El Marqués de Valdegamas
Católico, apostólico, romano, ultramontano, cavernario, apocalíptico, mesiánico, cernícalo y cerril.
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Casa Paca
+34 923 21 89 93
Calle de San Pablo 1 Salamanca, Salamanca provincia, España 40.963726 -5.664058
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Un Almax, por favor
Estando en Salamanca, ciudad gastronómicamente desvaída como pocas (donde he tenido el dudoso gusto de hacer una de las peores cenas de mi vida, en un tremebundo italiano, Ciao Bella de nombre, donde naufragué a causa del hambre y la desesperación), y sin ganas de arriesgar mi magro peculio en un valor desconocido como Victor Gutiérrez, fui a comer a Casa Paca.
El concepto: clásico asador de rejonazo. Carnaza, eternos estándares de la cocina castellana, toques (homeopáticos) de modernidad en la presentación y también mucho marisco para catapultar el ácido úrico de notarios y concejales. El resultado: una comida larga y potente que me dejó a cuatro patas, arrastrándome hasta el hotel para una siesta de las de cama y orinal, con la úlcera pidiendo clemencia. El local, lleno hasta la bandera, con servicio expeditivo y eficaz. Ambiente, claro está, de asador, aunque ilustrado y con buen gusto.
De primero, piquillos rellenos de rabo de toro. Poca intensidad y poca sapidez para un corte que se beneficia de las recetas más canallas. No entusiasmó. De segundo, cochinillo asado y la típica ensalada castellana. Valores seguros, ejecutados con garbo. De postre, leche frita.
Mención aparte a la soberbia carta de vinos, que toma forma de un sugerente librillo lleno de informaciones – ganas no faltaron de robarlo. Surtido entusiasmante de tintorros de la Ribera y no pocas referencias interesantes de todo el territorio. Selección correcta de espirituosos, aunque el cuerpo me negó estos últimos. Muy bien.
Con un entrante compartido, un postre compartido, sendos cochinillos y un Abadía Retuerta, 103 euros. Pues eso: asador carete, buenos vinos, grasa a tutiplén. Una comida de las que te deja postrado. Una vez al año merece la pena.


