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La Taberna Del Arte

+34 915 53 30 64

María De Guzmán 8 <m> Cuatro Caminos 1 2 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.444332 -3.703197

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Olé!

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Cuando salgo con mis compañeros de "investigación" por la noche en ocasiones nos ocurre que, por una u otra causa, nos encontramos dando vueltas buscando un lugar en el que poder tomarnos una cerveza. Son días en los que o bien no nos convence nada de lo que vemos o, simplemente, andamos andamos y andamos hasta que acabamos hasta las pelotas de nuestra propia indecisión y nos metemos en el primer antro que pillamos.

El local que paso a comentar ahora fue descubierto más o menos en estas circunstancias. La primera impresión no fue la mejor. ¿Nosotros en un sitio "torero"?, ver para creer. Antes de entrar lo primero que vimos es que esa noche había actuación flamenca, y al entrar un capote y el retrato de Camarón. Acojonante. Pero bueno, nosotros no íbamos para deleitar nuestro sentido de la vista o del oído. Nosotros íbamos a lo que íbamos, a comer y beber.
Con las cañas, siendo éstas de un precio estándar para lo que es Madrid, una más que decente tapa, si bien a la cuarta y última ronda ya no le acompañó nada. Y en lo que respecta a la carta de ingestas alimenticias, por un lado estaban las raciones, de suficiente variedad y de precio no abusivo, y por otra las tostas, que iban del pan tumaca con jamón a la panceta con queso pasando por las gambas ali-oli, y de los 2.80 a los 3.80 euros.

Al final pedimos una tosta de gulas con ajitos (aunque yo quería la de buey con pimientos...) y una ración de patatas ali-oli, que no superaron los 5 euros. La tosta estaba cojonuda y daba de sobra para ser devorada por dos personas. Las ali-oli simplemente fueron las mejores que he probado en mi vida (quizá no he probado muchas, pero en serio, estaban muy buenas, y lo cierto es que en la mayoría de los sitios dan bastante asquete), con una abundante bandeja de patatas gajo bañadas por la suave pero sabrosa salsa blanquecina correspondiente.
Desde luego, nos quedamos con ganas de seguir comprobando si el resto de platos ofertados merecían tanto la pena como lo que acabamos enguyendo.

En definitiva, salimos bastante satisfechos. Cuando nos quedaba poco para acabar fue cuando comenzó en el piso bajo la actuación que habíamos visto en el letrero de la entrada, por lo que si alguien que lea ésto es además fan de ese tipo de música, pues ya sabe dónde puede ir. Pero vaya, que no es nuestro caso, así que no entraré a valorar esa parte.

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Cervecería L'Europe

+34 915 93 96 91

de lo mejor de 2012

Calle del Cardenal Cisneros 19 <m> Bilbao 1 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.430635 -3.701864

www.cervecerialeurope.com

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Cerveza y Cerdo

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Sobre la cervecería L´Europe, local de extensa gama de cervezas y abundantes platos de comida, empezaré diciendo que siendo viernes, sábado o domingo por la tarde noche, lo primero que verá el visitante de este local al introducir sus gaznates en él será un porrón de gente. O se reserva con antelación o será prácticamente imposible que uno pueda sentarse de buenas a primeras. Y no es que el sitio peque de enano (cuenta con un primer alargado pasillo en que recibir los pedidos de menor abundancia alimenticia y un adosado al fondo en el que se concentran los clientes de mayor gula; si bien la función de comer kilos de cerdo no es exclusiva en absoluto de este último rincón), aunque quizá sí de ser un poco estrecho. Este pequeño problema se solventa yendo cualquier otro día de la semana, habiendo incluso ofertas si uno va de lunes a miércoles.
La decoración podría catalogarse como “nórdico-rural” (permítaseme la licencia), esto es, madera, piedra y oscuridad. En los momentos de máximo bullicio sí que pueden echarse en falta un par de ventanas a través de las cuales poder respirar aire fresco, pero esto no es más que una pega menor.

Yendo al bebercio, uno se encuentra con que esta cervecería en su carta cuenta con la nada desdeñable cifra de 80 cervezas, provenientes de diferentes países y que, a base de ensayo y error, harán que cada persona que acuda a este acogedor antro vaya conformando una selección personal que beber y recomendar a los neófitos en estas lides.
Tenemos pues cervezas de barril y de botella, siendo la oferta de las de barril generosa en número y discreta en calidad (salvo antes las Grimbergen y ahora las Leffe no merecen demasiado la pena, pero salen bastante más baratas que las de botella...), y la oferta de las de botella amplísima, pudiendo encontrar todo tipo de estilos; la pega es que a la hora de elegir vas un poco a ciegas si no las conoces de antes, pero siempre queda la opción de preguntar a los camareros, que atienden de manera muy amable en todo momento.
Como punto muy positivo está el que cada botella de cerveza es presentada con su correspondiente vaso, destacando quizá de entre todos el de la cerveza Kwak, en forma de reloj de arena.

Respecto a lo que llevarse a la boca, lo primero a comentar será que, simplemente pidiendo cerveza, uno tiene barra libre de patatas, palomitas, frutos secos y demás productos hipercalóricos e hipergrasos. Con cada ronda te acercan tres pequeños cuencos, cada uno con un tipo de aperitivo, que te rellenan cuando se van acabando. Eso, aunque lo que te pongan sea una mierdecilla, está de muy bien.
Luego ya lo que es la carta de comida en sí, pues lo cierto es que es bastante cara. Uno no entra con ganas de dejarse 15 euros en una ración de codillo, al menos si entra sólo a tomar unas cervecitas. De entre lo más económico está la bandeja de patatas y aros de cebolla, que tampoco merece la pena (aunque buena está).
Así que para comer algo aquí (que no sean los aperitivos de marras) es mejor intentar aprovechar las ofertas semanales que anuncian en la entrada (que tampoco suponen una excesiva rebaja), las ofertas a las que he hecho alusión antes, que consisten en que, presentando un ticket anterior a tu visita actual te ponen dos platos de comida (ej: costillas y codillo) por el precio de uno (que entonces sí merece la pena, pero sólo es válido para los lunes, martes y miércoles), las ofertas que se pueden descargar a través de la web, que habrán de imprimirse y presentarse allí con ellas (aunque, ahora mismo, no parece haber ninguna), y, por último, el especial de la casa. De todos modos, casi siempre que voy acabamos sobreviviendo a base de kikos y panchitos...

El especial de la casa es una burrada. No es para estómagos delicados, no es para ir en plan “bueno, a ver qué pasa”. O uno entra concienciado de que va a rellenar sus tripas de manera insana o no se va a disfrutar en su máximo esplendor de esta bacanal gástrica. La broma consiste en, por 26 euros (no sé si seguirá que sea por 20 euros si reservas a través de la web de Atrapalo), poder comer y beber todo lo que puedas. Hay ciertas restricciones, claro. Es beber todo lo que puedas estando reducida la oferta a las cervezas barril, y es comer todo lo que puedas siendo seis los platos de comida que te van a servir, más otro de postre, más un chupito. Pero puedo asegurar que es más que de sobra para el tiempo que te dan. Así pues, ¡cuidado!, que no es una tontería. Lo pedí con unos amigos y a nosotros, cuando nos veían que ya nos habíamos comido la carne (y no el acompañamiento de verduras, patatas y demás), ya nos cambiaban el plato. Todo un gesto, porque no nos hubiera dado tiempo a probar todo.

Concluyendo, diré que es un local muy recomendable para ir a tomar unas cuantas cervecillas, sin acabar demasiado ebrio. También merece la pena saltarse la dieta un día y hacer el burraco con el especial. Sí, tiene sus fallos, pero en general me parece un buen sitio.

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Miyama Castellana

+34 913 91 00 26

de lo mejor de 2012

Paseo de la Castellana 45 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.4357119 -3.6895871

www.restaurantemiyama.com/miyama_castellana.html

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Muy recomendable

'me encanta, uno de mis favoritos'

Este restaurante, primo hermano (o algo similar) del Miyama de la calle Flor Baja, abrió sus puertas a principios de este año en Madrid. Ante la tesitura de querer invitar a una amiga a un japonés en Madrid, y moviéndome exclusívamente por mi instinto (que no siempre me lleva a acertar) decidí acudir a este local. Lo cierto es que la decisión fue dura, pues en este página he podido leer opiniones de gente que parecía saber muy bien de qué hablaba y que ponía por las nubes a otros japoneses de esta ciudad; y de éste apenas había encontrado un par de breves referencias por internet.
Pero, lo dicho, era mi instinto contra mi racionalidad, y en mi persona suele ganar el primero.

Aclararé aquí que no soy un asiduo a los japoneses, y por tanto mi crítica debe ser tomada como la de un pseudo-novatillo que gusta de vez en cuando de disfrutar de este tipo de comida. Así que imploro comprensión ante las posibles barbaridades que pueda escribir a continuación.

Yendo a lo que es el sitio en sí, he de decir que salí bastante conforme de la cena. Mi acompañante y yo pedimos los siguientes platos: Tempura de langostinos, bacalao negro (guindara), un surtido de 7 tipos de sashimi y varios nigiri sushi.
La tempura, a mi gusto, bastante destacable. La ración incluía 7 piezas, fueron 18 euros. Siendo basto diré que eran "bien hermosas las jodías".
El bacalao negro merece desde luego ser pedido. No recuerdo exactamente cual era el nombre del plato, pero estaba cocinado a la plancha y venía acompañado de un par de pimientos de padrón (que afortunadamente no picaron). 18 euros. (Ojo a lo frikesko del asunto, mi amiga y yo coincidimos en que el plato sabía a croqueta de atún. Acojonante.)
El surtido de 7 tipos de sashimi estaba presentado en una fuente bien llamativa. Un gran bol relleno de hielo y decorado con diferentes piececillas, todo muy cuco. Como no sabíamos exactamente qué tipo de pescado era cada bocado, le preguntamos a uno de los camareros, que, como tampoco estaba muy seguro, pidió ayuda al encargado y éste se prestó amablemente a indicarnos. Salmón, Toro, Atún, Pez limón, Buey de mar, Gamba roja y... no recuerdo el otro. El Toro cojonudo, se derretía en la boca. 33 euros.
Los nigiri sushi que pedimos fueron de: Toro (7e), Anguila (5.25e), Vieira (6e), Langostino crudo (6.25e) y Salmón (4.5e). El de Vieira era una jodida delicia. Comentar que en vez de salmón en un principio pedimos erizo de mar, pero por un problemilla que tuvieron la semana pasada no pudo ser.

De postre comimos haromaki de chocolate y tempura de frutas. Ambas correctas.
La carta de vinos estaba bien, y más para alguien como yo que no sabe de vinos. Acabamos pidiendo un Naia 2007 (D.O. Rueda), aunque el encargado nos recomendó al oírme un Naiara, que no acabé pidiendo básicamente porque ya no tenía la carta delante y temía que la recomendación saliera muy cara.
Con el postre nos sirvieron por cortesía de la casa una copa de vino reforzado.
Ah, se me olvidaba, Kirin Ichiban de cerveza. Yo ya la conocía y a mí personalmente me gusta, así que perfecto.

El servicio estuvo atento todo el tiempo y en ningún momento se olvidaron de nosotros. Quizá influyó que sobre todo al principio, por ser un poco pronto, no había mucha gente, pero conforme pasaba el tiempo el local fue recibiendo más clientela y no notamos mucha diferencia. También he de decir que en lo relativo a la apariencia, quedé bastante conforme. La decoración me resultó bastante sobria, sin estridencias, destacando la madera sobre otros posibles elementos.

La cuenta finalmente ascendió a 133 euros, lo cual fue quizá un poquillo más caro de lo que en principio esperaba. Pero quedé bastante satisfecho, y supongo que eso es lo más importante. Bueno, miento. Mi acompañante también quedó bastante satisfecha, y eso sí que era lo más importante.
Como he comentado antes, acudí al restaurante sin saber muy bien qué me iba a encontrar, pero no a ciegas completamente. Miré antes la carta del otro Miyama, suponiendo que sería parecido. Y, efectivamente, hay varios platos que se encuentran en ambos locales, pero también otros que no. Por ejemplo, yo iba pensando en pedir el Dragon Maki, pero no pudo ser.
El Miyama New Style Sushi sí que estaba, pero yo soy de los que lo prefieren a la antigua usanza.
Hablando estrictamente de la carta de sushis, he de decir que no es excesivamente amplia. Unos 12 tipos creo recordar, cuando, por ejemplo, creo que en otros restaurantes como el Kabuki cuentan con unos cuantos más (que era uno a los que pensé en ir, pero que finalmente descarté, no sé muy bien cómo). Pero, ciñéndome a la calidad del pescado, no tengo ninguna queja. Es más, todo son alabanzas.

Y poco más puedo decir. Habría hecho fotos a los platos, pero, sinceramente, me daba un poco de vergüenza.
En resumen, abreviando mucho mucho, pues que recomiendo visitar este local.

Dainzeth lo descubrió en febrero de 2009

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Centro Deportivo Municipal Daoiz y Velarde 1

+34 914 33 89 50

Avenida de la Ciudad de Barcelona 162 <m> Pacífico 1 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.40253 -3.677373

www.madrid.es/vgn-ext-templating/v/index.jsp?vgnex...

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Sobre la piscina

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Hablaré exclusivamente de la piscina de este recinto deportivo, pues nunca he accedido al resto de instalaciones con las que cuenta (básicamente: sauna, gimnasio y pistas de baloncesto/fútbol sala).

Llevo ya un par de años pasándome de vez en cuando por este centro, ya que de las piscinas que conozco es la que mejor disponibilidad tiene. Me parece que abre durante todo el año, no estoy seguro si los días 24 y 31 de diciembre también, pero lo que sí puedo decir es que no cierra por las demás fiestas. También es posible ir los fines de semana durante todo el día, lo cual se agradece bastante, y, además, los sábados y domingos por la tarde no suele estar especialmente llena.

Otro punto que yo personalmente agradezco es que hay separación de vías con respecto a la velocidad con la que uno nada. 2 tipos de carteles, vía rápida y vía lenta, hacen que, si la gente que asiste pone un poco de su parte, haya menos incómodos atascos y pueda realizarse el ejercicio de una manera más cómoda.
La piscinita pequeña es quizá lo peor de la instalación, subjetivamente hablando, ya que uno es bastante alto y si se mete en ella para correr un rato apenas le llega el agua un poco más arriba de los muslos. Pero como voy normalmente sólo a nadar, tampoco es un detalle que pueda considerar grave.

Los vestuarios (masculinos, que a los otros obviamente no he pasado) están bastante bien. Un número de duchas destacable, la presión de los grifos y la temperatura a la que sale el agua son correctas (al menos para mí), y, en general, decir que cuenta con los requisitos mínimos con los que un vestuario debe contar, así que perfecto.

En definitiva, y sobre todo si comparo este centro con otros en los que he nadado, he de decir que cuando acudo y hago deporte, salgo bastante satisfecho de esta piscina.

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