Mucho más que una agencia de barrio
Rutas, aviones, hoteles, todo está a mano en la Red, pero si a los mandos de nuestro proyecto de viaje ponemos a un especialista seguro que el resultado será al final mucho más agradable. A eso se dedican en Viajes Sakai, una agencia de barrio que puede medirse, por la calidad de sus servicios, con la mejor, pero que añade siempre un plus de trato personalizado. Preguntar por Paloma, es un encanto.
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Heladería Livorno
+34 913 071 658
Artesanales de verdad
Muchos años de trabajo y de fidelidad a la elaboración artesanal de los helados se dan cita en este establecimiento de Aravaca. Muy conocido por los clientes de siempre, corre el riesgo de pasar desapercibido para los nuevos. El local está un poco escondido y en esta época de oropeles y grandes marcas su humildad puede que no se lleve. Sin embargo allí encontramos durante todo el año los sabores más clasicos junto a creaciones propias. Conviven así los helados de vainilla, chocolate, trufa o fresa con los de rosas, chicle o el medalla de oro (receta especial de la casa).
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Y tiene aparcamiento
Para los futuros fans de esta Bodega, que indudablemente merece más de una visita, una buena pista: unos pocos metros más allá, a la derecha, hay un aparcamiento gratuito desde el que se entra directamente al interior de la tienda por una puerta trasera. Es pequeño, pero como no se utiliza mucho, muy cómodo: puedes llegar directamente al coche con el carrito hasta los topes de botellas de vino.
El Universo en una mañana de domingo
Puede ser cutre, peligroso, incómodo, sucio, desordenado y hortera, pero al mismo tiempo es uno de los lugares mágicos de Madrid. Hay que ir temprano, sin prisas, sin prejuicios, con cuidado pero recorriéndolo entero, calle a calle, puesto a puesto, rincon a rincón. Hay de todo, objetos vulgares a precios astronómicos y preciosidades secretas que se pueden conseguir a precios ajustados. Todo depende del tino, la paciencia y la capacidad de mirar y ver del comprador. Y, además, no es obligatorio comprar, se puede disfrutar mucho paseando y preguntando. Recordar cosas vividas, objetos que usamos y perdimos y que ahora allí regresan a nuestrro encuentro. Y aprender, de la gente que vende en la calle (duro oficio) de los tenderos con historias, de los compradores que saben lo que buscan. Es verdad que hay mucha morralla, mucha bandera y mucho objeto del todo a cien, pero rascando un poco aún aparece el espíritu del Rastro de toda la vida.
Muebles, juguetes, ropa, cámaras de fotos, relojes, radios, cromos, revistas, libros, objetos diversos. Todos de segunda o tercera mano, algunos verdaderas joyas con historia.
Paulino
+34 914 418 737
20 años no es nada
Son los años que llevo comiendo y cenando en Paulino. Quizá me pierda en este caso la pasión del amigo, pero como afortunadamente no soy ni ciego, ni sordo y aún conservo el olfato y el gusto, empezaré por los inconvenientes. El local es estrecho y ruidoso, las mesas pequeñas, la clientela abundante, el servicio las más de las veces apresurado, el aire cargado por el humo del tabaco... pero el ambiente es estupendo. Variopinto, alegre y familiar.
La comida es el el fruto del trabajo y la evolución de Paulino, hijo de los fundadores de una casa que lleva más de 50 años abierta. Platos tradicionales, algunos con toques originales y otros servidos con la simpleza y contundencia de lo auténtico.
A los que nos gustan los callos, aquí sirven unos de los mejores de Madrid. Atún rojo, foie a la plancha, lasaña de morcilla, solomillo al foie, pescados del día... Buena carta de vinos, con precios razonables. Y de postre, tarta de chocolate, de queso, helado de turrón... Y todo a unos precios realmente moderados para lo que se estila hoy en Madrid.
José Luis
+34 915 627 596
Abierto en vacaciones
Es un clásico de los que no defraudan. Da lo que tiene, sin sorpresas desagradables. Y, además, está abierto todo el año, incluso hoy, 15 de agosto, el día más festivo de España, cuando todo cierra, ellos están ahí. Y te dan de comer bien, sin moderneces pero con seguridad. Un refrescante salpicón de marisco, la clásica merluza a la romana, unas chuletitas de cordero o los humildes y riquísimos pinchos de tortilla o de morcilla. Servicio rápido y de lo más profesional. Y raciones muy abundantes, perfectas para compartir, ahorrar y terminar satisfecho. La decoración es un poco rancia, pero a quién le importa eso cuando buscas un sitio para comer bien y todo está cerrado.





