La Tasquita de Enfrente

+34 915 32 54 49

de lo mejor de 2012

Calle de la Ballesta 6 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.421272 -3.703633

www.latasquitadeenfrente.com

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Una "tasca" a tener en cuenta...

'me gusta'

Cualquier persona que se haya interesado por La Tasquita de Enfrente y haya leído unas cuantas críticas (sobre todo no profesionales) habrá podido comprobar que la gente, como regla general, o lo odia o lo ama; no hay término medio. Normal cuando se está hablando de un local estrecho y sin ventanas (una tasca), con un servicio, en el mejor de los casos, variable, pero con unos precios elevados. Y es ahí donde entra en juego el peso relativo que la gente otorgue a la comida en todo esto: los que van buscando gangas, puesta en escena, lisonjas del personal, fashionismo y cuestiones varias suelen echar pestes, mientras que quienes ponderan lo que llega en el plato con abstracción de lo demás tienden a estar bastante satisfechos.

Entrando un poco en el desarrollo de lo anterior, en la medida en que pueda servir para concienciar/advertir a la gente acerca de dónde se mete, creo que lo siguiente puede resultar bastante útil:

- Local: Me sorprende la mucha gente que pone verde al lugar, porque para mí forma parte del encanto del restaurante, tanto por su ubicación como por el establecimiento en sí. Probablemente sea porque no conocen la historia del sitio o porque prefieren comida regulera servida en espacios suntuosos que buen género en espacios aparentemente más modestos (esto pasa bastante). Cierto es que se trata de un recoveco interior sin luz natural ni ventilación, pero no me parece ni mucho menos el antro maloliente y lúgubre del que algunos hablan; es más, lo encuentro bastante acogedor. En cuanto al barrio, si bien es cierto que se trata de una de las zonas capitalinas sórdidas por antonomasia, hoy en día no es ni la sombra de lo que fue en tiempos: ya no hay casi rastro de las meretrices ni de los toxicómanos que otrora poblaban las esquinas, y los lupanares y whiskerías por las que antes se dejaban caer los abuelos viciosos están dando paso a los comercios y boutiques con los que un grupo de empresarios (Triball) pretende reconvertir este área degradada en el nuevo Soho madrileño.

- Servicio: Ciertamente, lo peor con diferencia, pero con matices para evitar injusticias. No todo el personal es igual y el trato por parte de la mayoría es muy bueno. La lástima es que se vea empañado por un maitre/jefe de sala/camarero o lo que quiera que sea, con una pose bastante afectada y cierto amaneramiento (sin ánimo de faltar), que se debe creer Ferran Adrià en persona y a los demás -sectarismos aparte con algunos amigotes y habituales- nos debe tomar por unos pobres diablos a los que nos está haciendo un favor dándonos de comer e impregnándonos con su sapiencia. La verdad es que el sujeto en cuestión estropea sobremanera la experiencia en el local que, por lo demás, para mí sería casi redonda.

- Comida: Materia prima estupenda, raciones razonablemente generosas y magnífica ejecución. El hecho de que canten la carta –que a algunos tanto molesta- asegura que el género sea fresquísimo, lo cual es muy de agradecer frente a la costumbre de ofrecer cartas extensísimas de las cuales la mitad de los platos faltan o están congelados. Lo menos destacable, a mi gusto, sería la renombrada ensaladilla, que, en mi opinión, no justifica los veintipico euros que cuesta por contraste con las de otros muchos sitios. Por lo demás, todo estupendo, incluidos los postres, entre los que nos sorprendieron a todos una pannacotta con trufa (o trufa con pannacotta, ya que no sé si había más de lo uno o lo otro) y un tiramisú con castaña a un nivel muy por encima de la mayoría de “italianos” de esta ciudad.

En definitiva, salvando al sujeto antes mentado (al cual es fácilmente posible evitar o conseguir que él te evite), merece la pena darse un festín en este oasis que tiene el gran mérito de haber sobrevivido a su entorno. Y después, siempre se puede acabar la celebración en uno de los muchos sitios de copas (decentes) que hay a cuatro pasos en Chueca y alrededores. O en alguno de los locales de épocas pretéritas que aún agonizan en los alrededores de La Tasquita, en plan revival, y según los gustos (y estómago!) de cada cual…

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¡Adiós, Toledo!

+34 925 10 73 92

Plaza de Grecia 1, local 16 Toledo, Toledo provincia, España 39.8822913 -4.02711180000006

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Estupendo restaurante de a diario

'me encanta, uno de mis favoritos'

Teniendo que ir a Toledo con frecuencia por motivos laborales, y huérfano de restaurantes de menú que mereciesen la pena por la zona a la que acudo (barrio de Buenavista, zona de expansión alejada del casco histórico) tras el sorprendente y ostensible declive de "La Taberna de la Cruz", descubrí, por recomendación de un amigo, esta joya escondida en un edificio de oficinas (Edificio CEMAR) de la Plaza de Grecia, cuando ya se está acabando Toledo y se emprende ruta para Madrid (de ahí el nombre).

El menú tiene una gran calidad, más aún si se pone en relación con su inexplicable precio, que es de sólo 9 euros (bebida, postre Y café incluidos). Los platos son caseros y están preparados con esmero, la materia es de calidad y las raciones son muy abundantes. El local es limpio, amplio y existe un gran espacio entre mesas, que siempre es de agradecer. A cambio, el servicio es escaso y algo lento, aunque muy amable, pero está claro que de algún sitio hay que ahorrar costes para poder ofrecer un menú así por ese precio, y siempre es preferible esperar algo más que comer peor.

Ahora que lo están haciendo tan bien, sólo queda desear que no les pueda la ambición ni se confíen, como ha sucedido con "La Taberna de la Cruz". Mientras tanto, chapeau!

Francisco Bravo lo descubrió en enero de 2012

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Taberna de la Cruz

Avenida de Irlanda, 20 Toledo, Toledo provincia, España 39.8823888 -4.0305062

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¿La avaricia rompe el saco?

'no me gusta'

OPINIÓN DICIEMBRE DE 2010

La Taberna de la Cruz abrió sus puertas en junio de 2010, en una zona de expansión de Toledo, eminentemente residencial pero en la que también están estableciendo su sede o sucursal un buen número de sociedades, públicas y privadas, despachos, registros y demás.

Por razones de trabajo, empecé a ir a Toledo con bastante frecuencia de forma pareja a su apertura, de modo que he podido asistir al despegue de este restaurante, estrenando sus mesas, probando sus menús y comprobando como el comedor se ha ido llenando paulatinamente, pasando de la desolación inicial al actual bullicio, en el que no es fácil encontrar mesa a la primera y se va haciendo cada vez más acuciante la necesidad de reservar previamente.

El local está magníficamente acondicionado, con una decoración minimalista de líneas rectas y algún toque oriental de esos que se llevan tanto últimamente. Es espacioso, cómodo, con una correcta separación entre mesas y da una sensación de limpieza y cuidado, desgraciadamente menos frecuente de lo que debiera en otros sitios de menú del día. Las servilletas y manteles son de tela.

El matrimonio dueño del local está siempre al frente y eso se nota. La calidad está en niveles mucho más que aceptables, sorprendentemente buenos para los precios que mantienen. El menú del día, a 10 euros, es el mejor de la zona, y muy variado. Así, es normal que la clientela de los alrededores se haya desplazado a este sitio. Ahora que se están gustando, incluso se plantean introducir una carta de cervezas extranjeras, algún tipo de jornada temática y otras iniciativas.

Sólo falta que continúen por este camino y no se duerman en el éxito alcanzado hasta el momento. Mientras los actuales dueños se mantengan al frente, todo induce a pensar que así será

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REVISIÓN ENERO 2012

Como habitual de Toledo, y hasta hace poco de este sitio, me veo -muy a mi pesar- en la obligación de revisar mi anterior opinión y advertir de la peligrosa deriva del restaurante. Lo que comenzó siendo un menú casero, variado y honesto se ha tornado en una sucesión de platos mediocres, repetitivos y, en ocasiones, sencillamente inaceptables, que hacen que ya no pueda seguir aconsejando este restaurante.

Colmaron el vaso (por citar unos ejemplos) unas lentejas flotando en un caldo acuoso y sin sustancia, unas setas con una digestión de infausto recuerdo (al día siguiente aún seguía doliéndose el estómago) y una sopa de pescado servida a un compañero, aderezada a base de cabezas y otros desechos que, más allá de malos, me hicieron incluso temer por su salud.
Otras veces no fueron tan llamativos los errores pero, en cualquier caso, dista mucho de la calidad de los comienzos.

Después de esos antecedentes, hemos sido lógicamente capaces de superar el peso de la costumbre e ir en búsqueda de otros sitios para el día a día, incluso a costa de desplazamientos más costosos. Mientras tanto, La Taberna de la Cruz aún sigue llenándose de comensales a la hora de comer, seguramente por aquéllo de "coge buena fama y échate a dormir". ¿Por mucho tiempo?

Francisco Bravo lo descubrió en diciembre de 2010

Anonimo 987

Hola a todos. En la mayoría las apariencias engañan ¿verdad? porque este es el caso de dicho restaurante.
Lo que nunca vemos es lo que pasa al otro lado del telón.
en este establecimiento de "Hostelería" se ofrecen magnificas carnes las cuales podemos optar por añadirles salsa de roquefort caducada,más donde podemos pedir un plato de jamón ibérico que parece que se haya cortado con hacha y donde el servicio es poco experimentado, pero si el servicio es poco experimentado no hablemos de la dirección.
Señores la hostelería es un arte solo apto para profesionales.

hace 8 meses

Restaurante Sanxenxo

+34 915 77 82 72

Calle de José Ortega y Gasset 40 <m> Nuñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4299459644185 -3.67893934249878

www.sanxenxo.com.es

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Primo hermano de Combarro

'me gusta'

Uno de los dos restaurantes del Grupo Combarro, enormemente parecido al originario Restaurante Combarro (C/ Reina Mercedes, 12), pero esta vez situado en la más selecta calle de José Ortega y Gasset, lindando con la plaza del Marqués de Salamanca.

El parecido con el otro restaurante del grupo es enorme, tanto en la decoración y el ambiente como en la cocina, por lo que me remito a lo dicho al respecto de aquél. Únicamente añadir que en este caso instalan una terraza de verano en la acera (muy formal y bien montada, en línea con el restaurante, aunque no deja de ser en una acera...) y recomendar, una vez más, las empanadillas como entrante, más allá de su excelente pescado y marisco. De postre, las filloas de crema son un acierto.

La Gabinoteca

+34 913 99 15 00

de lo mejor de 2012

Calle de Fernández de la Hoz 53 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.4387787 -3.6945584

www.lagabinoteca.es

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Una de las propuestas más divertidas e innovadoras de los últimos tiempos

'me gusta'

Desde su apertura y hasta la fecha, La Gabinoteca ha sido una de las sorpresas del comer desenfadado en la capital durante los últimos tiempos. Sorpresa que, obviamente, ha tenido su reflejo en la aceptación popular y, tristemente, en la imposibilidad de ir a cenar las noches de viernes y sábado sin garantías de poder sentarse.

Tanto local como comida merecen la pena. La carta, que a primera vista no enamora, esconde una serie de propuestas sorprendentes, tanto por contenido como por presentación. Cada plato se presenta de una forma única, la materia prima es buena y, pese a ello, la preparación, sorprendentemente rápida aún en los momentos de máxima afluencia (con el plus de que la cocina está a la vista de todos, en la parte baja cercana a la barra). La verdad es que, hasta ahora, ninguna tapa me ha disgustado -naturalmente, unas gustan más que otras- y siempre te quedas con las ganas de volver para poder probar otras, muchas veces por haberlas visto en mesas contiguas (en plan "¿qué será el vasito ese que han traido a los de al lado que tiene tan buena pinta?"). Me gustan especialmente el huevo con patata y trufa y la hamburguesa de rape.

El local tiene varias alturas y una decoración ciertamente original, con un toque industrial y un remix de objetos de todo tipo, incluyendo un telesilla que sirve de asiento a una de las mesas o un semáforo en una mesa, por poner dos ejemplos. También hay sillas apostadas en medio de las escaleras, aprovechando las barandillas que sirven de barra. Lógicamente, en algunos casos la funcionalidad y el confort cede ante el diseño, así que mejor estar atento a la mesa que te toque, si es que cabe la posibilidad de elegir...

Por lo demás, los camareros muy atentos y eficientes en su inmensa mayoría, lo cual se agradece enormemente; precios razonablemente contenidos y la carta de vinos, sorprendentemente amplia y bien escogida para un sitio de tapeo (de hecho, el vino fue uno de los elementos en torno a los que giraba la curiosísima carta inicial, ya sustituida, y que, en función de una serie de opciones personales, te asignaba tanto un vino como una tapa que maridaba con aquél). Buenos también los mojitos. Lo peor, de lejos: la imposibilidad de reservar para cenar y las prolongadas esperas que hay que soportar a veces.

En definitiva, muy recomendable para un picoteo informal con amigos, si bien deben, en lo posible, deben evitarse las noches de los viernes y sábado.

Kulto al Plato

+34 663 18 80 27

Calle de Serrano Jover 1 <m> Argüelles 3 4 6 Madrid, Madrid provincia, España 40.429252 -3.714764

www.kultoalplato.com

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Bien pero no genial

'está OK'

Después de mucho tiempo pasando por delante de la puerta con ganas y sin ocasión de entrar y probarlo, por fin tuve ocasión de ir a cenar el pasado fin de semana a Kulto al Plato, y el resultado fue más o menos el que refleja la media de las opiniones del sitio: no está mal, pero tampoco está fenomenal.

De entrada, el local y el ambiente es bastante más decepcionante de lo que se espera para un lugar con este nombre. La distribución a tres alturas es, sin duda, lo más original y la terraza, en días propicios, resulta muy agradable. Más allá de lo anterior, la decoración es un tanto cutrilla (cierto aire retro-sesentero, pero con una sensación de quiero y no puedo) y los baños, compartidos con la recepción del hotel contiguo, parecen los de una discoteca decadente, rezumando olor a tabaco. Como colofón, nos sentaron en una mesa en el comedor (la parte más alta del local) contigua una barra cuya parte trasera se ha improvisado para almacenar sillas plegables. Y esa era la vista: una pared y muchas sillas plegadas.

En cuanto a lo más importante (o sea, la comida), en línea con la sensación general, es decir, que habría sido muy correcta y habríamos salido con una sensación muy agradable si fuese el típico sitio al que entras por accidente, pero la cosa cambia cuando vas expresamente al proclamado "Mejor bar de tapas de Madrid" por la Guía Metrópoli en 2009 y llevas unas expectativas que no se corresponden con la realidad. Siendo honestos, nada de lo que pedimos estaba malo (lo mejor, el arroz con chipirón), pero ningún plato logró sorprendernos o entusiasmarnos realmente a ninguno de los que fuimos.

Por último, en cuanto al servicio, coincido con un el comentario de Perry McFarrel (que me ha hecho bastante gracia, por cierto) de la chica que podría estar tanto aquí como en Zara vendiéndote bragas. No sé si nos tocó la misma camarera pero, desde luego, la nuestra era muy bienintencionada, pero de aconsejar no tenía mucha idea la pobre...

En definitiva, bien pero en absoluto espectacular. Un sitio agradable para ir a tomar unas tapas o raciones en la terraza un día cualquiera, pero no para intentar sorprender a nadie o para ir en momentos especiales.

Restaurante Pinosaguas

+34 918 69 10 25

M-604, Km. 32 (Área Recreativa La Isla) Rascafría, Madrid provincia, España 40.848777 -3.88655

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Restaurante de montaña con excelentes croquetas y muy buena carne

'me gusta'

Situado a unos 8 ó 10 km. de Rascafría y a 6 ó 7 del Monasterio de El Paular, uno de sus grandes atractivos (para quien le guste el campo, al menos) es su ubicación, en plena Sierra madrileña, a las faldas del Puerto de Cotos, rodeado de inmensos pinares y al lado del río Lozoya.

La cocina, serrana y contundente, tiene dos puntazos: las croquetas y las carnes. Esto, junto con su ubicación y su salón con chimenea, hacen de Pinosaguas un restaurante ideal para ir a comer en un día frío de invierno, en los que no importa salir más lleno de la cuenta y quemar luego las calorías de más en la nieve que cubre con frecuencia el valle.

Teniendo en cuenta las muchas veces que he ido -está muy cerca de una casa de campo a la que me escapo de vez en cuando- aconsejaría:

(i) De entrante, las croquetas, que, sin duda, son lo mejor de la carta. Las hay de tres clases: pollo y cebolla, salmón y setas, y roquefort con piñones. Todas ellas son sublimes y justifican una visita ex profeso si se está por la zona. Muchos amigos a los que he llevado me las recuerdan cada vez. Se pueden pedir medias raciones.

(ii) De primero, para los aficionados a los platos de cuchara, suelen hacer potajes, garbanzos, fabes u otros guisos en invierno, bastante logrados por lo general. Si se quiere ser más light, no está mal la ensalada Pinosaguas, con tomate, aguacate, cebolla, queso de burgos y almendras, que también puede ir de acompañante a los segundos.

(iii) De segundo, las carnes son de la Sierra, casi siempre perfectas. Estupendo solomillo y muy buen cordero asado, que suele necesitar reserva previa. Normalmente van acompañadas de patatas pobres, bastante bien preparadas.

(iv) Hay postres caseros, aunque son algo más flojos que el resto de la comida. De todas formas, se suele llegar bastante lleno, así que cabe sustituirlos por café y copa (normalmente invitan a chupito). - La última vez que estuve habían incluido, como novedad, una tarta de manzana casera deliciosa, para mi sorpresa.

En temporada, suelen hacer jornadas de caza y setas.

De la cocina se encarga siempre Andrés, el dueño, lo cual evita sorpresas, mientras que su mujer dirige la sala. Lo peor es el servicio, porque suelen fichar a chicas sudamericanas que dejan bastante que desear por lo general, aunque haya excepciones. Pero, obviando este detalle, es uno de los mejores sitios para comer en el valle del Lozoya.

Viejo Madrid

+34 913 66 38 38

Calle Cava Baja 32 <m> La Latina 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.41218 -3.709657

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Rancio Madrid

'no me gusta'

Al "Viejo Madrid" no se le puede tachar de deshonesto: el nombre lo dice todo. Quizá, involuntariamente, dice mucho más de lo que pueda sugerir a primera vista, y define magníficamente el restaurante, lo que se puede esperar de él y lo que no.

Nunca entendí el éxito de Lucio y, por tanto, no es de extrañar que no me entusiasme un local que guarda una línea similar, pero con peores materias, peor ejecución y peor servicio (ojo, que peor no quiere decir malo; pero tampoco sublime).

A la usanza de la mayoría -que no todos- de locales de la Cava Baja, el Viejo Madrid es un retorno a un Madrid castizo, cañí y felizmente superado. No tengo nada en contra de ese Madrid, ni me avergüenzo de él como otros snobs cursis que corren por ahí, pero hay que reconocer que, a nivel culinario, el tema iba de tascas con servilletas por los suelos y de restaurantes con oferta limitadita y más bien gris.

Y, como era de esperar, este esquema es el que se repitió en mi visita a este sitio: entrantes aceptables, cordero recalentado y un vino de la casa peleón. El postre, a cambio, fue muy bueno (un arroz con leche casero delicioso) y el servicio, amable.

Sin ser horrible, se me ocurren unos cuantos sitios por la zona en los que se come bastante mejor. No es terrible, pero tampoco merece la pena.

La Nicoletta

+34 915 77 52 39

Paseo de la Castellana 4 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.426754 -3.68966

www.lanicoletta.es

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Italiano socorrido y sin pretensiones. Buenas pizzas para llevar

'está OK'

La Nicoletta es un enorme local situado al lado de la Plaza de Colón, que resulta muy socorrido para momentos en los que todos los demás sitios de la zona están llenos o se quiere comer italiano sin pretensiones (muy adecuado, por ejemplo, para grupos grandes o cuando hay niños).

La comida responde al estereotipo simplista que se tiene en el extranjero de la comida ítala, reducida a pastas, pizzas y alguna que otra ensalada. Pero hay que reconocer que, al menos, lo que hacen lo hacen a un nivel bastante aceptable, si se tiene presente al tipo de sitio al que se está acudiendo (que nadie se piense que va a un Boccondivino o a un Ars Vivendi!).

Lo mejor quizá sean las pizzas y, dentro de éstas, las calzone (de carne o vegetariana). Son muy cerdas, grasientas y enormes, pero están cojonudas. La ensalada de espinacas, nueces y miel, en plan sano, aunque no tiene ningún mérito, tampoco está mal.

El servicio es variable y, dadas las dimensiones del local y el número de mesas a las que se sirve a la vez, según quien te toque, la espera puede llegar a inquietar un poco.

El olor a pan de pizza horneado, a cambio, es un gustazo. Para llevar, las pizzas son mucho mejores que las de ciertas cadenas.

Le Pain Quotidien

+34 915 93 09 39

de lo mejor de 2012

Calle Fuencarral 95 <m> Tribunal 1 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.4271446 -3.7016726

www.lepainquotidien.es

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Otro loable ejemplo de marketing

'está OK'

Le Pain Quotidien es otro de esos admirables ejemplos de marketing en la comida desenfadada a cualquier hora, que triunfa por encima de la comodidad y de la atención y que justifica pagar unos precios no muy justificables...

Que nadie se lleve a engaño: la decoración de los locales es bonita, e incluso hogareña en algunos casos (que no siempre cómoda), el sitio es muy agradable para meriendas y los panes, por lo general, son buenos. ¡Faltaría más!

A partir de aquí empiezan los reproches; los principales, a mi juicio, son fundamentalmente dos:

(i) La descompensación en la relación calidad-precio. He comido y merendado en el sitio y, por lo general, lo que ha pasado por la mesa no estaba nada malo (obviamente, con algunas cosas mejores que otras). Al tratarse de una panadería, como es de esperar, lo dulce suele superar a lo salado (riquísimos brownies, cafés muy buenos -con menos pompa pero mejores que en Starbucks y servidos en taza de porcelana y no en la marranada esa (antiecológica, además, para ellos que gustan tanto del rollo de responsabilidad social y crecimiento sostenible) de vasos de papel-). Pero -nuevamente, sin llegar al grosero atraco de Starbucks- se paga por la moda y los precios no siempre se ajustan a la oferta.

(ii) Sé que es muy snob y muy cool lo de las mesas corridas pero, por mucho que lo hagan aquí, en Ramses o donde quiera que sea, yo, que soy antisocial por naturaleza, prefiero la costumbre brit de evitar, en lo posible, el contacto físico y visual con extraños. Siento ser tan raro, pero no me siento cómodo compartiendo mis conversaciones con terceros ni aspirando los aromas (en el mejor caso, de los menús) de los comensales de al lado. NO ME GUSTA LO DE COMER TODOS JUNTOS EN UNA MISMA MESA. Qué le vamos a hacer...

Por contra, la atención que otros han criticado, en mi caso ha sido, por norma general, más que correcta.

PS: A modo de chascarrillo, fui el otro día a tomar algo con un amigo que siempre protesta de la escasa separación entre mesas en otros sitios, de la ausencia de manteles, etc., y al ver la mesa corrida del local de Serrano, me salta con que le "encanta" y que le parece "muy original". ¡Lo que hacen las modas!