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Restaurante La Gloria de Montera
+34 915 23 44 07
Calle del Caballero de Gracia 10 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.419477 -3.700841
guardado por 450 personas
Era casi obligatorio probarlo...
Bueno, la Gloria de Montera. De este restaurante me da que queda poco por descubrir aquí.
Restaurante de relación calidad/precio bastante destacable, comparte características con (bueno, más bien, "se creó usando el mismo molde que") Bazaar, Ginger, La Finca de Susana y Public. Sin saber nada acerca de él no me hubiera llamado demasiado la atención desde fuera, parece más caro de lo que es y no resulta excesivamente sugerente por ningún motivo, bueno, salvo por la cola que se forma a su entrada, que llega a resultar un tanto bochornosa.
El día que estuve diría que el 90% de la gente que estaba comiendo a mi alrededor lo hacía de menú. Y digo 90% y no 100% porque imagino que alguno habría de haber, aunque yo no alcanzase a verlo.
He de decir que es cierto que siempre está lleno. Yo decidí no arriesgarme y entré a primera hora, pero luego aquello se convirtió en un auténtico caos de gente entrando y saliendo constantemente, y eso que estuve un jueves. Es comprensible. Al precio de un menú pestoso que uno comería en cualquier bar te puedes encontrar una oferta de platos interesantes, eso sí, mejor o peor rematados.
En mi caso éramos 3 y pedimos tres platos y un menú, por probar lo que queríamos por un lado y por ver qué tal era lo que ofrecían por ocho euros y medio por otro. De entre las opciones ofertadas escogimos la quiché de jamón y queso y el pastel de berenjenas y carne; de la carta, el salmorejo de Ali Bey (5.50), el Carpaccio de ternera con vinagre de Módena y virutas de parmesano (6.50) y la brocheta de solomillo al Pedro Ximénez con tempura de verduras (7.50). De postres, sopa de melón (el tiempo acompañaba la decisión, 3.75) y el Chocolatísimo (4.35). El menú venía con un bizcocho de postre, pero era tan mediocre que ni lo recuerdo.
La quiché y el pastel de berenjenas estaban regularcillas, aunque supongo que cumplían sin pena ni Gloria (sí, muy forzado, pero quería meter esa gracia estúpida por algún lado...). El salmorejo, que es un plato que me encanta, resultó agradable aunque tenía un color un tanto peculiar y se hizo un poco pesado al final. El carpaccio también "bien", pero no un "bien" de "vivaaaa", sino un "bien" de "psssssch, bueno, bien", y lo mejor fue la brocheta al Pedro Ximénez, que fue devorada con premura y primor en un pis-pas. Eso sí, la tempura de verduras que la acompañaba tambien se quedaba en la nota de "sí, mola, pero..." de los otros platos.
La sopa de melón a mí no me gustó, pero no por culpa del restaurante, y el Chocolatísimo me dejó saciado de "dulcicidad" durante un buen rato.
El servicio no resulta nada simpático, pero tampoco puede calificarse de borde, así que sin problemas, ni suma ni resta. Por comentar algo que no me gustó, el pan te lo ponen nadas más sentarte a la mesa y te lo cobran en la cuenta sin decirte "ni mu". Que no pasa nada, pero me parece un poco cutre. A 0.90 la pieza.
En total 42 euros para 3 personas, que quedamos satisfechos estomacalmente con los cinco platos y tres postres servidos. Ciñéndonos al disfrute culinario el gozo fue bastante menor, pero compensa por la poca repercusión económica que uno sufre cortesía de la política económica del restaurante.
No volveré, tenía curiosidad, y fue una experiencia correcta, pero no repetiré ni en éste ni en sus parientes.
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Sakura
+34 915 32 10 89
Calle de San Cristóbal 11 <m> Sol 1 2 3 Madrid, Madrid provincia, España 40.415696 -3.705728
guardado por 55 personas
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Una visita a mi pasado
Hace muchos años, a mis tiernos 14, me desvirgué en el tema de la probatura de platos japoneses en este restaurante. Y además por la puerta grande. Llegó la camarera y le pedí la bandeja de degustación de sushi más grande del local. Creo que fueron 3000 pesetas de la época, pero no estoy totalmente seguro de ello. Mi experiencia fue más bien desagradable, lo que iba probando no me convencía en absoluto. Además, al no saber utilizar los palillos, recurrí a mis propias manos, con el consiguiente despolle de las camareras allí presentes.
Luego ya aprendí a disfrutar de este tipo de comida, e incluso a utilizar los palillos de manera decente (¡orgulloso de mí estoy por poder comer arroz con ellos!).
Así que, un día que me encontraba por la zona, me pasé por la puerta de aquel sitio que en su día visité, decidido a redimirme por aquella mala experiencia. Cabe decir que no iba sobrado de pasta en ese momento, y que, para comer yo solo, me valía con alguno de los menús que la casa presentara.
Mis opciones estaban restringidas pues en principio a los menús del día, pero acabé optando finalmente por el menú de la casa de sushi, que tampoco distaba mucho del normal de sushi. Explico:
1-El de la casa eran unos 18 euros. Incluye sopa de miso, arroz cocido o frito, dos rollitos de carne y 8 piezas de nigiri sushi (2 de salmón, 2 de atún rojo, 2 de caballa, 1 de bacalao y 1 de tortilla; perdóneseme no conocer los nombres en el idioma original).
2-El del día de sushi eran 10,5 euros. Había que elegir entre uno de los 3 entrantes antes mencionados, acompañado por 4 piezas de nigiri sushi y 4 de maki.
Así que, ansioso de sushi, y hambriento que te cagas, opté finalmente por el primero. Acompañaban todo además con un cuenco con rodajas de pepino, deduzco que para limpiar la boca entre bocado y bocado de sushi, pero esto igual es una chorrada que acabo de parir.
He de decir que no compré la botella de cerveza japonesa de la carta por miedo a que me sajaran demasiado por ella. Imagino que me hubiera costado 3 euros, y, como yo estaba ahí por la comida y no por la cerveza, me conformé con una botella de agua de lo más normalita. Tampoco pedí postre. La comida con el agua me costó 21 euros con un propinilla acorde al precio de lo servido y al servicio prestado.
Como anécdotilla, decir que nada más sentarme me acercaron una toallita perfumada con la que poder limpiar mis no del todo estériles manos. Como no me cosqué del asunto, me trajeron la comida, empecé a comer, y la retiraron. Debieron pensar que no era un cliente demasiado pulcro.
El resto de la carta, pues no lo miré demasiado, pero tenía un poco de todo. La fondue de marisco debe ser interesante, pero entre que eran más de 40 euros y que era para dos personas, ni siquiera pensé en pedirla. El típico (y horterilla) barco de sushi también esta disponible por unos 20 euros creo recordar. Luego sopas, entremeses, arroz, fideos, makis, sashimis, tempuras y platos más normalitos para aquellos menos convencidos de las bondades del pescado crudo.
Decir que el sushi cumplía, sin ser mínimamente algo parecido a un experto me da para al menos distinguir entre "lo malo" y "lo que no es malo". Algo es algo.
El resto, ni fu ni fa. Ni el arroz ni la sopa ni los rollos supusieron un disfrute real. Rellenaron mi estómago.
Del local decir que me sorprendió que apenas había cambiado desde la última vez que estuve allí. Es más bien pequeñito, decorado de manera "tradicional", y con camareros atentos. Quizá demasiado, ya que al terminar un plato se acercaban raudos a retirártelo de la mesa. Pero raudos raudos.
Total, que entré en él por lo que significaba para mí, pero es muy probable que al despedirme de la mona jovencita oriental que atendía en la barra-bar lo hiciera también del local para siempre. En cualquier caso, he de ir a más japoneses a devorar menús para poder compararlo de una manera más precisa.
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El Pato Mudo
+34 915 59 48 40
Costanilla de los Ángeles 8 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.418608 -3.708336
guardado por 22 personas
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Tostas apetecibles
Descubrí este local por casualidad, pues andaba por la zona con una amiga y a ella le pareció que tenía buena pinta para tomarnos en él una caña. Lo cierto es que no esperábamos demasiado, pero no nos apetecía pasar a otros bares cercanos que ya conocemos de sobra. Como me gustó volví otro día con uno de mis compinches de investigación nocturna madrileña y me reafirmé en mi primera impresión, es un sitio bastante agradable en el que tomar tranquilamente algo que no sea una sucias bravas o una hipergrasienta oreja (con todo el respeto para ambos platos, por supuesto, pero a veces, simplemente, no apetecen).
De primeras, del Pato Mudo puede decirse que acertó sobremanera en la elección de su nombre. Bueno, en lo de Pato quizá pueda haber dudas, pero en las dos veces que he estado allí puedo dar fé que Mudo sí era. Fuí un viernes a las 22:15 y un martes a las 21:30, y ambos días estaba prácticamente vacío. Claro, es un aspecto que tiene sus ventajas, se puede hablar con tranquilidad, no hay problemas a la hora de pedirle algo al camarero, no tienes que soportar empujones cada 30 segundos... aunque da una impresión un tanto desangelada, eso sí.
Las cañas a 1.20, San Miguel, en unos vasos "la mar de cucos". Subo una foto para que se vean. De tapa en ambas ocasiones nos pusieron un par de rebanadas de pan tostado por cabeza con una tarrina de tomate, aceite y ajo. Pan tumaca, vaya. Muy agradecido en comparación con lo que te puedes encontrar en otros sitios, y además, me resultó original, nunca me lo habían puesto yendo de cerveceo.
La carta consta de raciones, ensaladas, postres y tostas. Leo aquí que es una arrocería, pues ni me fijé, supongo que si pasas a las salas del restaurante ya allí te proporcionan la oferta de lo que sería la comida en sí.
Probé la tosta de bacalao macerado al ajo, 3.5 euros. Cojonuda. Tengo que volver a comer alguna más. La de setas empanadas con ali-oli o la de paté de la casa me llamaron la atención, si vuelvo ya pondré qué me parecieron.
De las raciones la fondue de queso suizo y las verduras al horno tienen buena pinta.
Cuelgo la carta de todos modos. Los precios no me parecen nada caros y es algo diferente para llevarse a la boca en una noche de parranda.
El local, bueno, decorado con las típicas fotos de gente famosa o famosilla que ha estado allí, imagino que la mayoría de hace tiempo. Por lo demás, bien, el sitio me resultó muy acogedor, la música que ponen (nada de pachangueo, reggaeton o abominaciones de ese estilo ) también ayuda a ello.
También comentar que cada día me atendió un camarero distinto, y que ambos fueron bastante majos.
En resumen, un sitio en el que tomarse una cerveza sin sentir esa incomparable sensación de "madre del amor hermoso, en qué sitio me estoy metiendo" que a uno tanto le agrada pero de la que en ocasiones prefiere desprenderse.
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Musashi
+34 915 59 29 39
Calle de las Conchas 4 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.418922 -3.70782
guardado por 589 personas
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Un poco decepcionante... por las expectativas. Pasable.
Echando un ojo a las críticas que este sitio ha recibido en esta página se pueden leer opiniones desde luego ciertamente dispares. Que si el local está bastante bien, que si es pequeño y cutre. Que si es muy muy barato, que si no lo es tanto. Que si la tempura es excelsa, que si la tempura es grasienta, etc. Bueno, por lo menos lo que está claro es que lo visita mucha gente, pero aún así, o quizá por ello, quise comprobar yo mismo las bondades y carencias de este japonés.
Lo primero que hice fue llamar para reservar mesa, pues en lo que no debe haber duda es en que si quieres cenar aquí un viernes por la noche o llevas a cabo ese pequeño paso previo o vas a estar jodido. Durante el tiempo que allí estuve, la ocupación no bajó (así calculado a ojo) del 80% en ningún momento. Lo que me chocó un poco es que me dieran mesa de 21:30 a 22:30, pero tampoco le di demasiada importancia.
Bien, nos sentamos. En una mesa pequeña, no pasa nada. Con una mesa a cada lado con sendas parejas a escasos 20 cm cada una. No pasa nada. Con la camarera de mayor edad en lugar de la joven. No pasa nada. Seca de narices. No pasa nada. El baño es cutre de pelotas. No pasa nada. El local muy pequeño y austero. No pasa nada.
Y no, no pasa nada. Comprendo que un sitio como éste dé un servicio muy diferente del de otros japoneses de mucho mayor precio en cuyo pago van incluidos extras con los que hacer de una cena algo más que una mera ingesta de comida.
Pero hubo algo que sí me molestó. Eso sí, antes, comento la comida, que, al fin y al cabo, es lo más importate.
La carta ya la había estudiado en mi casa con las fotos que amablemente otros usuarios se habían encargado de realizar con anterioridad a mi visita. Les doy las gracias por ello. Éramos dos y finalmente pedimos las Gyoza y el cerdo don, el surtido de sushi y el surtido de sashimi. Cerveza nacional para beber, no tomamos postre.
Las Gyoza (pequeños rollos de masa rellenos de carne y verdura, 5 euros) nos resultaron simplemente agradables, nada que ver con las toscas y grasientas empanadillas que te puedes encontrar en otros locales.
El cerdo don (un plato de arroz con trozos de cerdo por encima embadurnados en una salsa dulzona, 8 euros) mereció la pena. Este plato lo escogí guiándome por algunas opiniones que leí aquí y la verdad es que sí quedé satisfecho con el plato. Eso sí, tampoco era una maravilla, a mi gusto vaya. El cerdo estaba bien cocinado y la salsa le acompañaba bien. Ración decente, mejor un poco más de carne y un poco menos de arroz. Y ya.
El surtido de sushi (15 euros) contaba con 3 piezas de atún, 2 de salmón, 1 de calamar, 1 de lubina, 1 de langostino cocido y 6 makis de atún. Por lo que pudimos ver, los makis eran de atún o salmón según te tocase.
El surtido de sashimi (14.5 euros) contaba con piezas de atún, salmón, pulpo, lubina y calamar.
Sobre el pescado, bueno, estaba simplemente aceptable. A mí no me pareció excesivamente fresco, en especial el de calamar, y lo que mejor diría que estaba fueron las piezas de salmón. Así resumiendo, el salmón y el atún bien, el pulpo, la lubina y el langostino muy regulares, y el calamar mediocre, el sashimi incluso con un corte ridículo.
El arroz un poco regulero también.
Destacar la increible rapidez con que te sirven la comida. A los 10 minutos ya teníamos los 4 platos en la mesa, lo que me hace pensar que..., bueno, supongo que estarán cocinados los platos y cortados los pescados de antemano, y cuando los pide el cliente, voilà!, calentar los primeros, y "ambientar" los segundos y prepararlos en la forma requerida.
Vamos, esto lo imagino, igual me equivoco. Pero me da que es así.
Y bueno, la peor parte. Se ve que la hora de reserva más que orientativa debe ser cumplida a rajatabla, e incluso si se puede ha de ser rebajada, por lo que nuestra camarera (como ya he dicho, la mayor, la joven nos atendió en un momento puntual y parecía mucho más simpática) puso todo su empeño en hacer que nos largáramos de allí lo antes posible. Servicio express, insultantemente seco y arisco, cortante. En cuanto podía se acercaba a la mesa a retirar todo lo que pudiese. Entré a las 21:25 y salí de allí a las 22:06. La cena en restaurante más rápida de mi vida.
En total 46 euros. No dejé propina, sólo la dejo si el servicio me ha tratado adecuadamente, y no fue el caso.
¿Recomendable?, sí, claro. Para ir a comer a mediodía si trabajas cerca o si te apetece probar comida japonesa sin dejarte mucho dinero. O incluso por si tienes un colega que nunca la ha comido y le dices "Qué coño, hoy la pruebas" y le invitas aquí, por si no le convence demasiado para no dejarte tus ahorros, y por si le convence para poder prometerle que la próxima vez probará uno mejor. Pero nunca para ir con alguien en plan cena romántica o algo por el estilo, que entonces la has cagado pero bien.
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El Económico
+34 915 28 16 55
Calle de Argumosa 9 <m> Lavapiés 3 Madrid, Madrid provincia, España 40.408259 -3.699604
guardado por 49 personas
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El Económico...
Sinceramente, no sé cómo me dio por pasar a un sitio con este nombre. Caro, comida mediocre, nos atendió un camarero que hizo básicamente dos cosas: comunicarnos que no tenían lo que íbamos pidiendo (ocurrió hasta con 3 platos distintos, ¡y ninguno era mínimamente extraño!, aunque supongo que sería un mal día...) e intentar burdamente que le encargásemos lo más caro de la carta, amén de mientras comíamos venir varias veces a preguntarnos directamente si queríamos más platos, o de otros pequeños detalles que por separado pasas por alto pero que todos juntos llegan a crisparte ligeramente.
Llegamos a las 20:15 y la cocina no abría hasta las 21:00, así que hicimos tiempo a base de tercios. Ni una mísera tapa, claro. La ración más barata es la de patatas gajo, a 5.50. Como he comentado antes, bastante mediocre. Las fajitas de pollo y ternera con guacamole 8 euros, y éstas ni siquiera llegaban a la catalogación del anterior plato. Las tostas, a 3.60, tampoco eran destacables precisamente.
Tengo muy mal recuerdo de este sitio, y no volvería para comprobar si tuve un día demasiado exigente. Pero como me fío de mis impresiones, directamente lo tacho de mi lista de opciones en donde tomar algo.
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Freeway
+34 915 22 75 82
Calle de San Vicente Ferrer 7 <m> Tribunal 1 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.425588 -3.702005
guardado por 41 personas
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El local está bastante bien, es espacioso, agradable y relativamente cómodo. La música gustará a la mayoría de los que salen por la zona en la que está (imagino; a mí en particular no me desagradó, lo cual ya es un logro). El servicio hasta lo catalogaría de simpaticón. Probablemente los fines de semana haya gente de todo tipo. Sirven Foster´s. Todo son puntos positivos.
¿Cuál es el problema?, bueno, ninguno, pero no es un sitio al que ir a beber cerveza a mansalva, simplemente. La pinta de Foster´s son 5 euros (fui con unos amigos y cuando nos enteramos de que debíamos pagar 30 euros por 6 pintas de esa cerveza imagino que en nuestras caras cualquiera podría leer que era algo que no esperábamos). No preguntamos por si tenían más en botella, pero de grifo sólo servían la australiana y una de las más conocidas de marca española, lo cual ya me llamó la atención desde el principio.
Y, bueno, es que a escasos metros hay un irlandés, de aspecto bastante parecido, en el que poder encontrar mayor variedad de cervezas a menor precio. Pero es otro rollo, claro. Como local prefiero este Free Way, si lo que quiero es beber cerveza mejor el irlandés.
Es un sitio al que probablemente vaya a volver (lo curioso es que nunca me había adentrado en él, no sé muy bien por qué razón), pero en un plan diferente.
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La Taberna Del Arte
+34 915 53 30 64
María De Guzmán 8 <m> Cuatro Caminos 1 2 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.444332 -3.703197
guardado por 4 personas
Olé!
Cuando salgo con mis compañeros de "investigación" por la noche en ocasiones nos ocurre que, por una u otra causa, nos encontramos dando vueltas buscando un lugar en el que poder tomarnos una cerveza. Son días en los que o bien no nos convence nada de lo que vemos o, simplemente, andamos andamos y andamos hasta que acabamos hasta las pelotas de nuestra propia indecisión y nos metemos en el primer antro que pillamos.
El local que paso a comentar ahora fue descubierto más o menos en estas circunstancias. La primera impresión no fue la mejor. ¿Nosotros en un sitio "torero"?, ver para creer. Antes de entrar lo primero que vimos es que esa noche había actuación flamenca, y al entrar un capote y el retrato de Camarón. Acojonante. Pero bueno, nosotros no íbamos para deleitar nuestro sentido de la vista o del oído. Nosotros íbamos a lo que íbamos, a comer y beber.
Con las cañas, siendo éstas de un precio estándar para lo que es Madrid, una más que decente tapa, si bien a la cuarta y última ronda ya no le acompañó nada. Y en lo que respecta a la carta de ingestas alimenticias, por un lado estaban las raciones, de suficiente variedad y de precio no abusivo, y por otra las tostas, que iban del pan tumaca con jamón a la panceta con queso pasando por las gambas ali-oli, y de los 2.80 a los 3.80 euros.
Al final pedimos una tosta de gulas con ajitos (aunque yo quería la de buey con pimientos...) y una ración de patatas ali-oli, que no superaron los 5 euros. La tosta estaba cojonuda y daba de sobra para ser devorada por dos personas. Las ali-oli simplemente fueron las mejores que he probado en mi vida (quizá no he probado muchas, pero en serio, estaban muy buenas, y lo cierto es que en la mayoría de los sitios dan bastante asquete), con una abundante bandeja de patatas gajo bañadas por la suave pero sabrosa salsa blanquecina correspondiente.
Desde luego, nos quedamos con ganas de seguir comprobando si el resto de platos ofertados merecían tanto la pena como lo que acabamos enguyendo.
En definitiva, salimos bastante satisfechos. Cuando nos quedaba poco para acabar fue cuando comenzó en el piso bajo la actuación que habíamos visto en el letrero de la entrada, por lo que si alguien que lea ésto es además fan de ese tipo de música, pues ya sabe dónde puede ir. Pero vaya, que no es nuestro caso, así que no entraré a valorar esa parte.
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Cervecería L'Europe
+34 915 93 96 91
Calle del Cardenal Cisneros 19 <m> Bilbao 1 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.430635 -3.701864
guardado por 114 personas
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Cerveza y Cerdo
Sobre la cervecería L´Europe, local de extensa gama de cervezas y abundantes platos de comida, empezaré diciendo que siendo viernes, sábado o domingo por la tarde noche, lo primero que verá el visitante de este local al introducir sus gaznates en él será un porrón de gente. O se reserva con antelación o será prácticamente imposible que uno pueda sentarse de buenas a primeras. Y no es que el sitio peque de enano (cuenta con un primer alargado pasillo en que recibir los pedidos de menor abundancia alimenticia y un adosado al fondo en el que se concentran los clientes de mayor gula; si bien la función de comer kilos de cerdo no es exclusiva en absoluto de este último rincón), aunque quizá sí de ser un poco estrecho. Este pequeño problema se solventa yendo cualquier otro día de la semana, habiendo incluso ofertas si uno va de lunes a miércoles.
La decoración podría catalogarse como “nórdico-rural” (permítaseme la licencia), esto es, madera, piedra y oscuridad. En los momentos de máximo bullicio sí que pueden echarse en falta un par de ventanas a través de las cuales poder respirar aire fresco, pero esto no es más que una pega menor.
Yendo al bebercio, uno se encuentra con que esta cervecería en su carta cuenta con la nada desdeñable cifra de 80 cervezas, provenientes de diferentes países y que, a base de ensayo y error, harán que cada persona que acuda a este acogedor antro vaya conformando una selección personal que beber y recomendar a los neófitos en estas lides.
Tenemos pues cervezas de barril y de botella, siendo la oferta de las de barril generosa en número y discreta en calidad (salvo antes las Grimbergen y ahora las Leffe no merecen demasiado la pena, pero salen bastante más baratas que las de botella...), y la oferta de las de botella amplísima, pudiendo encontrar todo tipo de estilos; la pega es que a la hora de elegir vas un poco a ciegas si no las conoces de antes, pero siempre queda la opción de preguntar a los camareros, que atienden de manera muy amable en todo momento.
Como punto muy positivo está el que cada botella de cerveza es presentada con su correspondiente vaso, destacando quizá de entre todos el de la cerveza Kwak, en forma de reloj de arena.
Respecto a lo que llevarse a la boca, lo primero a comentar será que, simplemente pidiendo cerveza, uno tiene barra libre de patatas, palomitas, frutos secos y demás productos hipercalóricos e hipergrasos. Con cada ronda te acercan tres pequeños cuencos, cada uno con un tipo de aperitivo, que te rellenan cuando se van acabando. Eso, aunque lo que te pongan sea una mierdecilla, está de muy bien.
Luego ya lo que es la carta de comida en sí, pues lo cierto es que es bastante cara. Uno no entra con ganas de dejarse 15 euros en una ración de codillo, al menos si entra sólo a tomar unas cervecitas. De entre lo más económico está la bandeja de patatas y aros de cebolla, que tampoco merece la pena (aunque buena está).
Así que para comer algo aquí (que no sean los aperitivos de marras) es mejor intentar aprovechar las ofertas semanales que anuncian en la entrada (que tampoco suponen una excesiva rebaja), las ofertas a las que he hecho alusión antes, que consisten en que, presentando un ticket anterior a tu visita actual te ponen dos platos de comida (ej: costillas y codillo) por el precio de uno (que entonces sí merece la pena, pero sólo es válido para los lunes, martes y miércoles), las ofertas que se pueden descargar a través de la web, que habrán de imprimirse y presentarse allí con ellas (aunque, ahora mismo, no parece haber ninguna), y, por último, el especial de la casa. De todos modos, casi siempre que voy acabamos sobreviviendo a base de kikos y panchitos...
El especial de la casa es una burrada. No es para estómagos delicados, no es para ir en plan “bueno, a ver qué pasa”. O uno entra concienciado de que va a rellenar sus tripas de manera insana o no se va a disfrutar en su máximo esplendor de esta bacanal gástrica. La broma consiste en, por 26 euros (no sé si seguirá que sea por 20 euros si reservas a través de la web de Atrapalo), poder comer y beber todo lo que puedas. Hay ciertas restricciones, claro. Es beber todo lo que puedas estando reducida la oferta a las cervezas barril, y es comer todo lo que puedas siendo seis los platos de comida que te van a servir, más otro de postre, más un chupito. Pero puedo asegurar que es más que de sobra para el tiempo que te dan. Así pues, ¡cuidado!, que no es una tontería. Lo pedí con unos amigos y a nosotros, cuando nos veían que ya nos habíamos comido la carne (y no el acompañamiento de verduras, patatas y demás), ya nos cambiaban el plato. Todo un gesto, porque no nos hubiera dado tiempo a probar todo.
Concluyendo, diré que es un local muy recomendable para ir a tomar unas cuantas cervecillas, sin acabar demasiado ebrio. También merece la pena saltarse la dieta un día y hacer el burraco con el especial. Sí, tiene sus fallos, pero en general me parece un buen sitio.
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Miyama Castellana
+34 913 91 00 26
Paseo de la Castellana 45 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.4357119 -3.6895871
www.restaurantemiyama.com/miyama_castellana.html
guardado por 121 personas
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Muy recomendable
Este restaurante, primo hermano (o algo similar) del Miyama de la calle Flor Baja, abrió sus puertas a principios de este año en Madrid. Ante la tesitura de querer invitar a una amiga a un japonés en Madrid, y moviéndome exclusívamente por mi instinto (que no siempre me lleva a acertar) decidí acudir a este local. Lo cierto es que la decisión fue dura, pues en este página he podido leer opiniones de gente que parecía saber muy bien de qué hablaba y que ponía por las nubes a otros japoneses de esta ciudad; y de éste apenas había encontrado un par de breves referencias por internet.
Pero, lo dicho, era mi instinto contra mi racionalidad, y en mi persona suele ganar el primero.
Aclararé aquí que no soy un asiduo a los japoneses, y por tanto mi crítica debe ser tomada como la de un pseudo-novatillo que gusta de vez en cuando de disfrutar de este tipo de comida. Así que imploro comprensión ante las posibles barbaridades que pueda escribir a continuación.
Yendo a lo que es el sitio en sí, he de decir que salí bastante conforme de la cena. Mi acompañante y yo pedimos los siguientes platos: Tempura de langostinos, bacalao negro (guindara), un surtido de 7 tipos de sashimi y varios nigiri sushi.
La tempura, a mi gusto, bastante destacable. La ración incluía 7 piezas, fueron 18 euros. Siendo basto diré que eran "bien hermosas las jodías".
El bacalao negro merece desde luego ser pedido. No recuerdo exactamente cual era el nombre del plato, pero estaba cocinado a la plancha y venía acompañado de un par de pimientos de padrón (que afortunadamente no picaron). 18 euros. (Ojo a lo frikesko del asunto, mi amiga y yo coincidimos en que el plato sabía a croqueta de atún. Acojonante.)
El surtido de 7 tipos de sashimi estaba presentado en una fuente bien llamativa. Un gran bol relleno de hielo y decorado con diferentes piececillas, todo muy cuco. Como no sabíamos exactamente qué tipo de pescado era cada bocado, le preguntamos a uno de los camareros, que, como tampoco estaba muy seguro, pidió ayuda al encargado y éste se prestó amablemente a indicarnos. Salmón, Toro, Atún, Pez limón, Buey de mar, Gamba roja y... no recuerdo el otro. El Toro cojonudo, se derretía en la boca. 33 euros.
Los nigiri sushi que pedimos fueron de: Toro (7e), Anguila (5.25e), Vieira (6e), Langostino crudo (6.25e) y Salmón (4.5e). El de Vieira era una jodida delicia. Comentar que en vez de salmón en un principio pedimos erizo de mar, pero por un problemilla que tuvieron la semana pasada no pudo ser.
De postre comimos haromaki de chocolate y tempura de frutas. Ambas correctas.
La carta de vinos estaba bien, y más para alguien como yo que no sabe de vinos. Acabamos pidiendo un Naia 2007 (D.O. Rueda), aunque el encargado nos recomendó al oírme un Naiara, que no acabé pidiendo básicamente porque ya no tenía la carta delante y temía que la recomendación saliera muy cara.
Con el postre nos sirvieron por cortesía de la casa una copa de vino reforzado.
Ah, se me olvidaba, Kirin Ichiban de cerveza. Yo ya la conocía y a mí personalmente me gusta, así que perfecto.
El servicio estuvo atento todo el tiempo y en ningún momento se olvidaron de nosotros. Quizá influyó que sobre todo al principio, por ser un poco pronto, no había mucha gente, pero conforme pasaba el tiempo el local fue recibiendo más clientela y no notamos mucha diferencia. También he de decir que en lo relativo a la apariencia, quedé bastante conforme. La decoración me resultó bastante sobria, sin estridencias, destacando la madera sobre otros posibles elementos.
La cuenta finalmente ascendió a 133 euros, lo cual fue quizá un poquillo más caro de lo que en principio esperaba. Pero quedé bastante satisfecho, y supongo que eso es lo más importante. Bueno, miento. Mi acompañante también quedó bastante satisfecha, y eso sí que era lo más importante.
Como he comentado antes, acudí al restaurante sin saber muy bien qué me iba a encontrar, pero no a ciegas completamente. Miré antes la carta del otro Miyama, suponiendo que sería parecido. Y, efectivamente, hay varios platos que se encuentran en ambos locales, pero también otros que no. Por ejemplo, yo iba pensando en pedir el Dragon Maki, pero no pudo ser.
El Miyama New Style Sushi sí que estaba, pero yo soy de los que lo prefieren a la antigua usanza.
Hablando estrictamente de la carta de sushis, he de decir que no es excesivamente amplia. Unos 12 tipos creo recordar, cuando, por ejemplo, creo que en otros restaurantes como el Kabuki cuentan con unos cuantos más (que era uno a los que pensé en ir, pero que finalmente descarté, no sé muy bien cómo). Pero, ciñéndome a la calidad del pescado, no tengo ninguna queja. Es más, todo son alabanzas.
Y poco más puedo decir. Habría hecho fotos a los platos, pero, sinceramente, me daba un poco de vergüenza.
En resumen, abreviando mucho mucho, pues que recomiendo visitar este local.
Dainzeth lo descubrió en febrero de 2009
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Centro Deportivo Municipal Daoiz y Velarde 1
+34 914 33 89 50
Avenida de la Ciudad de Barcelona 162 <m> Pacífico 1 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.40253 -3.677373
www.madrid.es/vgn-ext-templating/v/index.jsp?vgnex...
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Sobre la piscina
Hablaré exclusivamente de la piscina de este recinto deportivo, pues nunca he accedido al resto de instalaciones con las que cuenta (básicamente: sauna, gimnasio y pistas de baloncesto/fútbol sala).
Llevo ya un par de años pasándome de vez en cuando por este centro, ya que de las piscinas que conozco es la que mejor disponibilidad tiene. Me parece que abre durante todo el año, no estoy seguro si los días 24 y 31 de diciembre también, pero lo que sí puedo decir es que no cierra por las demás fiestas. También es posible ir los fines de semana durante todo el día, lo cual se agradece bastante, y, además, los sábados y domingos por la tarde no suele estar especialmente llena.
Otro punto que yo personalmente agradezco es que hay separación de vías con respecto a la velocidad con la que uno nada. 2 tipos de carteles, vía rápida y vía lenta, hacen que, si la gente que asiste pone un poco de su parte, haya menos incómodos atascos y pueda realizarse el ejercicio de una manera más cómoda.
La piscinita pequeña es quizá lo peor de la instalación, subjetivamente hablando, ya que uno es bastante alto y si se mete en ella para correr un rato apenas le llega el agua un poco más arriba de los muslos. Pero como voy normalmente sólo a nadar, tampoco es un detalle que pueda considerar grave.
Los vestuarios (masculinos, que a los otros obviamente no he pasado) están bastante bien. Un número de duchas destacable, la presión de los grifos y la temperatura a la que sale el agua son correctas (al menos para mí), y, en general, decir que cuenta con los requisitos mínimos con los que un vestuario debe contar, así que perfecto.
En definitiva, y sobre todo si comparo este centro con otros en los que he nadado, he de decir que cuando acudo y hago deporte, salgo bastante satisfecho de esta piscina.
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