rico cómodo y bien ubicado
No he ido a mediodía así que no sé nada del menú. He cenado una noche y mi experiencia ha sido fantástica. La cocina es exquisita. La presentación es cuidada y el servicio es muy esmerado. Están en todo momento atentos a las mesas y son rápidos en los cambios de platos. Me gustó especialmente el pulpo a la brasa, los muslos de pato al curry y unos riquísimos raviolis rellenas de gambas bien ricas. El bacalao ya fueron palabras mayores, de lo fresco y bien cocinado que estaba.
No sé si tienen zona de no fumadores porque fui a una cena de trabajo y la gente no fumó, algo de agradecer!
Repetiré
tierra! tierra!
algo parecido a lo que un marinero debe sentir cuando lleva meses esperando bajar del barco y de repente oye tierra a la vista es lo que viví cuando llamé sin ninguna esperanza para comer un sábado a mediodía a genoveva de barri y me dijeron que sí, que tenía mesa y que me la podían reservar. insólito! había conseguido no solo que me cogieran el teléfono y poder tener una conversación con un ser humano y no con el contestador automático del local, sino que encima tenía la suerte de que había mesas disponibles! salimos pitando y yo, todo hay que decirlo, con cierto acojone en el cuerpo; eran demasiadas las expectativas, tantos comentarios tan buenos me habían puesto el cuerpo exigente y el paladar tiquismiquis.
pues se cumple todo lo dicho aquí por otros onceochosetenteros. el local es minúsculo pero bonito. tiene un único, gravísimo y sucio defecto: se puede fumar en todo el restaurante y eso en un espacio tan reducido queda fatal, huele y desmerece tanto la calidad de la comida como el alto precio que pagas. me imagino que no habrá manera de cambiarlo si la dueña y el cocinero fuman también :(
es el pero más grande que puedo ponerle. la carta es breve pero con propuestas fabulosas. el foie de pato está excelente pero pobremente servido sobre una tostada ¡de pan bimbo! nunca tan buen foie estuvo peor acompañado pero se olvida uno cuando nota la grasilla del pato deshaciéndose en la boca. el tartar de atún con estar rico no es el que más me gusta pero reconozco su buen hacer y lo bien aliñado que sale; y el bacalao al ajo está impecable, de lo mejor que recuerdo, junto con la copa de mascarpone que aún me sigue haciendo tiritar de lo buena que estaba.
sale por 30-40 euros aprox, incluyendo cafés y copas de vino sueltas. a mí me han ganado al pedir una copa de vino para acompañar el postre y me han ofrecido moscato, mi favorito para terminar una comida junto con el passito de panteleria, ambos vinos italianos dulces que son auténticos placeres.



