Maravilloso restaurante
De verdad que jamás hubiera imaginado un local más atractivo y relajante en Madrid. Es que parece que en lugar de la acera de Francisco Silvela, estuvieras en un cálido y sugerente punto del Mediterráneo. Me gustó absolútamente todo, la carta, el servicio, el entorno.... Lo de los arroces parece que es nuevo, según me indicó amáblemente Angel, el maitre del restaurante, lo hay con bogavante, de verduras y marisco y negro. Probé el de Bogavante y aluciné, por sabor, texturas y presentación, se nota que el cocinero sabe lo que se hace. Luego compartimos mi mujer y yo el Cochinillo confitado, y ahí fué cuando ya ni me lo creía, exquisito de verdad. Finalizamos con una tarta de queso de las que hacen época.
Lo que me choca es que a alguien le pueda parecer "feo", porque es precioso, que sea caro, no he visto jamás en ningún restaurante en Madrid los vinos tan baratos y los arroces y el pescado salvaje, que no sea acogedor, es absolútamente todo lo contrario, de hecho todo el mundo se quedaba un buen rato después de las comidas, que diga que el salmorejo no está bueno, desde luego que no está bueno, está exquisito, en lo del carpaccio no hablo porque no lo he probado, pero tampoco me pareció verlo en la carta. En fín, que no entiendo como hay gente que no valora el hecho de que te traten como a un rey des de que entras (fuentecita de ali-oli, chupitos de bienvenida), hasta que sales, frasquitas de licor cortesía de la casa, y una atención inusual en el panorama gastronómico actual. Ah, la música me encantó también. Un 10 sobre 10.

