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Restaurante Lateral
+34 915 75 25 53
Paseo de la Castellana 42 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.433214 -3.6879579
guardado por 11 personas
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Lateral se sofistica
La fórmula de la cadena Lateral es de un éxito probado. Tapas y pinchos de calidad, a buen precio en locales muy chulos. Los gentíos que se agolpan en cada uno de los locales de la cadena (no reservan) son buena prueba de que han acertado.
A la vuelta del verano se ha inaugurado el último Lateral en Castellana 42 (debajo del puente de Juan Bravo). El local es enorme, con unos ventanales impresionantes y decorado con buenas obras de arte contemporáneo. Así, mientras engullimos solomillo con brie y reponemos nuestros cuerpos, podemos contemplar obras de Nobuyoshi Araki o Axel Hütte y edificar nuestros espíritus. No se le puede pedir más a un pincho.
Los fumadores descubrirán alborozados que en el exterior hay una enorme terraza semicubierta donde podrán practicar sus humeantes vicios sin que nadie les afee la conducta.
El público varía con las horas: del oficinista pijo propio de la zona por la mañana y a mediodía al pijo de paisano con mucha hambre y pocas ganas de dejarse un dineral que abarrota el local el resto de la jornada. Crisis, qué crisis?
Cook & Fun
+34 629 19 84 29
Barrio de Salamanca en Madrid Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 2 personas
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Una escuela de cocina que también es supper club
La crisis y la ley antitabaco se han aliado para abonar el crecimiento de un nuevo tipo de establecimiento: el supper club o restaurante privado, donde los límites entre ser un invitado y ser un cliente se difuminan intencionadamente. Hace años que los cubanos inventaron un concepto parecido (por distintas causas) y lo llamaron paladar.
Madrid se está llenando de paladares cuyas reputaciones se susurran los más enterados. Cook & Fun es de los buenos.
Magdalena, una simpática chef formada en las mejores escuelas imparte sus clases de cocina en un céntrico piso del barrio de Salamanca en Madrid. Con una copa en la mano y probando sus ricos aperitivos, cualquiera aprende a hacer sus sencillos y refinados platos mientras disfruta de un rato agradable con amigos. La cocina está rodeada de una barra donde los alumnos se sientan, observan y se divierten.
Luego, todos a la mesa a degustar lo cocinado y a disfrutar de un rato de charla y (si hay consenso) de ese cigarrillo que para alborozo de unos y consternación de otros, ha desaparecido de nuestros restaurantes.
También se puede uno saltar la clase y encargarle a Magdalena una comida o una cena. Tiene que haber entre 5 y 10 comensales y todos comer un menú elegido de su amplia carta al hacer la reserva.
La comida es sensacional. Unas alcachofas rellenas de foie con salsa de champagne estaban sencillamente perfectas. El sitio es acogedor y perfecto para ir con amigos y pasarlo fenomenal en un plan gastronómico distinto. Si llevas clientes, los dejarás KO con el planazo.
Comer bien, estar a la última y no tener que sufrir los horrores de un restaurante de moda. No se puede pedir más.
El precio: entre 40 y 45 euros por comensal.
fashionista lo descubrió en abril de 2011
Taberna Puerto Lagasca
+34 915 76 41 11
Calle de Lagasca 81 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4309929 -3.6848053
guardado por 32 personas
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Bulliciosa y estupenda
Que esta taberna es un éxito no lo duda nadie que pase a una manzana de su entrada. Cada vez que se abre la puerta surge el rugido atronador que produce una clientela numerosa y -a lo que parece- satisfecha.
Las croquetas ya han recibido varias menciones en esta página y con razón. Son espectaculares. La mayoría de los platos tienen el mérito de ser sencillos, sabrosos y estar bien cocinados.
La decoración (?) del local que hace de comedor es de trámite. Estanterías y lámparas corrientes de IKEA, un falso techo de material absorbente de ruido que no absorbe lo suficiente... nada digno de mención.
El público es variopinto en edad (poca gente por debajo de los 30) y expresa su alegría por estar comiendo bien por unos 30 euros a grito pelado. Almas sensibles y duros de oído absténganse. Los brokers de Wall Street, esos que vemos en la tele dando alaridos cuando el Dow Jones se desploma, deberían venir a esta taberna a tomar cursos de griterío.
Dos inconvenientes fácilmente subsanables: el local no tiene aparcacoches, lo cual puede ser dramático una noche de viernes o sábado. Además, fumadores y no fumadores conviven en amasijo.
Pese a todo, muy recomendable.
Alfredo's Barbacoa
+34 913 45 16 39
Calle de Juan Hurtado de Mendoza 11 <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.460469 -3.687437
guardado por 456 personas
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Cría fama y échate a dormir
Por alguna razón misteriosa jamás había puesto el pie en este restaurante semi-legendario y mira que he vivido toda mi vida en Madrid. Anoche fui y creo honestamente que será la última vez.
El sitio es sucio, ruidoso y muy, muy cutre. Hay unas pocas mesas en el piso de arriba, cerca de la puerta y el resto en un sótano con aires de mazmorra decorada con parafernalia americana algo mustia ya con el paso de las décadas.
Todo el mundo recomienda reservar con antelación, aunque debéis saber que la reserva es orientativa porque no guardan las mesas ni 5 minutos y si llegas mínimamente tarde o más allá de las 21.30 prepárate a esperar.
Las mesas juntísimas, las sillas como de polideportivo cutre de hace 15 años, los menús ajados y grasientos... mi horror iba en aumento pero pensaba: merecerá todo la pena por las magníficas hamburguesas que, según dice todo el mundo, sirven.
Pues no. La hamburguesa en sí (la carne) es buena, de esas de tipo grueso que suelen estar muy rojas por dentro. Pero la sirven en un plato de plástico duro, sobre panecillo frío y con unas tristes patatillas de esas de bolsa congelada que no valían nada.
Yo pedí la de queso filadelfia con cebolla frita y me trajeron la hamburguesa con un medallón de cebolla cruda pasada por una plancha 2 minutos, lo justo para quemarla sin cocinarla. Encima, una cucharada de queso frío y duro como el pedernal. El resto de los comensales de mi grupo tampoco daban volatines de alegría con su pitanza.
El servicio da nuevos significados a la palabra "rápido". Se nota que quieren que liberes la mesa cuanto antes, para que la creciente cola que se ha formado en las escaleras encuentre acomodo cuanto antes. Si ya es duro comer una hamburguesa mediocre en un plato de plástico, hacerlo mientras te miran ansiosas las 35 personas que esperan es una tortura china.
De postre nos trajeron esa cookie con helado de vainilla de la que algunos hablan tan bien aquí. Estaba calentada en microondas, blanducha y con una bola anodina de helado encima. Ojo, los fines de semana no sirven café para que nadie prolongue la tertulia y la cola de la escalera no se amotine.
Al menos el precio está a la altura (más bien bajura) y se cena (?) por poco dinero.
Ni que decir tiene que el mantel es de papel y las servilletas igual. El ruido es ensordecedor. Escapa a mi comprensión cómo puede seguir aglomerando multitudes un lugar como éste. Y no hablamos de multitudes de universitarios cortos de presupuesto, que alguno había. Ví también gente con aspecto de poderse permitir cenar en un restaurante de verdad y no en semejante comedero.
Pues es una pena que el sitio se haya degradado tanto, aunque suele pasar. Yo hace mucho tiempo que no voy pero solía estar bastante bien. Tampoco es que la calidad del lugar fuera muy grande, pero te servían unas hamburguesas distintas y sobre todo muy sabrosas.
el sitio no se ha degradado, ha sido así siempre y desde hace muchos años, pero seimpre tiene cola para entrar, con clientes que repiten, algo debe tener.... y creo que es la autenticidad, a mi me gusta y es el único sitio en donde iría a tomarmás una hamburguesa, aunque quizás no sea un sitio para todo el mundo como puede ser un burguer king
Restaurante T'amerò
+34 915 61 65 94
Calle Serrano 85 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.4365736 -3.6864442
guardado por 32 personas
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Otro italiano de moda
Después de tener un restaurante llamado Come Prima y otro llamado Piú di Prima, lo lógico era que su dueño llamara al tercero T'amerò, siguiendo la letra de la famosa canción.
Así que aquí lo tenemos, un nuevo italiano con empaque elegante en la calle Serrano de Madrid (enfrente del museo Lázaro Galdiano, donde antes había, precisamente, otro italiano de moda fugaz). El público es variado en edades y el restaurante es de los no excesivamente ruidosos, algo muy de agradecer si se quiere uno enterar de lo que le cuenta el de al lado (no siempre es el caso, pero para eso están las discotecas).
T'amerò es, como Piú di Prima, un buen restaurante algo inflado de precio. La decoración juega con la luz (traducción: todo está tan oscuro que no se ve bien la decoración) en tres espaciosas salas. La comida, sin sorpresas pero buena, y eso que se nota que están empezando y que la carta aún no está redonda. Servicio correcto y factura abultada (75 euros por comensal con vino, postre y copa).
Servilletas y manteles de tela. Dado el tamaño debe de haber separación de zonas de fumadores y no fumadores, pero como no llevaba linterna no pude darme cuenta.
Estoy deseando leer otras opiniones, porque me fui sin tener claro si me había gustado o no. Creo que un restaurante italiano sin grandes pretensiones gastronómicas no debería ser tan caro, eso sí.
fashionista lo descubrió en diciembre de 2009
PIZZICCHERIA
+34 914 35 75 33
Calle de Castelló 83 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4320937943677 -3.68094965815544
guardado por 36 personas
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Italiano correctito sin tirar cohetes
Cuando entras en un restaurante y hay una foto años 50 de una Sofia Loren pechugona comiendo espaguetis, sabes que has llegado a un italiano. He visto esta misma foto en las paredes de al menos otros cuatro restaurantes madrileños y siempre me pregunto si la Loren se llevará alguna comisión.
En el local de este restaurante estaba antes Caput Mundi, un italiano "de lujo" que no sobrevivió a la crisis. El local no está muy cambiado, es amplio y agradable y tuve la sensación de que se mezclaban en él fumadores y no fumadores.
Por primera vez en mi vida, a la petición de un gintonic como aperitivo me respondieron "sólo tenemos Larios". No haré más comentario al respecto porque me quedé sin palabras y así sigo.
La burrata (una mozzarella mantecosa y suave, ideal para comenzar) es espléndida y muy abundante. Lo contrario de la caponata emilia, demasiado avinagrada y un poco escasa.
Las pizzas son excelentes y de masa muy fina. Además de las habituales, la carta ofrece algunas combinaciones interesantes, que los más aventureros deberían probar. Los postres correctos, sin nada que destacar.
Sin vino cenar sale por unos 25-30 euros.
Pese a ser sábado por la noche el local no estaba lleno ni mucho menos (corren malos tiempos) y había dos mesas grandes de familias con niños (!). Servicio correcto. Manteles y servilletas de papel. No hay aparcacoches (aunque sí varios parkings cerca).
En definitiva un italiano como tantos, que no da ni grandes alegrías ni grandes disgustos.
Don Giovanni
+34 914 34 83 38
Paseo de la Reina Cristina 23 <m> Menéndez Pelayo 1 Madrid, Madrid provincia, España 40.40734 -3.680214
guardado por 197 personas
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El italiano secreto de moda
Este restaurante italiano ha dejado de ser un secreto a voces y se ha convertido ya en local de moda con todas las de la ley. En sus mesas abarrotadas pueden verse políticos, directores de periódico, presentadoras de televisión y gentes fashion. Ya no se puede presumir de estar a la última si no se ha comido en Don Giovanni.
Por lo demás, poco se puede añadir a lo que ya se ha escrito. La comida excelente, el servicio amable y eficaz, el cocinero que saluda amablemente a todo el mundo... El local está decorado con las consabidas fotos de la época dorada de Cinecittá y es muy, muy ruidoso. Si váis en grupos de más de seis despedíos de oir a la mitad más alejada de los comensales.
El tiramisú, que te venden como el postre de la casa imprescindible, me pareció corriente, como el brownie de chocolate que tampoco vale gran cosa. Muy buena la tarta de dulce de leche.
Servilletas y manteles de tela y una humareda de tabaco tremenda por todo el local. Aún así, completamente recomendable.
Taichi
+34 914 57 18 11
Avenida Alberto Alcocer 32 <m> Colombia 8 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.458552 -3.68267800000001
guardado por 13 personas
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Refugio anticrisis
Conocí este restaurante por casualidad, uno cercano se hizo un lío con nuestra reserva y nuestro grupo terminó cenando en Tai Chi. La primera impresión es buena: no es un chino al uso, de esos que se llaman "La Muralla China" o "El Buda Feliz" y son todos iguales vayas donde vayas.
Tai Chi tiene aspiraciones de agradar. La decoración prescinde de dragones, pagodas, dorados y rojos. El servicio es enteramente chino, pero con buen dominio del español y con una sonrisa y una eficacia inauditas en otros templos del fideo.
La carta asusta un poco al principio, hay bastantes platos y... están numerados! (una mala señal casi siempre). Pues resulta que todo está bueno, bueno, bueno. Son los platos asiáticos de toda la vida (del sushi al cerdo agridulce pasando por el dim-sum, hay un poco de todo) , pero extraordinariamente bien cocinados y presentados. Los postres son buenos y la carta de vinos no está mal, ni de calidad, ni de variedad ni de precio.
Lo mejor de todo es que el otro día (un sábado por la noche de enero), el restaurante estaba lleno de gente cuando en junio estaba semivacío. El público se compone de gente de 30-40 años, parejas, grupos de amigos... gente con aspecto de haber descubierto que se puede cenar muy bien por 30-35 euros (incluyendo vinos y postres). Nosotros volveremos y seguro que ellos también. Manteles y servilletas de tela. Hay zona de fumadores.
Amaro Restaurante
+34 913 50 30 47
Calle de Pedro Muguruza 5 <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.462273 -3.685982
guardado por 16 personas
Acertada sobriedad
Amaro ocupa el local del antiguo Tandem, un restaurante donde se comía bastante bien por un precio razonable. Además del local, el nuevo restaurante ha heredado este concepto de su antecesor.
La sala está decorada con sobriedad, aunque resulta muy cálida. En la carta dominan los arroces (una página entera) y según parece el que tiene perdiz es la especialidad de la casa. Los que entienden dicen que cenar arroz es un disparate digestivo: sin problema, para los que van de noche la carta es lo suficientemente atractiva como para ignorar el arroz y encontrar otras cosas ricas.
Los camareros, bastante eficaces, trajeron enseguida los entrantes: espárragos a la plancha, anchoas del Cantábrico (excelentes) con pan, tomate y aceite de oliva, provolone a la plancha, pulpo a la gallega, croquetas de cigalas... todos muy tradicionales y todos perfectos. Los segundos platos en la misma línea.
Con las Navidades encima, pocos se atrevieron con el postre (¡ese vestido que todavía no cierra!!). La Fortuna premia a los valientes y los que pidieron la tarta de manzana con salsa de toffee o la de chocolate negro -servidor- salieron con el michelín embravecido, aunque sonriendo como el gato de Cheshire.
Un buen restaurante de toda la vida, aunque sea bastante nuevo, sin cursilerías de gourmet a la violeta, decoración contemporánea y precio razonable (30-35 €), teniendo en cuenta los bucaneros del fogón que acechan al aficionado en cada cruce de caminos.
Aviso: fumadores y no fumadores conviven en revoltijo, aunque el local está bien ventilado y no se sale oliendo a tabernaza.
Pueden verse fotos del local, la carta y alguna otra cosa en amarorestaurante.com
fashionista lo descubrió en noviembre de 2007
Lasal de Montalbán
+34 915 21 02 28
C/ Montalbán, 3 <m> Banco de España 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.4182828 -3.69113349999998
guardado por 45 personas
Agradables sorpresas
Lo tiene todo para ser el último restaurante fashion: buena ubicación, decoración minimalista, fama que se extiende como el fuego en verano... hasta los camareros van vestidos de negro riguroso y ¡algunos son argentinos! Lo dicho, un sitio a la última.
En Madrid cuando alguien oye "restaurante de moda" normalmente debería salir corriendo. Aglomeraciones, comida mediocre y factura disparatada están casi garantizados. No es el caso de La Sal.
El local tiene una bonita barra y un comedor central con dos grandes mesas y sillas altas. Al lado hay otro comedor en forma de pasillo con muchas mesas de dos que se pueden juntar. Este comedor resulta algo oscuro pero mis amigos ya me han convencido de que soy un maniático de los restaurantes oscuros (prefiero ver lo que como) así que pasaremos este detalle por alto.
Lo primero que llama la atención es que la carta es bastante cortita y no está dividida a la manera tradicional. Podemos elegir entre platos "para picar", "algo ligero" y "para comer".
Primera sorpresa agradable: ningún plato cuesta más de 12 euros. Segunda: la carta tendrá pocas opciones, pero todo apetece. Tercera: todo lo que pedimos estaba BUENÍSIMO. Magníficos los huevos estrellados, buen punto la pasta, original la hamburguesa redonda, bien el carpaccio...
El servicio, eficiente y discreto. Nos hicieron una atinada recomendación, que seguimos al pie de la letra: "gástense el dinero en un buen vino, ya que la comida es tan barata". Eso hicimos. La lista de vinos es breve pero buena y tienen botellas tamaño magnum de todas las referencias. Los postres los canta el camarero al final de la comida y también están resueltos con gracia.
Como corresponde a un sitio muy nuevo, el público era heterogéneo, se veía que la gente estaba allí por primera vez intentando decidir si volver una segunda o no. Mi previsión es que para cenar se llenará de gente joven y desaparecerá la gente de 50+ y aspecto próspero que ocupaba varias mesas. Para comer es una magnífica alternativa si tu oficina está por la zona (aunque no para llevar a un cliente al que quieras impresionar).
Un pero (no todo podía ser bueno). Los olores de la cocina inundan el local y se sale oliendo como si viniéramos de una convención de churreros. Y atención fetichistas de servilletas y manteles: en La Sal son de papel. Muy buenas y muy de diseño pero de papel.
Recomendable.
fashionista lo descubrió en noviembre de 2007
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