Un grupo de valencianos afincados en Madrid se toman en serio el plato más universal de nuestra gastronomía. MUY EN SERIO.

Comunidad de la Paella

mostrando 12 sitios

Aynaelda

+34 917 10 10 51

Calle Yébenes 38 <m> Laguna 6 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 62 personas

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GRATINAR ES MAL, SOCARRAT ES BIEN

'para no volver' 'para no volver'

La arrocería Aynaelda está donde Cristo perdió el gorro, en algún lugar perdido a mitad de camino entre Aluche y la Casa de Campo. Lo cual nos entusiasmaba, porque nuestra herencia cultural nos empuja a pensar que a veces cuanto más retirado y escondido está un restaurante, mejor es su comida. Como también pasa en la Comunidad Valenciana, que si te apetece paella a leña, hay que salir de la ciudad.
El local presenta dos zonas donde comer: una interior y otra exterior. Puesto que el termómetro pasaba los 35ºC, nos decantamos por el comedor interior. Silencioso y acogedor, decorado con gusto y lo más importante, con una temperatura agradable.
En una de sus paredes, el Aynaelda se viste de gala y muestra con orgullo todos los premios recibidos. Francamente, nos encantan estos detalles.

Comienza la cata.

ENTRANTES

Una ensalada mixta (exacto, no tenían valenciana) con un predominante sabor a soja, una sepia plancha con mayonesa (aunque la carta decía que era allioli) y unas impresionantes croquetas de bacalao, fueron los entrantes con los que fuimos abriendo apetito mientras esperábamos los auténticos protagonistas de la comida.

Preguntamos por nuestra querida cuchara de madera. Un “no” rotundo fue la respuesta de la camarera, que dicho sea de paso, su actitud fue un poco así.

Al rato, la simpática camarera volvió y sin decir nada dejó en la mesa unos cubiertos especiales que tienen para comer arroz. La mítica cuchara fusionada con tenedor. Curiosa sofisticación, de hace 15 años.

ARROZ DEL SENYORET

En el Aynaelda hacen algo que no hemos visto en nuestra vida. Bueno, hacen muchas cosas que no hemos visto en nuestra vida, pero una de ellas es distinguir en su carta entre el “Senyoret Valenciano” y el “Senyoret Alicantino”.

Sorprendidos, le preguntamos al mâitre cómo era cada uno. Su respuesta fue: “El valenciano lleva pollo, claro” O_O Por segunda vez nos cruzábamos con el Pollo Marinero, ése rara avis absurdo que hay que exterminar de una vez por todas.

Pedimos el alicantino, desde luego. Que aparentemente era el tradicional arroz de pescado con fumé, calamaret, gamba arrocera pelada y rape.
Como siempre, aparentemente.

Hasta a la cámara se le saltaron las lágrimas ante el despropósito que nos sirvieron. Y eso impidió que la foto saliese con nitidez. Una vez pasado el sofoco, hicimos un macro para que puedas apreciar mejor la aberración.

Más que alicantino, el Senyoret parecía italiano. El aspecto era el de un Arroz a la Milanesa en toda regla. Con la salvedad de un color extraño, que recordaba a esa gente que se le va la olla con los rayos UVA.
Y los ingredientes eran todavía más raros: pimiento verde y rojo, trocitos de mero (¿?) secos y duros, picadillo de calamaret y gamba. Una fantástica muestra de la sección de congelados del Mercadona.

El escozor de ojos, pasó al paladar en el momento en que nos llevamos la primera cucharada a la boca. El arroz, gratinado por arriba y pasadísimo por abajo, no tenía nada que evocase a pescado. De hecho apenas tenía sabor. Sólo estresando al máximo las pupilas gustativas es cuando te dabas cuenta de que ahí, delante de tus narices, había un S.A.N.I. (Sabor del Arroz No Identificado). La verdad está ahí fuera.

PAELLA VALENCIANA

No tuvimos más suerte con la Paella, a la que no llamaremos “Valenciana”, por respeto a todos los Mestres Paellers (especialmente a nuestros padres y madres) que siguen la tradición, transmitida de generación en generación, para elaborar el plato más internacional de nuestra gastronomía.

Ni el mismísimo Satanás tiene un horno tan potente como para churrascar así el arroz. Cómo no, detrás de este gratinado garrafal, se refugiaba un arroz maltratado y por supuesto, huérfano de socarraet.

Y más pimiento. Aclaremos que no debe resultar extraño encontrar pimiento rojo en algunas Paellas Valencianas que se hacen en la Ribera y en otras zonas de la Comunidad Valenciana. Y la verdad, estaríamos encantados de que nos hubiesen dado esta justificación. Aunque visto lo visto, suponemos que en el Aynaelda piensan que la única Ribera, es la del Duero. ¿Pero echarle pimiento verde? El pimiento verde sólo puede significar una cosa. Correcto, estás en lo cierto. Posiblemente estemos de ante un Diseñador de Paellas. Esa mítica figura que no se conforma con el azafrán ni con el pimentón para darle color al arroz. Y tira de cualquier ingrediente que tenga a mano, sea un espárrago, un pimiento verde o una zanahoria. Todo vale cuando sigues los impulsos estéticos más que sencillamente, la tradición.

Para rematar, un hecho curioso. Cuando probamos la Paella, todos nos miramos pensando lo mismo: “Juraría que sabe exactamente igual que el Senyoret”. A ver, probemos de nuevo. Efectivamente, el sabor de esta Paella era exactamente igual al del Senyoret. ¡El mismo fenómeno S.A.N.I.! Esto nos hace pensar que preparan un Caldo Paranormal que usan para elaborar todos sus arroces y darles ese toque de sabor superficial y vacío que no sabe a nada. Pero lo curioso es que tampoco sabía a nada la alcachofa, ni el garrofón ¡ni tampoco el pollo! Este caldo es muy destroyer, nano.

Vamos, que la diferencia entre un arroz y otro, es que uno lleva carne, garrofón y alcachofa que no saben a nada; y el otro tiene gamba y mero que tampoco saben a nada. Ilustraremos la similitud a través de un juego, por cierto, nada original. Encuentra la diferencia: ¿Sabrías decir qué foto corresponde al Senyoret y cuál a la Paella? Nosotros tampoco.

Cómo reluce el brillo inconfundible del Caldo Paranormal, ¿eh? En fin.

LOS POSTRES

Para darle algo de sabor al asunto, nos metimos entre pecho y espalda una Tulipa de Helados y una Tarta de Queso. Muy bien la tarta, que de pronto estaba brutal. Al pedir mistela nos sacaron una tinta. OJO: Nos encanta la mistela tinta, y aún más cuando es una bobal de la terreta, pero sacarla sin especificar que la única mistela que tienen es tinta, es otro signo de desconocimiento cultural total.

Nos explicamos. Cuando en la Comunidad Valenciana pedimos una misteleta, todo el mundo espera la típica mistela blanca de uva Moscatel de Alejandría. Si la única que tienes es tinta, incluso si tienes otro licor dulce tinto, lo mejor es recomendarlo o decir que solo se tiene tinta. Pero sacarla como si fuera la mistela de toda la vida demuestra desconocimiento. OTRA VEZ. Pero bueno, menos da una piedra… (bueno, de dar nada, que nos clavaron 3 eurazos por cada copa).

EL PRECIO

La ración de Senyoret está en 14€ y la de la Paella en 13,40€. No acabamos de entender muy bien esos 60 céntimos de diferencia, ya que prácticamente son el mismo arroz. ¿Será por el extra de Caldo Paranormal que necesita el Senyoret para contrarrestar el festín congelado que atesora?

En total, salimos a unos 33€ por cabeza, teniendo en cuenta que comimos cinco y pedimos cuatro raciones de arroz. Aún así es un precio que, si no tenemos en cuenta la aberración arrocera, no está nada mal en comparación con lo que te encuentras por ahí.

Si quieres seguir leyendo el post, (falta lo mejor) pueder terminar de leerlo en comunidadpaellademadrid.com/aynaelda-i-valoracion-1

Un saludo,

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La Buganvilla

+34 913 19 75 50

Calle de Almagro 12 <m> Alonso Martínez 4 5 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 34 personas

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Lástima de Paella, eso sí, a un precio popular

'está OK' 'está OK'

El Local:

La Buganvilla se encuentra situado en pleno Chamberí, zona noble de Madrid. Un pasillo de entrada te dirige a la entrada donde su encargado nos recibe con distinguida educación. La clientela ejecutiva y el servicio distante pero correctísimo, nos recuerda que estamos en una de las arrocerías de referencia de la ciudad.

Comenzó la evaluación.

Entrantes:

Nos atendió el encargado, que aunque fue distante, su atención y humildad hablando sobre los platos que nos ofrecía se agradeció..
Sobre la ensalada, aunque tienen diferentes tipos nos recomendó sencillamente la ensalada mixta (la más parecida a la valenciana) y nos recordó lo apropiado de la elección si lo que queremos es probar la paella Valenciana (estos detalles, lejos de parecernos simple cortesía nos parecen importantes). La ensalada estaba muy buena, en su temperatura ideal, con el tomate pelado y las anchoas muy finas.

Para acompañar los entrantes nos sacó allioli, que aunque apostilló que para su gusto siempre les queda demasiado "amayonesado", a la gente le gustaba. Estaba realmente bueno, equilibrado, aunque es verdad que le faltaba espesor.

Antes de que trajeran los arroces nos interesamos por las cucharas de madera, viendo el ambiente del lugar era complicado que tuvieran, pero había que intentarlo. No tenían.

Arroz a Banda:

El arroz que utilizan en Buganvilla es un Bahía Medio, como nos sucedió en el Samm, se agradece por encima del bomba (en el post del Samm tienes el porqué)

Más abajo podrás ver la ficha de cata oficial del arroz a banda, pero aquí te adelantamos los comentarios que nos surgen sobre este plato:

- Nos comentaron que podríamos tomarla directamente de la paella, pero que por comodidad y "si no nos importaba" nos la emplataban. Como siempre decimos, se agradece que se ofrezca siempre la posibilidad de comer el arroz directamente de la paella.
- La presentación en la paella no fue muy afortunada, como puedes ver en la foto, el fuego quizá estuviera descompensado y acabó creando zonas donde había más caldo que otras, al emplatar, como pasa siempre, se disimuló este fallo (sin hablar del perejil)

- El arroz a Banda, estaba bueno, sin más, le faltaba potencia de sabor porque los trozos eran más bien escasos, pero bien. La cocción del arroz estuvo correcta. Al emplatar, se remueve la paella, así la parte más melosa y la parte más seca se entremezclan.

Paella Valenciana

Ya a primera vista con esas judías finas ya nos decía por donde iban a ir los tiros.

- Y era una lástima porque más allá de la falta de ingredientes básicos de la receta, la presentación, el aspecto, el color, invitaban a pensar que estábamos ante una paella correcta.
- Si bien el arroz en el A banda estaba correctamente cocido, el grano en la Valenciana estaba en ocasiones duro.
- Algunas piezas de garrofó (que desde ya agradecemos habérnoslo encontrado) estaban secas.

Como verás el encargado dispuso las medias raciones en un mismo plato. Podríamos habernos puesto "finos" y pedir un plato diferente, pero la verdad, aún no estamos en el punto de afinar la evaluación del sabor si los aromas se mezclan.

(ACTUALIZACIÓN: Tras nuestra visita han añadido conejo a la valenciana, es un muy buen detalle por lo que le damos un punto más, pero siguen poniendo caldo, lo cual le resta un punto, con lo cual se queda con la misma valoración)

Postres:

Más allá de comentarte que no había ningún postre tradicional, nos recomendaron la tarta de queso que sinceramente, sin ser unos especialistas en esta materia, estaba muy buena, y el tiramisú, que nos pareció más flojo.

Precio

Viendo el tipo de local, decoración, situación y trato recibido intuíamos que el precio andaría por el de las arrocerías de "gama alta" que habíamos visitado. Pero fue una grata sorpresa rondar los 30 € por persona. Volvemos a decir que si es tu primer post en la Comunidad de la Paella y te asombra que hablemos de gratitud con 30 €. Te recomendamos que le pegues un vistazo a la sección "arrocerías visitadas".

El detalle.

Si te fijas en la cuenta, en el precio de las raciones de arroz, es una verdadera sorpresa y un lujo, encontrar una ración por debajo de los 15 €. Cierto es que no es la mejor paella ni el mejor arroz a banda que hemos probado hasta ahora, pero la mejor relación calidad/precio, sí. Y eso es de agradecer y valorar en una categoría, la de las arrocerías en Madrid, con unos precios en ocasiones abusivos.

Puedes conocer un poco más de la Comunidad de la Paella de Madrid en: comunidadpaellademadrid.blogspot.com

bon profit!

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Raúl BL toma este comentario con cautela

No estoy de acuerdo.

14 de abril de 2012

Comunidad de la Paella

Hace unas semanas el encargado del local se puso en contacto con nosotros comentándonos que han incorporado conejo a la receta de Paella Valenciana. Es un gesto genial e iremos a volver a probar la paella.

17 de septiembre de 2012

Casa de Valencia

+34 915 44 17 47

de lo mejor de 2014

Paseo del Pintor Rosales 58 <m> Argüelles 3 4 6 Madrid, Madrid provincia, España

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una paella com Déu mana

'me gusta' 'me gusta'

El 20 de abril fuimos 5 miembros de La Comunidad al sexto encuentro.
Este es otro de los sitios que, debido claro está a la procedencia de muchos de nosotros, teníamos muchas ganas de visitar. Incluso para serte sinceros, muchos de nosotros vivíamos con un poco de tensión el momento en el que tocaba sentarse a la mesa en la Casa de Valencia, por aquello de sentarnos a comer en nuestra Casa y que sería muy violento encontrarnos algo que no fuera bueno o al menos correcto.

El Local:

La Casa de Valencia se encuentra en el señorial Paseo de Pintor Rosales, en un bajo de un edificio clásico, de esos que tienen la llamada solera madrileña. Ya le entrada nos da la bienvenida a cualquier ciudadano levantino que se precie a pasarse por su Casa: Estem a casa.

El local sinceramente, echa un poco para atrás, quizá su decoración clásica tirando a antigua necesite una renovación, entrar es como meterte en un túnel del tiempo para aparecer en los 60 de manual

Nada más llegar, nos atiende un camarero que cuando nos presentamos como Comunidad y le contamos nuestra historia (sacando un par de paraules en valencià por si se lanza y nos contesta en valenciano también), se viene arriba parlant en valencià y está encantado de tener clientes paisanos. Nos atenderá un castellonenc bien simpático. Empieza la cata.

Entrantes:

Ensalada valenciana, cómo no, de manual, y un allioli que sorprende que no sea ilegal de lo casero que parecía. Buenísimo. Tomate, espárragos, lechuga, huevo, cebolla, carlota y anchoas. No añadimos nada porque todo estaba sencillamente espectacular de lo normal que era todo. Como estar en nuestra CASA.
Preguntamos (por jugar) a ver si tenían cuchara de madera, y para seguir la senda de estar como en Casa, no solo tenían, sino que además tenían la versión lijada, de esas que no hacen falta lavarla mil veces antes de que no te rasque los labios. Gigante.

Arroz del Senyoret:

Más abajo podrás ver las fichas de cata (cuando estén, lo sabemos) pero aquí vienen algunos comentarios:

- Los ingredientes, aunque sorprendió ver cloxinas, el sepionet entero y las gambas tan grandes, la verdad es que el sabor estaba genial, con potencia de mar pero sin empalagar, el arroz estaba en perfecto estado de cocción.
- Poner socarrat al centro fue más que un detalle un sorpresón, además estaba exquisito.
Como puedes ver en el emplatado, la cantidad de tropezones es quizá excesiva, pero recordamos que no afectó en nada al sabor.
El socarrat al centro, con el resto del arroz sobrante de la paella por si queríamos repetir. De otro planeta.

Paella Valenciana

Ya a primera vista con los bordes de la paella trabajados, una fina lámina de caldo tostadito, bien distribuidos los ingredientes... algo bueno nos esperaba.

Y cuando entramos en faena con el plato de arroz. El silencio se hizo en la mesa. La mejor Paella Valenciana que hemos probado desde que empezamos la aventura de la Comunidad de la Paella.

Todo, desde el punto del arroz y las verduras, la carne, el sabor, el punto del socarrat. Experiencia inolvidable.
Por afinar un poco, la Paella Valenciana estaba un puntito mejor que el Arroz del Senyoret, quizá los ingredientes y el exceso de ellos nos sonó un poco raro.

Postres:

Aún extasiados por el momento que acabábamos de vivir con los arroces, nos pedimos unos crepes de manzana, somos conscientes de que no tienen ninguna relación con el objetivo de esta Comunidad, pero entre que había un buen surtido de postres con naranja pero no era temporada y estábamos expectantes a ver qué pasaba con la Mistela, pasamos casi por encima de los postres.

Al pedir por la Mistela, el camarero castellonenc se había ido, su sustituto, un amable camarero que esa semana se jubilaba, nos dijo que tenía que mirar en el almacén, pero que a él no le sonaba, lo que sí tenía era el tradicional 'duo castizo' Orujo y Pacharán. Recibimos este comentario con una cierta desilusión, no podía ser que estando en nuestra Casa no tuvieran el licor de la terreta.

La sorpresa llegó cuando el camarero, con una sonrisa de oreja a oreja nos trajo este detallazo, diciendo "cómo no voy a tener Mistela, hombre!" Touché para el camarero, y nosotros quedamos como unos perfectos idiotas felices.

Un porrón de mistela rodeado de fruta escarchada (naranja y pera), dátiles y pasas. Aplauso y en pie.

Precio

Lo que terminó de redondear la experiencia y consiguió que acabáramos por sentir la mayor sensación de haber pasado unas horas en un rinconcito de nuestra tierra fue la cuenta:

Una ración de la mejor Paella Valenciana que hemos comido hasta el momento en Madrid nos costó 15 € y una más que correcta de Arroz del Senyoret 18 €. Precios valencianos y populares, para eso mismo, el plato más valenciano y popular de nuestra gastronomía. Ya hemos encontrado el listón, la cuestión es ahora si se sobrepasará.

Descubre a la Comunidad de la Paella de Madrid en comunidadpaellademadrid.blogspot.com

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Arrocería Marina Ventura

+34 914 29 38 10

Calle de Ventura de la Vega 13 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 114 personas

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Si buscas Indian Paella o Arroz del Gañan, este es tu sitio

'para no volver' 'para no volver'

El 26 de Junio hicimos nuestra primera cata con Silla Invitada. El (des)afortunado comensal fue Joan Baldoví, diputado de Coalició Compromís en el Congreso y regidor del Ayuntamiento de Sueca. Nos pareció buena idea estrenar Silla Invitada con un personaje representativo de la Capital del Arroz, muy ligado al Concurso internacional de la Paella y defensor de las costumbres y tradiciones valencianas.

Joan nos sugirió comer en “Marina Ventura”, una arrocería con la que se topa siempre que va de su casa al Congreso y que le llamó la atención por el cartel que luce junto a la puerta del local

Ante tamaña pretensión, no pudimos resistirnos a hacerles una visita ficha de cata en mano. Pero no sin antes llamarles para asegurarnos de que hacían Paella Valenciana.
- En la carta no tenemos Paella Valenciana, pero claro que la hacemos. Con garrofón, pollo, judías… – nos respondió la encargada.
- Perfecto, pues encargamos una.
- No, no hace falta. Se la hacemos en el momento.
- Perfecto… ¬¬

Ya está. Un cartel y una llamada bastaban para intuir que estábamos ante un nuevo impostor. Otro más que se forraba a costa del prestigio internacional de la Paella Valenciana y que encima, presumía de ofrecer la mejor de la ciudad. Casi ná.
Gracias Joan por descubrirnos a semejantes caraduras. Prepara el Omeoprazol y anem cap allà.

EL LOCAL

A pesar de estar en el ajetreado entorno del Congreso de los Diputados, en el llamado Barrio de las Letras, la arrocería Marina Ventura ofrece un lugar tranquilo y agradable donde comer relajadamente cualquier cosa que no sea arroz.

El caravista y las coloridas paredes conviven con una decoración que evoca costumbrismo y tradición. Nada que ver con lo que estábamos a punto de encontrar en nuestros platos.
Comienza la cata.

ENTRANTES

Debido a la apretada agenda de nuestra Silla Invitada, ordenamos que pusiesen en marcha los arroces cuanto antes y tan sólo pedimos una ensalada mixta (no tenían Valenciana)

Junto con la ensalada, sacaron el allioli de la casa: una mayonesa con mucho ajo y perejil. Tan malo que no merecía ni una foto.
Como siempre, preguntamos por las cucharas de madera. La camarera pensaba que nos referíamos a una cuchara grande para servir los arroces (que como ya sabes, nos gusta comerlos al centro, directamente de la paella). Cuando entendió a qué nos referíamos, puso cara rara y fue a preguntar. No tenían, por supuesto.

ARROZ DEL SENYORET

¡Y llegó el momento de los arroces! Pero no trajeron un Arroz del Senyoret, sino lo que nosotros llamamos un “Arroz del Gañán”. Fíjate en ese gratinado supino en el que apenas se distinguen los escasos y dudosos ingredientes, coronados por dos trozos mal cortados de limón. Chapeau!

Decimos escasos porque, como puedes observar, no hay rape a la vista. Y decimos dudosos por esas gambas congeladas, igualitas a las que te ponen cuando pides gambas al ajillo. Y podrían ser las mismas porque el arroz solo sabía a ajo. Ni a pescado, ni a marisco: a AJO.

Que conste que no tenemos nada en contra del uso del ajo en el sofrito de los arroces. Y mucho menos en un Senyoret (obligado ingrediente en su preparación), pero siempre y cuando no se use por toneladas. Con la primera cucharada, ya teníamos todos los comensales las cejas chamuscadas…
Ante esta aberración, sólo encontrábamos dos posibles explicaciones: o tienen contratado como cocinero al profesor Van Helsingo es que son tan listos que te cobran pescado pero te dan de comer ajo.

Para rematar, el punto de cocción del arroz no era mejor que su sabor. A simple vista parecía la comida de un rumiante, cuando se la come por segunda vez.

Lo mejor de este “Arroz del Gañán” fueron los mariscos que lo acompañaban ‘a banda’. No nos preguntes cómo estaban, porque a esas alturas todo lo que nos metíamos en la boca nos sabía a ajo. Y más que con el marisco nuestras papilas gustativas disfrutaron de un merecido momento de asueto sin ajo.

PAELLA VALENCIANA

Una imagen vale más que mil palabras.
Nuggets de Pollo, Judía Bobby y Garrofón XXL. El conejo debió huir al ver el despropósito. INFAME.
Cuando ves “ESTO”, son muchas las cosas que te vienen a la cabeza. Casi todas interjecciones malsonantes. Pero no dices nada, sencillamente, porque te has quedado sin palabras. Estás en estado de shock y eso también te impide levantarte y salir corriendo.
Para bien o para mal, probamos “ESTO” antes que el “Arroz del Gañán”. Por lo que aún no teníamos los dos kilos de ajo en el paladar que hubiesen impedido apreciar el sabor en todo su conjunto.

Si había un sabor que todos percibimos ése fue el del CURRY. Curry con un poquito de ajo, por supuesto. Como mandan los cánones de la Indian Paella.

Después de romper con la cuchara el crujiente de la superficie gratinada, nos encontramos con un arroz pasadísimo, empastado y sorprendentemente pálido. Obviamente no habían usado nada para darle color. Si quieres saber por qué, no te pierdas El Detalle.
Dos cucharadas fueron más que suficientes. “Puede retirarlo, gracias”.

LOS POSTRES

Tomamos sorbete de limón y bola de helado de vainilla con chocolate para compartir. Afortunadamente, no llevaban ajo. Otra vez nuestras papilas gustativas, felices.

EL PRECIO

En total, pagas casi 40 euros por barba: la ración del Arroz del Gañán sale a 19,50€ y la de Indian Paella a 16.50€. Otra vez nos encontramos con unos precios desorbitados. Más aún si tenemos en cuenta la infamia que te ofrecen con nombre de
Además, los nuggets de pollo y las judías (blandísimas) debían ser elementos meramente decorativos porque sabían a la más absoluta nada.
Pero esto no es todo. El arroz nos tenía preparado una última sorpresa…
Por respeto, no diremos aquello de que son ellos los que deberían pagar por comer su arroz. Aunque lo pensemos.

Si quieres terminar de leer el post y saber el Detalle (lo más importante de la visita) y la valoración final, visita comunidadpaella.com

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davidperezf

Supongo que para vosotros fue un infierno, pero leeros ahora es un descojone!

25 de julio de 2013

Maldita

jajajaja , buenísimo ajajaja. Por cierto , restaurantes que den una verdadera paella valenciana y buena en la Malvarosa o zonas colindantes ?? soy Madrileña , pero por ciertas circunstancias , viajo bastante a Valencia y tendré visita familiar este mes de agosto . Me gustaría saber , en que sitios se puede comer bien y a poder ser , buen precio :-)

Gracias !!

ver comentario completo

25 de julio de 2013

EandradA

Ponerse a sí mismo el calificativo de "el mejor de..." me parece una falta de modestia brutal y está fundamentado en absolutamente nada.
Está claro que es para guiris. Yo estuve hace tiempo y recuerdo un arroz bueno (no paella) pero una ensalada simplona y cara y una cuenta final algo subidita = no he vuelto.

25 de julio de 2013

Comunidad de la Paella

Hola Maldita, perdona por no haber visto este mensaje, pero no entramos aquí con mucha frecuencia, puedes escribirnos a lamejorpaellaeslademimadre@gmail.com o visitarnos en FB/comunidadpaella, twitter @comunidadpaella. Un saludo y viva la paella!

27 de agosto de 2013

Arrocería Entre Naranjos

+34 911 40 47 34

Calle Numancia, 2 <m> Francos Rodríguez 7 Madrid, Madrid provincia, España

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Una Paella Valenciana que está hecha al momento o no es Valenciana o lleva...

'no me gusta' 'no me gusta'

10 de mayo de 2013. El sol lucía en su máximo esplendor, la suave brisa acariciaba nuestra piel y los pajarillos cantaban al unísono celebrando la primavera. Y aún así, fue un día gris. Casi negro. ¿Adivinas por qué? Exacto. Nueva cata de la Comunidad y nuevo #paellafail. Esta vez condimentado con bolas. Y no de carne precisamente.

La arrocería Entre Naranjos se encuentra en la Calle Numancia. Ciudad mítica soriana donde sus ciudadanos decidieron autoincinerarse (rezábamos por no tener que repetir tan magnífico gesto). Sabíamos que el cocinero de esta arrocería, Jose Luis Varona, estuvo trabajando en el Garbí: local merecedor de una Cullera de Fusta 2012 por su Arroz del Senyoret (que no Paella Valenciana). Esto nos animaba a ser optimistas. Más aún si tenemos en cuenta el cartel que preside la entrada, donde el Chef saca galones: cuatro premios internacionales. Ahí es 'ná'.

Apréciese el último grito en diseño de cartelería. Apréciese también los 22 pavazos por ración. En fin.

EL LOCAL

Entre Naranjos es un establecimiento acogedor, agradable y con una decoración austera pero con gusto. Se agradece la ausencia de parafernalia valenciana: ni senyeres, ni Geperudetes ni la mare que els va parir (no hay que confundir ‘hacer sentir como en casa con faltar el respeto a la cultura valenciana’, como ya sabes que ocurre en la Barraca). Un pequeño taronger natural nos recuerda nuestra huerta. Bien.

El local consta de un comedor interior, de un comedor exterior y de una sala donde el humo y los copazos se dan la mano. Todo un detalle para los fumadores. También destacamos la atención y el servicio de los camareros. Y sobre todo su SINCERIDAD.

Comienza la cata.

ENTRANTES

Mientras esperábamos los entrantes, nos tomamos una cervecita acompañada de unas olivas sabrosísimas y extra-grandes, marca de la casa.
Como siempre, ensalada valenciana (o similar) y unos sepionets en su tinta para empezar. Algo ligerito para que cuando lleguen los arroces, el hambre no empuje a devorarlos sin detenernos en todos y cada uno de sus matices.

Ensalada fresca y suave. Buena presentación y con ingredientes.

Los sepionets en su tinta fresquísimos, con sabor y textura excelentes. La pinta lo decía todo.

Pero ojo, que vienen cargaditos de tinta y cuando vas a cortarlo te puedes ver metido de lleno en la típica escena Tarantinesca

El alioli fue un tanto desilusionante. No tenía el sabor, el color ni la textura que aporta el cariño de lo artesanal. Recordaba más a uno de esos preparados que te venden en cualquier supermercado. Eso sí, el morterito muy mono.

Ya faltaba muy poco para que llegasen los arroces y tocaba pedir las cucharas de madera. No tenían porque, a pesar de que la arrocería tiene casi un año, “aún se las tenían que traer”. ¬¬

ARROZ DEL SENYORET

A simple vista, el color nos hacía desconfiar un poco. Se veía demasiado oscuro y amarronado, cuando el Senyoret tiende a colores más cálidos y anaranjados. Recordemos que el fumé, además de con el pimentón y el azafrán, es lo que da sabor y color a este arroz, por lo que empezábamos a temernos lo peor. De cerca, vimos que la paella estaba bien trabajada. El grosor y el punto del arroz se veían perfectos. Pero observamos algunos ingredientes foráneos como el mejillón y el chipirón. Esto es grave, pero no tanto como la ausencia de tropezones de rape. Porque si no hay pescado a la vista, muy probablemente el caldo tampoco lo llevara.

Al acercar la nariz al arroz reforzamos nuestra teoría, y el sabor, se encargó de confirmarla: un gusto a marisco extremadamente fuerte e intenso al principio, que desaparecía del paladar enseguida, antes de que hayas engullido el arroz. Desequilibrio efectista le llamamos. Más tarde, el cocinero José Luis, reconocería que al caldo “le echa los ingredientes según le lleguen ese día” . #WTF!?

PAELLA VALENCIANA

Y por fin llegó la Paella Valenciana. Con ella esperábamos resarcirnos de la decepción del Senyoret. Dicen que la ilusión es de los ilusos.

El arroz se veía bien cocinado. Suelto, en su punto y con el grosor perfecto para dejar incrustado en las paredes y fondo de la paella ese socarrat que tanto nos gusta. Además, los ingredientes eran más que correctos. Pero ya veíamos algo raro.

El arroz brillaba como lucero del alba. Y eso sólo puede indicar una cosa. La palabra prohibida, el pecado de los pecados, la máxima violación de la Paella: Caldo de Carne.

¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

Dicho esto, no importaba demasiado que el arroz estuviese un tanto salado. Tampoco que la bajoqueta estuviese dura. Ni siquiera que el garrofó estuviese pasado. Porque la Paella no sabía a Paella. Parecía tener caldo.

En el detalle, podemos observar ese líquido sospechoso de ser caldo mezcladito con el aceite en el que agónicamente se ahogaban los granos de nuestro querido arroz bomba.

POSTRES

Tomamos un par de postres que estaban ricos pero no lo suficiente como para quitarnos el mal sabor de boca que nos dejaron los arroces y dejarlos en la memoria. Ni nos acordamos.

PRECIO

En la Comunidad defendemos la Paella como un plato tradicional que debe tener un precio tradicional. Algo que como ya sabes nos es muy complicado de encontrar en la Capital. Entre Naranjos no era una excepción.

Una vez más, la broma (sin gracia) nos salió por un pico: 40€ por barba

Puedes leer el post entero con el Detalle (lo más importante de la visita) y la valoración final en: comunidadpaella.com

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El Serete

+34 915 48 45 66

Calle Leganitos 26 <m> Plaza de España 2 3 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 8 personas

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Arroz con Cosas que sueña con ser paella

'para no volver' 'para no volver'

Este es un resumen de la visita de la Comunidad de la Paella de Madrid al Serete el pasado 3 de febrero.

"Cipriano cocina las paellas en sartenes de teflón. Le viene mucho mejor, dice, y añade "tengo cien paellas amontonadas en un rincón en la cocina". Y lo dice con la tranquilidad de quien tiene una especie de trofeo guardado en la bodega, suponemos que impresionará a turistas francesas hablando de paellas de hierro, incluso quién sabe si en algún momento las saca, como quien muestra una pieza única de museo para impresionar al visitante de turno.
Seguimos.
Siempre pedimos la mitad de raciones de Arroz a Banda y la otra mitad de paella valenciana y, normalmente sirven primero el A Banda y luego la Valenciana por aquello del pescado primero que la carne. Pero claro, o Cipriano tiene una visión propia de los sabores o directamente va sacando lo primero a lo que se le va consumiendo el caldo.

Paella Valenciana (mal que nos pese llamarla así en este lugar): Entre adjetivos como infame, deleznable, totalmente innecesaria o lo que es peor: Arroz con Cosas, solo podemos hablarte de las cuatro claves que hacen no solo que no volvamos jamás allí sino que recomendemos fervientemente que compartas estas palabras para el bien de la gastronomía levantina:

- La paella llevaba cerdo, magro para ser exactos. "El toque especial" le llamaba Cipriano. Como ya debes saber la única carne que lleva la paella valenciana es pollo y conejo, todo lo que no sea eso, afecta al sabor, y si encima es magro con toda la contundencia de su sabor, imagina como contamina el resto del plato.
- ¿Por qué la paella no viene presentada con un poco de color? debió pensar Cipriano, su mujer o un alemán que le visitó hace unos meses. Y ahí fue nuestro amable anfitrión y le añadió una buena dosis de perejil.
- "El garrofó es muy contundente, a la gente no le gusta" pues hay que buscar un alimento parecido con el tamaño perfecto y lo meto en la sartén, poco le importa que se llame haba y no tenga ningún sentido. Pero, ¿qué importa eso? Cipriano es un illuminati del arroz.
- Más allá de que éramos 10 personas y no entendieron que queríamos 5 raciones de Valenciana y 5 de a Banda, (nos duplicaron el pedido) Sacaron dos paellas de 5 personas. Normalmente el formato tiene que ser una paella para la gente que sea, pero igual a Cipriano no le venía bien desempolvar las paellas del rincón.
- Otro detalle ya clásico en el paellismo capitalino es el de remover el arroz en la paella, habíamos oído justificaciones del tipo se abre el grano, o, así se airea. Normalmente esto se hace para disimular que haya zonas de la paella donde el arroz se ha hecho menos o más, y así al mezclarlo todo, pasa inadvertido. Pero la justificación del maestro Cipriano está a otro nivel, "la removemos porque sino, se sigue haciendo en la sartén" Gigante.

Arroz a banda: Tras la desagradable experiencia con la Valenciana, esperábamos encontrarnos con un A Banda más correcto, pero Cipriano no deja de sorprenderte nunca y mientras iba comentando que él le da otro toque especial al plato dándole un golpe de horno a la cocción, aparece Josefina con las paellas completamente gratinadas.

Ver otra vez el toque de perejil y comprobar desde la mesa que la textura era más parecida a una Fideuà que a un arroz nos hizo otra vez presagiar lo peor:
Más allá de que el caldo era un desastre excesivamente sabroso, desequilibrado más reseñable fue que los trozos de sepia eran de tamaño "tapa con mahonesa" lo único bueno aquí es que el allioli estaba bueno y abusamos de él para pasar el trago.

El detalle.

Para redondear la infamia de la experiencia en el Serete basta con comprobar la reacción de Cipriano a nuestros comentarios sobre la paella.
En la Comunidad no evitamos el debate con los cocineros que sienten curiosidad por nuestras valoraciones. Nos gusta comentar con el responsable, siempre desde la educación, las primeras impresiones de lo que hemos vivido.
Con Cipriano, un tío simpático y cercano, no queríamos dejar pasar la oportunidad de comentarle aspectos de su oferta que son verdaderos misiles a la línea de flotación de la paella. Respetamos totalmente el planteamiento de que su fuente de negocio esté basada en el mercado turístico, pero del mismo modo que se aprovecha del reconocimiento internacional del plato, debe reconocer que lo que hace no es una paella valenciana, sino un plato de arroz al toque Cipriano.
Tras escuchar nuestras palabras nos increpó que si la única salida que tenía entonces era cambiar el nombre al plato. Cipriano, el mundo gastronómico te lo agradecería"

Puedes leer la cata completa aquí: comunidadpaellademadrid.blogspot.com

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Samm

+34 913 45 30 74

Calle de Carlos Caamaño 3 <m> Pio XII 9 Madrid, Madrid provincia, España

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Buena Paella Valenciana, arroz del Senyoret con MATICES

'me gusta' 'me gusta'

A esta mítica arrocería madrileña fuimos 14 miembros de La Comunidad.
Si bien El Garbí fue elegido por ser un sitio desconocido para todos, a este sin embargo acudíamos con muchas visitas individuales a las espaldas, ¿refrendaríamos nuestras sensaciones o nos sorprendería el criterio comunitario?

El Local:

El acceso, con aparcacoches, invita a pensar el tipo de clientela que visita el restaurante. La arrocería se ha convertido a lo largo de este tiempo en centro de peregrinaje de la gente bien de la capital en busca un buen arroz.

Al entrar al restaurante una barra alargada te recibe y desemboca en unos aseos impolutos y con unos curiosos amenities directos de Dénia.
A la hora de encontrar tu mesa, cuando crees que te sentarás en alguna mesa interior, accedes a una terraza cubierta de plástico. Mesas montadas con mantel de tela te esperan, pero acompañadas de sillas de plástico que añaden un toque kitsch al espacio. Estufas altas hacen más agradable la comida, pero con la típica sorpresa "orejas asadas, piernas heladas".

El servicio muy amable en todo momento nos recibió con curiosidad. Vicente, el hijo de Vicente cocinero, es quien se encarga del servicio en sala, nos tendió con mucha atención e incluso al principio leyó la ficha de cata y se mostró muy interesado por la Comunidad y nuestros objetivos.

Entrantes:

Ya el comienzo fue complicado porque a nuestra petición tradicional de Ensalada Valenciana (el mejor complemento para una Paella) nos comentó que no tenía, pero bueno, nos dejamos aconsejar por algo de la casa y nos trajo una ensaladilla rusa y un calamaret con allioli.
Ni una cosa ni la otra nos quitó el hipo. La ensaladilla estaba correcta, muy original por la presentación pero nada fuera de lo normal en cuanto a sabor. Y si bien el calamaret estaba correcto, al allioli le falta presencia de ajo:

Antes de que trajeran los arroces nos interesamos por las cucharas de madera, viendo el ambiente del lugar era complicado que tuvieran, pero había que intentarlo. No tenían.

Arroz a Banda:

El arroz que utilizan en Samm es un Bahía Medio, se agradece por una parte que no usen el Bomba, que si bien es el más extendido en arroces caseros, en restauración se recomienda un tipo de arroz más complejo y sabroso. Como el Sénia, que sería el idóneo para un restaurante con tanta tradición, y que comparte aspectos organolépticos con el Bahía, aunque más complicado de cocinar (se abre fácilmente pero aporta mucho más sabor y textura cremosa al plato).

- Cuando llamamos a reservar a las arrocerías nos interesamos sobre el término que usan para llamar al arroz de marisco pelado, en este caso y como es ya normal en Madrid, le llaman Arroz del Senyoret (que al ser una palabra valenciana debe ir con ny y no con ñ como aparece en su carta).

- Respecto a la presentación, lo cierto es que nos sorprendió gratamente el color de su arroz, el grosor, con el típico par de dedos y el socarrat a los lados. Pero por otra parte nos vinimos abajo con lo que supuso el detonante de un suspenso directo: los ingredientes de la receta original.

- Pimiento verde y ni rastro de gamba: El pimiento afecta totalmente a la receta, con lo que recomendamos un apunte en la carta, o un aviso del tipo Arroz Senyoret al toque Samm, o Senyoret con pimiento. Ayudaría a no llevarse sorpresas desagradables, lo mismo que la gamba que, no es solo un toque casi estético como puede ser el pimiento, sino que su ausencia altera de una manera radical el sabor de todo el arroz. Perdiendo potencia de marisco y dejando solo el sabor del pescado que acaba desequilibrando todo el plato.

Paella Valenciana

- Si bien la alcachofa sorprendió a algunos miembros de la Comunidad, tenemos que aclarar que la receta de la Paella Valenciana Tradicional con Denominación de Origen Arroz de Valenciana, admite la utilización de la alcachofa como judía de invierno sobre todo en zonas como el norte de Castellón. Allí, la ausencia de leguminosas en invierno, obliga a la utilización de la sabrosa planta. En general gustó el detalle que potencia el sabor a verdura.
- La textura, la cocción, el color, el sabor... fue lo más parecido a la perfección que nos hemos encontrado por ahora en Madrid.

En el caso de los postres, más allá de que no hubiera ningúna propuesta tradicional valenciana, sorprendente fue que no hubiera algún licor o vino dulce mediterráneo. Ni rastro de Moscatel ni Bobal.

Precio

Una vez más nos cuesta mucho ver una ración de arroz a los precios que estamos pagando en las "grandes arrocerías" pero vamos. En este caso, las dos raciones tenían el mismo precio (22.90 €). Teniendo en cuenta los comentarios sobre ingredientes y elaboración que hemos hablado antes. Es cuanto menos curioso.

Experiencia con contrastes negativos por el pimiento, la ausencia de gamba y Moscatel, pero positivos por el trato y la atención a nuestros comentarios de parte de Vicente hijo y padre.

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La Barraca

+34 915 32 71 54

Calle de la Reina 29 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

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En Valencia no sabemos hacer la Paella Valenciana Madrileña. Gracias a Dios

'para no volver' 'para no volver'

ARROZ DEL SENYORET

Al pedir el arroz del senyoret o paella ciega o la versión más parecida al marisco pelado nos aconsejaron la Paella Reina de Mariscos, pelada. Casualmente la opción más cara: 21,80 €

Ni nos plantearon comerla de la paella y emplataron en una mesa adjunta. Ya solo la imagen de las paellas nos daba un anticipo de la masacre que íbamos a experimentar:

Primero que el color amarillo radioactivo obligaba a utilizar gafas de sol (por respeto a la Geperudeta no las sacamos), luego que el grano ya se veía apelmazado y se adivinaba una textura que recordaba a nuestro querido CALDO.

Ya en el plato, el análisis visual no dejaba lugar a dudas. Estábamos ante un Tres Delicias Marisco Imperial (a tenor del Carabinero, Langostino, Mejillón, Almeja, Guisantes y Pimientos)
Lo que nos sorprende de este tipo de aberraciones es que parece que los alimentos solo han pasado el tiempo de la cocción del arroz juntos. Porque con la cantidad de marisco sabroso que se utiliza, o los guisantes están genéticamente tocados para neutralizar el sabor a mar o se ha cocinado todo a parte, porque la insipidez se redefinió esa tarde.

PAELLA VALENCIANA

Aún con la indignación en el cuerpo por el Tres Delicias Marisco Imperial nos atrevimos con la Valenciana.
En un primer momento no fuimos conscientes de lo que estábamos viviendo, pero si Lawrence Herbert hubiera estado con nosotros en aquella mesa, habría llorado de emoción al descubrir un amarillo con una fuerza inaudita. Creemos que la clave para conseguir un tono tan vivo es la unión del colorante con ese brillo que tiene la carne, otra vez sobrevolaba la mesa la palabra prohibida: CALDO.

Con los ojos a punto de estallar la probamos.
Fue entonces cuando a la indignación por el Tres Delicias se tornó en frustración y al sentimiento de haber sido engañados. En boca era increíble que no supiera a nada. Ni a monte, ni a romero, ni a verdura. Nada. Estamos convencidos de que es más difícil hacer este empastre que pasarse de sal, de verduras. ¿Pero que no sepa a nada? La quintaesencia de la cocina arrocera madrileña.

Sobre la carne decir que el conejo, al ser un animal de hueso frágil se debería tener cuidado al descuartizarlo, es fácil que se astille y haya pequeños huesos en el arroz. Un ingrediente más de la fiesta para los sentidos que supuso este arroz.

Aquí tenemos el bodegón de la catástrofe.
En los albores de la profecía Maya sobre el fin del mundo. Con esto hemos visitado el averno, para afirmar que preferimos cualquier sufirmiento menos repetir con el éter barraquero de este empastre arrocístico:

POSTRES

El ambiente no estaba como para deleitarse con los postres, pero pedimos un flan y unos buñuelos de crema (que realmente eran profiteroles cerrados) para deshacernos cuanto antes de ese resto de nada en nuestro paladar. Los postres no nos interesaron en absoluto.

EL DETALLE

El trato siempre fue exquisito con el personal de sala y con educación y máximo respeto pedimos al camarero hablar con el cocinero para hablar, como solemos hacer, sobre sus influencias, sus trucos... interesarnos sobre cómo ha urdido los platos.

El camarero fue escurriendo el bulto hasta que la mâitre apareció en escena.
Transcribimos aquí algunos fragmentos de la conversación. Advertimos que el grado de surrealimo puede confundir y recomendamos hacer un ejercicio de empatía para conocer realmente el alcance del marcianismo que vivimos:

Comunidad Paella de Madrid: -"Solemos charlar con los cocineros para que nos hable de sus influencias, sus trucos, cómo trabaja la receta..."
Mâitre: -"La receta no podemos facilitárosla"
CPM: (Mirando los ingredientes del plato): -"La receta... ¿no es la que vemos?"
M: -"No, no, la receta del CALDO es un secreto del chef. Todas la mañanas hacemos tres caldos, de carne, marisco y verduras. Para la valenciana ponemos de carne"
En este momento suponemos que la expresión de nuestras caras le llevó a preguntarnos la cuestión más brillante a la que nos hemos enfrentado desde que empezamos esta aventura:

M: -"¿EN VALENCIA NO HACÉIS LA PAELLA ASÍ, LA HACÉIS DIFERENTE?"
CPM: -"Sí, (contestamos con indignación). Nos sabe MUY diferente"
M: -"¿Diferente para mal, o diferente para bien?"
CPM: -"Esta paella nos sabe diferente para MAL. Para MUY MAL"

Tras un momento de silencio, la mâitre decidió confesarnos lo inconfesable:

"Yo la verdad es que nunca me he tomado una paella en Valencia, de hecho... no me gusta la Paella"

Invitamos al lector a aplicar tal teoría a su trabajo. Imagina que en tu profesión nunca has visto, ni sabes cómo se hace el producto referencia que vendes, es más, ni te gusta.
Correcto.
¿Para qué seguir, verdad?

Puedes ver el post completo de la visita en comunidadpaellademadrid.blogspot.com.es/2012/12/9-la-barraca.html

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acme

impresionante documento. Yo soy profano en el tema pero coño, un poquito de por favor, con ese nombre y esa decoración,....
Me recuerda a muchos de los restaurantes españoles esparcidos por el mundo

17 de diciembre de 2012

Comunidad de la Paella

Tristemente cierto Acme.

19 de diciembre de 2012

Casa Ripoll

+34 963 55 00 22

Paseo Marítimo, 7 <m> Eugenia Viñes 4 Valencia, Valencia provincia, España

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Amigos de la Comunidad: paella voreta mar, de tota la vida

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

Sois más de uno los que nos escribís, comentais, hasta increpais sobre el tono con el que abordamos muchos de los posts de sitios que valoramos. Incluso algunos, los menos, nos comentais que somos demasiado exigentes y críticos y que no tenemos ningún derecho a ir por ahí diciendo qué es y qué no es Paella Valenciana y Arroz del Senyoret.

Bueno, pues para todos ellos y sobre todo para los fans acérrimos de la Comunidad, existe esta sección, los amigos de La Comunidad.

Donde hablamos sobre nuestro proyecto con Mestres Paellers, gente del mundillo del arroz, de la gastronomía y de la tradición culinaria de nuestro querido mediterráneo. Haciendo especial hincapié en la constante mejora de nuestra Ficha de Cata. Nos acercamos a ellos con la humildad de quien tiene mucho que aprender y con la ilusión de quien quiere recoger cuantos más puntos de vista experimentados, mejor, más plural y aglutinadora será la Ficha.

Al lío.

Este es uno de los restaurantes del paseo de la Malvarrosa, en primera fila, justo en una de las entradas a la arena.

Un negocio familiar que viene de generaciones atrás, donde Tere a los mandos de la cocina y Manolo y su hijo Nelo al frente del servicio en sala llevan toda una vida dedicada a la gastronomía valenciana de tradición.

Aquí no encontrarás pretensión, ostentación, pose... como sucede también en tantos otros establecimientos en el entorno mediterráneo. Solo hay trabajo, humildad, gusto por "lo de tota la vida".

Manolo y Nelo disfrutan charlando con clientes y amigos sobre política, sociedad, el Valencia, y gastronomía, sobre todo de gastronomía. Siempre asombrados y curiosos con nuestra experiencia arrocera en Madrid no dejan de sorprenderse sobre los precios, ingredientes, elaboración, el maltrato a la receta que muchas veces comentamos aquí.

Y por otra parte Tere no tiene nada que ocultar en su cocina. Te invita a entrar como cualquier madre/abuela lo hace a diario. Mientras habla y revisa la Ficha de Cata no deja de echarle un ojo al arroz que nos comeremos después. Estás como en casa.

Lo realmente maravilloso de este lugar, como siempre sucede en las mejores arrocerías, es que todo es radicalmente normal. El servicio es normal, la experiencia es normal, el trato es normal... y lo más importante: la paella es normal. Extraordinariamente normal.

Desde que la hueles al llegar ya te transportas a los mejores momentos de tu vida. Olor a socarraet, a campo, a verduras, a romero...
No hace falta pedir comerla de la paella o preguntar por las cucharas de madera, porque "como es normal" ya te lo pregunta Manolo adivinando la respuesta "- De la paella i cullera de fusta, no?"

Estás frente a la playa de la Malvarrosa en un domingo de otoño con un solazo made in Valencia, disfrutando con un pedazo de paella en familia, con amigos, con tu pareja o con quien quieras. Y el tiempo no es que se pare, es que se gusta. Porque no puedes parar de comer, de charlar, de combinar ingredientes con tu cuchara de madera lijadita, negociando pedazos de carne, compartiendo verduras, disfrutando con cada bocado.

Al acabar el festín, una duda invade la mesa, ¿qué costará esta obra maestra de la cotidianeidad?. Con ya algunas arrocerías madrileñas a las espaldas empezamos a asumir el disgusto cuando llega la cuenta, pero aquí estamos en casa y acabamos abrazando la certeza de que en este aspecto también habrá normalidad.

Llega la cuenta y... 9,70 € la ración de Paella Valenciana tradicional para no dejar un grano, con cafenet y mistela voreta mar. Así, y se acabó.

Y es que cuando terminas piensas que no es tan difícil, o sí. Porque a veces subestimamos la complejidad de la normalidad: herencia, tradición de generaciones, cariño por lo que haces... todos esos elementos configuran lo hermoso de la normalidad. No solo falta apreciarla sino que hay que aprender a darle importancia. Desde la Comunidad de la Paella podemos confirmar radicalmente aquello de "solo valoras las cosas cuando dejas de tenerlas"

pd: También confirmamos que tener que subirte a un coche dejando el mar a tus espaldas, cruzar la meseta, guardar la experiencia bien guardada en la memoria y cruzar los dedos en la siguiente arrocería que evaluemos en la capital también es un ejercicio complejo. Gustoso, pero complejo.

Bon profit!

Puedes conocer a más amigos de la Comunidad de la Paella de Madrid en:
comunidadpaellademadrid.blogspot.com.es/search/label/amigos%20de%20L...

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Maldita

Soy Extremeña, viviendo en Madrid desde hace muchos años y ahora, por circunstancias de la vida , viajo bastante a Valencia .
Este comentario , me hace resarcirme , que una vez mas , prefiero restaurantes y tascas en los que la comida es comida y no adornos en un enorme plato, cuidada como si fuera hecha por la madre de uno , que no lujos innecesarios , platos ridículos a precios desorbitados e imitaciones de recetas tradicionales , hechas por cocineros , que no son "autóctonos" de la zona .

Como bien digo , soy de la parte de la Serena de Badajoz, y todavía, no he comido unas migas o un "chapurrao" en restaurantes extremeños de Madrid , como los que como en mi tierra.
Creo que lo mismo me ha pasado con la paella en Valencia. Desde luego , apuntado éste sitio como pendiente y os seguiré el rastro :-) Saludos!!!

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27 de diciembre de 2012

Restaurante Levante

+34 962 78 07 21

Avenida de la Virgen del Fundamento 15 Benisanó, Valencia provincia, España

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amigos de la Comunidad: El rigor en la Paella

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

Hace unas semanas La Comunidad visitó en Benissanó (Valencia) uno de los lugares míticos del arrocismo mediterráneo. El Restaurante Levante, auténtica catedral de la Paella Valenciana con 43 años a sus espaldas.
Rafael Vidal, Rafa para los amigos, es el alma mater de este centro neurálgico del plato que da sentido a nuestra Comunidad, el origen de todo lo cuenta así:

"...allá por el año 1970-71, un domingo, al igual que en cualquier familia de cualquier pueblo de Valencia, se cocinaba y comía la paella valenciana, nuestro caso no iba a ser distinto, en nuestro bar, a la hora de comer, mi madre que era la que en principio hacia la paella, la tenia apunto para comerla; en una mesa con la paella en el centro, mi padre, mi hermana, y yo a la espera de que se sentara mi madre; en ese momento entraron unos clientes que solicitaron a mi madre comer unos bocadillos dando por hecho que no tendríamos ninguna cosa de “caliente”. En ese preciso instante, mi madre ofreció aquella paella a los comensales que la aceptaron inmediatamente. Al domingo siguiente, esta familia, que continúa frecuentando la casa, encargó de nuevo tan tradicional plato; además hizo correr la voz diciendo que en el “bar Levante” se comían buenas paellas. Aquellos clientes eran Manolo Morenilla y su familia. Estos clientes trajeron a unos amigos y estos a otros y así sucesivamente fuimos creciendo. En aquel momento la ración de paella la vendíamos a 45 pts."

Rafa se ha convertido a lo largo de este tiempo en una de las voces más autorizadas para hablar de la paella (junto a otros Mestres Paellers del mediterráneo).
Escuchado por los grandes cocineros del momento (Adrià, Arzak, Subijana...) entre otras cosas ha asesorado a Juan Andrés en la instalación de fogones de leña para su reconocido restaurante Jaleo en Las Vegas.

Pero si por algo admiramos el espíritu apasionado y entregado a la causa arrocera de Rafa, es por haber promovido (y conseguido) la unificación de la receta de Paella Valenciana.
Tras peinar todo el territorio valenciano, buscar consenso entre los grandes Maestros Paelleros, incorporar las variantes locales... ha dado con una receta base de 10 ingredientes, que más allá de poner orden en un plato tan popular como pervertido, ha conseguido que la Consellería de Agricultura le de el visto bueno a la "Paella Valenciana Tradicional con Denominación de Origen Arroz de Valencia". Esto lo que significa es que a partir de ahora, un restaurante podrá solicitar que un comité certifique que sus paellas cumplen los requisitos para denominarse de tal forma.

Esto no solo es un impulso y un espaldarazo a la Comunidad de la Paella, (que como sabes no solo buscamos el mejor arroz de Madrid, sino destapar a los estafadores de Paella Valenciana) sino que avala nuestra misión. Aquí puedes leer la noticia completa

Hablando con Rafa, además de invitarle a ser Amigo de La Comunidad, nos comprometimos a ser embajadores de "La Paella Valenciana con Denominación de Origen Arroz de Valencia", difundir los beneficios y ventajas de conseguir la denominación para asegurar su expansión en nuestra ciudad, Madrid.

Desde luego que la visita se completó con un plato de paella (sin cata, que estábamos de visita), y aquí sí, como aperitivo una típica ensalada valenciana. De lo sencilla que era y lo auténtico de sus ingredientes: espectacular.

Y respecto a la paella, pues qué vamos a decir... el aspecto increíble, la cocción quizá dejó el grano un poco abierto (pero que levante la mano el que se atreve con el arroz tipo Sénia), el sabor, totalmente equilibrado entre verdura y carne, el garrofó en su punto y el socarrat ... ay el socarrat amigo...

Y lo mejor de todo, es que a sabiendas de que puede que sea uno de las mejores arrocerías donde tomar una buena Paella Valenciana, lo que nos cautiva de Rafa es la normalidad con la que aborda el precio de la Paella.

Aquí la ración cuesta unos 12 €, viendo lo que estamos pagando por las raciones de "las grandes arrocerías madrileñas"... tu mismo. Se echa de menos en Madrid, normalidad en el precio de un plato eminentemente popular como la Paella.

Si quieres conocer el proyecto de la Comunidad de la Paella de Madrid y a más amigos de la Comunidad: clica aquí:
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