Naomi
+34 915 722 304
Me habían dicho que era uno de los japoneses más antiguos de Madrid y que estaba muy bien, pero cuando era pequeña también me contaron que Dios lo veía todo desde arriba, que si me tocaba ardería en las llamas del infierno y que hace dos mil años un tipo con barba multiplicaba los panes y los peces a las afueras de Jerusalén. Todo milongas. A mi Naomi me parece un japonés de tercera. No se si estará fresco pero el pescado (al menos el que a mí me pusieron) no tenía especial buena pinta. Además unos nigiris vienen llenos de washabi y otros sin prácticamente nada con lo que la comida se convierte en una lotería de picores.
Lo mejor, por decir algo, la tapita de atún con soja que te ponen nada más sentarte. Lo peor, todo lo que viene después. Pagué 23 euros. Me pareció demasiado.
Ginza
+34 914 297 619
Yo, que además de masturbarme hago algunas que otras cosas sola, he decidido que una de las mejores alternativas cuando te toca comer sin compañía son los restaurantes japoneses con kaitén (cinta transportadora). Por eso, y porque me encontré cuarenta euros en el bolsillo, decidí probar el Ginza. Sentado en la barra me encontré al director de cine Jose Luis Cuerda, que al parecer es bastante habitual del sitio. Yo no me atreví a decirle nada (aunque soy de las que piensa que "Amanece que no es poco" es una de esas películas sobre las que se construye la historia del cine patrio) pero al verme indecisa fue el quien me recomendó los niguiris de ventresca de atún. Aunque eran de lo más carete le hice caso, me los comí y le agradecí la recomendación. "Prueba los de vieira y verás", me dijo. Hice cuentas sobre el dinero que llevaba en el bolsillo y, aunque comencé a temer por mi presupuesto, le volví a hacer caso. "Este tío sabe de lo que está hablando", pensé para mis adentros. "Es usted todo un experto", le dije y se rió. Me dijo que el único defecto del restaurante era que "aún" no servían su vino, un ribeiro llamado San Clodio, que según él es de lo mejor que hay. Le prometí que me compraría una botella y me dió una dirección para ir a recoger dos "por la patilla". Un encanto, vamos.
Eso sí, me fundí los cuarenta euros.
Tenía pensado ir al Tomoe Sushi siguiendo la recomendación de Eye, pero lo cierran a las tres así que me quedé con las ganas. Al final fui a parar al Sushi Mambo, en la maravillosa Bleecker St. (no hago más que reseñar sitios que están en esa calle). Lo primero que te encuentras son un par de fotos de los dueños con Uma Thurman ya que aquí se rodó una escena de una película llamada Prime que yo no he visto (www.primemovie.net). Lo siguiente es un camarero de ojos achinados y gafas de pasta que te recibe con una amable sonrisa´(luego resulta que el camarero es de Buenos Aires y, como todos los de Buenos Aires, ligón). Yo me pedí el "Combo Spice Sushi" que cuesta trece dólares y era tal cantidad que casi no pude terminarlo. Hay un Lunch hasta las cuatro de la tarde en el que los precios son más económicos aún. Los makis estaban buenos aunque para mi gusto eran un pelín grandes.
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Cuando escucheis decir que lo español y lo mediterráneo está de moda y es lo que se lleva en el extranjero no hagais puto caso. Lo que verdaderamente se lleva es lo japonés. En Nueva Yor, la soja y el pescado crudo le han ganado la partida al aceite de oliva y a los jamones Navidul. Traía algunas recomendaciones que había encontrado por internet pero no están siendo necesarias, la ciudad está plagada de restaurantes de sushi. Hay incluso muchos más de estos que italianos.
Uno de los mejores, según todas las guías, es el "Sushi of Gari" que está en la calle cuarenta y seis, entre las avenidas octava y novena. A tenor de lo que había leído no tenía pinta de ser especialmente barato pero un día es un día y, a fin de cuentas, Nueva York bien vale una cena. Detrás de una pulcrísima barra había tres cocineros vestidos de blanco y un jefe de cocina (juraría que el mismísimo Gari) vestido de negro. A mi derecha había un japonés de unos venticinco años delante de un plato que tenía una pinta maravillosa. Se lo comía con absoluta parsimonia. Se introducía un bocado, dejaba los chopsticks sobre el reposapalillos, y masticaba despacio como si a la vez estuviera meditando sobre el sentido de la vida. Luego, bebía un sorbo de sake y se sentía ascender al monte Olimpo.
Según el menú puedes pedir: "Sushi Regular" (25 dólares), "Sushi Deluxe" (34 dólares) y "Sushi Special" (45 dólares). Pregunté a una camarera cuál de los tres estaba comiendo mi vecino de mesa y me respondió que su plato no formaba parte del menú sino que era "la recomendación de Gari". Pregunté lo que costaba y me dijo que 85 dólares. "Pero seguro que el regular sushi -dije- también está muy bueno". Se rió y contestó que sí, que todo el sushi de Gari era excelente. "Entonces quiero el regular sushi, el de venticinco dólares, y una cerveza Sapporo". Tomó nota y desapareció.
No medité y no subí al Olimpo pero fueron 25 dólares bien invertidos. Además, aunque los postres japoneses no suelen ser nada del otro mundo he de reconocer que el helado de mochi (unas esponjosas bolitas rellenas) no desmerece el sitio.
(continúa en madreidiota.blogspot.com/2008/05/tecnologa-japonesa.html)
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SushiOlé
902 022 592
"Falso" japonés pensado para remilgadillos a quienes no les guste el pescado crudo. El reclamo es su menú de nueve euros. De primero me pido la sopa miso. No se si es por efecto del aire acondicionado pero solo está templadilla (si quisiera una sopa fría me tomaría un gazpacho). De segundo tienen cuatro opciones de makis. Me pido los únicos que tienen una pizquita de salmón crudo (el resto son de cerdo o de surimi así que paso). No están mal pero, como ha apuntado alguien, la cosa es un poco monótona. De postre unos profiteroles recién traídos de "La Sirena".
Si quieres japonés hay opciones mejores.
Yo! Sushi
+44 020 79307557
57 Haymarket (St Alban's House)
London ( United Kingdom )
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Yosushi es una cadena, una pequeña cadena de restaurantes japoneses de comida rápida. Yo en Londres he visto dos, el de Haymarket (junto a Picadilly Circus) y el que hay enfrente de Harrods, pero debe haber alguno más. Yo estuve en el primero.
La camarera es una japonesita pequeñita con unos labios supermorbosos. Detrás de la barra había tres cocineros preparando sushi sin parar ante tus propios ojos. Cuando terminan de preparar un plato lo colocan en una cinta transportadora que lo lleva por la barra y las mesas de forma que cada uno se sirve lo que le apetece y al final pagas por lo que has comido. Comes bien por unas quince libras, que a mí no me parece barato pero que para Londres no está mal. Sopa miso puedes tomar cuanta quieras por 1,75 £.
Según veía a los cocineros preparar los makis y los nigiris pensaba que, por su destreza, serían reputados cocineros pero soy una completa inocente. Uno de ellos se puso a hablar conmigo y resultó que ni siquiera era japonés sino que era un refugiado tibetano que solo llevaba cuatro meses trabajando en el local (las cosas muchas veces no son lo que parecen). De todas maneras la comida está muy buena, mucho mejor que la de los otros japoneses que he reseñado de Londres.
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