Barato pero algo incómodo
El Moma tiene una carta amplia con muchos platos a precios asequibles. Es rápido y la comida no está mal, sin ser tampoco ninguna maravilla. El local es bonito pero las mesas no es que estén demasiado cerca, es que ¡están pegadas! No importa mucho porque el ruido ensordecedor del local hace que casi no puedas escuchar a tus contertulios así que como para escuchar al de al lado. Lo malo es que todo el local es zona de fumadores y parece que la gente lo aprovecha a conciencia y fuma uno detrás de otro.
Si puedes intenta coger mesa con sillas porque en el asiento corrido que hay junto a la pared literalmente te hundes. Las servilletas son de papel
fencinar descubrió este servicio :-)

