- sitios 124
- seguidores 10
- check-in 1
- visitas 1,910
mostrando 20 sitios
Miyama
+34 915 40 13 86
Calle de la Flor Baja 5 <m> Plaza de España 2 3 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.42227 -3.709883
www.restaurantemiyama.com/miyama_flor_baja.html
guardado por 295 personas
ver más restaurantes japoneses en Madrid
Miyama, o cómo salir satisfecho de un restaurante...
Antes de introducirme en este pequeño microcosmos que es 11870, normalmente si quería ir a comer a algún local tenía previamente que llevar a cabo una concienciada búsqueda por entre todos los incompletos medios a los que tenía acceso para encontrar referencias sobre el lugar donde posteriormente llenaría mi estómago de una mejor o peor manera. Claro, a veces mis métodos eran eficaces y podía disfrutar de un buen sitio y sentirme satisfecho, pero en otras ocasiones se podían llegar a producir ciertos descalabros de cierto calibre.
No es que ahora las búsquedas sean infalibles, pues las opiniones aquí vertidas son precisamente eso, opiniones, y por tanto subjetivas, y por tanto no necesariamente han de ser respaldadas por todo aquel que pase por aquí. Pero lo que es seguro es que te da una base con la que poder improvisar. Esto es, si un día tengo gusanillo de un cierto tipo de comida, y estoy pasando por una zona determinada, y veo un restaurante del que he leído que X usuario/s ha/n escrito una crítica positiva, pues como que ya entras con una cierta seguridad.
En el caso del Miyama ocurrió por un lado esto que estoy contando (sí, a veces se me va la pelota y me enrollo) y por otro que ya estuve de visita con anterioridad en la casa que tienen en la Castellana, así que ante la pulsión irrefrenable que el día 13 de noviembre sentí de comer japonés a una hora indeterminada del mediodía madrileño, y también ante la pseudo-necesidad de quedar bien con un amigo que me acompañaba, decidí que el Miyama probablemente me pudiera proporcionar un muy buen servicio.
Pedimos dos menús ejecutivo, a 25 euros por cabeza, que consistían en poder elegir un primer plato, un segundo plato, el postre y la bebida (más arroz y sopa miso); aquí las opciones:
-Primeros platos
--Sashimi atún tostado
--Sashimi variado del día
--Nigiris y makis variados
-Segundos platos
--Brochetas de rebozados japoneses
--Tempura variada
--Teriyaki de pollo
-“Postres”
--Helados diversos (sésamo, té verde o judía roja)
--Tés diversos, café…
Mi compadre escogió los nigiris y makis y el teriyaki, yo por mi parte el sashimi y la tempura.
El sashimi estuvo compuesto (creo que el número de piezas era éste) por 3 piezas de atún rojo, 3 de salmón, 4 de sardina y 5 de lubina; los nigiris eran 1 de langostino, 1 de atún rojo, 1 de langostino y 1 de lubina; los 6 makis todos de atún rojo. Sobre ellos he de decir, y se me habrá de disculpar por quizá no utilizar términos demasiado adecuados, que estaban JODIDAMENTE ACOJONANTES, sobre todo el de atún, SUBLIME, cada pieza introducida en la boca me hacía querer llorar de la emoción. Los demás también gozaban de un muy buen nivel, y el de sardina me pareció simpático, nunca lo había probado, pero lo del atún fue superior. Estuve hace poco en otro japonés que no mencionaré directamente y simplemente son otra cosa, no pueden colocarse al mismo nivel. Y soy consciente de que me faltan por probar otros japoneses quizás de un escalafón superior a los Miyama, pero madre del amor hermoso, cuando lo haga podré morir en paz.
La tempura al nivel que esperaba, ligera, crujiente, los 2 de langostino enormes y en su punto adecuado, el de calamar (sólo una pieza) más que aceptable. Lo malo eso, que la mayoría eran de verdura (pimiento verde, rojo, brócoli y calabacín, creo recordar) y a mí lo que me gustaba era hincarle el diente más a los otros. Pero vamos, que cumplían de sobra.
El teriyaki… a mi amigo le dije que eso no era carne de pollo, que era carne divina que había bajado a la tierra y la habían embadurnado de salsa dulzona. El mejor que he probado, obviamente.
La sopa de miso también estaba bastante bien, además, en la calle hacía frío y lo agradecimos.
La bolita de helado de sésamo que me pusieron me hizo un apaño en forma de postre y el té verde de mi compinche también resultó más que decente.
Sobre el local, decir que prefiero la configuración espacial y la decoración del de Castellana. Un punto negativo fue la mesa que nos tocó (no teníamos reserva), justo en medio de la esquina entre las dos sub-zonas del restaurante, lo que conllevaba tener camareros a ambos lados en casi todo momento.
Ah, el chaval que nos atendió, majísimo. Las camisas naranja que llevan, horribles.
Otro fallo, tanto mío como suyo, fue el no recogerme el chaquetón al entrar, dejándolo en la silla hasta que el encargado se dio cuenta y me lo guardó adecuadamente. Pero yo tampoco dije nada, no me di cuenta.
El baño bien, limpio y decorado sobriamente.
Bebimos Kirin Ichiban, también tenían Asahi.
En definitiva, por 53.50 euros para dos personas, una comida excelente. A partir de ahora preferiré comer de menú en un sitio japonés de nivel que a la carta en otros que simplemente no llegan a ser lo mismo, no pueden competir en la misma categoría (ejem… sí, siempre queda la opción de comer de carta en estos mejores locales… pero… uno no puede permitírselo siempre…).
¡Qué contento me han dejado ambos Miyama!
listas: Visitados y comentados
Miyama Castellana
+34 913 91 00 26
Paseo de la Castellana 45 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.4357119 -3.6895871
www.restaurantemiyama.com/miyama_castellana.html
guardado por 121 personas
ver más restaurantes japoneses en Madrid
Muy recomendable
Este restaurante, primo hermano (o algo similar) del Miyama de la calle Flor Baja, abrió sus puertas a principios de este año en Madrid. Ante la tesitura de querer invitar a una amiga a un japonés en Madrid, y moviéndome exclusívamente por mi instinto (que no siempre me lleva a acertar) decidí acudir a este local. Lo cierto es que la decisión fue dura, pues en este página he podido leer opiniones de gente que parecía saber muy bien de qué hablaba y que ponía por las nubes a otros japoneses de esta ciudad; y de éste apenas había encontrado un par de breves referencias por internet.
Pero, lo dicho, era mi instinto contra mi racionalidad, y en mi persona suele ganar el primero.
Aclararé aquí que no soy un asiduo a los japoneses, y por tanto mi crítica debe ser tomada como la de un pseudo-novatillo que gusta de vez en cuando de disfrutar de este tipo de comida. Así que imploro comprensión ante las posibles barbaridades que pueda escribir a continuación.
Yendo a lo que es el sitio en sí, he de decir que salí bastante conforme de la cena. Mi acompañante y yo pedimos los siguientes platos: Tempura de langostinos, bacalao negro (guindara), un surtido de 7 tipos de sashimi y varios nigiri sushi.
La tempura, a mi gusto, bastante destacable. La ración incluía 7 piezas, fueron 18 euros. Siendo basto diré que eran "bien hermosas las jodías".
El bacalao negro merece desde luego ser pedido. No recuerdo exactamente cual era el nombre del plato, pero estaba cocinado a la plancha y venía acompañado de un par de pimientos de padrón (que afortunadamente no picaron). 18 euros. (Ojo a lo frikesko del asunto, mi amiga y yo coincidimos en que el plato sabía a croqueta de atún. Acojonante.)
El surtido de 7 tipos de sashimi estaba presentado en una fuente bien llamativa. Un gran bol relleno de hielo y decorado con diferentes piececillas, todo muy cuco. Como no sabíamos exactamente qué tipo de pescado era cada bocado, le preguntamos a uno de los camareros, que, como tampoco estaba muy seguro, pidió ayuda al encargado y éste se prestó amablemente a indicarnos. Salmón, Toro, Atún, Pez limón, Buey de mar, Gamba roja y... no recuerdo el otro. El Toro cojonudo, se derretía en la boca. 33 euros.
Los nigiri sushi que pedimos fueron de: Toro (7e), Anguila (5.25e), Vieira (6e), Langostino crudo (6.25e) y Salmón (4.5e). El de Vieira era una jodida delicia. Comentar que en vez de salmón en un principio pedimos erizo de mar, pero por un problemilla que tuvieron la semana pasada no pudo ser.
De postre comimos haromaki de chocolate y tempura de frutas. Ambas correctas.
La carta de vinos estaba bien, y más para alguien como yo que no sabe de vinos. Acabamos pidiendo un Naia 2007 (D.O. Rueda), aunque el encargado nos recomendó al oírme un Naiara, que no acabé pidiendo básicamente porque ya no tenía la carta delante y temía que la recomendación saliera muy cara.
Con el postre nos sirvieron por cortesía de la casa una copa de vino reforzado.
Ah, se me olvidaba, Kirin Ichiban de cerveza. Yo ya la conocía y a mí personalmente me gusta, así que perfecto.
El servicio estuvo atento todo el tiempo y en ningún momento se olvidaron de nosotros. Quizá influyó que sobre todo al principio, por ser un poco pronto, no había mucha gente, pero conforme pasaba el tiempo el local fue recibiendo más clientela y no notamos mucha diferencia. También he de decir que en lo relativo a la apariencia, quedé bastante conforme. La decoración me resultó bastante sobria, sin estridencias, destacando la madera sobre otros posibles elementos.
La cuenta finalmente ascendió a 133 euros, lo cual fue quizá un poquillo más caro de lo que en principio esperaba. Pero quedé bastante satisfecho, y supongo que eso es lo más importante. Bueno, miento. Mi acompañante también quedó bastante satisfecha, y eso sí que era lo más importante.
Como he comentado antes, acudí al restaurante sin saber muy bien qué me iba a encontrar, pero no a ciegas completamente. Miré antes la carta del otro Miyama, suponiendo que sería parecido. Y, efectivamente, hay varios platos que se encuentran en ambos locales, pero también otros que no. Por ejemplo, yo iba pensando en pedir el Dragon Maki, pero no pudo ser.
El Miyama New Style Sushi sí que estaba, pero yo soy de los que lo prefieren a la antigua usanza.
Hablando estrictamente de la carta de sushis, he de decir que no es excesivamente amplia. Unos 12 tipos creo recordar, cuando, por ejemplo, creo que en otros restaurantes como el Kabuki cuentan con unos cuantos más (que era uno a los que pensé en ir, pero que finalmente descarté, no sé muy bien cómo). Pero, ciñéndome a la calidad del pescado, no tengo ninguna queja. Es más, todo son alabanzas.
Y poco más puedo decir. Habría hecho fotos a los platos, pero, sinceramente, me daba un poco de vergüenza.
En resumen, abreviando mucho mucho, pues que recomiendo visitar este local.
Dainzeth lo descubrió en febrero de 2009
listas: Visitados y comentados
Gumbo
+34 915 32 63 61
Calle del Pez 15 <m> Noviciado 2 3 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.423701 -3.705288
guardado por 266 personas
Mira que he pasado por esta calle veces, y nunca había reparado en su existencia...
En esta ocasión me apetecía algo diferente.
Quería invitar a una amiga a cenar, no sabía muy bien dónde, pero tenía claro que la propuesta debía, al menos, salirse un mínimo de la oferta más usual de estilos de comida a los que uno está un poco más acostumbrado.
Claro, para ello me puse el bañador virtual, cogí aire virtual, y me dispuse a sumergirme bajos las aguas, también virtuales, de 11870 a ver qué pescaba. Tras encontrar una serie de posibles opciones, todas ellas apetecibles, acabé decidiéndome por el Gumbo, ya que me atraía la idea de la comida de Nueva Orleans y sabía que a mi acompañante le podría suponer una agradable sorpresa.
Reservé una mesa para las 22:00 de un miércoles. No hubiera hecho falta, pero por si acaso.
Como es habitual, ya tenía en mente qué iba a pedir. No es que sea estricto con esto, siempre puedo variar por sensaciones una vez estoy en el local, pero últimamente acostumbro a llevar de antemano decidido qué es exactamente lo que quiero.
Pedimos el paté casero, los tomates verdes fritos, los langostinos french y el bonito ennegrecido; de postres, la tarta de zanahoria y el brownie de frambuesa. Procedo a una pequeña valoración personal de cada plato.
El paté casero de Campagne me gustó (ya ves, qué crítica más sesuda…). No, en serio, no es que lo tome a menudo, pero me sorprendió su textura (un poco más compacto de lo que considero normal) y su sabor (tenía un cierto toque a carne cruda que me llamó realmente la atención). La cebolla caramelizada que lo acompañaba verdaderamente lograba formar con él una pareja de lo más compenetrada. 8.75 euros.
Los tomates verdes fritos con salsa remoluade y gambas fue lo que menos me convenció de la cena, y aún así fue ingerido con gusto. Pero me resultó un poco pesado por su más que probable abundante grasa. Un plato contundente a pesar de ser el tomate la base. 8.50 euros.
Los langostinos french quarter al ajillo creolé resultaron toda una delicia para mi invitada. Arroz en el centro, los langostinos bailando a su alrededor invocando quién sabe a quién, todo ello abrazado por una intensa salsa de moderado picor que redundó en mi idea de que probablemente fuera a pasar una mala noche por una cruel digestión. Eso sí, el plato muy bueno. 15.50 euros.
La razón principal por la que escogí este sitio, el bonito ennegrecido, qué decir de él (bueno, al menos algo debería decir, supongo…). Churruscadito por fuera, poco hecho por dentro, consiguió que de mi boca asomase un amago de suspiro indicador de profundo placer. Ensalada embadurnada de vinagre de guarnición, creo que si lo pides te pueden poner puré de patatas (o eso creí ver en la mesa de al lado); lo hubiera preferido, pero me consolé pensando en que la lechuga rebajaría algo de toda la abundante ingesta (de ilusión también se vive…). Muy recomendable. 16.50 euros.
La tarta de zanahoria (6.00 euros) y el brownie de frambuesas (6.50 euros) supusieron el remate final a una notable pero excesiva cena. Lo cierto es que fue una buena combinación, la cremosa tarta por un lado, la rotundidad del brownie empapado de un no muy afortunado helado por otro. Las frambuesas del brownie eran anecdóticas (como las gambas de los tomates verdes fritos), pero esa circunstancia no le quitaba un ápice de “apetitividad”.
No pedimos vino. En la pizarra venían 3 vinos para elegir de botella y otros 2 para elegir en formato copa. Es de imaginar que alguno más tendrían, porque quizá entonces pudiera parecer insuficiente la oferta. Pero como bebimos cerveza, ni idea. Es sólo apuntar lo que vi.
El restaurante en sí resultaba bastante acogedor. No muy grande, no demasiadas mesas. La decoración es escasa, un par de cuadros y bastantes artículos de revistas y periódicos hablando sobre el sitio. El baño era pequeñito, limpio, y de color asalmonado intenso (bueno, entre naranja y rojo, no es lo mío encontrar el tono exacto).
Los camareros, uno de ellos simplemente correcto, el más bajito de los dos muy agradable y atento.
Manteles de goma (me resultaron graciosos) y servilletas de papel.
En total, 68.75 euros, lo cual entraba dentro de mi presupuesto. Quizá me pareció un pelín caro, sólo un pelín, pero también es cierto que me pasé dos pueblos pidiendo comida. Con dos entrantes y un plato hay de sobra para dos personas.
Un sitio a visitar, desde luego.
Ah, nos quedamos con las ganas del rissotto verde con setas, otro día quizá.
listas: Visitados y comentados
El Pato Mudo
+34 915 59 48 40
Costanilla de los Ángeles 8 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.418608 -3.708336
guardado por 22 personas
ver más restaurantes tapas en Madrid
Tostas apetecibles
Descubrí este local por casualidad, pues andaba por la zona con una amiga y a ella le pareció que tenía buena pinta para tomarnos en él una caña. Lo cierto es que no esperábamos demasiado, pero no nos apetecía pasar a otros bares cercanos que ya conocemos de sobra. Como me gustó volví otro día con uno de mis compinches de investigación nocturna madrileña y me reafirmé en mi primera impresión, es un sitio bastante agradable en el que tomar tranquilamente algo que no sea una sucias bravas o una hipergrasienta oreja (con todo el respeto para ambos platos, por supuesto, pero a veces, simplemente, no apetecen).
De primeras, del Pato Mudo puede decirse que acertó sobremanera en la elección de su nombre. Bueno, en lo de Pato quizá pueda haber dudas, pero en las dos veces que he estado allí puedo dar fé que Mudo sí era. Fuí un viernes a las 22:15 y un martes a las 21:30, y ambos días estaba prácticamente vacío. Claro, es un aspecto que tiene sus ventajas, se puede hablar con tranquilidad, no hay problemas a la hora de pedirle algo al camarero, no tienes que soportar empujones cada 30 segundos... aunque da una impresión un tanto desangelada, eso sí.
Las cañas a 1.20, San Miguel, en unos vasos "la mar de cucos". Subo una foto para que se vean. De tapa en ambas ocasiones nos pusieron un par de rebanadas de pan tostado por cabeza con una tarrina de tomate, aceite y ajo. Pan tumaca, vaya. Muy agradecido en comparación con lo que te puedes encontrar en otros sitios, y además, me resultó original, nunca me lo habían puesto yendo de cerveceo.
La carta consta de raciones, ensaladas, postres y tostas. Leo aquí que es una arrocería, pues ni me fijé, supongo que si pasas a las salas del restaurante ya allí te proporcionan la oferta de lo que sería la comida en sí.
Probé la tosta de bacalao macerado al ajo, 3.5 euros. Cojonuda. Tengo que volver a comer alguna más. La de setas empanadas con ali-oli o la de paté de la casa me llamaron la atención, si vuelvo ya pondré qué me parecieron.
De las raciones la fondue de queso suizo y las verduras al horno tienen buena pinta.
Cuelgo la carta de todos modos. Los precios no me parecen nada caros y es algo diferente para llevarse a la boca en una noche de parranda.
El local, bueno, decorado con las típicas fotos de gente famosa o famosilla que ha estado allí, imagino que la mayoría de hace tiempo. Por lo demás, bien, el sitio me resultó muy acogedor, la música que ponen (nada de pachangueo, reggaeton o abominaciones de ese estilo ) también ayuda a ello.
También comentar que cada día me atendió un camarero distinto, y que ambos fueron bastante majos.
En resumen, un sitio en el que tomarse una cerveza sin sentir esa incomparable sensación de "madre del amor hermoso, en qué sitio me estoy metiendo" que a uno tanto le agrada pero de la que en ocasiones prefiere desprenderse.
listas: Visitados y comentados
Bistro Sukothay
+34 915 98 03 56
Paseo de la Castellana 105 <m> Santiago Bernabeu 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.45438 -3.690902
guardado por 93 personas
ver más restaurantes japoneses en Madrid
Con sus pros y sus contras
Lo primero que diré es que daré mi opinión de este lugar posiblemente de un modo un tanto sesgado, y es que en el Sukothai estuve hace algo más de año y medio y en ese momento no me dio por plasmar mis impresiones por escrito. Pero creo que, haciendo un esfuerzo reconstructivo, seré capaz de recordar grosso modo los puntos fuertes y débiles que, bajo mi criterio, pude ver tenía este restaurante.
El plan que tenía en mente para la noche en que acabé visitando el Sukothai era una cena para dos en algún local medianamente elegante donde uno pudiera disfrutar de un ambiente íntimo, y no tener que alquilar mi cuerpo para ello. Nunca había estado en el Sukothai y lo descubrí accidentalmente leyendo un artículo acerca de él en no sé donde. Total, que para asegurarme, me acerqué una mañana al Paseo de la Castellana a echarle un ojo desde fuera. Como la impresión fue buena, y no me quedaba mucho tiempo, reservé la mesa directamente.
Dos plantas, en la de abajo el sushi bar (muy cuco, un día iré a inspeccionarlo) y en la de arriba el comedor propiamente dicho. El primer punto negativo fue precisamente el relativo al emplazamiento de las mesas, y es que a mi parecer éstas están excesivamente pegadas las unas a las otras y es un poco molesto tener a otra pareja a tan escasos centímetros de uno mismo y su acompañante. Pero acepto que puedo estar exagerando y no a todo el mundo le ocurra lo mismo.
Otra de las razones por las que escogí el Sukothai fue por aquello que le caracteriza, el tener una carta de comida japonesa y otra de comida thailandesa, lo cual es una muy buena salida en caso de que te acompañe gente que o no ha probado nunca la comida japonesa y se muestra reticente a ello o directamente no le gusta. Como no es mi caso, yo me centré en ella, pero en general pedimos algo de ambas.
Ciñéndome a la carta japonesa, que, al fin y al cabo, es a lo que estoy más acostumbrado de entre ambos tipos de cocina, apuntaré que me pareció simplemente correcta. La thailandesa tampoco tenía una amplitud que llamara la atención especialmente, pero he de decir que entre ambas si que logran presentar al cliente una oferta de platos más que digna.
Concretando un poco, pedimos lo siguiente: Kaek Talay (la tempura mixta; me he dado cuenta de que cuando como con alguien casi siempre suelo pedir una tempura), Gai Satay (brochetas de pollo con salsa de cacahuetes), Tiger Maki (8 uramakis tempurizados de salmón, anguila, queso philadelphia, aguacate y tobico) y el surtido variado de sushi (8 nigiris y 4 makis). De postres el fondant de chocolate y… del otro postre no consigo acordarme, aunque recuerdo que no me llamó demasiado la atención…
En general los platos estaban entre el “bien” y el notable, en el sentido de las calificaciones que uno recibía cuando iba al colegio. La tempura diría que estaba bien conseguida, sin dar sensación de exceso de grasa. Las brochetas de pollo fueron "fáciles de comer", la salsa tenía su punto. Los nigiris y los makis correctos, pero hasta ahí (y aquí es donde más se notó que no era un japonés al uso, pero es disculpable porque… no es un japonés al uso; aún así en absoluto diría que merecieran un suspenso), y los Tiger Maki fueron lo mejor. Nunca había probado un maki tempurizado y la verdad es que disfruté comiéndolo, tengo un recuerdo muy bueno de este plato.
El fondant de chocolate lo pedí yo y estaba… ehh… cojonudo. Tanto es así que me acabé comiendo el postre que he olvidado dado que se le antojó el chocolate a mi acompañante… uno, que es débil…
Sobre la carta de vinos apenas puedo decir nada. Es mi gran asignatura pendiente y casi siempre dejo a aquellas personas con las que voy elegir qué prefieren tomar. Fue un Albariño de Rias Baixas, veo ahora que mirando la bodega del local que Valdamor 2006.
En total, diría que la cena rondó los 80 euros, que pagué con gusto; no me resultó demasiado caro. Puedo decir que quedé conforme en general con el local, y que ante una futura e hipotética cena similar a la que tuve en esa ocasión, volvería a barajar esta opción como lugar al que acudir (cosa que no puedo decir en caso de buscar un japonés en el que comer… hay mejores opciones por Madrid para ello).
listas: Visitados y comentados
Nippon
+34 913 60 03 54
Calle de Los Madrazo 18 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.417592 -3.697136
guardado por 144 personas
ver más restaurantes japoneses en Madrid
Japonés con descuento
Llevaba ya una temporadita sin poder ir a un japonés, y ya tenía mono de pescado crudo. Tras haber estado ocupado en un asuntillo durante meses, y acabar por lo que parece de manera satisfactoria, quedé con una amiga para comer en su casa, y quise llevar yo las viandas.
Así que nada, al Nippon a recoger el pedido, que llevaba meses siguiendo este local con sumo interés por lo del descuento del 50% y así aprovechaba y mataba dos pájaros de un tiro, visitarlo y comer nigiris tras dos meses sin hacerlo.
No hubo problema en la reserva. Llamé con una hora de antelación, y pedí lo siguiente: Tempura mixta (15 E), pollo Teriyaki (12 E) y el surtido de sushi pequeño (25 E). Como aplicaban la rebaja, pues justo la mitad. Quizá me quedé un pelín corto al pedir, pero aún así quedamos satisfechos.
El local me pareció acogedor, aunque quizá un poco comprimido. Cierto que no pasé a otra sala en que también servían y sólo me quedé en la zona de la entrada, pero es que al estar tan lleno (un domingo a las 15:00, también aplican el descuento al comer allí el domingo) daba una pequeña sensación de opresión que no llegaba a sofocar, pero que tampoco resulta del todo agradable. Desde luego, parece que les va bien.
Eso sí, me encantó el estilo del lugar. Lo del tatami es una posibilidad que barajaré seriamente.
Cocinan a la vista del público, lo cual es algo que siempre me hace quedarme un ratillo embobado mirando como cortan el pescado y lo van colocando de la manera adecuada en el arroz, con rapidez y delicadeza en el mismo movimiento.
La comida, a ver: la tempura mixta regulera regulera, vale que la de verduras sí que sea algo normal, destacando sobre todo la de seta, que nunca me la habían puesto y me pareció acojonante, pero los langostinos eran dos y de un tamaño ridículo. Los de los Miyama deben ser los padres de estos langostinos, porque vaya, deben ser prácticamente del doble de tamaño. Pero bueno, fue la única pega. El pollo Teriyaki excelente. El surtido Umi de sushi llevaba dos nigiris de salmón, dos de atún, dos de pescado blanco (así viene en la carta) y dos de langostino (cocido...), y 8 makis de salmón y aguacate brutales. Ah, los nigiris normalitos, a mí el que más me interesa es el de atún y bueno, sin queja pero sin elogio, lo cual ya es algo.
Los palillos y los sobres de salsa de soja te los cobran. Te empaquetan la comida en el mismo tipo de envase que el chino de tu barrio. La salsa Teriyaki mojó un poquito la tempura...
En definitiva, si tuviera que valorarlo, lo haría con 4 de las 5 estrellas del modelo de valoración estrenado no hace tanto, más que nada por su más que tremenda relación calidad/precio, en la que se fornica a múltiples japoneses.
Destacar, sin venir a cuento, a una de las camareras, una pelirroja espectacular y muy amable. Volveré aunque sea sólo por volver a verla.
listas: Visitados y comentados
La Taberna Del Arte
+34 915 53 30 64
María De Guzmán 8 <m> Cuatro Caminos 1 2 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.444332 -3.703197
guardado por 4 personas
Olé!
Cuando salgo con mis compañeros de "investigación" por la noche en ocasiones nos ocurre que, por una u otra causa, nos encontramos dando vueltas buscando un lugar en el que poder tomarnos una cerveza. Son días en los que o bien no nos convence nada de lo que vemos o, simplemente, andamos andamos y andamos hasta que acabamos hasta las pelotas de nuestra propia indecisión y nos metemos en el primer antro que pillamos.
El local que paso a comentar ahora fue descubierto más o menos en estas circunstancias. La primera impresión no fue la mejor. ¿Nosotros en un sitio "torero"?, ver para creer. Antes de entrar lo primero que vimos es que esa noche había actuación flamenca, y al entrar un capote y el retrato de Camarón. Acojonante. Pero bueno, nosotros no íbamos para deleitar nuestro sentido de la vista o del oído. Nosotros íbamos a lo que íbamos, a comer y beber.
Con las cañas, siendo éstas de un precio estándar para lo que es Madrid, una más que decente tapa, si bien a la cuarta y última ronda ya no le acompañó nada. Y en lo que respecta a la carta de ingestas alimenticias, por un lado estaban las raciones, de suficiente variedad y de precio no abusivo, y por otra las tostas, que iban del pan tumaca con jamón a la panceta con queso pasando por las gambas ali-oli, y de los 2.80 a los 3.80 euros.
Al final pedimos una tosta de gulas con ajitos (aunque yo quería la de buey con pimientos...) y una ración de patatas ali-oli, que no superaron los 5 euros. La tosta estaba cojonuda y daba de sobra para ser devorada por dos personas. Las ali-oli simplemente fueron las mejores que he probado en mi vida (quizá no he probado muchas, pero en serio, estaban muy buenas, y lo cierto es que en la mayoría de los sitios dan bastante asquete), con una abundante bandeja de patatas gajo bañadas por la suave pero sabrosa salsa blanquecina correspondiente.
Desde luego, nos quedamos con ganas de seguir comprobando si el resto de platos ofertados merecían tanto la pena como lo que acabamos enguyendo.
En definitiva, salimos bastante satisfechos. Cuando nos quedaba poco para acabar fue cuando comenzó en el piso bajo la actuación que habíamos visto en el letrero de la entrada, por lo que si alguien que lea ésto es además fan de ese tipo de música, pues ya sabe dónde puede ir. Pero vaya, que no es nuestro caso, así que no entraré a valorar esa parte.
listas: Visitados y comentados
Cervecería L'Europe
+34 915 93 96 91
Calle del Cardenal Cisneros 19 <m> Bilbao 1 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.430635 -3.701864
guardado por 114 personas
ver más bares y cervecerías en Madrid
Cerveza y Cerdo
Sobre la cervecería L´Europe, local de extensa gama de cervezas y abundantes platos de comida, empezaré diciendo que siendo viernes, sábado o domingo por la tarde noche, lo primero que verá el visitante de este local al introducir sus gaznates en él será un porrón de gente. O se reserva con antelación o será prácticamente imposible que uno pueda sentarse de buenas a primeras. Y no es que el sitio peque de enano (cuenta con un primer alargado pasillo en que recibir los pedidos de menor abundancia alimenticia y un adosado al fondo en el que se concentran los clientes de mayor gula; si bien la función de comer kilos de cerdo no es exclusiva en absoluto de este último rincón), aunque quizá sí de ser un poco estrecho. Este pequeño problema se solventa yendo cualquier otro día de la semana, habiendo incluso ofertas si uno va de lunes a miércoles.
La decoración podría catalogarse como “nórdico-rural” (permítaseme la licencia), esto es, madera, piedra y oscuridad. En los momentos de máximo bullicio sí que pueden echarse en falta un par de ventanas a través de las cuales poder respirar aire fresco, pero esto no es más que una pega menor.
Yendo al bebercio, uno se encuentra con que esta cervecería en su carta cuenta con la nada desdeñable cifra de 80 cervezas, provenientes de diferentes países y que, a base de ensayo y error, harán que cada persona que acuda a este acogedor antro vaya conformando una selección personal que beber y recomendar a los neófitos en estas lides.
Tenemos pues cervezas de barril y de botella, siendo la oferta de las de barril generosa en número y discreta en calidad (salvo antes las Grimbergen y ahora las Leffe no merecen demasiado la pena, pero salen bastante más baratas que las de botella...), y la oferta de las de botella amplísima, pudiendo encontrar todo tipo de estilos; la pega es que a la hora de elegir vas un poco a ciegas si no las conoces de antes, pero siempre queda la opción de preguntar a los camareros, que atienden de manera muy amable en todo momento.
Como punto muy positivo está el que cada botella de cerveza es presentada con su correspondiente vaso, destacando quizá de entre todos el de la cerveza Kwak, en forma de reloj de arena.
Respecto a lo que llevarse a la boca, lo primero a comentar será que, simplemente pidiendo cerveza, uno tiene barra libre de patatas, palomitas, frutos secos y demás productos hipercalóricos e hipergrasos. Con cada ronda te acercan tres pequeños cuencos, cada uno con un tipo de aperitivo, que te rellenan cuando se van acabando. Eso, aunque lo que te pongan sea una mierdecilla, está de muy bien.
Luego ya lo que es la carta de comida en sí, pues lo cierto es que es bastante cara. Uno no entra con ganas de dejarse 15 euros en una ración de codillo, al menos si entra sólo a tomar unas cervecitas. De entre lo más económico está la bandeja de patatas y aros de cebolla, que tampoco merece la pena (aunque buena está).
Así que para comer algo aquí (que no sean los aperitivos de marras) es mejor intentar aprovechar las ofertas semanales que anuncian en la entrada (que tampoco suponen una excesiva rebaja), las ofertas a las que he hecho alusión antes, que consisten en que, presentando un ticket anterior a tu visita actual te ponen dos platos de comida (ej: costillas y codillo) por el precio de uno (que entonces sí merece la pena, pero sólo es válido para los lunes, martes y miércoles), las ofertas que se pueden descargar a través de la web, que habrán de imprimirse y presentarse allí con ellas (aunque, ahora mismo, no parece haber ninguna), y, por último, el especial de la casa. De todos modos, casi siempre que voy acabamos sobreviviendo a base de kikos y panchitos...
El especial de la casa es una burrada. No es para estómagos delicados, no es para ir en plan “bueno, a ver qué pasa”. O uno entra concienciado de que va a rellenar sus tripas de manera insana o no se va a disfrutar en su máximo esplendor de esta bacanal gástrica. La broma consiste en, por 26 euros (no sé si seguirá que sea por 20 euros si reservas a través de la web de Atrapalo), poder comer y beber todo lo que puedas. Hay ciertas restricciones, claro. Es beber todo lo que puedas estando reducida la oferta a las cervezas barril, y es comer todo lo que puedas siendo seis los platos de comida que te van a servir, más otro de postre, más un chupito. Pero puedo asegurar que es más que de sobra para el tiempo que te dan. Así pues, ¡cuidado!, que no es una tontería. Lo pedí con unos amigos y a nosotros, cuando nos veían que ya nos habíamos comido la carne (y no el acompañamiento de verduras, patatas y demás), ya nos cambiaban el plato. Todo un gesto, porque no nos hubiera dado tiempo a probar todo.
Concluyendo, diré que es un local muy recomendable para ir a tomar unas cuantas cervecillas, sin acabar demasiado ebrio. También merece la pena saltarse la dieta un día y hacer el burraco con el especial. Sí, tiene sus fallos, pero en general me parece un buen sitio.
listas: Visitados y comentados
Centro Deportivo Municipal Daoiz y Velarde 1
+34 914 33 89 50
Avenida de la Ciudad de Barcelona 162 <m> Pacífico 1 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.40253 -3.677373
www.madrid.es/vgn-ext-templating/v/index.jsp?vgnex...
guardado por 11 personas
ver más piscinas en Madrid
Sobre la piscina
Hablaré exclusivamente de la piscina de este recinto deportivo, pues nunca he accedido al resto de instalaciones con las que cuenta (básicamente: sauna, gimnasio y pistas de baloncesto/fútbol sala).
Llevo ya un par de años pasándome de vez en cuando por este centro, ya que de las piscinas que conozco es la que mejor disponibilidad tiene. Me parece que abre durante todo el año, no estoy seguro si los días 24 y 31 de diciembre también, pero lo que sí puedo decir es que no cierra por las demás fiestas. También es posible ir los fines de semana durante todo el día, lo cual se agradece bastante, y, además, los sábados y domingos por la tarde no suele estar especialmente llena.
Otro punto que yo personalmente agradezco es que hay separación de vías con respecto a la velocidad con la que uno nada. 2 tipos de carteles, vía rápida y vía lenta, hacen que, si la gente que asiste pone un poco de su parte, haya menos incómodos atascos y pueda realizarse el ejercicio de una manera más cómoda.
La piscinita pequeña es quizá lo peor de la instalación, subjetivamente hablando, ya que uno es bastante alto y si se mete en ella para correr un rato apenas le llega el agua un poco más arriba de los muslos. Pero como voy normalmente sólo a nadar, tampoco es un detalle que pueda considerar grave.
Los vestuarios (masculinos, que a los otros obviamente no he pasado) están bastante bien. Un número de duchas destacable, la presión de los grifos y la temperatura a la que sale el agua son correctas (al menos para mí), y, en general, decir que cuenta con los requisitos mínimos con los que un vestuario debe contar, así que perfecto.
En definitiva, y sobre todo si comparo este centro con otros en los que he nadado, he de decir que cuando acudo y hago deporte, salgo bastante satisfecho de esta piscina.
listas: Visitados y comentados
Restaurante Casa Manolo
+34 948 22 51 02
C/ García Castañón 12 Pamplona, Navarra , España 42.814265 -1.64328399999999
guardado por 4 personas
ver más restaurantes en Pamplona
Comida autóctona
Ya llevo un par de meses en ésta mi nueva ciudad, y no me ha faltado tiempo para ir probando algunos de los no demasiados sitios que vienen comentados de Pamplona en esta página. La verdad es que es una pena, pues si bien la oferta gastronómica no parece excesivamente destacable en cuanto a variedad de tipos de cocina, sí que parece merecer la pena en cuanto a calidad. A ver si entro en racha y me pongo con esos pocos en los que he estado.
Paso ahora a comentar una comida que tuve en el restaurante Casa Manolo. Mi padre vino por sorpresa a la ciudad y tuve que improvisar a través de una encuesta entre gente que lleva más tiempo aquí que yo a qué lugar podría llevar a mi en ocasiones exigente figura paternal.
Acordado el lugar y la hora, procedimos al acto en sí.
La carta se rige por el patrón de restaurante pamplonica típico: entrantes, pescados y carnes. De entre las opciones a elegir, mis dos acompañantes y yo elegimos de primeros: revuelto de hongos, alubias rojas, raviolis de hongos y espárragos; de segundos: solomillo al foie sobre salsa de hongos, solomillo al idiazábal, presa de ibérico a la parrilla; de postres: helado casero de almendras, helado casero de vainilla, sorbete de limón.
Yo comí lo mío y gran parte de la comida de la tercera persona de la mesa (agradezco comer con personas con poco saque). Me quedé con las ganas de pedir el bacalao, pero me suele poder en estas ocasiones la posibilidad de ver algo sangrante a devorar delante mío.
Total: 134.5 euros.
Entre los primeros, destacar los raviolis, agradablemente suaves, formados por una muy buena conjunción entre el relleno y la guarnición, fue a mi parecer el mejor de la primera remesa de platos. El revuelto de hongos presentaba un adecuado punto de tratado del huevo, pero no consiguió emocionarme; en cualquier caso, le daba de sobra para aprobar. Las alubias apenas las probé, no era un plato que me llamara la atención; la impresión no fue mala.
Entre los segundos, el solomillo al foie con salsa de hongos sí que me supuso realmente un disfrute real. Lo pedí poco hecho, y la mezcla de sabores de los componentes del plato me pareció muy conseguida (vamos, que estaba cojonudo). El solomillo al idiazábal también tenía su aquel, pero a petición del comensal estaba muy hecho y a mí eso como que no me convence. La presa de ibérico a la parrilla estaba realmente sabrosa, si bien venía acompañada solamente de unas tristes patatas fritas y eso le restaba belleza al plato.
Sobre los postres,únicamente apuntar que los helados cumplían con su cometido y el sorbete, "sin más" (expresión de aquí). Lo típico parece ser el idiazábal con membrillo, pero el día pedía algo más fresco.
La carta de vinos... bueno, ya lo he comentado, mi asignatura pendiente. Ni me fijé.
Como colofón me pedí un gin-tonic de Tanqueray. A mí gusto, horripilante.
Comentar también que tienen un menú a 32.50 en el que te dan varias opciones a elegir que también tiene buena pinta, aunque para pedirlo toda la mesa tiene que estar de acuerdo. También tiene una buena capacidad, por lo que para cenas multitudinarias parece ser bastante recomendable.
El servicio estuvo correcto, sin pegas. Eso sí, me resultó curioso como uno de los camareros calzaba unas Nike de baloncesto; me dio un poco igual de todos modos, si está más cómodo así, ole por él, aunque comprendo que habrá a quien le parezca un mal detalle.
El acceso principal está en obras, por ahora hay que pasar por el de servicio (que es un poco feo, claro...).
Así que, en general, el sitio me gustó, aunque me pareció ligeramente caro. De volver sería en grupo y con el menú especial comentado, que con ello te da de sobra para disfrutar del local y no pagar un sobreprecio innecesario que no merece.
listas: Visitados y comentados
- « anterior
- 1
- 2
- siguiente »

'me encanta, uno de mis favoritos'


'me gusta'











'está OK'

