En realidad ibamos a La Creazione pero como este no lo habíamos probado nunca decidimos entrar. La principal diferencia con su hermano mayor es que en Di La Creazione no sirven pizzas, eso sí, la pasta está muy buena. De precios muy parecido a La Creazzione, es decir, carito para ser un italiano. Yo me pedí una pasta al horno que estaba muy buena.
De todos modos el lugar tiene un GRAN PERO. El "gran pero" se llama Francesco y es el camarero más pesado que me he encontrado en mi vida (y no exagero lo más mínimo). Se pasó la noche haciendo chistes que no tenían ni puta gracia. Los primeros minutos te parce "peculiar" pero cuando lleva media hora dándote la tabarra lo único que deseas es que entre un escuadrón de mafiosos y le partan las piernas (o en su defecto la boca).
Para que os situeis, Francesco es el calvito esmirriado.
¡¡Dios qué pesado!!


