Restaurante Lateral
+34 915 75 25 53
Paseo de la Castellana 42 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España
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Lateral se sofistica
La fórmula de la cadena Lateral es de un éxito probado. Tapas y pinchos de calidad, a buen precio en locales muy chulos. Los gentíos que se agolpan en cada uno de los locales de la cadena (no reservan) son buena prueba de que han acertado.
A la vuelta del verano se ha inaugurado el último Lateral en Castellana 42 (debajo del puente de Juan Bravo). El local es enorme, con unos ventanales impresionantes y decorado con buenas obras de arte contemporáneo. Así, mientras engullimos solomillo con brie y reponemos nuestros cuerpos, podemos contemplar obras de Nobuyoshi Araki o Axel Hütte y edificar nuestros espíritus. No se le puede pedir más a un pincho.
Los fumadores descubrirán alborozados que en el exterior hay una enorme terraza semicubierta donde podrán practicar sus humeantes vicios sin que nadie les afee la conducta.
El público varía con las horas: del oficinista pijo propio de la zona por la mañana y a mediodía al pijo de paisano con mucha hambre y pocas ganas de dejarse un dineral que abarrota el local el resto de la jornada. Crisis, qué crisis?
Cook & Fun
+34 629 19 84 29
Barrio de Salamanca en Madrid Madrid, Madrid provincia, España
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Una escuela de cocina que también es supper club
fashionista lo descubrió en abril de 2011
La crisis y la ley antitabaco se han aliado para abonar el crecimiento de un nuevo tipo de establecimiento: el supper club o restaurante privado, donde los límites entre ser un invitado y ser un cliente se difuminan intencionadamente. Hace años que los cubanos inventaron un concepto parecido (por distintas causas) y lo llamaron paladar.
Madrid se está llenando de paladares cuyas reputaciones se susurran los más enterados. Cook & Fun es de los buenos.
Magdalena, una simpática chef formada en las mejores escuelas imparte sus clases de cocina en un céntrico piso del barrio de Salamanca en Madrid. Con una copa en la mano y probando sus ricos aperitivos, cualquiera aprende a hacer sus sencillos y refinados platos mientras disfruta de un rato agradable con amigos. La cocina está rodeada de una barra donde los alumnos se sientan, observan y se divierten.
Luego, todos a la mesa a degustar lo cocinado y a disfrutar de un rato de charla y (si hay consenso) de ese cigarrillo que para alborozo de unos y consternación de otros, ha desaparecido de nuestros restaurantes.
También se puede uno saltar la clase y encargarle a Magdalena una comida o una cena. Tiene que haber entre 5 y 10 comensales y todos comer un menú elegido de su amplia carta al hacer la reserva.
La comida es sensacional. Unas alcachofas rellenas de foie con salsa de champagne estaban sencillamente perfectas. El sitio es acogedor y perfecto para ir con amigos y pasarlo fenomenal en un plan gastronómico distinto. Si llevas clientes, los dejarás KO con el planazo.
Comer bien, estar a la última y no tener que sufrir los horrores de un restaurante de moda. No se puede pedir más.
El precio: entre 40 y 45 euros por comensal.
Museo de la Evolución Humana
+34 902 02 42 46
Paseo Sierra de Atapuerca s/n Arlanzón, Burgos provincia, España
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Museo de primera categoría mundial
A unos 500 metros en línea recta de la catedral de Burgos ha nacido otra maravilla para dar gloria a la ciudad castellana. El Museo de la Evolución Humana es impresionante en muchos sentidos.
Construido para albergar los descubrimientos de los yacimientos prehistóricos de Atapuerca, lo primero que llama la atención es el edificio. El museo es parte de un complejo de tres construcciones similares, diseñadas por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Da gusto ver un edificio bien pensado, bien diseñado y bien construido. Si en lugar de estar en Burgos este museo estuviese en Berlín o en Los Angeles, ya lo estaríamos viendo en todas partes.
Para disfrutar visitándolo no es ni siquiera imprescindible estar interesado particularmente en la prehistoria y los hombres de las cavernas. Todo el material está montado y explicado con lo último en técnicas expositivas, el recorrido es didáctico e interesante y se puede ver en unas dos horas derrapando en las esquinas o en cuatro o cinco si absorbemos toda la información.
A cada paso el museo asombra por sus enormes y elegantes dimensiones, sus rampas, escaleras... una gozada. Una de las zonas estrella del museo es una rotonda con unas capsulas donde, a tamaño natural, hay esculturas realistas de nuestros antepasados homínidos, desde los más simiescos hasta un tipo con taparrabos de piel y aspecto de portero de discoteca poligonera... todos hechos con un realismo tan perfecto que parece que te vayan a pedir un plátano en cualquier momento.
En la planta más alta está la tienda, muy centrada en libros pero interesante y con cosas para todos los públicos. La cafetería parecía consistir en una fila de máquinas, lo cual sería un fallo (no puedo confirmar si me perdí la verdadera cafetería, pero lo cierto es que no la vi).
En definitiva, un museo de primera, a la altura de los importantísimos descubrimientos arqueológicos que aloja. Merece la pena la excursión a Burgos sólo para disfrutarlo. Si queda tiempo, la catedral, la cartuja de Miraflores, el Espolón, el hostal Landa... Burgos está lleno de motivos para la escapada.
Taberna Puerto Lagasca
+34 915 76 41 11
Calle de Lagasca 81 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España
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Bulliciosa y estupenda
Que esta taberna es un éxito no lo duda nadie que pase a una manzana de su entrada. Cada vez que se abre la puerta surge el rugido atronador que produce una clientela numerosa y -a lo que parece- satisfecha.
Las croquetas ya han recibido varias menciones en esta página y con razón. Son espectaculares. La mayoría de los platos tienen el mérito de ser sencillos, sabrosos y estar bien cocinados.
La decoración (?) del local que hace de comedor es de trámite. Estanterías y lámparas corrientes de IKEA, un falso techo de material absorbente de ruido que no absorbe lo suficiente... nada digno de mención.
El público es variopinto en edad (poca gente por debajo de los 30) y expresa su alegría por estar comiendo bien por unos 30 euros a grito pelado. Almas sensibles y duros de oído absténganse. Los brokers de Wall Street, esos que vemos en la tele dando alaridos cuando el Dow Jones se desploma, deberían venir a esta taberna a tomar cursos de griterío.
Dos inconvenientes fácilmente subsanables: el local no tiene aparcacoches, lo cual puede ser dramático una noche de viernes o sábado. Además, fumadores y no fumadores conviven en amasijo.
Pese a todo, muy recomendable.
Alfredos's Barbacoa
+34 913 45 16 39
Calle Juan Hurtado de Mendoza 11 <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 508 personas
Cría fama y échate a dormir
Por alguna razón misteriosa jamás había puesto el pie en este restaurante semi-legendario y mira que he vivido toda mi vida en Madrid. Anoche fui y creo honestamente que será la última vez.
El sitio es sucio, ruidoso y muy, muy cutre. Hay unas pocas mesas en el piso de arriba, cerca de la puerta y el resto en un sótano con aires de mazmorra decorada con parafernalia americana algo mustia ya con el paso de las décadas.
Todo el mundo recomienda reservar con antelación, aunque debéis saber que la reserva es orientativa porque no guardan las mesas ni 5 minutos y si llegas mínimamente tarde o más allá de las 21.30 prepárate a esperar.
Las mesas juntísimas, las sillas como de polideportivo cutre de hace 15 años, los menús ajados y grasientos... mi horror iba en aumento pero pensaba: merecerá todo la pena por las magníficas hamburguesas que, según dice todo el mundo, sirven.
Pues no. La hamburguesa en sí (la carne) es buena, de esas de tipo grueso que suelen estar muy rojas por dentro. Pero la sirven en un plato de plástico duro, sobre panecillo frío y con unas tristes patatillas de esas de bolsa congelada que no valían nada.
Yo pedí la de queso filadelfia con cebolla frita y me trajeron la hamburguesa con un medallón de cebolla cruda pasada por una plancha 2 minutos, lo justo para quemarla sin cocinarla. Encima, una cucharada de queso frío y duro como el pedernal. El resto de los comensales de mi grupo tampoco daban volatines de alegría con su pitanza.
El servicio da nuevos significados a la palabra "rápido". Se nota que quieren que liberes la mesa cuanto antes, para que la creciente cola que se ha formado en las escaleras encuentre acomodo cuanto antes. Si ya es duro comer una hamburguesa mediocre en un plato de plástico, hacerlo mientras te miran ansiosas las 35 personas que esperan es una tortura china.
De postre nos trajeron esa cookie con helado de vainilla de la que algunos hablan tan bien aquí. Estaba calentada en microondas, blanducha y con una bola anodina de helado encima. Ojo, los fines de semana no sirven café para que nadie prolongue la tertulia y la cola de la escalera no se amotine.
Al menos el precio está a la altura (más bien bajura) y se cena (?) por poco dinero.
Ni que decir tiene que el mantel es de papel y las servilletas igual. El ruido es ensordecedor. Escapa a mi comprensión cómo puede seguir aglomerando multitudes un lugar como éste. Y no hablamos de multitudes de universitarios cortos de presupuesto, que alguno había. Ví también gente con aspecto de poderse permitir cenar en un restaurante de verdad y no en semejante comedero.
Pues es una pena que el sitio se haya degradado tanto, aunque suele pasar. Yo hace mucho tiempo que no voy pero solía estar bastante bien. Tampoco es que la calidad del lugar fuera muy grande, pero te servían unas hamburguesas distintas y sobre todo muy sabrosas.
el sitio no se ha degradado, ha sido así siempre y desde hace muchos años, pero seimpre tiene cola para entrar, con clientes que repiten, algo debe tener.... y creo que es la autenticidad, a mi me gusta y es el único sitio en donde iría a tomar una hamburguesa, aunque quizás no sea un sitio para todo el mundo como puede ser un burguer king
ver comentario completoRestaurante Casa José
+34 918 91 14 88
Calle Abastos 32 Aranjuez, Madrid provincia, España
guardado por 44 personas
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Sólo para amantes de la verdura
Un restaurante de buen nivel, seguramente el mejor de Aranjuez. El comedor está en un piso alto abuhardillado acogedor y bien insonorizado. Todo rezuma calidad y la estrella Michelín que el restaurante ostenta desde hace años es testigo de ello.
Sin embargo, el que decida ir a comer a Casa José tiene que ser muy aficionado a las diferentes combinaciones de verduras casi crudas. Esta es la especialidad de la casa.
Los menús de degustación, que es lo que todo el mundo pide, consisten en muchos pequeños platos de verduras mezcladas, casi crudas y con alguna salsita o elemento cocinado para darle algo de vidilla. Muy rico todo, pero -a mi gusto- algo repetitivo a partir del quinto plato de la misma fórmula. Y el menú largo tiene más de diez (aunque hay también un pescado y una carne).
Pese al estupendo servicio -algo confianzudo en ocasiones- resulta extraño en un restaurante de 90 euros el comensal el hecho de que al llegar nadie se haga cargo de tu abrigo, que termina en el respaldo de la silla.
Obligatorio un paseo por el Real Sitio a la salida para alegrar el ojo y asentar la digestión.
Evolution Nature Store
+1 212-343-1114
120 Spring St New York, Estados Unidos
guardado por 4 personas
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La tienda más original de Manhattan
Es fama que los neoyorquinos no se soprenden ante nada. Lógico, viviendo en una ciudad acostumbrada a ver de todo. Entre los turistas, los hay de dos tipos. Por un lado están quienes van por la calle con los ojos como platos, normalmente mirando hacia arriba y señalándolo todo con entusiasmo infantil. Luego estamos los que hemos visto más mundo: nos gusta pasear poniendo cara de "a mi tampoco me impresiona ya nada" y presumimos de no desmayarnos cuando nos cruzamos con Robert de Niro por la calle.
En Evolution, toda esta estudiada indiferencia se viene abajo. ¿Qué clase de tienda tiene un esqueleto REAL de un bebé con dos cabezas en el escaparate? ¿Quién compraría el esqueleto completo de una anaconda en posición de ataque para poner en sus estanterías?
¿A alguien le sobran los 50.000 dólares que viene a costar la familia humana (padre, madre embarazada, hijo e hija) de esqueletos reales que ocupan la mejor vitrina de la tienda? (lo podéis ver en las fotos).
Los dependientes son un cruce de hippy ibicenco sin reciclar, científico loco y Anita Roddick. Hace tiempo comprendieron que una vez que los visitantes a la tienda entran en estado de shock (hasta Robert de Niro alucinaría), es fácil venderles un atlas anatómico o una vaquita diseccionada de plástico. Yo creo que ahí está el negocio, porque los esqueletos tenían aspecto de llevar años en su vitrina (estaban como en casa).
Imprescindible para comprobar si aún te queda capacidad de asombro (y para regalar a ese amigo que cree que lo tiene todo). Muy recomendable.
Pizziccheria
+34 914 35 75 33
Calle de Castelló 83 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 52 personas
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Italiano correctito sin tirar cohetes
Cuando entras en un restaurante y hay una foto años 50 de una Sofia Loren pechugona comiendo espaguetis, sabes que has llegado a un italiano. He visto esta misma foto en las paredes de al menos otros cuatro restaurantes madrileños y siempre me pregunto si la Loren se llevará alguna comisión.
En el local de este restaurante estaba antes Caput Mundi, un italiano "de lujo" que no sobrevivió a la crisis. El local no está muy cambiado, es amplio y agradable y tuve la sensación de que se mezclaban en él fumadores y no fumadores.
Por primera vez en mi vida, a la petición de un gintonic como aperitivo me respondieron "sólo tenemos Larios". No haré más comentario al respecto porque me quedé sin palabras y así sigo.
La burrata (una mozzarella mantecosa y suave, ideal para comenzar) es espléndida y muy abundante. Lo contrario de la caponata emilia, demasiado avinagrada y un poco escasa.
Las pizzas son excelentes y de masa muy fina. Además de las habituales, la carta ofrece algunas combinaciones interesantes, que los más aventureros deberían probar. Los postres correctos, sin nada que destacar.
Sin vino cenar sale por unos 25-30 euros.
Pese a ser sábado por la noche el local no estaba lleno ni mucho menos (corren malos tiempos) y había dos mesas grandes de familias con niños (!). Servicio correcto. Manteles y servilletas de papel. No hay aparcacoches (aunque sí varios parkings cerca).
En definitiva un italiano como tantos, que no da ni grandes alegrías ni grandes disgustos.
Don Giovanni
+34 914 34 83 38
Paseo de la Reina Cristina 23 <m> Menéndez Pelayo 1 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 216 personas
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El italiano secreto de moda
Este restaurante italiano ha dejado de ser un secreto a voces y se ha convertido ya en local de moda con todas las de la ley. En sus mesas abarrotadas pueden verse políticos, directores de periódico, presentadoras de televisión y gentes fashion. Ya no se puede presumir de estar a la última si no se ha comido en Don Giovanni.
Por lo demás, poco se puede añadir a lo que ya se ha escrito. La comida excelente, el servicio amable y eficaz, el cocinero que saluda amablemente a todo el mundo... El local está decorado con las consabidas fotos de la época dorada de Cinecittá y es muy, muy ruidoso. Si váis en grupos de más de seis despedíos de oir a la mitad más alejada de los comensales.
El tiramisú, que te venden como el postre de la casa imprescindible, me pareció corriente, como el brownie de chocolate que tampoco vale gran cosa. Muy buena la tarta de dulce de leche.
Servilletas y manteles de tela y una humareda de tabaco tremenda por todo el local. Aún así, completamente recomendable.
Taichi
+34 914 57 18 11
Avenida Alberto Alcocer 32 <m> Colombia 8 9 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 15 personas
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Refugio anticrisis
Conocí este restaurante por casualidad, uno cercano se hizo un lío con nuestra reserva y nuestro grupo terminó cenando en Tai Chi. La primera impresión es buena: no es un chino al uso, de esos que se llaman "La Muralla China" o "El Buda Feliz" y son todos iguales vayas donde vayas.
Tai Chi tiene aspiraciones de agradar. La decoración prescinde de dragones, pagodas, dorados y rojos. El servicio es enteramente chino, pero con buen dominio del español y con una sonrisa y una eficacia inauditas en otros templos del fideo.
La carta asusta un poco al principio, hay bastantes platos y... están numerados! (una mala señal casi siempre). Pues resulta que todo está bueno, bueno, bueno. Son los platos asiáticos de toda la vida (del sushi al cerdo agridulce pasando por el dim-sum, hay un poco de todo) , pero extraordinariamente bien cocinados y presentados. Los postres son buenos y la carta de vinos no está mal, ni de calidad, ni de variedad ni de precio.
Lo mejor de todo es que el otro día (un sábado por la noche de enero), el restaurante estaba lleno de gente cuando en junio estaba semivacío. El público se compone de gente de 30-40 años, parejas, grupos de amigos... gente con aspecto de haber descubierto que se puede cenar muy bien por 30-35 euros (incluyendo vinos y postres). Nosotros volveremos y seguro que ellos también. Manteles y servilletas de tela. Hay zona de fumadores.
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