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Restaurante Casa Manolo
+34 948 22 51 02
C/ García Castañón 12 Pamplona, Navarra , España 42.814265 -1.64328399999999
guardado por 4 personas
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Comida autóctona
Ya llevo un par de meses en ésta mi nueva ciudad, y no me ha faltado tiempo para ir probando algunos de los no demasiados sitios que vienen comentados de Pamplona en esta página. La verdad es que es una pena, pues si bien la oferta gastronómica no parece excesivamente destacable en cuanto a variedad de tipos de cocina, sí que parece merecer la pena en cuanto a calidad. A ver si entro en racha y me pongo con esos pocos en los que he estado.
Paso ahora a comentar una comida que tuve en el restaurante Casa Manolo. Mi padre vino por sorpresa a la ciudad y tuve que improvisar a través de una encuesta entre gente que lleva más tiempo aquí que yo a qué lugar podría llevar a mi en ocasiones exigente figura paternal.
Acordado el lugar y la hora, procedimos al acto en sí.
La carta se rige por el patrón de restaurante pamplonica típico: entrantes, pescados y carnes. De entre las opciones a elegir, mis dos acompañantes y yo elegimos de primeros: revuelto de hongos, alubias rojas, raviolis de hongos y espárragos; de segundos: solomillo al foie sobre salsa de hongos, solomillo al idiazábal, presa de ibérico a la parrilla; de postres: helado casero de almendras, helado casero de vainilla, sorbete de limón.
Yo comí lo mío y gran parte de la comida de la tercera persona de la mesa (agradezco comer con personas con poco saque). Me quedé con las ganas de pedir el bacalao, pero me suele poder en estas ocasiones la posibilidad de ver algo sangrante a devorar delante mío.
Total: 134.5 euros.
Entre los primeros, destacar los raviolis, agradablemente suaves, formados por una muy buena conjunción entre el relleno y la guarnición, fue a mi parecer el mejor de la primera remesa de platos. El revuelto de hongos presentaba un adecuado punto de tratado del huevo, pero no consiguió emocionarme; en cualquier caso, le daba de sobra para aprobar. Las alubias apenas las probé, no era un plato que me llamara la atención; la impresión no fue mala.
Entre los segundos, el solomillo al foie con salsa de hongos sí que me supuso realmente un disfrute real. Lo pedí poco hecho, y la mezcla de sabores de los componentes del plato me pareció muy conseguida (vamos, que estaba cojonudo). El solomillo al idiazábal también tenía su aquel, pero a petición del comensal estaba muy hecho y a mí eso como que no me convence. La presa de ibérico a la parrilla estaba realmente sabrosa, si bien venía acompañada solamente de unas tristes patatas fritas y eso le restaba belleza al plato.
Sobre los postres,únicamente apuntar que los helados cumplían con su cometido y el sorbete, "sin más" (expresión de aquí). Lo típico parece ser el idiazábal con membrillo, pero el día pedía algo más fresco.
La carta de vinos... bueno, ya lo he comentado, mi asignatura pendiente. Ni me fijé.
Como colofón me pedí un gin-tonic de Tanqueray. A mí gusto, horripilante.
Comentar también que tienen un menú a 32.50 en el que te dan varias opciones a elegir que también tiene buena pinta, aunque para pedirlo toda la mesa tiene que estar de acuerdo. También tiene una buena capacidad, por lo que para cenas multitudinarias parece ser bastante recomendable.
El servicio estuvo correcto, sin pegas. Eso sí, me resultó curioso como uno de los camareros calzaba unas Nike de baloncesto; me dio un poco igual de todos modos, si está más cómodo así, ole por él, aunque comprendo que habrá a quien le parezca un mal detalle.
El acceso principal está en obras, por ahora hay que pasar por el de servicio (que es un poco feo, claro...).
Así que, en general, el sitio me gustó, aunque me pareció ligeramente caro. De volver sería en grupo y con el menú especial comentado, que con ello te da de sobra para disfrutar del local y no pagar un sobreprecio innecesario que no merece.
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