No me leas. Mis opiniones son una boutade, un vodevil. Tan falsas como la sonrisa de una meretriz.
En Twitter @Mr_Gluttony

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

La Posada del Mar

+34 942 21 30 23

de lo mejor de 2013

Calle de Castelar 19 - 21 Santander, Cantabria , España

guardado por 25 personas

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Uno de los grandes de Santander

'me gusta' 'me gusta'

Hace unos días, con varios platos y unas cuantas copas de vino de por medio (no podría, ni debiera, ser de otra manera), un amigo me inquirió sobre mi inoperancia en las últimas semanas, casi meses, en el azaroso y casi nunca bien ponderado mundillo de la crítica gastronómica.

Inoperancia ésta, por cierto, en la que el autor (que soy yo, me gusta referirme así a mí mismo) no había reparado, puesto que no es muy dado a visitar, mucho menos revisitar, sus escritos y publicaciones; tal es su modestia, sólo equiparable a la del Pavo Real de Pecho Azul en el apogeo de su ritual de cortejo.

Puesta mi atención sobre el asunto, y hecho un pormenorizado análisis del mismo, debo reconocer que no pude evadir un cierto sentimiento de sorpresa.

No sólo no era consciente de mi estado de abandono (intelectual, el civilizado hábito de ducha, desodorante y colonia aún pervive en mí, y sería deseable que este status quo así se mantenga), sino que realmente no había causa, razón ni motivación subyacente que pudiese justificar el mismo.

Sentimiento de sorpresa, pero también de responsabilidad. Creo que fue el filósofo Ben Parker quien habló, poco pero muy bien –a los cinco minutos de sacar el tema le pegaron un tiro-, sobre el poder y las responsabilidades anejas al mismo.

Desconozco, dada mi precaria, por no decir nula, formación teológica, en qué momento Dios, probablemente cansado de nuestros desaires, desplantes y ofensas, decidió volvernos la espalda y dejarnos llevar el mundo a nuestra manera (y por “llevar” podremos decir “cargarnos”).

La cuestión es que yo no podía permitirme caer en el mismo error; la frágil condición humana no está lista para dos abandonos de semejante calibre en apenas un par de miles de años.

Demasiadas personas malviven su día a día con el único objetivo de que caiga la noche y retornar al calor del hogar para encender su ordenador y encontrar en mis escritos una razón para creer en el lado amable de la existencia. Demasiados ánimos apesadumbrados que sólo encuentran en mis desvaríos una razón para arrancarse a reír. Demasiados espíritus perdidos que creen adivinar en mis barrabasadas al Poeta Virgilio que los guíe por los anillos de su infierno particular.

Por todo esto, y por otros muchos y variados motivos que no expondremos aquí para no alargarnos de forma (aún más) innecesaria, he decidido volver a vosotros.

I’m back.

Por el camino me he dejado varios sitios y varias comidas que ya, irremediablemente, quedan relegados al olvido (ya sabéis que yo sólo vendo género muy fresco, no entiendo qué valor pueden tener opiniones que se suben hablando de comidas de hace más de un mes, algunas incluso de hace más de un trimestre) pero, a cambio, traigo otras muchas nuevas, recientes, recién sacaditas de la factura.

Aprovechando que he pasado, por motivos laborales, un puñado de días, que siempre se hacen pocos, en mi querida y añorada Montaña (que es como nos gusta llamar a Cantabria en Cantabria), traigo una ristra de buenos y buenísimos sitios. Da gusto retornar al terruño. Se come mucho, se come bien y se come a buen precio.

Y para abrir boca, vamos con uno de los mejores restaurantes de toda Cantabria: La Posada del Mar. Tan tradicional como bueno. No hay inventos, trampantojos ni pretendido ingenio. Sólo la mejor materia prima y una elaboración tan sencilla como adecuada que saca lo mejor de cada uno de los productos.

La ubicación es inmejorable, en pleno Castelar, lo mejor del frente marítimo de Santander; servicio atento y fantásticos productos de la mar. El dueño, Tomás Merendón, es un tío de puta madre; y se nota que ha mamado el negocio. Lo heredó de su padre, y esas cosas se dejan sentir en la atención, en la dedicación y en el esmero. El ojo del amo engorda en caballo, y en hostelería muy especialmente.

La calidad de sus pescados no tiene absolutamente nada que envidiar a la del Bar del Puerto, que es el Real Madrid de los restaurantes de Santander, pero además comes un 20-25% más barato, y es tan bueno, o mejor, como la Bombi, esto para gustos.

Ojo, que la buena comida se paga, con gusto, pero se paga.

Difiícil bajar de 50-55 € por barba. El precio medio de lo que según mi baremo es una comida “estándar” –ni mucho ni poco- y que sería, para dos personas, 1 entrante a medias, 1 plato principal cada uno, 1 postre a medias y una botellita de vino, más infusiones, se sitúa fácil entre los 60 y los 70€.

Aunque claro, puedes tener suerte y comer de gañote, como fue mi caso; en esa tesitura tu percepción sobre la calidad de la comida pasará de altísima a inenarrable. Y es que, amigos, recordad siempre una de mis frases más celebres: “lo gratis siempre sabe mejor”.

Comí con mi madre y nos empujamos lo que sigue:

ALMEJAS A LA MARINERA: media ración. Brutales. Grandes, frescas, carnosas, sabrosas. Como de costumbre, tuve mis más y mis menos con un camarero que pretendía llevarse la fuente cuando aún quedaba salsilla para mojar dos trozos más de pan. EXCELENTES.

RABAS: lo que los de Madrid, que debe ser que saben mucho del tema porque es una meca del pescado gracias a sus kilómetros de costa y tal, llaman “calamares”. Amigos de secano, el calamar es un bicho, la raba una preparación del mismo (además de una vomitona, pero eso ya es un uso del término que ahora no viene al caso). Anillas de auténtico magano fresco. Tersas, consistentes, cero gomosas (me da un asco que te cagas comer una raba y que se estire como un neumático) y con un buen rebozado que no chorreaba aceite, otro de los signos de identidad de las rabas malas de bareto de tercera. MUY BUENAS.

MERLUZA CON CALAMARES EN SU TINTA: un plato con dos cojones. Por qué acompañar una buenísima merluza a la romana, con un rebozado que da gloria, de unas míseras patatas fritas, panadera o a lo pobre cuando puedes hacerlo de unos riquísimos calamares en su tinta, con saborazo. GLORIOSO.

MERO: había un dicho en Santander que hablaba sobre las hijas de un constructor que debían de estar bastante buenas y que rezaba algo así como “De la mar el mero, y de la tierra, las hijas de Gamero”. La verdad es que nunca lo he entendido, porque el bicho es más feo que un pie. Eso sí, si lo pruebas con unos ajitos y unas patatitas en la Posada del Mar, vas a empezar a mirarlo con otros ojos. MUY BUENO.

POSTRES: leche frita, hojaldre y helado. Correctos; el hojaldre me temo que fuera de Máximo Gómez, y si era de Torrelavega, que lo dudo, debo asumir que los ambientes húmedos no le sientan bien.

VINO: un tinto por petición expresa de la jefa. Personalmente, creo que una comida como ésta pide a gritos un blanco, algo así como un Albariño, un Riesling, Waltraud o similar. Aún así, como los buenos jugadores, los buenos productos se entienden. Así que el magnífico Roda II Reserva 2002 (Rioja) que nos empujamos fue un acompañante mucho más que digno. Y a un gran precio: 30€ por una botella que en tu enoteca de confianza rondará los 20-24 €.

Todo esto con cafés, agua y propina hicieron 150€, es decir, 150€ por persona (y no, no hay error, fueron 150 € por persona porque a) pagó todo mi madre y b) yo no puedo pretender hacerme llamar persona).

Lo dicho, muy recomendable y nada barato. Pero es que lo barato suele salir caro; incluso más caro que lo propiamente caro.

Aprovecho que estoy ON FIRE para daros mi particular (y acertadísima e irrefutable) visión sobre el tema de la manduca en Santander y sus cercanías.

Excluyendo los restaurantes con estrella (Serbal y Nuevo Molino), los tres mejores de Santander (ciudad) son Bar del Puerto, la Bombi y la Posada del Mar. Los tres mejores de Santander (alrededores) son Tonino, Gelín y La Tucho.
Y todos juntitos, en amor y compaña, hacen los seis mejores restaurantes de la ciudad.

Cada día tengo más claro el escalafón en Santander (excluyo, como bien decía antes, los estrellados Serbal y Nuevo Molino, que son muy buenos pero que pueden no gustar a mucha gente por el tipo de cocina).

a) La Realeza (Los mejores, pero caros -sobre todo el BdP-)

1. Bar del Puerto

2-3. La Bombi

2-3. La Posada del Mar

b) La nobleza (Buenos y a precios algo más razonables).

4. La Tucho (afueras, Corbán)

5. Gelín (afueras, frente a El Corte Inglés)

6. Tonino (afueras, Monte-Cueto-Cazoña)

7. Cañadío

8. La Mulata

9. El Riojano

10. La Cigaleña

11. Gele

c) La Burguesía (Bien, pero les gustaría, además de ser ricos, ser nobles). A partir de aquí ya no doy orden. Van al “tun-tun”:

+ Deluz (por el entorno, la comida es vaya-vaya)

+ Casona del Judío (un poco lo mismo)

+ La Flor de Tetuán (se come bien, pero está venido a menos)

+ Marea Alta (por las vistas, tuvo tiempos mucho mejores cuando era La Cúpula -¿dónde coño está Nacho Basurto?-)

+ El Balneario

d) La Clase Media (Sitios baratos pero que dan de comer razonablemente bien):

+ Los Peñucas (Barrio Pesquero). De la familia de Iván de la Peña. Un sitio muy “auténtico”. No lleves a tu primo el noble venido a menos ni a tu tía la Marquesa de Chorrapelada. Saldrán indignados.

+ Marucho

+ Rampalay (pinchos)

+ Pata Negra (pinchos)

+ Casa Lita (pinchos)

+ Hipódromo (subiendo al Faro)

+ Las Olas (Playa de La Maruca)

+ La Conveniente (para comer rebozados aceitosos, muy cerdos y muy ricos. Y además a precios de risa).

+ Días de Sur (aunque sean MUY EMPALAGOSOS con su política de comunicación -Lo mismo que Deluz, mismos dueños).

e) El Vulgo (sitios baratos -o no tan baratos- que son una caca): paso de dar nombres, pero si tenéis pensado ir a un garito que no esté arriba, mejor cambiad de idea. Bueno, voy a dar un par de ellos:

+ Casa Albo, que algún tarado mental habla de sus grandes arroces, es un sitio asqueroso).

+ El Machichaco (mismo grupo de Deluz y Días de Sur. Mucho blablabla y mucha poesía pero son sitios muy del montón, no se hacen ningún favor vendiéndose como The Next Big Thing, si no fueran tan vehementes en su política de comunicación habría mejor imagen de ellos), un sitio que pretende ser uno de los grandes para pescado y marisco y que es un quiero y no puedo brutal y que vive de que "El Machi" fue siempre una institución en Santander (cuando estaba en manos de los anteriores dueños, que se lo traspasaron a los actuales rapsodas que lo regentan).

+ Las hijas de Florencio: uno de los pioneros del "pintxo" en Santander y que una vez estuvo bueno. Hasta que se franquiciaron, bajaron la calidad, se puso hasta el culo de gente, etc.

+ Casa Setién: en Puente Arce. Se comía de miedo en un entorno fantástico. Un sitio bastante gracioso regentado por una vieja chiflada que tenía por allí alguna foto de Franco, algún simbolillo de Falange, etc. y que una vez echó a unos "gauche divine" madrileños que protestaron porque aquello, según ellos, era "inaceptable y vergonzoso" (coño, digo yo que si no te va ese rollo no vayas, seguro que en un garito con fotos de Puig Antich, Senyeras o fotos de Niceto Alcalá-Zamora y banderas republicanas no se ponían a hacer el mascachapas). Era, y es caro. Era, y ya no es, bueno.

Ale. ¿Queríais que volviese no? Pues tomad dos tazas y media.

Si tienes twitter: @Mr_Gluttony
Y si no lo tienes, te lo haces.

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Rosalía Martínez (Piti)

qué placer tenerle de nuevo por aquí, Gonzalo!

hace 2 meses

hans kelsen

Si Deluz es mas el sitio que otra cosa y cuando me llevaron al Tonino me decepciono la verdad. Tambien es cierto que era comida "de grupo"...

hace 2 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Efectivamente, para mí a DeLuz si estuviese en un bajo cualquiera de Castelar o del Paseo de Pereda (no te digo ya de una calle menos molona o en un pueblo en el quinto pino) no iría nadie. La comida, sin ser mala, es sin más. Y la política de comunicación que tienen no puede darme más pereza por cursi. En cuanto a Tonino, las tres o cuatro veces que he comido, en todas he salido bastante satisfecho, por la calidad y por el precio. Cierto es, también, que nos conocen, y eso muchas veces cuenta, aunque no lo tengo pot un sitio en el que sólo coman bien los "conocidos". No tiene por qué querer decir nada, para bien ni para mal, pero Revilla llevaba ahí a los compromisos gordos (entre otros a Pepiño cuando estábamos intentando sacarle el AVE). Un saludo!

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hace 2 meses

hans kelsen

En mi caso no es que fueramos conocidos sino que eramos un grupo enorme y yo creo que les desbordó un poco. En efecto sabia lo de Revilla y yo creo que fuimos por el, ya fuera de forma directa (id alli!) o indirecta (al jefe le gusta este sitio!)
saludos

hace 2 meses

Restaurante Astrid & Gastón

+34 917 02 62 62

de lo mejor de 2013

Paseo de la Castellana 13 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 279 personas

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Del Virreintato del Perú a Virreyes de Madrid

'me gusta' 'me gusta'

Me ha gustado mucho. Gastón Acurio tiene una bien ganada, y creciente, fama.

Mi tercer restaurante favorito de comida extranjera en Madrid tras Kabuki Wellington y Punto MX (y por delante de muy buenos garitos como Tse-Yang, Asia Gallery, Nikkei 225, Sushi Bar 99 Hermosilla o Kabuki Pdte. Carmona).

Local muy bonito, moderno y acogedor. El lounge que tienen en la planta de acceso para tomarse algo muy chulo. El servicio atento aunque un tanto descoordinado en ocasiones. Comida muy buena. Cantidades normalitas, aunque suficientes. Carta de vinos, para un garito de esos precios, un tanto sucinta, por no hablar abiertamente de escasa.

Precios tipo "Andes Peruanos" (osease, altos). A la carta, complicado bajar de 70 pax. En nuestro caso, 155€ para dos personas, propina incluida.

No le doy 5 estrellas por tres factores: un tema en relación con la reserva y la recepción, lo escueto de la carta de vinos y que la comida, aunque muy, muy buena no terminó de generarme ese punto de "emoción" que sí tuve en Kabuki o Punto MX.

Tengo Tanta a tiro de piedra de casa; la verdad es que esta cena me ha dado ganas de conocerlo también, así que probablemente vaya en breve. Mi única duda al respecto es que, por lo que he podido ver, tengo la impresión de que es a Astrid&Gastón lo que Kabuki Carmona o Sushi Bar 99 Ponzano a sus homólogos de lujo del Wellington y Hermosilla; es decir, buenos pero local, servicio, etc. un poquito peores y los precios muy similares. Y para eso, claro, no sé si preferiré volver a Astrid&Gastón.

Amplío por orden, que tengo trabajo acumulado.

listas: Comida

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gordolobo

te recomiendo le des un tiento al Virú: 11870.com/pro/viru y al Tampu 11870.com/pro/tampu, para mí los dos mejores peruanos de Madrid en estos momentos.

hace 2 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

tomo nota, muchas gracias. seguro que iré, me ha gustado mucho la comida peruana. tengo la limitación de no poder tirar mucho de ceviches y tiraditos porque a mi novia lo crudo no le entra muy bien (lo que me limita mucho también para comer sashimi y similares en los japos), una pena. saludos!

hace 2 meses

Pat Peyró

Viru tiene oferta con El tenedor, además...

hace 2 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

gracias por la información! qué tal se come con esas ofertas? la verdad es que oigo mucho hablar de cucharete, el tenedor, grupalia y los precios que ofrecen para muchos garitos son tentadore... pero al final nunca me animo. me da la sensación de que si vas con eso la comida no va a ser del mismo nivel, que te va a tocar la mesa más perrera, que la atención es menos esmerada (y esto es algo que en mayor o menor medida me ha confirmado mucha gente que ha ido a sitios caros que han puesto alguna promoción de ese tipo).

aunque supongo que esto, como todo, dependerá de las experiencias de cada cual. he visto muchas alusiones a esas ofertas de gente de 11870 que pilota un huevo (tú misma, alberto de luna, davidperezf, etc.) y que las usan, con lo cual malas no pueden ser.

lo que pasa es que yo soy muy de la política "si hoy tengo diez euros para comer, me voy al mejor sitio de diez euros que conozca, y cuando tenga veinte, iré al de veinte" en lugar de "si tengo diez euros voy a uno de veinte con la oferta del 50%).

saludos!!!

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hace 2 meses

gordolobo

pues más que bien, en 11870 tienes muy buenas ofertas (aquí están todas las de Madrid: 11870.com/~oXN) son descuentos en carta y reservas online sin llamar. Te animo a que pruebes alguna p.ej. hay sitios superchulos y de calidad como 11870.com/pro/quintana30-madrid o 11870.com/pro/goizeko-kabi con un -30% en carta. Es decir, pides lo que quieras, lo que pedirías normalmente y se te aplica un -30% al precio que marque.

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hace 2 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

pues tomo nota y me voy a animar a probarlo. he dicho. gracias.

hace 2 meses

Pat Peyró

Aún no he ido yo tampoco, pero lo pienso hacer, porque al final la carta es la misma. Tengo unas ganas locas de volver a CAOBA, que está con ofertón y es una pasada de sitio, pero mega caro. Y Virú tb lo tengo entre mis pendientes. Vamos a ver esas ofertas de 11870 qué nos ofrecen... Habrá que apuntarlo por aquí después todo :)

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hace 2 meses

sin fotos + añadir

Casa Lucio

+34 942 80 70 96

Calle Goya 2 Torrelavega, Cantabria , España

guardado por una persona

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado lo descubrió en enero de 2013

sin fotos + añadir

El Rincón de La Coral

+34 942 80 00 17

Calle Joaquin Hoyos 10 Torrelavega, Cantabria , España

guardado por una persona

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Pescados y carnes correctos a buenos precio

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado lo descubrió en enero de 2013

'está OK' 'está OK'

Sitio tradicional, sin estridencias. Precios correctos, en la línea de sitios como La Villa de Santillana, El Palacio, Lucio, etc.

Pecado Carnal

+34 914 45 68 86

de lo mejor de 2013

Covarrubias 24 <m> Bilbao 1 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 34 personas

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Buenas Hamburguesas

'me gusta' 'me gusta'

as usual (madre del amor hermoso que vagancia estoy desarrollando), amplío en otro momento (tengo que reconocer que, al margen de ocupado o no, estoy muy perezoso).

me ha gustado. local chulo, servicio muy majete -a veces me dio la sensación de que estaban un poco agobiados por si no te estaban atendiendo bien, cuando la verdad es que lo hicieron bastante bien-, precios en línea con la calidad de hamburguesa que ofrece (NY Burger, Vaca Picada, etc.), buenas hamburguesas, etc.

carta de vinos sorprendentemente buena (no esperas ver en sitio de este tipo matarromera, pago carraovejas, vega sicilia, etc.). aunque qué coño, por mucho que lo llames "hamburguesa", no es un cachoplástico de esos de Furry Qüin ni de MarDonans, sino una carne de gran calidad, de modo que por qué no empujarla con algo mejor que agua y trinaranjus.

muy limpio.

está donde antes estuvo el café del honky.

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Lamucca de Pez

+34 915 21 00 00

de lo mejor de 2013

Plaza de Carlos Cambronero 4 <m> Noviciado 2 3 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 418 personas

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Modernete Pijipi

'está OK' 'está OK'

Uno de estos garitos que se están poniendo de moda rollo New York (que no sé lo que es porque no he estado en Nueva York, pero me gusta decirlo) con decoración semi-industrial, materiales desnudos, espacios altos, etc. con ambiente mezcla de moderno y de pijo y a precios no abusivos (en la línea de Le Garage, Whitby, etc.), incluso baratos y música bien, pero que bien, audible. Todos lo muebles a la venta, no sé quién quiere unas sillas en las que ha puesto el culo medio Madrid, pero bueno, ya no sabemos qué inventar.

Barrio pijipi (a Chueca ahora va peña que se ríe de los repeinaos de Serrano pero que se gasta en unos pitillos rotos con pinta de habérselos robado a un vagabundo nueve veces el precio de unos Levi’s) y en el que te sentirás como en casa si te gusta ir de ácrata antisistema alternativo pero a la vez te da un poquito de urticaria la gente de barrio obrero. También te molará si eres pijo de pura cepa y te apetece comportarte, por un día, como un auténtico radical y desmadrarte saliendo del triángulo Salamanca-Chamartín-Fortuny.

Situado en la trasera de Chueca, calle Pez (que nadie intente buscar el chiste fácil en “trasero”, “chueca”, etc., no lo hay, malpensadillos).

Amplia barra con bastante variedad de cócteles y beborcios varios para antes y después de la comida o cena (el tío que me atendió me puso un par de zumos de tomate bastante bien preparados), carta variada (pizzas, ensaladas, pastas, carnes y pescados, raciones para compartir…).

La calidad de la comida es sin más. Nada te parecerá la leche, pero la verdad es que todo sabe bastante rico. Sirven cagando leches, la verdad es que pensé que una comida que sale tan rápido tiene que estar asquerosa, pero reconozco que no estaba nada mala (incluso las croquetas, que tras tardar seis segundos en salir de cocina me hice cruces y estaban más que aceptables).

El servicio es majo, peña jovencita bastante buenrollera, de esa que si tienes veintipico o treintayalgo te cae bien y si tienes cincuenta te toca un poco los pies y lo que no son los pies.

Comimos 8 personas:

CROQUETAS DE JAMÓN (3): cuando estás diciendo el “món” ya las tienes en la mesa. Sospechoso, pero no culpable; la verdad es que no estaban mal. CORRECTAS.

NACHOS (2): típicos totopos que no son totopos sino triangulillos tipo Old El Paso o Doritos con un guacamole muy del montón. Para guarrear bien. SIN MÁS.

PROVOLETA (2): la típica provoleta en la que el queso provolone no es muy bueno y la acompañan de una salsa de tomate y no sé qué coño más para disimular. A los tres minutos era pura goma y se estiraba más que el presupuesto de Cáritas. MALO.

PA AMB TOMAQUET (2): un pan sin más con un tomate sin más. No entiendo por qué en Madrid me ponen los nombres de los productos en idiomas/lenguas que no entiendo. Antes de pedirlo tuve que tirar de Google translator y ¡coño! era un puto pan con tomate. Tanto misterio para eso. REGULERO.

PIZZAS (2): boletus y alcachofas con jamón. Masa fina y crujiente y buen tamaño. Generosas en ingredientes. RICAS.

CARPACCIO DE TERNERA (1): correcto, demasiado frío. BIEN.

TARTA DE QUESO (2): correcta, no para echar cohetes. BIEN.

BROWNIE (1): sin más. NORMAL.

Todo esto algunos refrescos (Aquarius, Coca-Cola, etc., la gente no sabe comer, yo creo que para un cumpleaños de niños pequeños está bien pero a ciertas edades…) y un par de botellas de Ribera (Aster, un pedo de vino que, por los 18 pavos que te sajan por cada botella, podría haberse sustituido por cualquier otro caldo de igual o menos precio y mucha más calidad, como el Don Simón, sin ir más lejos) hicieron 160 pavos, 20 euros por cabeza.

Precio correcto por una comida que no está mal sin ser la leche en una zona divertida y con ambiente pijipi de Madrid.

listas: Comida, Copas

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Pat Peyró

Pijipis? Q buena palabra... Jajaja

hace 4 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Es una genialidad, pero no es mía, es de un amigo, bastante pijipi por cierto :)

hace 4 meses

inspiro-expiro

Reseña muy divertida

hace 3 meses

Paloma Mix

Me encanta, iba a poner mi opinión del local pero después de leer esta sólo puedo decir: Tal cual! Y eso de Pijipi me ha encantado

hace 3 meses

Punto MX

+34 914 02 22 26

de lo mejor de 2013

Calle General Pardiñas 40 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 275 personas

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¡Que viva México cabrones!

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

Manda güevos que yo, precisamente yo, el maldito yo, diga que, en lo relativo a naciones y nacionalidades, no es bueno encajonarse en estereotipos, ni adherirse a los lugares comunes, ni caer en la generalidad.

Y bueno, discúlpenme ustedes, pero es que la mayor parte de los mismos, como los refranes, no tienen por qué ser verdad absoluta, pero convendremos que, en muchos, muchísimos casos, algo, si no todo, de verdad sí albergan.

Ejemplos de lo precedente hay muchos, muy buenos y muy claros.

Todo el mundo sabe que los franceses son unos mascachapas acobardados, una suerte de aspirantes a ingleses con ínfulas de alemanes cuyos hombres más valientes son sus mujeres. Verdad, verdad y más verdad; del mismo modo que a nadie se le escapa que los belgas son unos tíos grises, aburridos, unos coñazos de solemnidad, el tedio erigido en nación.

Eso es así, y podría seguir ilustrando esta idea durante párrafos y párrafos.

Ahora bien, como la luna, como Géminis, toda nación tiene su cara oculta. Oculta, pero no por ello inexistente ni desconocida. Estar, está, pero lo hace de forma discreta, menos evidente y, por tanto, pasa desapercibida ante las miradas burdas e irreflexivas, ante los ojos que sólo entienden de lo fácil.

México encarna, como sólo otros pocos países podrían, esa sutil dicotomía, una vaporosa dualidad que, tras un tamiz de estándares folclóricos, esconde más, mucho más.

Del mismo modo que España no es sólo toros, sevillanas y “pallela”, nuestros hermanos de América son algo más, mucho más, que borracheras infames de tequila, disparos al aire como celebración de todo, sombreros XXL, siestas infinitas apoyados contra una pared o carreras de asnos.

Existe otro México, alejado de la corrupción, de la oscuridad, de los narcocorridos y de la infamia. Existe un pueblo alegre, luminoso, legatario de una cultura milenaria. Existe una nación orgullosa, otrora Imperio, que hace poco más de un siglo encontró la fortaleza para poner contra las cuerdas a los yankees (en El Álamo aún se cagan vivos de miedo cuando oyen hablar del General Santa Anna). Existe una patria madre de luminarias, de pensadores, de artistas, de músicos, de cultura y de ideas.

Y es ese otro México el que nos acerca Punto MX. Un sublime Restaurante, así, con mayúscula. Un tremendo mexicano.

Hechas las presentaciones, vayamos al lío y destripemos de arriba abajo este magnífico antro.

Punto MX ni es típico, ni es tópico.

Hay que hacer tabla rasa, formatear el disco duro y dejar en casa, guardada bajo siete llaves, la idea de garito rollo La Mordida (que por otra parte me encanta), de rancheras a toda pastilla, fotos de Pancho Villa y Chavela Vargas por doquier y comida en plan ponerte cerdísimo y salir echando michelada por el culo por 25 euros.

Ubicación un poquito incómoda, en uno de los laterales del Colegio el Pilar. Esas calles del Barrio de Salamanca resultan un coñazo porque son estrechas y están petadas de coches, con lo cual no hay Dios que aparque y no pueden ponerte aparca porque no se puede hacer doble fila. Al menos hay dos parking a unos metros, yo iría ahí directamente, no merece la pena perder un minuto dando vueltas.

El local es moderno, apolíneo, con predominio de la luz (pese a estar en un semisótano –que tomen nota garitos como GastronoME sobre cómo gestionar este tipo de espacios-), del espacio y del color blanco, pero que recoge, muestra y respeta, en pequeñas pinceladas, a través de los detalles, su identidad charra. En él se respiran aires de Ricardo Legorreta, de Luis Barragán, de una arquitectura mexicana moderna pero al tiempo identificada e identificable (cosa de la que muy pocos arquitectos modernos pueden presumir. Me da igual Koolhaas, que Siza, que Hadid, que Nouvel, que Fernández-Abascal. Todos son buenos, pero todos construyen igual, cosas de la puñetera globalización).

Sobre la comida diré que se trata de degustar, no de atiborrarse, una cocina fantástica, bien elaborada, equilibrada y en cantidades adecuadas y suficientes, ni mucho ni poco, lo justo y necesario. Los platos se presentan ya montados (sí, ya se que a todos nos encanta meter cochinita en la tortilla hasta que se desparrama, pero es lo que hay), con una presentación moderna, minimalista incluso.

El servicio es maravilloso. Más descoordinados que lentos, si bien lo primero termina por dar una sensación de lo segundo mayor que la realidad (comimos en una hora y media, un tiempo óptimo para una comida tranquila y de varios platos, pero por esa falta de timing se hicieron como dos y media). Y sobre todo amables, muy amables. Es un placer decir gracias y escuchar un de nada. Dar una sonrisa y que te devuelvan otra más grande. Preguntar cualquier duda y tener una respuesta completa, esmerada y bien sabida (y sabida en plan “interiorizada”, no repetición en plan papagayo). Y como son tan amables, pues todo lo demás te empieza a dar igual y pasa a un segundo plano.

Y en cuanto a la carta, recomendaría a muchos restaurantes, nacionales y sobre todo extranjeros, que tomen nota, es un auténtico clinic sobre cómo elaborarlas. Todos los platos vienen explicados, con sus ingredientes y su región de origen y, adicionalmente, se acompaña de un glosario que te explica qué es cada uno de los ingredientes, de las recetas, etc. con lo cual te haces una idea muy clara de qué vas a comer y te organizas mucho mejor la comanda.

Comimos el día de Reyes mi novia y yo. Como sigue:

GUACAMOLE: imprescindible. Elaborado ante tus narices en un mortero brutal de piedra que traen con un carrito. Lo van dando a probar para que decidas si necesitas más chile, cebolla, cilantro, lima o aceite de aguacate (es decir, cualquiera de los ingredientes que ponen además de los propios aguacates). Los totopos son brutales, es el único mexicano en el que he comido que no sean unos puñeteros Doritos o unos Old El Paso; eran caseros, crujientes, doraditos. BUENÍSIMO.

PANUCHOS DE COCHINITA PIBIL: buenísimos. Muy sabrosos, con un toquecito picante que le da el chile habanero. MUY BUENO.

TACOS DE ATÚN ROJO DE ALMADRABA: fantásticos. Con el atún presentado en tacos, crujiente por fuera, crudito en el interior. Una delicia de bocado. DELICIOSO.

TACOS DE WAGYU: una invención de la casa, rollo fusión japo-mexicano. Con cebollita y una salsa muy buena. FANTÁSTICOS.

ENCHILADA DE PATO (1/2): con el pato muy crujiente, muy hecho, y bañado en una salsa verde que llevaba pipas. Rico pero no tanto como lo demás. BUENO.

TACOS DE CHORIZO VERDE (1/2): con queso, aguacate, salsa de chiles. El típico taco muy rollo mexicano. MUY RICO.

CREPES DE CAJETA: una original interpretación de este postre, que se presenta como si fuese un pequeño bosque de setas, de las que el pie está hecho con dulce de leche y mascarpone y el sombrero con el crêpe. El “césped” del suelo se simula con pistacho (o algo verde) molido. Un trampantojo divertido, si bien un poquito escaso quizá (sobre todo el crêpe enrollado, que ponen uno normal además de lo otro, y que es enanísimo).

Todo esto, con dos cervezas, una de agua y un mezcal sour hicieron cien pavos redondos, 110€ con una de las propinas que más a gusto he dejado en mi vida. Es decir, 55 €/barba, una RCP óptima, la comida vale cada euro que pagas. Muchos de los platos que pedimos eran de lo más caro (si no lo más) de la carta, y el mezcal-sour también es un rejonazo. Pidiendo algún plato más normal y sin el mezcal puedes salir a 40-45 sin problema.

Supongo que los valientes que hayan osado leer hasta aquí se estarán, todos, haciendo la pregunta del millón: ¿justifica los casi tres meses de espera que hay para que te den mesa?

La respuesta clara, cortita y al pie: NO. Es un muy buen restaurante, tiene una muy buena comida, el servicio es fenomenal, la ubicación es buena y la RCP óptima. Pero es que no creo que exista un solo restaurante sobre la faz de la tierra que pueda cubrir las expectativas que generan tres meses de cola para poder poner el culo en sus sillas.

Y es un handicap que juega en su contra, a pesar de no ser culpa suya (la cola la formamos los que llamamos para reservar). Mucha gente irá con unas expectativas desproporcionadas y fuera de toda lógica y quizá salgan decepcionados porque exigirán lo inexigible.

A los que se niegan a ir a restaurantes con largas listas de espera, de moda, etc. les invitaría a abordar la cuestión desde otro prisma: ¿Pasa algo por dejar hecha una reserva con diez o doce semanas de antelación? Joder, cuando comes por ahí a menudo es un auténtico coñazo devanarte cada siete días los sesos pensando a dónde ir, de modo que ya sabes que para esa semana tienes los deberes hecho, así que no termino de ver el problema. A mí, plim.

Notas adicionales:

a) merecidísimo Premios Salsa de Chiles 2012 al mejor restaurante extranjero de Madrid.

b) Roberto Ruiz, el chef, es un tío absolutamente encantador. Pude conocerlo precisamente en la gala de entrega de los Salsa de Chiles y se acordaba perfectamente de mi. Estuvimos charlando un buen rato, nos enseñó personalmente todo el garito y nos asesoró sobre qué pedir. Posteriormente pasó por la mesa, plato tras plato, para asegurarse de que todo estaba siendo de nuestro gusto. Lo dicho, un fenómeno y, sobre todo, un tío que disfruta con su trabajo y que hace que se note.

c) Las tortillas. Fantásticas. Hechas el instante. Al fondo del local puedes ver a una señoruca preparándolas al momento con unas planchas de hierro. Elaboran la masa ellos mismos, todo es artesanal.

Resumiendo, que ya me he ido por los cerros de Úbeda para no variar. Un fabuloso restaurante al que recomiendo ir a todo el mundo.

Para que quede claro: Punto MX es el Kabuki de los mexicanos. Lo demás, meros kaiten sushi. Lo más parecido, y se queda a siglos luz, podría ser la Taquería del Alamillo.

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gordolobo

muy de acuerdo con la frase "el Kabuki de los mexs"

hace 4 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Hola! La verdad es que es lo primero que me vino a la cabeza nada más terminar de comer. Hoy, en Madrid hay bastantes japos de lujo (los dos Kabuki, Nikkei 225, los dos 99 Sushi Bar, etc.) pero al principio "de lujo de verdad" yo creo que sólo estaban Kabuki y 99 Sushi, y de eso hace poco. Con los mexicanos pasa un poco igual, La Taquería del Alamillo era lo único fuera del rollo mexicano guarro (con todos los respetos, que me encantan) pero algo como Punto MX no existía ni remotamente parecido. La aparición de Punto MX la veo como un paso natural, ahora mismo hay restaurantes "top" de todas las cocinas más populares, nacionales y extranjeras (peruana -Astrid&Gastón-, japonesa -los dichos-, china -Asia Gallery, Tse Yang-, asturiana -Paraguas, Puerta 57-, navarra -Manduca de Azagra-, etc, etc, etc), así que un mexicano de ese perfil era cuestión de tiempo, supongo. Saludos!

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hace 4 meses

gordolobo

sí, y que la gente descubra que la cocina mexicana no es únicamente tex-mex ni cosas sepultadas bajo montañas de queso por defecto.

hace 4 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

yo no conocía otra que esa del tex-mex, que está muy bien. pero desde luego, esto es "otra cosa". me gustó, y mucho. para mí ha sido un descubrimiento, desde luego.

hace 4 meses

davidperezf

Me da parezón tremendo intentar siquiera reservar aquí... yo creo que deberían cerrar reservas a un mes y a correr. Yo lo del texmex es algo que jamás he alcanzado a comprender... con la tradición que hay en méxico de buena comida... un mole poblano, por ejemplo y sin exagerar, probablemente sea el summum de la gastronomía mundial.

Si vas a méxico, por poco interés que le pongas en ver un poco más allá, alucinarás con su cultura y con su gastronomía (vale, también me puse chuzo a mezcales en Oaxaca, y a micheladasultra heavys en Chiapas). Yo estoy deseando volver... por ahora, supongo que lo más parecido es PuntoMX, pero cómo están las reservas, a lo mejor vuelvo antes a México que voy a cenar aquí.

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hace 4 meses

Helencita

Apoyo la moción, conocí el restaurante gracias a esta página y fue un gran descubrimiento.Soy amante de la cocina mexicana y ya se echaba en falta un local de este tipo en Madrid alejado del concepto de gastronomía que tienes las cadenas tex-mex.Enhorabuena!!Espero poder volver muy pronto!

hace 2 meses

Jose Mendez

Hay restaurantes que aprecio mas de noche para cenar y este es uno de ellos. Ahora si queremos acortar la espera siempre se puede ir a medio día que no hay tanta espera . Uno de mis favoritos ! Totalmente de acuerdo con lo que dices Gonzalo, un trato impecable. slds José

hace 3 semanas

El Pato Laqueado

+34 913 14 59 95

Calle San Benito 3 <m> Plaza de Castilla 1 9 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 34 personas

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Cruce de trucha y mono versión japo-chinorro

'está OK' 'está OK'

El sitio está en una zona que tiene menos gracia que una señora de 90 años subiéndose las enaguas (detrás de las Kio).

Comí allí porque el novio de una de mis muchas tías solteras curra de broker allí (en las Kio, no en el Pato Laqueado) y a mí me pilla cerca de casa y del curro.

El garito coge el nombre del mejor plato que tienen, y doy fe de que está bueno. No me pareció mucho mejor el que comí en Tse-Yang (Hotel Villamagna) o en Asia Gallery (Hotel Palace -aquí lo llaman "lacado" y no "laqueado"-). Francamente bueno.

La carta es una mezcla de japo y chinorro sin más. La calidad de la comida del montón, rollo El Arcoirís Felíz, La Catarata Sonriente o el Buda Gordito.

El pato laqueado es un plato más bien carete. Comimos tres, botella y media de vino, el pato y tres platos más y salimos a unos 35 pavos largos, casi 40, por barba.

Para dejarme eso pago 45-50 en Asia Gallery o en Tse-Yang, que son los mejores chinos de España y están en hoteles de lujo, que son entornos más agradables que plena Plaza de Castilla.

Aún así comiendo cosas más normales de la carta o algún menú sales por 20 pavos más o menos.

Servicio atento, típico oriental: no entienden una puta palabra, pero sonreir sonríen que se les parten las comisuras los muy cabrones.

listas: Cerca de casa, Comida

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Confitería Máximo Gómez

+34 942 21 18 71

Paseo de Pereda 7 Santander, Cantabria , España

guardado por 14 personas

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Ay beg llu paaaardon???

'no me gusta' 'no me gusta'

Ostras Pedrín, que han repartido setas alucinógenas por el 11870 y yo no me he enterado.

Flipo leyendo los comentarios y flipo con otros muchos que no he leído aquí, pero que he oído -sufrido- en muerto -de risa- y en directo.

Que si son las mejores quesadas, que si hay que cruzar España para comprar aquí los mejores sobaos del mundo, que si menuda confitería. Y afirmaciones aún más graves, pecadotes gordos de los que hacen llorar al Niño Jesús, como que aguanta el envite con Embassy (Madrid), Goya (Vitoria) o Rialto (Oviedo).

Madre del amor hermoso, mother of fair love, mère du bel amour, madre del bell'amore.

Claro, si es que no hay mejor criterio para valorar estos productos que el de cuatro papardos de esos que cuando vienen a La Montaña les cascamos siete gambas, un cangrejo de río y media nécora pocha por 20 euros y se vuelven para Madrid llorando de emoción por el pedazo de mariscada que se han metido entre pecho y espalda. Esos, que serán los mismos que en el viaje de vuelta pararán en el Landa a merendarse unos huevos horteras porque les parecerá lo más. Esos, esos son la docta opinión y referente para calificar los sobaos de Máximo Gómez.

La Confitería Gómez es un sitio anodino, prescindible, un tuerto que reina un país de ciegos, mudos, sordos y mancos. Su confitería y su bollería (que no son lo mismo) son absolutamente del montón y sus sobaos por sudar como el gordo de Porky's en una sauna no son necesariamente mejores. Aprovecho la ocasión para enviar saludos a quienes afirman que los mejores sobaos del mundo son los de El Macho, que también se van a llevar una buena azotaina.

Para empezar, y como regla general, una casa -M. Gómez en este caso- que sirve a un huevo de tiendas que tienen repartidas por Santander, tiene una escala (que no método de producción) semi-industrial, con lo cual lo más artesanal que podrías encontrarte allí serían las bragas de la dueña, en el supuesto de que se las hiciese su abuela con ganchillo.

Si extrapolamos el caso a Sobaos El Macho, que fabrica para todo El Corte Inglés y muchas otras tiendas de toda la piel de toro (los he visto en Sevilla, Zaragoza, Madrid, etc.), podemos hablar ya de una escala industrial tipo fábrica SEAT de Martorell.

Cualquier persona que sepa lo más mínimo sobre confitería, repostería, bollería o chocolate sabe que en TORRELAVEGA están las mejores confiterías del norte de España, y casi diría que de España entera. Pero claro, como lo de Gómez lo compramos delante de la hermosa bahía nos parece mejor porque es más pijo que hacerlo en una ciudad fea, sucia, que huele mal y cuyo plan urbanístico fue diseñado por un babuino borracho.

Moved el culo 25 km al Suroeste, que por autovía tardáis 14 minutos, y pasad por Confitería Blanco y/o Confitería Santos. Pedid un Nuri, un Petisú (que es como llamamos nosotros a los éclaires), un Bollo Suizo o una Cristina de Crema. Y luego hablamos.

Mejor aún, pedid una Tarta de Hojaldre y Mantequilla, unas Polkas, unos Almendrados, unas Paciencias o una Tarta St. Honoré y, cuando hayáis terminado de limpiar el suelo de la meada que habréis echado del gusto que os ha dado, tratad de reunir el valor y la desfachatez suficientes para seguir hablando sobre Máximo Gómez.

Y para sobaos y quesadas las de Casa Carral , en Torrelavega también, junto a la Casa de Cultura. Un sitio enano donde ves delante de tus narices cómo hacen los sobaos con pura mantequilla y cuatro hornucos. Es entrar y se te va la olla con el olor. Eso sí, deben abrir cuando les da la gana. Día que voy, día que pillo la persiana bajada (llamad antes de ir).

Por favor, Máximo Gómez.

La Familia Real, cuando está en los saltos de hípica de La Magdalena, va a Torrelavega a comprar el hojaldre (estos ojitos han visto a la Infanta Elena recoger paquetes) y muchísima gente muy conocida de Santander desfila muy a menudo a comprar por las confiterías de Torrelavega (políticos, constructores, empresarios -para mi los segundos no son, en su mayoría, lo tercero). En la vida tuvo fama Máximo Gómez más que entre cuatro flipados de Santander.

Pero si hasta el Hotel Real, cuando era uno de los mejores de España (ahora es un truño que nadie entiende cómo puede tener cinco estrellas, de hecho Emilio Botín, que es suyo, ha echado a la empresa de Joan Gaspart -HUSA- porque se lo están cargando) llevaba toda la bollería y las tartas de Torrelavega porque lo de Santander no se lo comían ni las palomas.

Es que leyendo tanta sandez me entra una mala leche que ni escribir con un mínimo de estilo puedo, me domina la ira, mentecato me vuelvo.

Que sepáis que cada vez que decís que Máximo Gómez es lo más, qué coño, cada vez que tan sólo afirmáis que es una buena confitería, muere un gatito, un gatito muy mono y muy adorable.

Feliz Navidad y no comáis muchos pasteles de Santander, no sea que no lleguéis a la noche de Reyes.

P.D. Si queréis saber lo que es un polvorón, dejaos caer también por Santos o Blanco y los probáis, sin falta.

listas: Comida

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José Luis Restaurante

+34 914 57 50 36

Calle de Rafael Salgado 11 <m> Santiago Bernabeu 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 9 personas

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Clásico venido a menos

'está OK' 'está OK'

En mi línea de vagancia suprema, vomito algunas ideas, ya pondré más orden y concierto en otro momento.

Una institución madrileña, aunque notable y notoriamente venida a menos.

Dos locales uno junto al otro, restaurante "puesto" por un lado y barra-restaurante "informal" por otro.

Vive de una equilibrada conjunción de nombre e historia y una no excesiva, aunque sí apreciable, pérdida de calidad.

Buenos pinchos de merluza y tortilla, quizá en su día de lo mejor de Madrid, hoy buenos pero en absoluto para justificar un viaje (y por viaje, pueden ustedes leer desplazamiento de más de 10 minutos a pie). Ensaladilla rusa aceptable tirando a buena.

A la carta no está mal para picotear. La última vez que estuve fue con una tía mía soltera y aficionada al tinto y los huevos con patatas y morcilla y nos triscamos dos botellas y un par de fuentes completas.

Ambiente tirando a casposete (la clientela envejece con ellos, y parece que la savia nueva opta por otro tipo de lugares) y precios la verdad es que no abusivos en demasía (cualquier tugurio de moda de La Latina puede clavar bastante más sin despeinarse).

De todos los de Madrid, este es el que tiene mejores local y terraza, sorprende su ausencia en 11870. Tiene un ambiente curioso, fruto de la confluencia de la gente bien de la zona Padre Damián, Paseo de la Habana, Serrano, etc., familias arrancadas de un catálogo de Burberry o de Barbour, y del catetamen padre que somete a asedio el Bernabeú fin de semana sí y fin de semana también con sus peinados a lo CRetino9, sus pendientitos de brillantes a lo Guti o sus "asín" a lo Sergio Gramos, todos ellos con la camiseta del equipo recién puesta, la etiqueta aún colgando, y la camisa que llevaban antes puesta, con chándal, of course, asomando por la bolsa de la tienda del estadio (ojo, segunda atracción turística de la Comunidad de Madrid, sólo superada por el Prado y muy, muy por encima del Retiro, Thyssen, Reina Sofía, Palacio Real, Descalzas, etc., así va este país. Luego nos tiramos de los pelos viendo los shares de Putillas Shore, Gran Cerdano, etc.).

Me gusta su tarta de limón. No es tan espectacular como la de Embassy, pero ¿cuál lo es? pues sólo la de Embassy. Esta es realmente buena, y la sitúo en mi santoral de tartas junto con la de queso de La Cesta de Recoletos o la de Cañadío, que son dos tótems del tarteo capitalino.

No me excita particularmente, pero no me importa dejarme caer por aquí de vez en cuando (siempre y cuando no juegue el Madrid, por supuesto).

He visto varios comentarios en todos (o casi) los José Luis relativos a un supuesto caso de agresión homófoba que tuvo lugar en el local de Paseo de la Habana (uno de los peores de la cadena, todo sea dicho).

Desconozco su veracidad o no pero, de ser cierto, es un acto vergonzoso y execrable. Asqueroso, así, con todas las letras.

No obstante no sé hasta que punto se puede criminalizar de ese modo al negocio, que bastante problema le habrá supuesto la mala suerte de que ocurra en uno de sus locales

Por mi naturaleza, estoy seguro de que si ocurre delante de mí hubiese mediado sin dudarlo. Creo firmemente que uno de los grandes males del mundo actual es que nadie hace nada por nadie. Que roban a una señora? No me meto por si me pinchan. Que agreden a un inmigrante? No me meto por si me voy caliente. Que veo a una persona con mal aspecto en el suelo resollando? Ni me acerco, no sea un loco. Y así nos luce el pelo.

Ahora bien, tengamos todos muy presente que unos energúmenos que agreden a una pareja de mujeres por manifestar su afecto en público son poco menos que unos perfectos tarados mentales, gente con alguna suerte de desequilibrio grave, eso debe de quedar fuera de toda duda. Y, por si alguien no lo tiene claro yo se lo recuerdo, un camarero es una persona que atiende un negocio, pone cañas y sirve pinchos, ni su función es impartir justicia ni tienen una preparación específica, técnica ni física, para ello y, por lo tanto, bien podría arrugarse ante la perspectiva de no saber a qué atenerse con dos tarados mentales enfurecidos.

Por lo tanto, no se les puede exigir que medien en una situación de violencia física porque pueden ser los primeros que resulten agredidos (desconozco el aspecto de los agresores, pero me gustaría ver a algún que otro valiente de tertulieta enfrentarse a un skinhead o a un mulo de gimnasio).

Insisto, creo y quiero pensar que yo hubiese intervenido sin dudarlo, pero también resulta comprensible que el miedo es libre y que no se puede esperar que todo el mundo se ponga el traje de Quijote y cargue cual Rocinante enfurecido contra el mal.

Eso sí, una educada invitación a la hora de pagar a esos desgraciados a no volver a pisar ningún garito de la cadena durante el resto de sus miserables vidas sí que debiera ser un mínimo exigible.

listas: Cerca de casa, Comida

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