Tocororo
+34 913 694 000
gran pajaro nacional cubano
me fascina cómo en algunos países de latinoamérica o asia tienen elementos nacionales, como pájaros o flores. en japón el crisantemo está hasta en el pasaporte mientras que en el escudo chileno por ejemplo sale un condor. si tuviera que pensar en un pájaro nacional español no se me ocurre otro que un gorrión pero en cuba tienen el tocororo, un ave de bonito plumaje y larga cola que da nombre a un restaurante cubano donde por lo visto van muchos cubanos que quieren comer cocina cubana.
el sitio se lo recomendaron a mi hermano jesús un cubano con el comentario de: aquí es dónde van los cubanos. Y palla que nos fuimos, a probarlo. Y entiendo por qué los cubanos acuden a esta esquina de echegaray con la calle prado. a mí al menos me ha gustado muchísimo, y eso que he probado el más que aceptable menú de mediodía: por 10 euritos he comido un arroz a la cubana (de verdad!) unas fajitas y en vez de postre, café bien rico. pero la carta es enorme y todo tiene una pinta deliciosa
el local es muy sencillo y tienen muchos detalles de folclore (eso es al menos como yo lo veo). el servicio está ahí, no se puede decir que sean un dechado de simpatía excepto un camarero jovencito que ha sido encantador. no podía ser de otra manera en un sitio cubano: se puede fumar.
a pesar de ir a comer hemos caído en la tentación de tentar el mojito y sale bien bueno.
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Roialto
+39 023 4936616
El sitio más chulo que conozco en Milán (por ahora)
He descubierto Roialto hace unos días y la verdad es que me ha dejado impresionado. Es un enorme galpón, una especie de nave industrial a las afueras muy afueras de Milán. Para llegar hay que tomar taxi y son como 10 minutos desde el Duomo. El entorno es un poco feo, clásico barrio de los cincuenta que no tiene mucho encanto pero por dentro es una pasada. Un enorme local lleno de gente guapa con una fórmula muy original: Te compras una copa o un refresco y tienes acceso ilimitado a comer lo que quieras en los diferentes puestos donde camareros de blanco impoluto sirven comida: sushi, polenta con carne, pasta, ensaladas... puedes comer hasta llenarte por el precio de una copa. Me pareció genial
Pero para cenar también es muy chulo, aunque la carta es cortísima. Las mesas son gigantescas, tanto que apenas puedes hablar con el otro lado pero la música es de lo más "in" que hay: jazz suave, chill out... Los platos son gigantescos y muy ricos, pero en los postres fallan estrepitosamente, apenas dos opciones con fruta.



