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El Celler de Can Roca

+34 972 22 21 57

de lo mejor de 2012

Carrer de Can Sunyer 48 Girona, Girona provincia, España 41.993131 2.807924

www.cellercanroca.com

guardado por 32 personas

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Festival

'me encanta, uno de mis favoritos'

Hay restaurantes a los que no se va sólo a comer, sino que entran en juego otras sensaciones como la diversión, la sorpresa, la emoción o la exclusividad bien entendida.
El Celler es uno de esos restaurantes donde todo está encaminado a que el comensal disfrute desde que entra hasta que sale.
Para empezar, el comedor es precioso y elegante, con esa especie de jardín interior acristalado, sus amplios ventanales, y una estupenda iluminación, las mesas lo suficientemente separadas y magníficamente vestidas. Cubertería y vajilla de calidad.
Atención en sala profesional y cercana.
Pedimos el Menú Festival.

Snacks
-Un Bonsái (olivo), del que colgaban 4 Olivas caramelizadas, rellenas de anchoa, que había que arrancar. Divertido y técnicamente muy bien resuelto, no un mero fuego de artificio.
-Bombón de Campari: un delicado bombón rosado de paredes muy finas, que explotaban en la boca soltando el licor. Técnica y sabor otra vez.
- Espina de anchoas con Tempura de arroz de Pals.
-Crujiente de grué y cacao.

Tapas
-Parfait de pichón, con un sabor intenso y suave a la vez.
-Tortilla de caviar de arenque: especie de coulant suavísimo, con el intenso sabor de las huevas.
-Brioche trufado con caldo de escudilla: tradición, técnica y sabor.

Menú
-Cerezas con ventresca de atún y jengibre: de consistencia parecida a un gazpacho. Magníficas las dos cerezas que culminan el plato (especialmente la helada) y la ventresca. Excelente.
-Escalibada al humo de brasa con encina. Textura nueva, recuerdo ancestral. Servida en una campana de cristal que mantiene el humo y, al levantarla, salen los aromas en todo su esplendor. Vistosa y riquísima. Gran plato.
-Gamba a la brasa, arena y esencia de gamba. La cola prácticamente cruda y la cabeza pasada por la plancha. Nos gustó mucho pero la textura de la gamba quizás no era tan superlativa como las que tomamos en Etxebarri unos meses atrás.
-Sopa de cebolla y nueces de Crespià con comté y bizcocho de nueces.
-Lenguado con aceite de oliva y sabores del Mediterráneo: otro plato excelente. Dos lomos de lenguado, perfectos de punto, acompañada de distintas salsas (aceites aromatizados) para combinar: hinojo, bergamota, naranja, piñones y olivas verdes. La idea era tomar cada bocado con una salsa e ir cambiando de sabores. Original y riquísimo.
-Calamares con roca de cebolla: el plato que menos nos agradó porque estaba claramente pasado de sal, aunque la materia prima fuese de primera calidad. Lástima porque podría haber sido otro gran plato.
-Salmonetes con suquet y manteca: buen producto, estupendo punto.
-Adaptación de steak tartar con helado de mostaza: otro de los platos estrella. Un steak tartar excelente acompañado de un conjunto de salsas para acompañar (a cada cual mejor), servida cada una con una pequeña patata soufflé. Como el lenguado, para comer cada bocado con una salsa, cada vez un matiz distinto. Espectacular.
-Cordero con terrina de melocotón y albaricoque: estupendo broche final para la parte salada. Cuello de cordero deshuesado y en timbal.

Postres
- Sorbete de destilado de limón, muy refrescante. Sabor intenso pero no agresivo.
- Souflé de rosas: el postre que más nos gustó, por originalidad y por sabor.
- Sorbete de sandía con coco y estragón: una combinación difícil pero bastante equilibrada que fue el perfecto punto final a la parte dulce.

Acabamos con dos cafés y unos buenos PetitFours.

Yo maridé el menú con la selección de Josep Roca: un vino por cada snak, tapa y plato. Desde el Cava de Albert i Noia para el Celler, hasta los excelentes Oloroso del Puerto Lustau Almacenista, Domaine Yves Cuilleron Terres Sombres 05 AOC, Mozinger Helenberg Emrich-Schonleber Spatlese 07 o el Gerwuztraminer Spatlese 07 Okonomierat Rbholz VDP. (hasta 13 vinos distintos)

Nos gustaría destacar un par de detalles:
Primero, no añaden ninguna cantidad en concepto de pan, aperitivos, etc. Algo que dispara la cuenta otros 12, 14, 16 euros por persona en sitios como Arzak o Sergi Arola.
Segundo, la botella de agua mineral de 1l. tiene un precio normal (4 E.), al igual que los cafés (2,50 E.), y los vinos, muy lejos de los márgenes de otros estrellados (y no estrellados).
Por último, yo pedí el maridaje con el menú. Mi acompañante bebe mucho menos que yo y pidió que le pusieran dos o tres copas que le sirviesen para toda la cena.
A ella le sirvieron el Cava de Albert i Noia, dos blancos y un tinto, de los cuales sólo uno fue distinto a los que a mi me sirvieron. Pues bien, en la cuenta sólo nos cobraron la copa de vino blanco que le sirvieron distinta a las de mi maridaje. Gran detalle.

Para finalizar, a la salida encontramos a un amable y cercano Joan Roca que nos enseñó su cocina mientras nos llegaba el taxi.

Dos menú Festival (134,26 E c/u), 1 maridaje (60 E.), una copa de vino blanco (7 E.), un agua mineral y dos cafés (+ IVA): 372 E.
Sin duda, uno de los mejores restaurantes donde hemos comido.

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DiverXo

+34 915 70 07 66

de lo mejor de 2012

Calle del Pensamiento 28 <m> Tetuán 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.4588611 -3.6953244

www.diverxo.com

guardado por 300 personas

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Mucho más que una cena.

'me encanta, uno de mis favoritos'

Acudimos al nuevo local de Diverxo. Íbamos con ciertas reticencias: era nuestra tercera visita, y temíamos que, una vez perdido el efecto sorpresa, la cocina no nos causase la misma impresión. Además, la carrera de David Muñoz ha sido meteórica y, en tres años ha acumulado parabienes de crítica y publico (con auténticos “hooligans” de su cocina) y premios importantes como su primera EM o los tres soles de Repsol. Por último, parece que últimamente se ha abierto la veda contra David y su equipo, y han comenzado a arreciar la críticas: que si no acepta las críticas ni las sugerencias, que si es un cabezota, que si el servicio de sala no está a la altura o que si van de estrellitas porque no dejan fotografiar los platos que sirven. En fin, pensábamos que hay que ser muy equilibrado y creer mucho en lo que haces para que todo esto no te influya.

Afortunadamente nuestros temores se disiparon desde el primer momento. La cocina de David sigue siendo un prodigio: fusión de sabores, texturas y técnicas. Un virtuosismo difícilmente igualable, con resultados óptimos y sorprendentes (incluso en platos que ya has probado se pueden encontrar matices distintos, que los hacen prácticamente nuevos). Materias primas excelentes, tratadas con técnicas -lejanas o cercanas-, milimétricamente controladas (¡qué punto el de carnes y pescados!). Una cocina para degustar sin prisas, atendiendo a los detalles, los matices.
El nuevo local es mucho más amplio y luminoso, con grandes ventanales. La decoración, sobria y elegante, nada ostentosa y con buena separación entre mesas (vestidas con manteles blancos de tipo oriental).

Al principio te preguntan si tienes alguna alergia o si algo no te gusta. Además, si has estado otras veces, te preguntan los platos que ya has tomado para que pruebes otros nuevos y confeccionar un menú personalizado. Los platos van acompañados por una corta explicación del mismo. Porque en Diverxo lo más importante, obviamente, es la comida, pero no es lo único: como bien nos dijo Javier (el encargado de la sala, junto a Ángela) en una breve conversación, en Diverxo se intenta crear una experiencia completa para el comensal, conseguir que se disfrute del restaurante en su conjunto.

Como aperitivos, las ya clásicas Judías edamame con ají amarillo (estupendas para abrir boca), y el Mejillón Tigre al estilo Diverxo, con escabeche de lima de kefir (magnífico).

De primeros, Dim-sum de piel de chipirón con tuétano, acompañado por té aromatizado con coco (sabor intenso, untuosidad y mezcla de texturas), Chili Crab de txangurro, con brioche de mantequilla tostada y yuzu (sustituye el insípido cangrejo real por un estupendo changurro), Mollete chino de trompetas de la muerte con rábano y aceite de chiles sobre ciervo a la plancha, acompañado de té gun powder (plato excelente, suculento, con un ciervo perfecto de punto y sabor), y la clásica Gamba frita al revés con mayonesa y yuzu, (plato insustituible).

Como segundos, un magnífico Bacalao Negro mongolés con cheung fun de trompeta de los muertos y trufa de otoño (otro de los platos de la noche: qué jugosidad, qué sabor!), y Cochinillo cochifrito pequinés, servido en dos servicios: primero, la piel del cochinillo sobre cebollino y salsa de cerezas (soberbios), seguido de una hamburguesa al vapor de secreto de cerdo ibérico (otra vez, magnífico plato, donde se tratan buenos productos autóctonos con técnicas orientales).

De pre-postre: Tocino de cielo con pimienta rosa y cuajada rota de coco (un gran postre, más que un pre-postre). Y de postre, excelente Bombón de chocolate negro con velo de té verde y trufa (una mezcla que sólo en manos de alguien como David se puede convertir en uno de los mejores postres que hemos probado).

El servicio de sala, comandado por Javier y Ángela, muy atento y eficiente. Habrá a quien le parezca en exceso informal, pero otros agradecemos estos locales con cocina de lujo, pero que no resultan nada ceremoniosos ni estirados.

Carta de vinos más que suficiente.

Dos Menú Express + 2 (67 E), con una botella de agua grande (3E), un muy buen Riesling Rossenberg 2006 (34 E) y 2 cafés (1,50 E c/u), 187,25 Euros.

No sabemos si es el mejor restaurante madrileño, o si merece o no la EM, o los tres soles, pero, desde luego es el restaurante de Madrid donde nosotros disfrutamos más.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
- La cocina de David Muñoz es distinta, sorprendente, sabrosa, técnica, valiente, en una palabra: excelente.
- Confeccionan un menú acondicionado a tus preferencias.
- Consiguen convertir una cena en una experiencia deslumbrante.
- Es uno de esos poquísimos restaurantes en los que hemos sentido eso que algunos críticos definen (de forma un poco cursi) como “emoción”.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
- La política de confirmación de las reservas: te llaman el día anterior y, luego, el mismo día. Es poco elegante.

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Restaurante Sudestada

+34 915 33 41 54

de lo mejor de 2012

Calle Ponzano 85 <m> Cuatro Caminos 1 2 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.4445556 -3.6988625

guardado por 265 personas

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Más grande, más bonito, más caro.

'me gusta'

Teníamos ganas de probar la nueva dirección de Sudestada, uno de nuestros restaurantes favoritos. Por fin lo conseguimos después de reservar mesa para un sábado por la noche con tres o cuatro semanas de antelación y después de varias intentonas.

Efectivamente el local es bastante más grande que el original aunque las mesas están tan juntas o más que antes. La decoración, bastante sobria, en blanco y madera, con la iluminación bien resuelta y grandes ventanales a la calle, nos pareció que cuadraba perfectamente con el estilo del Sudestada de siempre y le añadía un grado de elegancia.

En cuanto al ambiente, quizás fue lo que notamos más cambiado: como ellos mismos nos reconocieron, mucha gente que no iba antes a Sudestada por el local, la decoración y el problema de los olores de la cocina (olores que, desafortunadamente, no han conseguido eliminar del todo), ahora sí que acude al restaurante. Es decir, el ambiente ahora es un poco “sitio de moda /sitio importante”. Según ellos mismos nos comentaron se está más relajado y se come más tranquilo los días de diario.

La atención sigue igual, con más personal, y con Félix y Pablo al pie del cañón, como siempre.

Pero lo más importante es que la comida sigue estando igual de buena que antes. Sabores igual de rotundos que siempre, potentes y a la vez matizados. Quizás un punto más sutiles en algunas preparaciones.
Como era la primera vez que íbamos al nuevo local nos decantamos por el set menú (38 euros):

- Aperitivo (detalle del nuevo local; en el anterior no lo ponían): Sopa de miso con mejillón (muy rica)
- Nem Cua, muy parecido a los antiguos Nem Tom, pero con carne de cangrejo y pato. Excelentes: crujientes y bien fritos.
- Samosas de curry rojo y garbanzos: bien crujiente y sabrosa. Con salsa de tamarindo, comino, cilantro y hierbabuena.Para nuestro gusto mejor que las anteriores, de coliflor.
- Dumpling relleno de cerdo y verduras. Los de siempre, y tan buenos como siempre.
- Arroz con verduras y cerdo: lo que menos nos gustó del menú. El arroz tenía una consistencia como de recalentado.
- Brocheta de cordero marinado. Excelente. Servido con pickles (encurtidos de verduras) y salsa de tomate y pickles.
- Curry rojo de carrillada de vaca: qué comentar que no se haya dicho ya de este cury!
- Postres: Mango Lassi y Pastel húmedo de chocolate, bastante agradables.

La cahipiriha (7,50 E,), estupenda.

Con un par de cervezas Kirin, aproximadamente 50 euros por persona.

Lo que más nos gusta:
- La cocina sigue siendo tan buena o mejor.
- Aparte de comer, en Sudestada se disfruta y se pasa bien.

Lo que menos nos gusta:
- Las mesas están demasiado juntas.
- El problema de los olores no ha sido resuelto completamente
- Los precios han subido considerablemente: el Set Menú ha pasado de 31 a 38 Euros en el traslado de local: más de un 20%!

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La Tasquita de Enfrente

+34 915 32 54 49

de lo mejor de 2012

Calle de la Ballesta 6 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.421272 -3.703633

www.latasquitadeenfrente.com

guardado por 152 personas

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Gran producto y sencillez.

'me gusta'

Teníamos ganas de probar La Tasquita desde hace tiempo, pero teníamos algunas reticencias a tenor de lo leído por ahí. En primer lugar la ubicación, ya que según algunos comentarios parecía que era una temeridad adentrarse por la calle Ballesta, con prostitutas, drogadictos y camellos que no te quitan ojo. Y en segundo lugar teníamos la duda de si no sería uno de esos restaurantes “peculiares”, que se ponen de moda por su aire “canalla”, con su dueño y su sumiller “particulares”, los precios desorbitados, y en los que sólo te tratan bien si eres conocido de la casa o famosote.
Afortunadamente nada de esto fue como temíamos. Vamos por partes:

Ubicación: desde luego, no es la mejor zona de Madrid, pero se encuentra a 30 segundos escasos, andando, de la Gran Vía. Sí, vimos alguna prostituta, pero en ningún momento sentimos el más mínimo peligro.

Local: la entrada, con unas lucecitas rojas (muy acorde con el ambiente), presagiaban lo peor. Nada más entrar, una barra y los cuadros en las paredes con las corbatas que recuerdan la profesión anterior del dueño. El comedor es una sala pequeña, con apenas 8 mesas bastante juntas, y muy ruidosa. Decoración escasa, con cuadros peculiares, objetos desperdigados (un sombrero que les dejó Sabina, etc), colores cálidos. Aspecto de lo que es: una tasca. Eso sí, mesas bien vestidas y buena vajilla y cubertería. A pesar de todo, resulta acogedor (al menos para nosotros).

Atención: nada más llegar nos atiende el dueño/cocinero, nos da la bienvenida y nos dice que estamos en nuestra casa y que nos sentemos en cualquiera de las mesas para dos que estén vacías. Luego él mismo nos toma la comanda y pasa varias veces a preguntar cómo va la cena. El resto del personal, algo más irregular, con camareros amabilísimos y otros un poco menos cercanos, pero sin malas caras en ningún momento.

La cocina: en la Tasquita hay carta, que se puede encontrar en su página web, pero como los productos los eligen según lo que se encuentra diariamente en el mercado, no te la dan, sino que te recitan las especialidades del día (sin dar precios, por lo que el sablazo final es una incógnita). Si quieres probar varias cosas te ponen un menú degustación que cuesta 65 euros. Fue nuestra opción.

La cocina de la Tasquita está basada en dos pilares: uno, el producto, siempre de la mejor calidad; y dos, elaboraciones sencillas, con algún toque que las hace distintas (y, a veces, memorables).

Lo que tomamos:

Aperitivo: Morcilla con calabaza (que suavizaba mucho el plato aunque no le resta sabor), para untar en una especie de focaccia. Muy rico.

Entrantes (4):
-Almejas de la Ría de Arousa: de tamaño enorme, textura y sabor perfectos, simplemente hechas a la sartén con una salsa de mojar pan. Espectaculares.
-La famosa Ensaladilla con erizos frescos: un clásico de la casa, que convierte una ensaladilla normal, bien ligada, pero sin más, en un plato delicioso al cubrirlas con los erizos., aportando el sabor marino intenso y su gelatinosidad. Imprescindible.
-Guiso de cardo, que estaba perfectamente limpio, con una consistencia difícil de conseguir.
-Las primeras Colmenillas de la temporada con una crema de foie y nata, extraordinarias.
Principales (2):
-Raya a la mantequilla, gelatinosa, suculenta, con un sabor intenso. Muy buena.
-Cocochas de bacalao (dispuesta en los bordes del plato), con un pilpil en el centro. Muy buenas, nada grasientas, con un buen rebozado.
Postres (2):
-Natillas con calabaza: como la ensaladilla, una manera de convertir un plato normal en algo distinto y riquísimo, sin desvirtuar la esencia.
-Bavar con crema de galleta María: bueno, pero llegamos llenos a él y no pudimos disfrutarlo tanto como quizás merecía.

Carta de vinos larga, con grandes referencias de vinos espumoso, especialmente vinos de pequeños productores difíciles de encontrar, a un precio moderado.

Dos Menús de mercado (65 E. c/u), un excelente champán André Clouet Grand Reserve, una botella de agua y dos cafés (a los que nos invitaron), aproximadamente 180 euros.

No es barato, desde luego, pero tanto el tipo de productos (almejas, cocochas de bacalao, colmenillas, erizos), y por supuesto, la calidad de los mismos, hay que pagarlas (de hecho, hemos tomado menús degustación por ese precio y superiores, donde los productos estrella han sido sardinas y carrilleras de cerdo).

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La calidad de los productos y la sencillez con la que son tratados, encontrando casi siempre ese toque que hace a los platos subir al escalón de excelentes.
-La carta de vinos, con buena selección y precios accesibles.
-El ambiente agradable en la sala y la atención del dueño.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-La ubicación del restaurante, aunque no es esa especie de Bronx que nos imaginábamos por otros comentarios.
-Las lucecillas rojas a la entrada.
-Cierto aire destartalado de la zona de la barra.
-Sería de agradecer que cantaran los precios de los platos

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Las Tortillas de Gabino

+34 913 19 75 05

de lo mejor de 2012

Calle de Rafael Calvo 20 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.433963 -3.694155

www.lastortillasdegabino.com

guardado por 221 personas

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Cocina tradicional en un local moderno.

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Las Tortillas de Gabino no engaña a nadie: aquí se viene a comer cocina tradicional y sencilla, elaborada con buenos productos y sin ninguna concesión a las técnicas vanguardistas. No en vano son herederos de La Ancha, una de las casas de comidas con más solera de Madrid.

El local, dividido en dos salas (fumadores y no fumadores), más un pequeño reservado, es muy acogedor, con decoración moderna (no minimalista) y agradable. El fin de semana suele estar lleno, así que es mejor reservar con unos cuantos días de antelación.

Tomamos como entrantes Patitas de calamar (muy tiernas, con un rebozado fino y muy bien fritas, sin nada de grasa), y Panaché de verduras (con siete clases de verduras, cada una con su textura perfectamente conseguida).

Seguimos con dos de sus famosas tortillas, la Velazqueña (de patata y huevo, muy jugosa) realmente buena, y la Guisada con Callos, muy buena también.

Como principales, Carrileras de ternera (2 raciones) (muy jugosas, se deshacían en la boca), que fueron de lo mejor de la noche, Alcachofas salteadas (buenas), Corvina al horno (muy buena) y Codillo de ibérico, deshuesado y desmigado (lo más flojo de la cena).

De postre Tiramisú (estaba rico pero no era un tiramisú demasiado ortodoxo), Yogur casero con su guarnición (bueno), y Pastel caliente de zanahoria.

5 personas, con dos botellas de agua, una copa de Tokaji, 5 cafés y una botella de un muy buen Enate Merlot-Merlot (29 Euros), alrededor de 180 Euros.

Servicio muy amable y atento, ayudan con sus recomendaciones a la hora de confeccionar la comanda

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La cocina en general, con buenos productos, bien elaborada.
-Cualquiera de sus tortillas y las carrilleras de ternera.
-El servicio, muy atento y colaborador.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-Sala un poco ruidosa (aunque depende mucho de los comensales que tengas al lado).

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Trattoria DG con César Martín

+34 915 77 16 62

de lo mejor de 2012

Juan Bravo 12 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.4327912 -3.684724

www.trattoriadg.es/indexces.htm

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Un buen debut

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La última incorporación al “imperio” de Andrea Tumbarello (Restaurante Don Giovanni) es esta Trattoria DG by César Martín (el nombrecito se las trae), en el lugar donde antes se encontraba una de las Paninotecas D´E.

En la extensa carta se pueden encontrar muchos de los platos italianos procedentes del restaurante original (como la burrata, o la famosa carbonara), pero lo que resulta más atractivo son los platos concebidos por César Martín (ex Balzac), cuya especialidad es la caza.

Así, tomamos tres platos para compartir: Carpaccio de ciervo, de buen grosor y sabor intenso, Papardelle Royal (pasta larga y gruesa con un guiso de liebre, muy gustoso), y un espléndido Pichón con garganelli (pasta corta) y un guiso de sus menudillos (sin duda, el plato de la noche, de auténtico sobresaliente). Además, así como los otros dos platos habían salido al centro, este nos lo sacaron repartido, con una pechuga perfecta de punto y de sabor, y un muslo crujiente por fuera y tierno por dentro, para cada uno. La pasta formaba una excelente guarnición junto con el guiso. Para repetir una y otra vez.

De postre, una Pannacota a la pimienta de Sechuan, excelente.

El local, que combina los grandes ventanales y los colores blanco y negro, no resulta excesivamente acogedor, pero no está mal. Las mesas demasiado juntas, aunque bien vestidas.
El servicio aún en rodaje, con pequeños despistes (por ejemplo, nos sirvieron el primer plato antes de que llegase el vino), aunque amable y voluntarioso.

Con una botella de agua grande, un Barbaresco 2005 (34 Euros), un excelente gin tonic de Tanqueray Ten y Fever Tree, muy bien preparado y mejor cobrado (14 Euros), y dos cafés: 130 Euros en total.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ:
-El pichón con pasta corta y guiso de sus menudillos, que merece mención aparte.
-El resto de los platos, incluido el postre: todo de notable para arriba (y más de un sobresaliente).
-Nos sacaron los tres platos para compartir uno a uno, y a temperatura adecuada (es un detalle que falla hasta en restaurantes de postín y estrellados).
-El gin tonic, perfectamente preparado.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ:
-El servicio está aún en rodaje.
-Las mesas están demasiado juntas y el local no es muy atractivo.

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Busaba Eathai

+44 20 7518 8080

The Phoenix, Flat 13, 8 Bird St Londres, Reino Unido 51.514703 -0.151175999999992

guardado por 3 personas

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Buena comida tailandesa a precios razonables

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Busaba Eathai es el restaurante tailandés (más bien es una cadena de restaurantes) de Alan Yau, el mismo que puso en marcha la cadena Wagamama, que ya no es de su propiedad, o dos de los restaurantes más conocidos de Londres: Hakkasan (muchos lo consideran el “templo de la fusión”) y Yauatcha (restaurante chino de alto standing, especializado hasta ahora en dim sum, aunque recientemente han cambiado la carta).
Busaba es un restaurante informal, con mesas comunitarias y algunas otras pegadas a los ventanales, que pretende (y consigue) servir buena comida en un ambiente atractivo y a la última, a un precio razonable . Su decoración en madera, la iluminación y el aroma del incienso crean un clima agradable tanto para una comida rápida como para una cena más reposada.
La comida es tailandesa sin fusiones innecesarias y utiliza ingredientes de buena calidad.
Las estrellas son los noodles y los curries. Nosotros tomamos, por recomendación de nuestro agradable camarero, el Green Chicken Curry (buenísimo el pollo y aún mejor el arroz que lo acompañaba), y un Pad Thai: noodles con arroz, gamba, tofu, huevo, cacahuetes y lima (realmente delicioso, con ingredientes frescos y sabores delicados y bien conjuntados).
Localización céntrica, junto a Oxford Street.
Con dos cervezas 22 GBP
LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-Los dos platos que tomamos.
-El servicio, la decoración y el ambiente.
LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-No admiten reservas.
-Cierran a las 22h los domingos.

Gerechev lo descubrió en noviembre de 2009

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Maze

+44 20 7107 0000

10 - 13 Grosvenor Square (Mayfair) Londres, Reino Unido 51.512161 -0.151255

www.gordonramsay.com/maze

guardado por 8 personas

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Bueno, bonito y "cool"

'me gusta'

MAZE pertenece al imperio de Gordon Ramsay, y su jefe de cocina es Jason Atherton, que fue el primer cocinero británico que hizo un stage en El Bulli.

El local se encuentra en Mayfair. Tiene una decoración llamativa y acogedora, con mobiliario de diseño, donde predominan los colores café y crema. Grandes ventanales para el mediodía, e iluminación tenue e íntima por la noche. Amplio, elegante y vistoso bar a la entrada.
Ambiente informal y, a la vez, elegante. Sigue estando muy de moda.

Tiene 1 EM, y es el nº 91 en la lista de los mejores restaurantes del mundo (S. Pellegrino).

El menú propone small plates (más que tapas, medias raciones), divididos en Entrantes, Principales y Postres. El jefe de sala nos sugirió que la idea era elegir dos opciones de cada apartado para una cena completa.
La otra posibilidad era el Menú del Chef, con 2 entrantes, 2 principales y 2 postres a un precio de 65 GBP (de cada uno de los principales y de los postres había dos opciones para elegir). Esta fue la opción que elegimos nosotros, de manera que entre los dos probamos diez platos distintos.

Entrantes, Voluté de alcachofas con ragú de pato y champiñón (excelente), y Ensalada de cangrejo, remolacha, y gelatina de manzana (buena).

Pescados, Merluza asada con jamón curado, puré de pimientos y chorizo y salsa de chipirón (uno de los platos de la noche, a pesar de que, sobre el papel, parecía una mezcla complicada), y Sopa de pescado “empanada”, con tapenade (muy buena).

Carne: Papada y carrillera de cerdo con reducción de su propio jugo (muy buena) y Carré de cordero empanado (muy bueno).

Postres, un par de Quesos británicos para probar (bien), Bizcocho de manzana y mora, con limón y sorbete de albahaca (muy bueno), Delicia de chocolate amargo con gelatina de miel y helado (muy bueno) y Sándwich de de gelatina y mantequilla de cacahuete con cerezas deshidratadas (excelente).

En conjunto, tendencia mezclar sabores, temperaturas y texturas en cada plato (al leerlas en la carta pueden parecer chocantes e, incluso, poco atractivas) pero con muy buen resultado en el plato. Las raciones no son grandes, pero con este menú salimos saciados.

El servicio, atento y profesional, nos ayudaron en todo momento a pesar de que no hablamos el inglés con fluidez. Nos enseñaron la cocina al acabar de cenar.

Carta de vinos enciclopédica, con referencias de todo el mundo, con posibilidad de tomar bastantes vinos por copas, eso sí, a precios estratosféricos. Sirven sin problema agua en jarra.

2 Menús del Chef, 1 cóctel Bellini (14 GBP), 2 copas de Pinot Noir, Anton Bauer, Australia (14 GBP c/u), 1 copa de Riesling Reserve, Trimbach (9,50 GBP), y el 12,5% en concepto de servicio, 202 GBP en total.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La cocina en general. Por destacar algún plato, la Voluté de alcachofas, la merluza, y el cordero.
-La decoración y el ambiente.
-Se puede reservar por Internet, y se puede reservar hasta las 10.30 de la noche!
-Se pueden pedir bastantes vinos por copas.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
- El precio de los vinos es altísimo.

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Bar Tomate

+34 917 02 38 70

de lo mejor de 2012

Calle de Fernando El Santo 26 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.4280252 -3.69016

www.grupotragaluz.com/rest-tomate.php

guardado por 301 personas

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Informal y agradable.

'está OK'

1. RESERVAS. Llama para reservar. Marca el numero uno. Musiquilla. Espera. Pasan los minutos. Cuelgas. Vuelves a intentarlo otros días a otras horas. Lo mismo. Al rato uelves a colgar. Otro intento. Hoy no colgamos aunque perdamos la tarde entera. Por fin cogen el teléfono: Uy, lo tenemos todo lleno hasta Mayo. Pero… un momento, para dos personas, les puedo hacer un hueco para el día que me han dicho (qué suerte, qué casualidad). Como es un hueco (supongo) no nos preguntan si fumamos o no.
Llaman para confirmar el día previsto. No oyes el teléfono. Al cabo de media hora te das cuenta y llamas al Tomate. Espera otra vez. Lo siento, no aparece su nombre ni su teléfono en nuestras reservas, Pero si nos acaban de llamar ustedes. Pues no, no hay reserva a su nombre. Señorita, vamos a ver si entramos en razón. Bueno, espere. Parece que sí les he encontrado. Por detrás se oye otra voz: estabas mirando la semana siguiente.

2. DECORACIÓN: Supuesto punto fuerte del Bar Tomate. Frente a la entrada, la barra del bar y más al fondo, el comedor de fumadores. Aquí está el horno de leña y las mesas comunitarias para compartir mantel (de papel) con desconocidos. Mesas casi desnudas, decoración escasa, sensación de frialdad (a pesar del ruido y el humo).
A la entrada, a la izquierda, el comedor de no fumadores, más amplio, más agradable, con grandes ventanales a la calle. Estanterías de madera, unas mesas de materiales sintéticos y otras de madera. Pequeños manteles de papel individuales. Techos altos con tuberías y metal, aspecto industrial. Lámparas bajas y unos farolillos como de verbena de pueblo, de un gusto, cuando menos, dudoso. ¿No te parece la decoración un poco fría, con tanto metal en el techo y las mesas tan desnudas? Sí no está mal, pero no es para tanto, ¿verdad? Por lo menos las mesas están bien separadas y se está a gusto.

3. AMBIENTE: mucha ropa cara, pijerío de todas (TODAS) las edades, botox a paletadas, extranjeros, incluso familias completas. Más o menos lo esperado.

4. COMIDA: Carta más amplia de lo esperado. Algunos platos se sirven durante todo el día. El resto, en horario de cocina más o menos habitual. Cocina sencilla, informal y sin pretensiones. Dicen que lo más recomendable son las especialidades al horno de leña. Parece que los precios son bastante contenidos.
Pedimos Alcachofas fritas (6,50 E.), nada grasientas, agradables aunque cansan un poco al final. Croquetas de ceps (8 E.), muy bien fritas, crujientes, pero están aromatizadas con un aceite de trufa sintético que, en vez de resaltar el sabor de los ceps, los anula parcialmente. Con todo, están ricas.
Luego nos decidimos por dos Pizzas, de masa fina, crujientes en el borde. La primera, muy buena, de tomates secos con burrata y albahaca (12 E.). La segunda de jamón de Parma, mozzarella y ruqueta (12 E.). Buena pero, de nuevo, ganaría sin el aceite de trufa.
De postre, una tarta fina de chocolate negro (6 E.), normalita.
Raciones justa, ni grandes ni pequeñas. Con un agua mineral y vino, 76, 25 E. en total (aunque hay que recalcar que el vino fue, aproximadamente la tercera parte del precio de la cena).

5. VINOS: Carta con pocas referencias, alguna interesante. Precios subiditos, sobre todo en comparación con la comida. Tomamos un muy buen Abadía Retuerta Vendimia Seleccinada 2008 (24 E.)

6. ATENCIÓN: amables y menos lentos de lo que esperábamos por otras referencias. Aunque en la reserva no nos preguntaron si fumábamos, y nos asignaron mesa en el comedor de fumadores (mucho menos acogedor y agradable), el encargado nos cambió de comedor sin problemas.

6. CONCLUSIÓN: Marketing a paletadas, sí. Trabajo de relaciones públicas, sí. Pero se come aceptablemente bien (de forma muy informal, claro), y se está a gusto. A precios razonables (excepto el vino).

7. EJERCICIO: Después de cenar e Bar Tomate (también valdría Un restaurante llamado t.a.r.t.a.n.), acudir otro día a un anodino VÍPs. Realizar una comanda semejante (no vale, por ejemplo, pedir un Abadía Retuerta en Tomate y dos cocacolas en VIPS). Comparar ambiente, servicio y cocina. Luego, comparar la cuenta final de cada restaurante.

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Restaurante Europa Decó

+34 917 87 77 70

de lo mejor de 2012

Carrera de San Jerónimo 34 (Hotel Urban) <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.416529 -3.698657

www.hotelurban.com

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Sin hacer ruido.

'está OK'

Situado en pleno centro de Madrid, en la planta baja del Hotel Urban, con una entrada desde el propio hotel y otra independiente desde la calle.

Está considerado uno de los mejores restaurantes de la capital, sin el ruido mediático de otros. Cocina seria, técnica, con los toques justos de creatividad. Buen producto.

Con la actual crisis han ajustado los precios de los menús (el menú degustación gastronómico vale ahora 50 euros), y ofrece distintas opciones para comer por un precio bastante razonable para la calidad que se ofrece.

Uno de los aspectos más interesantes son las jornadas gastronómicas que de vez en cuando organiza alrededor de determinados productos, como el bacalao, el atún (una de las grandes especialidades de Joaquín Felipe) o el cerdo ibérico.

Nosotros nos acercamos para probar el menú dedicado al cerdo ibérico, que se pudo degustar hasta finales de Febrero de 2010.

El local es amplio, luminoso, con grandes cristaleras, decorado muy al estilo neoyorkino, con colores cálidos. Muy agradable aunque algunas sillas sean un poco incómodas.

Servicio amable, atento y profesional. El único fallo fue que el vino no llegó hasta después del primer entrante (algo que no debería suceder en restaurantes de este nivel).

Después de una tapa (maki de sardina con guacamole), entramos directamente a la degustación de los productos ibéricos: como aperitivo, tomamos un poco de Jamón ibérico con pan tumaca (correcto), que nos habría sabido mejor si el vino hubiese llegado a su debido tiempo.
Como entrantes, dos de los mejores platos, el “Tonato de ibérico”, una especie de vitelo tonato en el que, en vez de ternera, las láminas son de de carne de cerdo con salsa de atún y anchoas, apio y alcaparras (muy rico). Y el Bocata de presa paleta en un adobo de cítricos con salsa de chiles (una combinación tan equilibrada como sabrosa).

De principales nos pusieron la Sopa cahuela, un caldo muy ligero con castañuelas y puré del hígado del cerdo (el hígado aportaba una untuosidad muy agradable al plato que, aun así, fue el que menos nos llamó la atención del menú). Siguieron las Lágrimas de cerdo ibérico (la carne que hay entre las costillas,) al humo de sarmiento, acompañadas con tomate confitado al aroma de jerez (suculento). Y para cerrar la parte salada, unas excelentes Carrilleras del cerdo con uvas al pedro ximénez y mostaza, que se podían comer sin cuchillo de lo tiernas que estaban.

Como postre, un Hojaldre hecho con manteca de ibérico, con cabello de ángel (uno de los mejores que hayamos probado, con un suave toque de limón) y helado. Estaba bueno pero tampoco llamaba mucho la atención.

Carta de vinos con buena selección pero precios bastante desorbitados.

Ambiente muy diverso: parejas jóvenes, clientes del hotel, famosos (Modesto Lomba y Jesús de Pozo aquella noche), ejecutivos. Se estaba a gusto, sin rigideces ni estiramientos.

Dos menús degustación (50 E. c/u), una botella de La Vicalanda (35 E), dos cafés y una botella de agua, 142 Euros.

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ
-La capacidad de crear un menú monográfico sin que resulte pesado ni fatigoso.
-El local tiene una decoración muy moderna y agradable.

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ
-El precio de los vinos no está en consonancia con el de la comida.
-Algunos fallos en el servicio del vino, que no deberían darse en un restaurante que pretende estar en la élite.

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