Uhmmmmm...
Sabores caseros y un trato muy amable por parte de la Señorita Cristina. Hay que probar los pimientos rellenos y esos platos especiales que se saca de la manga como la pasta thailandesa o las bolas persas (estas especialmente están deliciosas).
También hay que destacar lo barato y bueno que está el menú diario, a 6,90€, con bebida, primero, segundo y postre; incluso a veces te sobra un primero o segundo para la noche otra vez,
Además me llamó la atención la calidad de la materia prima que utiliza Cristina en su cocina; puedes comerte la paella que compraste ayer y está igual de rica, ya que utiliza arroz bomba, o la ensalada de pasta o arroz. Y ya no hablemos del salmorejo o del gazpacho, que es como el de mi abuela!
Es muy variado y siempre tiene una opción para vegetarianos, pescado, carne, pollo...
Muy buen sitio para esos días en los que te apetece comer bien pero no te apetece cocinar, que por este barrio a muchos nos pasa bastante.

