Goodbye San Francisco
Ingeniero valenciano, que lleva viviendo en Madrid más de 10 años y le encanta. Me gusta la gastronomía pero también invertir en bolsa, la arquitectura, la foto...
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Casa Solla
+34 986 87 28 84
Avenida de Sineiro 7 Poio, Pontevedra provincia, España 42.433168 -8.668964
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Gran restaurante, sin duda, innovación y texturas que sorprenden al cliente.
Andábamos por la zona y buscando sitios en 11870 y algunas webs encontré Solla, el restaurante de José González-Solla, un cocinero del que no había oído hablar hasta entonces. Tras leer las buenas opiniones decidí que debíamos visitarlo.
El restaurante se encuentra al pie de la carretera. Tiene parking, pero cuidado, está unos metros más adelante de la entrada, en la misma carretera y cuesta ver el cartel. El acceso desde el parking es a través de una pronunciada escalera.
Un patio sirve de entrada. Al otro lado de él encontramos la puerta del restaurante, que rápidamente nos da una idea del tipo de lugar en el que estamos. Sala moderna, con estilo, muy elegante y funcional. El salón, más bien pequeño se caracteriza además por sus grandes ventanales que cubren toda la pared, con vistas a verde vegetación del campo gallego. Muy agradable.
Hay menú gastronómico por 85 euros y degustación por 65 euros. Nosotros pedimos a la carta (precios sin IVA) reducida en cuanto al número de opciones. A la hora de pedir eché en falta mayor ayuda de la maitre, supongo que consecuencia del enfoque al tipo menú.
La comida empieza con 5 aperitivos (en pequeñas porciones) por cuenta de la casa. Después tomamos unos chocos con arroz, muy buenos, y unas gambas dos cocciones, espectaculares.
De segundo optamos por San Martiño, Lubina y Costilla de cerdo ibérico. Bien especialmente éstos dos últimos, en especial la lubina, gran salsa de acompañamiento.
Después, queso del país con membrillo, deliciosos.
Antes de los postres, un aperitivo dulce también por parte del restaurante. Compartimos después un Souffle, especialidad de la casa (huevo, helado de vainilla, merengue) sorprendente. Después, un variado de chocolates también gesto del restaurante.
Un café, agua y botella de albariño ( Viña Mein 2010). Todo por 175 euros para tres personas.
Gran restaurante, sin duda, innovación y texturas que sorprenden al cliente. Un local muy logrado, una experiencia muy recomendable. En lo negativo, un servicio muy correcto al que le falta cercanía y cierta indefinición acerca de extender la carta o abandonarla y restringirse a los menús.

'me encanta, uno de mis favoritos'

