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La Goyesca
+34 915 73 88 61
C/ Doctor Castelo, 39 <m> Ibiza 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4203767 -3.6742515
guardado por 3 personas
Esencia de Asturias
El 14 de septiembre de 2009, un gran amigo tuvo a bien celebrar en esta casa de comidas su cumpleaños. El hecho de que yo me encontrara a más de 3.000 km. de distancia me impidió, sin embargo, acudir al ágape. Lo que no evitó la distancia es que, a mi regreso, un buen número de afortunados que tuvieron la dicha de poder degustar las especialidades de la casa me alabaran, uno tras otro, las bondades de la empanada que comieron aquél día, lo cual, ya de por sí, resulta sorprendente en un grupo relativamente numeroso y heterogéneo. Faltaría a la verdad si dijera que las loas fueron unánimes, en tanto que un estirado que acompañaba al resto se apartó del criterio general y tuvo a bien calificarlas como "grasientas", lo cual no fue óbice para que las restantes opiniones, provenientes de personas a las que tengo en mayor estima y que merecen más crédito, lograran despertar mi curiosidad.
El 14 de septiembre de 2010, este amigo volvió a cumplir años (tiene por costumbre hacerlo con esa periodicidad) y quiso repetir sitio, para mi satisfacción. Y en esa cena, por fin, no sólo pude catar las tan celebradas empanadas -de picadillo, a la sazón-, sino también unos irrefutables bollos preñados, un sabroso cachopo, y así hasta completar un recorrido por lo mejor y más auténtico de la gastronomía asturiana popular. Recalco lo de popular para que nadie se lleve a engaño y espere encontrar pixín, merluza fresca, marisco u otras exquisiteces que son comunes también por aquella tierra, especialmente en los lugares costeros. Lo que aquí se sirve, por el contrario (o al menos, lo que tuve ocasión de probar), son las especialidades de interior, contundentes, nada delicadas, carentes de todo refinamiento y, a la vez -dándole la razón al estirado mentado con anterioridad-, salvajemente deliciosas, grasientas y exquisitas.
Como muy acertadamente vino a definirlo el anfitrión de aquella cena, La Goyesca es un antro que esconde una muy agradable sorpresa culinaria. Y es que, efectivamente, su exterior deja indiferente, cuando no auyenta, con su casposo aspecto a bareto del desarrollismo, a chigre asturiano de pueblo perdido, culminado con un vistoso reclamo granate que no se sabe si cumple su con función de atraer al viandante o más bien provoca que éste apresure su paso. El interior no defrauda y mantiene ese toque cutre y bullicioso que terminará por espantar al intrépido que haya osado atravesar el umbral de la puerta. El servicio, con un trato muy familiar, agradable y cercano, se permite determinadas licencias de las que en Madrid nos estamos ya olvidando, y que recuerdan más al ambiente de una romería en un concello remoto que a un bar de un barrio acomodado en la capital de España...
Pero si se logran superar todos los prejuicios, cualquier reparo desaparece en el momento en que empieza a desfilar por la mesa el recetario de tradiciones magníficamente ejecutadas, no aptas para paladares remilgados, pero tan merecedoras de protección o más que muchos otros estilos y corrientes, habida cuenta del grave riesgo de extinción que empiezan a correr este tipo de platos. Y es que, después de innumerables sitios cuyas cartas, con mayor o menor fortuna, están profusamente aderezadas con foies, trufas, boletus y otras teóricas delicatessen que hoy en día inundan las cocinas de cualquier restaurante de medio pelo, sorprende y agrada encontrar un sitio con personalidad y carácter propios, que confíe en sus propuestas de toda la vida en lugar de imitar burdamente al local más cercano. Porque, aunque a todos nos encante el marisco o el solomillo, ¿a quién no le apetece de vez en cuando un rico picadillo o una buena tortilla sin estridencias?
Para regar todo lo anterior, siguiendo los tópicos, sidra (y claras de sidra).
Francisco Bravo lo descubrió en noviembre de 2010
The River Cafe
+1 718-522-5200
1 Water Street (Brooklyn) New York, Estados Unidos 40.702934 -73.994375
guardado por 28 personas
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Compendio del carácter de una ciudad
El River Café es uno de esos sitios que marcan los recuerdos de un viaje; un lugar cómodo, relativamente informal y buenísimo, en el que se mezclan unas vistas espectaculares de Manhattan a la sombra del puente de Brooklyn (y del bellísimo e injustamente ignorado Manhattan Bridge, paralelo al anterior) con una atmósfera extraordinaria, una cocina muy cuidadada y unos precios más que razonables.
Sin duda, su mayor atractivo es su ubicación, en las "cristalinas" aguas del Hudson river (de ahí el nombre), que en los días menos turbios devuelven el reflejo de los imponentes rascacielos del Downtown financiero neoyorkino -la zona próxima a Wall Street y otrora sede de las Torres Gemelas-. Por esta razón, el mejor momento para ir es al atardecer, cuando el ambiente se vuelve más pausado y elegante, y se puede disfrutar de una cena contemplando la puesta de sol y el encendido paulatino de las plantas de oficinas de las inmensas torres.
La comida, que en un sitio de estas características podría haber sido relegada a un segundo plano, queda resumida en un corto pero muy cuidado menú degustación, con opciones tan atractivas como un steak tartar de wagyu, dos clases de foie que hacían llorar de la emoción o una magnífica langosta sobre una delicada y sorprendente crema de castañana y mango. De postre, merece la espera el soufflé caliente, aunque todo el mundo se decante por el vistoso postre de la casa -una reproducción del puente de Brooklyn en chocolate-. La carta de vinos es bastante más extensa y cuenta con una buena selección de vinos de la Costa Oeste (además de varios europeos y australianos que, estando en EEUU, decidimos dejar para mejor ocasión).
El servicio es atento y eficiente por lo general -como suele suceder desgraciadamente con más frecuencia en norteamérica que en Europa, en parte por los méritos de la propina-, aunque quizá excesivamente riguroso en el cumplimiento del horario de cierre, que sorprendentemente se produce a la una en punto de la madrugada (exigencias de la licencia, supongo, pero una lástima por el potencial del sitio para la primera copa...).
Para completar la velada, tuvimos la inmensa fortuna en esta visita al River Café de deleitarnos con lo que podría definirse como "cena con espectáculo", y no sólo por las notas de piano que acariciaban nuestros oídos, sino por la maravillosa diversidad de la sociedad norteamericana, que quiso que nuestras proximidades se sentaran desde un chistoso comensal sureño que se entretuvo amenizando toda la velada de una mujer sentada en la mesa de al lado, para satisfacción de su pareja, hasta una chica monísima con un aspecto delicadísimo que, para sorpresa de todos, se debatía a duras penas para poder empuñar los cubiertos, cual floretes en un duelo de esgrima, y poder deglutir de este modo los suculentos manjares, procurando que, al menos, la mitad del contenido arribase satisfactoriamente a su boca, para desesperación y envidia de suelo, mantel y vestido, que se habían repartido la otra mitad del festín.
Como advertencias finales: el uso de chaqueta es imprescindible en las cenas para los caballeros (aunque luego algunas dejen que desear más que otras) y debe reservarse con cierta antelación, especialmente para lograr mesa con vistas. Finalmente, para los horteras que, como nosotros, decidan acudir en limusina al ágape -por cortesía del hotel- es mejor que se bajen antes de entrar al recinto del establecimiento, si no quieren ver cómo se queda atascada al tratar de girar en la rotonda que rodea la entrada principal y acaba montada encima de los arreglos florales que la decoran para poder dar la vuelta. Un triunfo...
Bar Tomate
+34 917 02 38 70
Calle de Fernando El Santo 26 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.4280252 -3.69016
www.grupotragaluz.com/rest-tomate.php
guardado por 302 personas
Éxito incomprensible
A fecha de hoy, y tras dos visitas a este restaurante, no entiendo su éxito apabullante y la imposibilidad de lograr una reserva, como si se tratase de un Diverxo o algo similar, cuando en el fondo no deja de ser un lugar informal, agradable y correcto para comidas, más cercano a un Biotza o así (pero, para mi gusto, incluso por debajo).
La decoración es original, pero no bonita. Tiene toques muy acertados y otros más discutibles (cuestión de gustos), entre los que merecen especial mención las comentadísimas sillas, que tienen por rasgo común su escasa comodidad.
La comida es correcta, sin más. Las alcachofas son de los platos más destacables y originales, ideales para un entrante. Las croquetas, por el contrario, llegaron algo secas -no recientes- y más frias por dentro que por fuera -recalentadas-. El risotto, grasiento en exceso y con un queso excesivamente fuerte, que afectaba tanto a la nariz como al paladar y restaba atractivo al plato. Y el solomillo, bueno, pero con una guarnición de lo más simple (patatas paja).
En definitiva, sería un sitio relativamente agradable para comer a diario, más en plan picoteo, pero que en mi opinión no justifica su larga lista de espera ni las dificultades para reservar. Un ejemplo de excelente marketing, nada más.
Taberna de la Cruz
Avenida de Irlanda, 20 Toledo, Toledo provincia, España 39.8823888 -4.0305062
guardado por una persona
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¿La avaricia rompe el saco?
OPINIÓN DICIEMBRE DE 2010
La Taberna de la Cruz abrió sus puertas en junio de 2010, en una zona de expansión de Toledo, eminentemente residencial pero en la que también están estableciendo su sede o sucursal un buen número de sociedades, públicas y privadas, despachos, registros y demás.
Por razones de trabajo, empecé a ir a Toledo con bastante frecuencia de forma pareja a su apertura, de modo que he podido asistir al despegue de este restaurante, estrenando sus mesas, probando sus menús y comprobando como el comedor se ha ido llenando paulatinamente, pasando de la desolación inicial al actual bullicio, en el que no es fácil encontrar mesa a la primera y se va haciendo cada vez más acuciante la necesidad de reservar previamente.
El local está magníficamente acondicionado, con una decoración minimalista de líneas rectas y algún toque oriental de esos que se llevan tanto últimamente. Es espacioso, cómodo, con una correcta separación entre mesas y da una sensación de limpieza y cuidado, desgraciadamente menos frecuente de lo que debiera en otros sitios de menú del día. Las servilletas y manteles son de tela.
El matrimonio dueño del local está siempre al frente y eso se nota. La calidad está en niveles mucho más que aceptables, sorprendentemente buenos para los precios que mantienen. El menú del día, a 10 euros, es el mejor de la zona, y muy variado. Así, es normal que la clientela de los alrededores se haya desplazado a este sitio. Ahora que se están gustando, incluso se plantean introducir una carta de cervezas extranjeras, algún tipo de jornada temática y otras iniciativas.
Sólo falta que continúen por este camino y no se duerman en el éxito alcanzado hasta el momento. Mientras los actuales dueños se mantengan al frente, todo induce a pensar que así será
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REVISIÓN ENERO 2012
Como habitual de Toledo, y hasta hace poco de este sitio, me veo -muy a mi pesar- en la obligación de revisar mi anterior opinión y advertir de la peligrosa deriva del restaurante. Lo que comenzó siendo un menú casero, variado y honesto se ha tornado en una sucesión de platos mediocres, repetitivos y, en ocasiones, sencillamente inaceptables, que hacen que ya no pueda seguir aconsejando este restaurante.
Colmaron el vaso (por citar unos ejemplos) unas lentejas flotando en un caldo acuoso y sin sustancia, unas setas con una digestión de infausto recuerdo (al día siguiente aún seguía doliéndose el estómago) y una sopa de pescado servida a un compañero, aderezada a base de cabezas y otros desechos que, más allá de malos, me hicieron incluso temer por su salud.
Otras veces no fueron tan llamativos los errores pero, en cualquier caso, dista mucho de la calidad de los comienzos.
Después de esos antecedentes, hemos sido lógicamente capaces de superar el peso de la costumbre e ir en búsqueda de otros sitios para el día a día, incluso a costa de desplazamientos más costosos. Mientras tanto, La Taberna de la Cruz aún sigue llenándose de comensales a la hora de comer, seguramente por aquéllo de "coge buena fama y échate a dormir". ¿Por mucho tiempo?
Francisco Bravo lo descubrió en diciembre de 2010
Hola a todos. En la mayoría las apariencias engañan ¿verdad? porque este es el caso de dicho restaurante.
Lo que nunca vemos es lo que pasa al otro lado del telón.
en este establecimiento de "Hostelería" se ofrecen magnificas carnes las cuales podemos optar por añadirles salsa de roquefort caducada,más donde podemos pedir un plato de jamón ibérico que parece que se haya cortado con hacha y donde el servicio es poco experimentado, pero si el servicio es poco experimentado no hablemos de la dirección.
Señores la hostelería es un arte solo apto para profesionales.
Furama
+34 915 41 99 26
Paseo de la Florida 2 <m> Príncipe Pío 6 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.423437 -3.723853
guardado por 85 personas
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Impresionante local con comida asiática solvente
Uno de los restaurantes propiedad del Café Saigón en Madrid, situado en el edificio histórico de la Estación del Norte (Príncipe Pío), en un local magníficamente acondicionado, que destaca por la generosidad del espacio y por una decoración espectacular.
Se entra por el exterior del centro comercial, con una planta a ras de calle únicamente destinada a recepción, en la que subes a un ascensor de cristal que te lleva al comedor. En el comedor, en la planta alta, han desnudado las paredes originarias de ladrillo y las han pintado de gris, combinándolas con unas bóvedas y muebles de madera oscura y unas plantas que contrastan y alegran el ambiente. Los techos son altísimos y cuentan con varias zonas separadas, incluida una barra japonesa.
La comida, de fusión oriental con toques "modernos", es, por lo general, bastante razonable, con alguna que otra creación interesante, como las tiras de buey crujientes y picantes Furama. La anguila o los rollitos de marisco también merecen mención. Entre los postres, destaca una crema de coco caramelizada muy bien preparada.
El servicio es variable; generalmente amable pero algo lento. Los precios son algo altos en relación con la comida, pero el ambiente merece la pena.
La Tasquita de Enfrente
+34 915 32 54 49
Calle de la Ballesta 6 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.421272 -3.703633
guardado por 152 personas
Una "tasca" a tener en cuenta...
Cualquier persona que se haya interesado por La Tasquita de Enfrente y haya leído unas cuantas críticas (sobre todo no profesionales) habrá podido comprobar que la gente, como regla general, o lo odia o lo ama; no hay término medio. Normal cuando se está hablando de un local estrecho y sin ventanas (una tasca), con un servicio, en el mejor de los casos, variable, pero con unos precios elevados. Y es ahí donde entra en juego el peso relativo que la gente otorgue a la comida en todo esto: los que van buscando gangas, puesta en escena, lisonjas del personal, fashionismo y cuestiones varias suelen echar pestes, mientras que quienes ponderan lo que llega en el plato con abstracción de lo demás tienden a estar bastante satisfechos.
Entrando un poco en el desarrollo de lo anterior, en la medida en que pueda servir para concienciar/advertir a la gente acerca de dónde se mete, creo que lo siguiente puede resultar bastante útil:
- Local: Me sorprende la mucha gente que pone verde al lugar, porque para mí forma parte del encanto del restaurante, tanto por su ubicación como por el establecimiento en sí. Probablemente sea porque no conocen la historia del sitio o porque prefieren comida regulera servida en espacios suntuosos que buen género en espacios aparentemente más modestos (esto pasa bastante). Cierto es que se trata de un recoveco interior sin luz natural ni ventilación, pero no me parece ni mucho menos el antro maloliente y lúgubre del que algunos hablan; es más, lo encuentro bastante acogedor. En cuanto al barrio, si bien es cierto que se trata de una de las zonas capitalinas sórdidas por antonomasia, hoy en día no es ni la sombra de lo que fue en tiempos: ya no hay casi rastro de las meretrices ni de los toxicómanos que otrora poblaban las esquinas, y los lupanares y whiskerías por las que antes se dejaban caer los abuelos viciosos están dando paso a los comercios y boutiques con los que un grupo de empresarios (Triball) pretende reconvertir este área degradada en el nuevo Soho madrileño.
- Servicio: Ciertamente, lo peor con diferencia, pero con matices para evitar injusticias. No todo el personal es igual y el trato por parte de la mayoría es muy bueno. La lástima es que se vea empañado por un maitre/jefe de sala/camarero o lo que quiera que sea, con una pose bastante afectada y cierto amaneramiento (sin ánimo de faltar), que se debe creer Ferran Adrià en persona y a los demás -sectarismos aparte con algunos amigotes y habituales- nos debe tomar por unos pobres diablos a los que nos está haciendo un favor dándonos de comer e impregnándonos con su sapiencia. La verdad es que el sujeto en cuestión estropea sobremanera la experiencia en el local que, por lo demás, para mí sería casi redonda.
- Comida: Materia prima estupenda, raciones razonablemente generosas y magnífica ejecución. El hecho de que canten la carta –que a algunos tanto molesta- asegura que el género sea fresquísimo, lo cual es muy de agradecer frente a la costumbre de ofrecer cartas extensísimas de las cuales la mitad de los platos faltan o están congelados. Lo menos destacable, a mi gusto, sería la renombrada ensaladilla, que, en mi opinión, no justifica los veintipico euros que cuesta por contraste con las de otros muchos sitios. Por lo demás, todo estupendo, incluidos los postres, entre los que nos sorprendieron a todos una pannacotta con trufa (o trufa con pannacotta, ya que no sé si había más de lo uno o lo otro) y un tiramisú con castaña a un nivel muy por encima de la mayoría de “italianos” de esta ciudad.
En definitiva, salvando al sujeto antes mentado (al cual es fácilmente posible evitar o conseguir que él te evite), merece la pena darse un festín en este oasis que tiene el gran mérito de haber sobrevivido a su entorno. Y después, siempre se puede acabar la celebración en uno de los muchos sitios de copas (decentes) que hay a cuatro pasos en Chueca y alrededores. O en alguno de los locales de épocas pretéritas que aún agonizan en los alrededores de La Tasquita, en plan revival, y según los gustos (y estómago!) de cada cual…
Cinc Sentits
+34 933 23 94 90
Carrer d'Aribau 58 <m> Universitat L1 L2 Barcelona, Barcelona provincia, España 41.388332 2.159442
guardado por 27 personas
Excelentes materias primas y creatividad con sentido
Como ellos mismos se definen, Cinc Sentits es un restaurante de menú degustación (dos, habitualmente: sensaciones y esencia) que, en consecuencia, carece de carta en la que se puedan pedir platos libremente. Aún así, como ya se ha comentado, permiten mover platos de un menú a otro y hacer alguna alteración en función de cada comensal, que evitan cualquier imposición o rigidez. Por otra parte, ambos menús varían, total o parcialmente, con cierta frecuencia -en función del mercado-, lo que permite volver sin aburrirse con más frecuencia que en caso contrario.
La segunda y última vez que he estado (dic. 2010), el menú Esencia -el más cambiante y temático- giraba en torno a la trufa, mientras que el menú Sensaciones mantenía el saber hacer de su chef, Jordi Artal, con algún que otro cambio. Para evitar la saturación excesiva de la trufa pero, al mismo tiempo, no quedarme con las ganas, opté por tomar de base el Sensaciones (con el delicioso chupito de la casa o el espectacular cochinillo), pero intercambiando algún plato (acertadísima la pasta sobre base de castañas, con trufa espolvoreada), y fue un gran acierto.
El local es sobrio y minimalista, pero muy cómodo; con una adecuada separación entre mesas y un ambiente que huye de lo forzado de otros estrellas Michelín (léase ABaC, aunque el hotel es una maravilla) y permite estar muy a gusto durante toda la comida.
Carta de vinos inmensa y bien seleccionada, dándose la opción de maridar cada plato con un vino. El servicio muy atento y cercano, empezando por la maître y madre del chef, Amèlia Artal. Los precios, para un restaurante de este nivel, son altos pero no excesivos. Muy bueno.
Asia Gallery
+34 913 60 00 49
Plaza de las Cortes 7 (Hotel Palace) <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.415583 -3.696523
www.westinpalacemadrid.com/es/restaurante-asia-gal...
guardado por 79 personas
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Uno de los mejores chinos de Madrid en uno de sus hoteles con más historia
Asia Gallery ha sabido ganarse, merecidamente, su posición de privilegio entre los (pocos, aunque crecientes) restaurantes chinos -a no confundir con asiáticos o fusión- que merecen la pena de Madrid. No sería temerario afirmar, incluso, que se trata del mejor de todos, por encima incluso del Tse Yang, Don Lay, etc., aunque sea menos auténtico que algunos de ellos.
Tiene el mérito añadido, además, de que ha sabido imprimirse tal carácter tratándose de un restaurante de hotel, y no sólo de hotel, sino de gran hotel y de hotel de cadena internacional, en donde es frecuente sucumbir a propuestas más asépticas y anodinas, que sean compatibles con todos los paladares, aun cuando no emocionen a ninguno.
De este modo, Asia Gallery ha salvado el principal peligro de alojarse en el Westin Palace pero, al mismo tiempo, se beneficia de todas sus virtudes; señaladamente (empleando la terminología cursi de una agencia de bodas cualquiera), del "marco incomparable" en que se ubica, muy dificil de encontrar de otro modo en un restaurante de ciudad. No sólo es que el Palace sea uno de los hoteles más emblemáticos de Madrid, sino que el local se sitúa en el extremo opuesto a la puerta principal, por lo que hay que atravesar todo el hall y la preciosa Rotonda antes de acceder a él.
La decoración del restaurante, por su parte, rompe radicalmente con el estilo Old World del hotel y se inspira en los salones chinescos decimonónicos. Y la comida, acorde con el resto de la experiencia, está claramente a la altura, con platos que responden claramente al concepto occidental de "chino", pero con materias, preparaciones y presentaciones infinitamente superiores a las habituales.
Como todo buen chino, tienen menús (a precios ligeramente más elevados que el de debajo de casa), pero también una meritoria carta, un impecable pato pequinés en varios actos, y una larga bodega y cervezas, con algunas propuestas más que interesantes, incluidas las orientales.
No sale barato pero merece la pena, y es un sitio ideal para llevar a visitas y gente de fuera.
¡Adiós, Toledo!
+34 925 10 73 92
Plaza de Grecia 1, local 16 Toledo, Toledo provincia, España 39.8822913 -4.02711180000006
guardado por 3 personas
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Estupendo restaurante de a diario
Teniendo que ir a Toledo con frecuencia por motivos laborales, y huérfano de restaurantes de menú que mereciesen la pena por la zona a la que acudo (barrio de Buenavista, zona de expansión alejada del casco histórico) tras el sorprendente y ostensible declive de "La Taberna de la Cruz", descubrí, por recomendación de un amigo, esta joya escondida en un edificio de oficinas (Edificio CEMAR) de la Plaza de Grecia, cuando ya se está acabando Toledo y se emprende ruta para Madrid (de ahí el nombre).
El menú tiene una gran calidad, más aún si se pone en relación con su inexplicable precio, que es de sólo 9 euros (bebida, postre Y café incluidos). Los platos son caseros y están preparados con esmero, la materia es de calidad y las raciones son muy abundantes. El local es limpio, amplio y existe un gran espacio entre mesas, que siempre es de agradecer. A cambio, el servicio es escaso y algo lento, aunque muy amable, pero está claro que de algún sitio hay que ahorrar costes para poder ofrecer un menú así por ese precio, y siempre es preferible esperar algo más que comer peor.
Ahora que lo están haciendo tan bien, sólo queda desear que no les pueda la ambición ni se confíen, como ha sucedido con "La Taberna de la Cruz". Mientras tanto, chapeau!
Francisco Bravo lo descubrió en enero de 2012
Restaurante Sanxenxo
+34 915 77 82 72
Calle de José Ortega y Gasset 40 <m> Nuñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4299459644185 -3.67893934249878
guardado por 21 personas
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Primo hermano de Combarro
Uno de los dos restaurantes del Grupo Combarro, enormemente parecido al originario Restaurante Combarro (C/ Reina Mercedes, 12), pero esta vez situado en la más selecta calle de José Ortega y Gasset, lindando con la plaza del Marqués de Salamanca.
El parecido con el otro restaurante del grupo es enorme, tanto en la decoración y el ambiente como en la cocina, por lo que me remito a lo dicho al respecto de aquél. Únicamente añadir que en este caso instalan una terraza de verano en la acera (muy formal y bien montada, en línea con el restaurante, aunque no deja de ser en una acera...) y recomendar, una vez más, las empanadillas como entrante, más allá de su excelente pescado y marisco. De postre, las filloas de crema son un acierto.
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