Tamara Restaurante Lorenzo
+34 914 15 51 76
Avenida de América 33 <m> Cartagena 7
www.restaurantetamaralorenzo.com
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magnífica cocina casera
Támara (acentuada la primera "a", porque no es nombre de mujer sino de pueblo castellano) está llena de pequeños detalles maravillosos: buenísima ventilación, zona de no fumadores cómoda, una cocina de mercado riquísima, honesta y preparada con mucho talento, buen vino y un precio más que razonable (en torno a 40 euros) para la velada que disfrutas
Me gustó mucho cómo tratan las verduras (quizá demasiado húmedas y caldosas pero muy ricas) y hay que encargar sin duda la tortilla de patatas -rica pero no tanto como había leído aquí, que la ponían como la mejor de Madrid y no se si es para tanto. En todo caso hay que dejar hueco para los postres, en el estómago y en la cintura porque el chute calórico es importante con esa delicia de panacota que está de muerte!
Lorenzo, el dueño y señor, me comentó que su objetivo en la vida es ser feliz y así poder hacer felices a sus clientes. Y por lo bien que comí, este señor debe ser muy muy feliz
El local está en un sótano: no hay luz natural pero sí una temperatura ambiente muy agradable y un toque silencioso de agradecer si uno piensa que el restaurante está en una de las calles más saturadas de Madrid.
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De La Riva
+34 914 58 89 54
Calle de Cochabamba 13 <m> Colombia 8 9
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Magnífica y tumultuosa casa de comidas
Solo abre a mediodía. Y además te lo recuerdan en un papelín que te entregan al terminar de comer y cuando te cuentan la anécdota el día que el crítico de la Michelin lo probó y se quedó shockeado porque no dieran cenas. El que avisa no es traidor.
No me dieron carta porque aquí te ponen lo que compran en el mercado; probé una serie de entrantes a cual más sabroso (los bocarte con anchoa, los pimientos de guernika y las patatas con costilla fueron manjar de dioses, una delicia tras otra). Después un segundo a elegir en una carta cantada de pescados y carnes. Sin florituras ni eternos nombres floridos con muchos adjetivos y diminutivos. Yo me tiré a por la cuchara y elegí bien: media ración de lentejas, muy ricas, y media de judiones de la granja que fueron una experiencia religiosa: ni en la propia Granja las he comido tan excepcionales: tiernas, mantecosas, enteras y compactas pero riquísimas de sabor... Me arrepentí de no pedirme la ración entera. Pero así hice hueco para un rico arroz con leche (bueno pero sin ser excepcional, como el de Lucio o La Máquina).
El local es un único espacio donde se agolpan mesas unas pegadas demasiado a otras. No es un sitio donde yo tendría una reunión de trabajo o en el que espere confidencialidad, discreción o intimidad. Hay un tumulto constante, un ruido de conversaciones, risas, platos, camareros pidiendo comandas, clientes pidiendo agua, pan, vino la cuenta... Ensordecedor pero en el que la cocina se escribe con mayúsculas, y con un servicio "de los de antes": rápido, eficaz, cortes pero sin guiños. Se puede fumar y de hecho muchos clientes se echan su señor puro al terminar; pero lo curioso es que no los olí, pero sí les ví echar su humareda insoportable.
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cocina casera con mayúsculas
De repente entras en un sitio donde no sabes cómo vas a comer y sin ser consciente estás a punto de vivir una maravillosa experiencia. Eso me pasó en el Lobiche. Un restaurante "de pueblo" en el que pensaba simplemente picotear algo y del que salí relamiéndome de gusto. Qué cocina tan sincera, tan especial y bien hecha. El trato es super amable y muy bien de precio (menos de 25 euros x cabeza). Todo estaba delicioso y bien preparado. El cochifrito como hacía mucho que no lo probaba. Las setas, guisadas, en su punto y una tarta de queso casera realizada con varios quesos que le daban un sabor a queso-queso espectacular. De los sitios para volver. Por la zona, que ahora está tan de moda, es de las mejores opciones por precio y calidad.
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Ainhoa
+34 913 08 27 26
Calle de Doña Bárbara de Braganza 12 <m> Colón 4
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cocina vasca clásica y de gran calidad
Cómo es posible que yo no hubiera estado nunca y ni siquiera el Ainhoa estuviera en 11870? Misterios de la ciencia, de usuarios despistados o de una graciosa pirueta del destino que me ha permitido ser el primer en meter este estupendo restaurante de cocina vasca. Situado en el cogollo de Madrid, a escasos metros de la plaza de Colón, Ainhoa por lo visto es un clasicazo que aún no conocía ni tampoco había oído hablar. Medio escondido por los árboles, hace esquina con Castellana y es más restaurante de negocios. Para mí tiene un enorme defecto: la clara preferencia por los fumadores, a los que reserva la mejor planta de las dos que tiene el local: la que está a pie de calle. Los no fumadores somos castigados a comer sin luz natural y en la planta del semisotano. Un asco
Cocina clásica vasca, sin grandes alborotos pero con una exquisita materia prima. Una propuesta alejada de la nouvelle cusines vasca y que apuesta por un servicio de toda la vida, eficaz sin ser relamidos, y una carta que no necesita traducción, con platos "de toda la vida". Seguramente no haya nada que no esté buenísimo pero a mí me sorprendió la impresionante merluza, probablemente la mejor de Madrid.
Servilletas de tela y mantel, también. No es barato (una comida normalita puede superar los 50 euros aprox) pero se paga lo que se come.
Fernando Encinar lo descubrió en April 2008
ver más restaurants Basque in Madrid
Viejo Madrid
+34 913 66 38 38
Calle Cava Baja 32 <m> La Latina 5
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De Lucio, sin Lucio
Frente al legendario Casa Lucio (11870.com/pro/5369) está El Viejo Madrid, un restaurante también propiedad del mismo Lucio pero que regenta su hermana. La carta es idéntica, los precios (creo) que también pero no tienen a Lucio paseando entre las mesas. Y aunque suene un poco paranoico, los famosos huevos estrellados son de los mismos proveedores (11870.com/pro/20613) que Casa Lucio o el Landó pero no están igual de bien rematados. No obstante en El Viejo Madrid se come estupendamente y cualquier plato es una apuesta segura: boquerones en vinagre, sin anisakis y en su punto de textura y sabor; la carne a la piedra, espectacular, los huevos estrellados, ricos pero no me saben igual y el arroz con leche, estupendo! El vino de la casa está más que bien y el servicio es rápido y amable lo justito. Desconozco si tienen zona de no fumadores, yo no la disfruté. De precio medio alto, sales por unos 40 euros por cabeza, eso sí, harto de comer, con vino, postres, cafés y un licor que invita la casa.

























































