troceado. Excelente plato.

Continuamos con un clásico Nigiri de pez mantequilla muy bueno, un Guncan Salmón dos sabores: un rollo en el que se mezclaban cortes del pescado con sus huevas, envuelto por una oblea de soja, en vez de la tradicional alga nori. Un clásico del restaurante. Muy recomendable.

A continuación probamos media ración de Ikitos Maki (suculentos makis de cerdo), y dos estupendas piezas de Gamba Roja de Denia servida a dos temperaturas: la cola cruda en un nigiri espectacular, y la cabeza pasada por la plancha. El plato de la noche.

Acabamos con otro de los mejores platos, el Bacalao Negro de Alaska en salsa de miso: una pieza jugosa, perfecta de punto, sabrosa, al estilo Nobu. Excelente.

De postre, Browni de chocolate con jengibre confitado, bueno sin más.

Con una botella de agua (2,50 E), un descafeinado (1,95 E.), un Te negro con canela (2,50 E) y un magnífico Baumard Clos Du Papillon (33,90 E), 175 E en total (nos invitaron a un sake caliente).

Puede parecer caro a primera vista, pero si vemos la cantidad de platos que probamos, prácticamente todos a base de pescado, la excelente calidad de las materias primas, la gran bodega y el buen servicio, la cuenta está más que justificada.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ:
- La gamba roja de Denia.
- El bacalao negro de Alaska y la tempura de langostino tigre, dentro de un largo menú con todos los platos de notable para arriba.
- La calidad de las materias primas.
- La magnífica bodega.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
- Se permite fumar en el comedor (no en la barra), y si se tiene mala suerte con la mesa de al lado, puede desvirtuarse un poco el sabor de los platos.
- Que algunos lo consideren una copia de Kabuki (del que proceden el cocinero y la jefa de sala), cuando tiene personalidad propia.

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