Llego a la tienda en busca de café. La cola de gente llega hasta la calle pero un tipo, que supongo que es el gerente de la tienda, va dando explicaciones a la clientela. Se acerca a mí y a la señora que me precede en la cola y nos dice que tendremos veinte minutos de espera, que tienen ocho puestos de atención funcionando pero que no dan a basto. Le pregunto si eso va a ser siempre así y me responde que sí. Me dice que la nespresso ha sido el regalo de estas navidades y siento que no necesito un hombre anuncio. "¿El regalo de las navidades? -pregunto-. Pensé que ese había sido la Wii". Se me queda mirando un poco sorprendido y me responde que la venta de cafeteras se ha multiplicado. Le digo que con tanto trabajo tendrán que subirle el sueldo y me contesta que está contento con su sueldo: "Debo ser uno de los pocos españoles contentos con lo que ganan", me dice. Es guapo, es gay. Me dice que en primavera está previsto que abran otras cuatro tiendas nespresso en Madrid. Le pregunto que dónde y me responde que es "Top secret". ¿Top Secret? ¿Ha dicho Top Secret? ¿Pero de dónde ha salido este tio? Le pregunto si el gimnasio al que va también es Top Secret y ya no sabe qué responder. La cola aumenta y se va a contarle la historia de los ocho puestos abiertos a otra. Eso sí, la tienda es preciosa y el café está muy bueno.


