Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

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¡¡¡Cómo coño voy a ponerme a dieta, con lo que llevo invertido en esta panza!!!
Comer o comer aún más, esa es la cuestión

mostrando 15 sitios

Restaurante Lateral

+34 915 75 25 53

Paseo de la Castellana 42 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España 40.433214 -3.6879579

www.cadenalateral.com

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Ex Cathedra

'me encanta, uno de mis favoritos'

Estoy por asegurar que puedo, perfectamente, haber comido en todos, o casi todos, los Lateral de Madrid un total de no menos de chorrocientas veces. Y puedo asegurar, y aseguro, que Lateral es la única institución infalible e inerrable del mundo, cosa de la que siquiera el Papa puede presumir (porque sí es infalible, pero no inerrable, salvo mejor opinión de algún experto en temas teológicos que pulule por aquí).

En todos comes mucho, comes razonablemente (incluso tirando a bastante) bien y comes a buen precio. Y ya, para cuadrar el círculo, lo haces en un ambiente ultra-pijo y en las mejores zonas de Madrid (Castellana, Velázquez, Arturo Soria… y Fuencarral, que aunque les guste ir de tirados es una zona de pijo-punks, y si no echad un ojo al precio de los alquileres en Idealista.com).

El modelo de negocio guarda ciertas similitudes con el de Public, Bazaar, La Gloria de Montera, La Finca de Susana y Ginger, que creo que pertenecen todos al mismo grupo y que tienen como señas de identidad comida aparente (más fachada que otra cosa, pero por ese dinero qué esperas…), precios tirados y locales pintones. Eso sí, con la diferencia de que éstos están todos agavillados en torno a la Gran Vía y que la clientela es más “de todo tipo”. Y que en Lateral se come bastante mejor.

De la carta te lo podrías comer todo, porque todos los platos son cosas que apetecen, y además siempre encontrarás algo que te encaje, vayas con las ganas de lo que vayas.

¿Qué quieres comer en plan lo de siempre? Las croquetas de jamón y de boletus están muy buenas, la ensalada lateral (tomate, queso y jamón) es una jugada con las cartas marcadas y las alcachofas con jamón están más que aceptables (y decir eso de unas alcachofas es mucho decir). La tortilla de patata está bastante mejor que la de muchos garitos que se hacen llamar templo de la tortilla y la patata rellena con huevo es un genuino tomahawk (aunque a lo mejor un poco seca, deberían ponerle salsa de nata agria o algo así)

¿Te apetece comer de pinchos? Puedes aburrirte, de solomillo, de foie, de pimientos rellenos, de brie, de queso de cabra, de bacalao, de atún…

¿Buscas algo diferente? Crema de melón, crema de tomate, crema de trigueros, tartar de aguacate con gambas…

Hay mil cosas. Ninguna será la mejor que hayas comido en tu vida (de hecho casi todos los platos los deben de tener preparados en una cámara a juzgar por el tiempo que tardan en servírtelos y por la temperatura a la que te llegan los que no son calientes), pero por ese precio y por el sitio la RCP es imbatible.

Si a todo esto le sumas que, aún siendo un garito de marcada “política rotación de mesas”, no parecen tener prisa por querer echarte, que los postres están bastante buenos (sobre todo los crêppes con dulce de leche y la tarta de limón –aún estando a siglos luz de la de José Luís-) y que los gin tonics de Fifty pounds están a 8 o 9 pavos (15 en Ramses, 15 en Glass Bar, 15 en la Ruleta y casi diría que 15 incluso en el Chino del Inframundo), pues resulta un sitio perfecto para comer con los colegas o con tu novia un día de buen tiempo y agarrarte una buena cogorza en la sobremesa.

Con cervezas, vino y copas, no pasas de 40€ ni con bombas. Comer con (una cantidad razonable, no en plan vikingo) cañas sale por unos 20-25€.

Y de todos los Lateral el mejor es el de Castellana 42, que no sólo tiene una de las mejores terrazas de todos los Lateral, y de Madrid, sino que además ha pasado por la derecha al de Velázquez en ambientazo pijo. Está justo al lado del ABC de Serrano y el puente de Juan Bravo, en la puerta del Registro Mercantil.

Con esas condiciones y esos precios, que me guarden una mesita en la esquina a mi nombre y para siempre, como a Hemingway en La Bodeguita del Medio, porque me queda justo debajo del gimnasio y ahora que empieza el verano pienso bajar todos los días a castigarme todo lo que no me castigo con las mancuernas.

Qué narices, teniendo esto a la puerta a lo mejor es que ni subo. Pudiendo levantar gin tonics quien querría levantar pesas.

listas: Comida , Copas

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La Cesta de Recoletos

+34 911 40 06 96

de lo mejor de 2012

Calle de Recoletos 10 <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.421864 -3.6901978

www.lacesta.eu

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Ora et Labora

'me encanta, uno de mis favoritos'

He vuelto en un par de ocasiones más desde mis últimas (y positivas dos visitas). Siguen retocando la carta según temporada con cosas interesantes y siempre ofrecen un plato del día (con productos de temporada, eso me gusta) que siempre está muy bueno.

Le pongo las cinco estrellas que a punto estuve de darle tras mis dos anteriores visitas. Si no lo hice fue para dejar reposar un poco el tema, no fuese que me estuviese dejando llevar en exceso por el contraste entre lo malo que me pareció la primera vez y lo bueno de las dos siguientes.

Pasado un tiempo prudencial y un par de visitas más puedo decir que me parece un sitio de cinco estrellas.

Y en cuanto bajen la intensidad de las luces por la noche para ser más acogedor, que me ha dicho un pajarito que probablemente lo hagan, me gustará aún más.

____________________________________________________________

Algunos dichos populares resultan un tanto ordinarios, pero no por ello menos ciertos. Muy al contrario, todos y cada uno de ellos contienen una buena dosis de ancestral e irrefutable sabiduría popular. No muy científica, pero sí empírica y arrolladoramente certera.

Y tal y como –dicen los gabachos que- ocurre en Francia con los quesos, en España tenemos un refrán para cada día del año, diría incluso más, uno para cada situación.

Me viene a la cabeza aquél que bien podría haber sido enunciado por Isaac Newton pero que, por su tono escatológico, resulta muy probable que más bien fuese parido en algún poblacho de la España profunda, de que no se debe escupir hacia arriba por el riesgo de que todo caiga de vuelta a la boca.

A buen seguro que alguien con mejores modales, más educación y un mayor bagaje cultural que el autor (que es como me gusta referirme a mí mismo), es decir, casi cualquier rufián que se ponga al teclado, podría abordar la cuestión en términos más sofisticados como el karma, el tao, el satva o cualquier otra de esas tonterías orientales sobre el balance del cosmos, el equilibrio del universo y el retorno de las cosas a su ser y demás paparruchas. Pero es que, llámenme bruto, pudiendo explicar algo hablando de escupitajos no veo la necesidad de aburrir al personal.

Pero bueno, a lo que estamos. Habrá quien se pregunte por qué estábamos hablando de refranes y escupitajos. No podría asegurarlo, pero creo que tiene algo que ver, además de con mi gusto por irme por las ramas y escribir tonterías, con una feroz crítica que dediqué, tiempo ha, a La Cesta de Recoletos.

Crítica, que, y por fin encuentro el hilo argumental, me ha caido en medio de la boca. Pero que muy, muy en medio.

Feroz, sí, pero punto por punto, en su momento, merecida. No me precio de ser un buen crítico, porque ni lo soy, ni lo seré, ni lo pretendo, pero sí me tengo por una persona honesta y coherente.

Ahora bien, que también me tengo por guapo, así que no me queda muy claro hasta dónde pueden darse por buenos mi criterio y mi capacidad de percepción de la realidad.

Y precisamente por eso debo enmendar mis palabras, volver grupas a mi castillo, tragarme aderezadas con sal y pimienta mis descalificaciones pretéritas y hablar en términos elogiosos de este magnífico restaurante.

En su día anticipé que bien pude haber tenido mala suerte cuando comí allí, así que, habiendo hoy amanecido tan refraneros como hemos y dada mi fe incondicional en aquel dicho que reza algo así como “todas comen mierda, mil millones de moscas no pueden estar equivocadas” decidí embaucar hace unos días a unos buenos amigos y volver a dejarme caer por La Cesta.

Demasiada gente opinaba demasiado bien sobre el sitio para que yo tuviese razón. Y ojo, que nadie se deje llevar a engaño. Yo siempre tengo razón, sólo que esta es la única e irrepetible excepción que confirma la regla.

Y habiendo vuelto dos veces en las últimas dos semanas por el acudidero sobre el que despachamos en estas líneas, puedo y debo confirmar, y confirmo, que estaba en lo cierto.

He comido allí dos veces y con seis personas distintas, al margen de servidor, y todas y cada una de ellas, esta vez sí incluyendo a un servidor, quedaron encantadas.

Encantadas con el local, con la comida, con los vinos y con el servicio. Incluso con el pan, que, dicho sea de paso, es de una calidad espléndida.

Supongo que ahí reside el encanto, que a la vez es maldición, de la hostelería. En vivir en el filo de la navaja, en jugárselo todo a la carta del amor a primera vista, en caminar sobre la cuerda floja. En trabajar sin margen de error.

Un cliente al que le guste un sitio en su primera visita hablará bien de él, lo recomendará a otros, volverá más veces y, si en alguna de ellas algo no le agrada, concederá el beneficio de la duda.

Por el contrario, si en esa primera vez no queda satisfecho, ocurrirá todo lo contrario. Así es la naturaleza humana, mucho más lógica de lo que nos empeñamos en creer.

Platos que comimos en las dos últimas visitas:
CROQUETAS DE JAMÓN AL ESTILO DE LA ABUELA MATILDE: mi enhorabuena a la señora Matilde por la receta, y a sus nietos, que presumo que son quienes las han preparado. Suaves, potentes de sabor, buena bechamel, buen rebozado. MUY BUENAS.

TORTILLA DE PATATAS Y CEBOLLA CON HUEVOS DE CORRAL: los huevos son de ley, se ve a la legua que la calidad es de primera. Sin embargo esta tortilla me sigue pareciendo tan triste como una primavera sin ruiseñores. Textura regular, sabor a tortilla francesa y la cebolla, como de costumbre, ni está ni se la espera. UNA CACA.

VIERAS A LA SARTÉN: tersas, bien selladas en los extremos, con una vinagreta con avellanas que le da mucha gracia. MUY BUENAS.

PLUMA DE IBÉRICO: servida con puré de patata. La carne rosadita, como debe ser. Presumo que se trata de cerdo ibérico, aunque, dado que no especifican, bien podría ser un trozo de un señor que vive en la Península Ibérica. RICO.

POCHAS CON CODORNIZ: unas ricas alubias con su caldito espeso y codorniz estofada y trocitos de almendra. Era el plato del día. MUY BUENAS.

DADOS DE RAPE FRITOS: unos tacos de rape de buen tamaño, con un rebozado muy rico y crujiente y acompañados por un sofrito de tomate y cebolla delicioso. MUY RICOS.

ARROZ CREMOSO: con sepia en su tinta y verduritas. BUENO PERO ESCASO.

LOMO DE CIERVO: plato del día de la segunda visita. Con ñíscalos salteados y un puré de membrillo. Crujiente por afuera y crudo por dentro. DELICATESSEN.

Y los postres:

MOUSSE DE CHOCOLATE: esponjoso, con mucho sabor a chocolate y jalonado por un puñado de avellanas caramelizadas. RICO.

TARTA DE QUESO: dicen que es especial de La Cesta. Y lo es. Odio la tarta de queso horneada y ésta sin embargo me encanta. La base es lo mejor, hecha con una base de galleta de almendra que es lo mejor del postre. CUM LAUDE.

SOPA DE FRUTOS ROJOS: mi vieja archienemiga, mi Némesis. Me sigue pareciendo que es sirope royal rebajado con agua. NO ME GUSTA NADA.


En ambas comidas fuimos cuatro personas, con –todo para compartir- cinco platos (en este sitio lo mejor es pedir todo para picar porque los platos son muy ricos pero una ración completa de cualquiera de ellos aburriría al mismísimo santo Job), tres postres y un par de botellas de Pétalos del Bierzo (grandes vinos los que se están gestando últimamente en esa zona en la que hace unos años producían una especie de líquido de frenos que vendían como vino) 140 pavos con propina, esto es, 35 pavos por barba.

Además tienen una buena selección de ginebras y tónicas a buenos precios (para ser Madrid). Está muy bien tomarse la primera allí mismo mientras disfrutas de la sobremesa.

A favor: carta de vinos con referencias buenas y poco comunes. Buena oferta en vinos por copas. Comida original. Buena carta de ginebras. Buena RCP. Varían la carta a menudo y usan productos de temporada. Muy buen pan.

En contra: la tortilla de patatata es caca. La carta se hace un poquito corta y si algún comensal es un poco “especialito” te va a poner problemas a casi todos los platos.

listas: Comida , Copas

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Globez Lopez

¡Excelente bucle cósmico!

hace 6 meses

Cartagenera

porque borraron toda la discusión anterior? comienzo realmente a desconfiar de 11870 y de los comentarios de la Cesta.

hace 6 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Hola Cartagenera. Los comentarios los he borrado yo por varios motivos: el primero, fundamental y muy razonable, es porque se originaron a raíz de una anterior crítica que hice del restaurante, la cual fue bastante negativa porque no me gusto nada. He vuelto en dos ocasiones más, ymás como me gustó mucho la he cambiado de forma sustancial, con lo cual entiendo que toda la discusión surgida por motivo de la misma ya no opera en forma alguna.

el segundo motivo, tan legítimo como otro cualquiera, es que toda esa ristra de comentarios están en una crítica mía, y como no me gusta que parezcan un chat o un muro de facebook pues he hecho "limpieza".

No creo que debieras tener muchos motivos para desconfiar de los comentarios de este sitio, o al menos no más que de los de cualquier otro restaurante del que se hable en esta página. Yo tuve mucho tiempo una crítica bastante dura aquí expuesta y la he cambiado cuando lo he estimado oportuno y libremente, como entiendo que hace todo el mundo que escribe en esta página. Podría comentarte en privado bastantes más sitios cuyas opiniones sí que deben escribirlas los dueños o sus padres. El mero volumen de opiniones que genera este local, y lo contrastado de muchas de las personas que las han escrito, descarta cualquier tipo de manipulación, salvo que tengan a una persona, de perfil sociópata, dedicada en exlcusiva a inventar y gestionar perfiles con más de 50-60 críticas y cientos de seguidores.

Un saludo

hace 6 meses

Cartagenera

Gracias por la aclaración de verdad!... habia estado leyendo el hilo de la conversación, de hecho he ido varias veces a la cesta y me ha gustado. Pero claro al no ver de repente estos comentarios me dio mala idea. siento el mal entendido. si quieres borrar mi comentario lo entendere.

hace 6 meses

Ten Con Ten

+34 915 75 92 54

de lo mejor de 2012

Calle de Ayala 6 <m> Serrano 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.4279562 -3.6886983

www.restaurantetenconten.com

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Nine of Ten

'me encanta, uno de mis favoritos'

Me siento frente a la pantalla y casi siento vergüenza de poner un solo dedo en el teclado. No puedo escapar de la sensación, casi certeza, de que escribir sobre Ten con Ten, a estas alturas de la película, es un poco como lo de los Yankees y la máquina Enigma en la Segunda Guerra Mundial, que para cuando quisieron descifrar los códigos ya estaban colgados en Google.

Ahora bien, que nadie pretenda hacerme pasar por un desinformado de la actualidad gastronómica madrileña, ni por un laggard cualquiera de la moda culinaria de esta nuestra Villa y Corte (lo segundo lo será, al menos, hasta que la Leti le eche el guante al trono, después de eso, veremos).

Querer, llevaba queriendo cenar aquí desde diciembre de 2011. Cenar, he conseguido cenar el pasado viernes (no, no estás errando e cálculo. Son, efectivamente, tres meses y medio de cola para reservar!!!).

Aviso para navegantes que, tras leer esta crítica quieran conocerlo (dudo que quede nadie, creo que he sido el último de todo Madrid en ir), pedí esa misma noche mesa “para cuando hubiese” (porque pretender que te la den el día que tú quieras es como pedirle un milagro a cualquier dios que no sea nuestro todopoderoso Hacedor Cristiano), y me la han dado para FINALES DE JUNIO!!!

Y claro, partiendo de esta premisa la primera pregunta que absolutamente todo el mundo, sin excepción, te hace es, no podría ser de otro modo, ¿está justificado todo ese tiempo de espera?

La respuesta, puedo afirmar con rotundidad y sin miedo a equivocarme es un radical e inamovible NO. Y decir que no es perfectamente compatible con pensar que es un muy, muy, muy buen sitio y con otorgarle cinco estrellas o un 9 sobre 10 (de ahí el título de esta crítica).

He comdo en (casi) todo tipo de sitios a lo largo de mi vida: muchos restaurantes con una y dos Estrellas Michelín (con tres, para mi desgracia, no), otros tantos que sin tenerla sí la merecen, algunos que cuando estuve no la tenían y posteriormente la obtuvieron y unos pocos en los que ocurrió todo lo contrario. He conocido bares, baretos, tascas y mesones, hamburgueserías y pizzerías, trattorias y chinos, japoneses, franceses, indios, libaneses y de absolutamente todos los tipos.

Y nunca, nunca, nunca, me ha parecido que ninguno de ellos pudiese justificar tres o cuatro meses de espera para obtener una reserva. Ni siquiera creo que uno.

Entiendo que en un garito, uno muy bueno y muy de moda, puedas no encontrar mesa un lunes para un viernes. Incluso con un par de semanas de antelación me parecería medio razonable.

Eso me parecería, hasta cierto punto, entendible en un Kabuki Wellington, un Diverxo, un Akelarre, un Etxanobe o un Atrio. Pero es que no te pasa!!! (el único sitio del que haya oído algo semejante es de el difunto Bulli, pero claro, también es cierto que habrían cuatro ratos cada siglo y medio…).

Así que, el hecho de que haya más de un tercio de año de espera para poder cenar en un gastrobar, bueno, pero un puto gastrobar a fin de cuentas, quiere decir que el mundo se ha vuelto gilipollas.

Y digo que es el mundo el que se ha vuelto gilipollas porque, después de todo, la cola interminable no se la saca el dueño de la manga, sino que la generamos los clientes yendo como borregos, en tropel y como si no fuese a haber día de mañana, al mismo sitio.

Pero bueno, hechas estas reflexiones que a mí me encantan y que nadie se lee, hablemos del sitio, que es un gran sitio.

Los santos varones (y que aquí se den por inclusas las santas hembras, porque yo hablo español, no zapateroñol) que tengan la infinita bondad de leerme a menudo, sabrán que odio la mayor parte de los gastrobares (que no el concepto de gastrobar en sí, porque me parece muy interesante).

Pues bien, este es uno de los muy pocos de Madrid que sí ha dado con la tecla. Han conseguido un punto de equilibrio bastante razonable entre las cenas sentadas, las copas “de charla”, el picoteo informal y la última fase de “musica-a-toda-leche-y-la-peña-se-viene-arriba).

Diría que los únicos gastrobares de Madrid que me gustan son, por este orden: 10con10, La Cesta de Recoletos (aunque me parece más un restaurante normal), Boggo y, a cierta distancia Whitby (y alejándose). Tomate, Luzi Bombón, Le Cabrera, etc., etc. etc. me parecen unos engendros abominables y unos finstros pecadores de la pradera. Jarl.

La ubicación es cojonuda, tienen aparcacoches y el local es una chulada. Con una mesa muy bonita a la entrada (la mejor del garito) que parece que está en una frutería de esas del Barrio de Salamanca en las que dan ganas de comerse todo, una barra enorme, algunas mesas altas y un comedor al fondo que está bastante chulo.

La comida es muy buena, no podía ser de otra forma teniendo en cuenta que esto es algo así como la versión menos cara (no confundir con barata) de El Paraguas, uno de los mejores restaurantes que operan hoy en Madrid.

El servicio es correcto, y para el cisco que tienen montado son incluso agradables, pero no dan abasto (deberían meter 2 o 3 personas más por lo menos). El único fallo imperdonable es que no tienen donde guardarte el abrigo, lo cual en invierno es algo más que una putada, además de una falta de sentido común, por su parte, que asusta.

Toda la carta es apetecible, “llama”, y eso es lo mejor que creo que puedo decir sobre los platos de cualquier sitio. Todo lo que lees es sugerente, y todo lo ves pasar con destino a otras mesas confirma las sensaciones que el papel te adelanta. Es completa y hay de todo. De la de vinos no puedo decir nada porque no la vi.

Las raciones están en algún punto indeterminado entre correctas y generosas. No son la leche, pero tampoco puedes decir simplemente que cumplen.

Cenamos cuatro personas (de buen comer) y con cinco platos/raciones y un postre nos quedamos satisfechos:

CROQUETAS DE TIGRE: con auténtico felino de Bengala cazado con lanza… o eso pensé al leerlo. Qué puta manía de poner cosas así, es como esa moda de las pseudoperiodistas del corazón de decir “nos informan de Zarzuela”. Si te informan de Zarzuela, te están dando información sobre un canto lírico menor. Y si te informan desde LA Zarzuela, te están contando qué pasa en la casa del Rey. Pues lo mismo, que me digan que son de mejillón, porque claro, luego me llevo una desilusión que no veas… Ahora en serio, con buenos trozos de mejillón, buena bechamel y buen rebozado. REQUETEBUENAS.

RISOTTO (SIN ARROZ) CON TRUFA: ¿sin arroz? Eso es una negación de la naturaleza del plato, una religión sin Dios, un partido sin balón. Pues bien, es posible, muy posible. Usan sémola y está COJONUDO.

HAMBURGUESA DE PIXÍN: más bien diría que filete ruso de pixín (rape en astur/bable). Con un empanado finito. RIQUÍSIMA.

MOUSSAKA DE BERENJENA: cremosa, suave y sabrosa. MUY BIEN.

CARRILLADA: en mi pueblo carrilleras. Lo más flojo de los cinco platos. En salsa, ricas, pero no al nivel de los demás platos. CORRECTAS.

CHOCOLATE A LA REINA: para fans del chocolate. MUY RICO.

Todo esto con 8 copas de verdejo (mala idea, suman 30 pavos, por esa pasta te atizas una botella de un riesling o un albariño mejor, segurísimo) y tres gin-tonics (Martin Millers y GVine, todos con Fever Tree, creo recordar) 180 pavos con propina (45 € por culo), un precio más que correcto para un sitio así, posiblemente el sitio más de moda de toda España.

Notas de color:

1. Marichalar, uno de mis putos ídolos, arrastrando la pata chula por allí (hecho un pincel, un brazo de mar, como los chorros del oro, por supuesto).

2. Composición de la clientela: 20% jóvenes pijos; 20% divorciadas (algunas buenorras, otras menos…) tipo “Mármara” y 60% ejecutivos y empresarios forrados, disfrazados de Nanín el del Real Madrid con sus putas/amantes/novias/mujeres-paralelas 700 años más jóvenes que ellos.

listas: Comida , Copas

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GastronoME!

+34 915 76 09 56

de lo mejor de 2012

Juan Bravo 11 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4329018 -3.6831742

www.gastronome.es

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Para GastronoMEAR Y NO ECHAR GOTA (o el arte de construir la casa por el tejado)

'para no volver'

Dicen que los años dulcifican el carácter, suavizan los malos ánimos y proveen del poso necesario, que el ímpetu de la juventud nos niega, para digerir los trances más nefastos.

Y yo digo que una leche.

Hay cosas que no se podrían dulcificar ni echándole toda la puñetera caña de azúcar del Brasil, que no podrían suavizar ni el osito de Mimosín y el corderito de Norit juntando sus superpoderes y que no serían susceptibles de ser digeridas ni por una maldita pitón reticulada.

Este tugurio es una de ellas y, honestamente, no veo cómo los años podrían mejorar mi percepción de él. Porque, como dijo un señor mucho más sabio que yo y que se llamaba Murphy, las situaciones, por malas que sean, siempre y sólo tienen margen para empeorar.

Y lo harán, aunque aquí lo tengan complicado, por no decir que imposible.

El garito que hoy ocupa nuestra atención pertenece al género de los GastroBares, orden de los baretus restaurantis pretenciosae, reino de los chorizata (según la Taxonomía de Linneo).

Esto es algo que me apena, porque si bien el concepto de fusionar restaurante, tomacopas y ambiente moderno me parece de lo más atractivo, apenas sí he estado en alguno en el que hayan dado con la tecla. Al final, la mayoría de ellos acaba por ser como un Aston Martin Lagonda, pretendidamente innovador, ruidoso, caro y poco fiable.

He pensado en ello largo y tendido, lo he flexionado y reflexionado, y le he dado vueltas una y otra vez. No sé si GastronoME es el peor sitio en el que he estado en mi vida, que bien podría, pero lo que sí afirmaré con rotundidad y sin medias tintas es que ha sido la experiencia gastronómica más nefasta que me he visto obligado a sufrir desde que tengo memoria.

Y ojo, porque tengo mucha.

Sin embargo, y como nos gusta ser justos (tanto como referirnos a nosotros mismos como "nos"), ni podemos ni debemos negar al César lo que es del César. Y si hay algo que debe reconocerse a la gente de GastronoME es que son unos auténticos innovadores.

Efectivamente, han innovado. Han conseguido reinventar el concepto de ruido, llevándolo a una dimensión hasta ahora desconocida, hasta el siguiente nivel. Al olimpo. A la cima. Al summum. Al infinito. Al omega.

El nivel de ruido, infame, procaz y funesto, es, con muchos cuerpos de ventaja, lo más reseñable del restaurante.

Habíamos quedado con unos amigos de mi novia para que (yo) los conociera. Y vernos, nos vimos. Conocernos, pues no del todo. Aún no sé como se llaman, ni a qué se dedican ni de dónde son. Pero en qué mercadillo compra las bragas la maruja de tres mesas mas allá y dónde se hace las ingles la de cinco más acá me quedó claro como una mañana de verano, cristalino como las límpidas aguas de un manantial.

Si los dueños me pidiesen mi opinión, que no creo que les importe un pito por otra parte, sugeriría que contemplasen la posibilidad de cambiarse el nombre por algo así como "La Fábrica", porque lo único que generan y venden es humo.

Mucho Barrio de Salamanca, mucho vinilo de Bansky y de von Aachen, mucha literatura, mucho disfrutar y mucho rollo del Mar Muerto, pero nada de servicio, nada de comida, nada de saber hacer, y nada de nada de nada de lo que es realmente importante en un sitio al que, si eliminamos todo el ornamento y lo accesorio de la ecuación, se va esencialmente A COMER.

El local es un semisótano con una acústica nefanda, donde lo único que se ven por los ventanucos (que no ventanas) son los pies de la gente, y,si hay suerte, la pilila de un perro haciendo pipí. O si no la hay, el traspuntín de un idem haciendo popó.

El servicio es de risa (al menos para un sitio que pretende estar "in" y ser "cool"). Las camareras nos interumpieron veinte veces e importunaron otras tantas, y no tenían ni puñetera idea de absolutamente nada. Los comentarios sobre los vinos (de los cuales por cierto, no tenían, UN VIERNES!!!! ni un tercio de los que ofertaba la carta) no voy a reproducirlos aquí porque algunos podrían ser constitutivos de delito, y los de la comida no les iban a la zaga, como afirmar que tienen uno de los mejores sushis de Madrid -poco sushi han comido-, y que el plato estrella eran los MAKIS CALIFORNIA, que es algo así como si yo te digo que soy especialista en comida italiana y que mi especialidad son los macarrones con tomate Apis.

Es verdad que son amables, malos pero muy amables, que sacan unos aperitivos muy ricos y que la comida no está mal del todo, diría que incluso algunas cosas estaban bastante buenas (el huevo a baja temperatura NO es una de ellas, un bluf). Incluso me pareció barato (20 €/barba y comimos decentemente). Pero ni por esas se salva.

Para lo que tiene mala pinta es para tomar una copa en la barra de la entrada, o incluso para picar algo allí mismo, pero poco más.

listas: Comida , Copas

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Boggo Velázquez

+34 917 81 10 38

de lo mejor de 2012

Calle de Velázquez 102 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España 40.4345636 -3.6833149

www.boggo.es

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PIJJO

'me gusta'

Boggo es el afterwork/restaurante/tomacopas más pijo de Madrid, con muchos cuerpos de ventaja sobre Lateral (fundamentalmente de Velázquez y Castellana), Whitby u O’Clock, por poner algunos ejemplos del niñobienismo patrio.

Si pretendes dejarte caer por allí y no lo haces en traje (y no, lo que usa Sergio Ramos sólo cuenta como traje en Carabanchel Bajo) o en “Borjamari Sport” es bastante probable que te encuentres más fuera de lugar que Zapatero en la Plaza de Oriente un 20-N.

Desde luego, si los disfraces de payaso de circo, o los total look de Scalpers, tanto monta, son tu hobby, te sentirás como en casa (de hecho supongo que esa gente debe de sentirse como en casa en todos lados teniendo en cuenta que van por la vida en slippers, pantuflas de andar por casa" en la lengua de Shakespeare).

Aquí no puedes pasarte de improviso el típico día que has bajado a hacer unos recados por el Barrio y decides que te da pereza encender la cocina. Salvo que para hacer unos recados seas de los que se ponen la ropa de los domingos e invierten diecinueve horas en arreglarse. Sobre todo porque seguro que te topas con algún grupo de conocidos y como te cacen en un lapsus al día siguiente se comentará por todo Madrid lo mal que las cosas te deben de estar yendo porque te han visto hecho un pordiosero.

Y ojo, que esto no es una crítica, ni mucho menos. Siempre es mejor estar en un sitio así que una cafetería cutre llena de catetos. El ambiente general está bastante bien, y es un sitio que me gusta, pero hacen parada de vez en cuando algunos especímenes que parecen salidos del Fiestas Paco de La Latina.

El garito queda casi enfrente del Bo Finn y de A Penela (un gallego que sirve una de las mejores tortillas de patata de la ciudad) y un par de manzanas más arriba de Kabila. Es un local amplio y luminoso dividido en dos plantas. La de abajo tiene una barra bastante amplia y algunas mesas, para picar algo y enchufarse unos buenos tónicos reconstituyentes al más puro estilo Bertie Wooster (quien por cierto estaría en su salsa en un antro como éste). En la superior está el comedor, espacioso y moderno, con mesas aceptablemente amplias y mucho sofá corrido (de continuo, no de lo otro) para poner el culo.

Copas bastantes, pero la comida no la había catado hasta ahora, detalle insignificante que nunca me supuso problema alguno a la hora de recomendarlo a parientes, amigos, allegados y menos allegados para utilizarlos como conejillos de indias.

En mi descargo diré que todos salieron siempre tan satisfechos como una abuela después de su misa del domingo.

Quedamos para comer un sábado cuatro amigos de la universidad; bueno, más bien dos amigos y nuestras respectivas parejas, pero que ahora también son amigos por aquello del dicho tonto ese de que los novios de mis amigas son mis novios, o mis amigos, o como coño sea que funcione el tema.

Dicho éste, por cierto, que no es más que una absoluta gilimemez, porque todos tenemos un amigo/a con una pareja de la que ni somos amigos, ni puñeteras ganas que tenemos de serlo (y de la que rezamos todos los días para que a) no vengan si quedamos o b) si vienen sea para decirnos que lo suyo tururú).

Íbamos con intención de comer a la carta, que por cierto tenía muy buena pinta, pero nos encontramos con que tenían un menú de fin de semana realmente bueno y a un precio de risa (21 pavos por barba) si tenemos en cuenta el tipo de sitio, dónde está y lo que ofrecían (1º, 2º y postre, todo muy apetecible).

Comimos (raciones generosas):

CARPACCIO: finito, sabroso. Un buen plato. Está bien compartirlo porque embucharse un plato entero de carpaccio es como meterse en la boca un polvorón embadurnado con nocilla e intentar decir Pamplona. MUY RICO. N.d.A.: acabo de percatarme de que un polvorón untado en nocilla debe guardar un sospechoso parecido con un truño.

HUEVOS CON PATATAS Y JAMÓN: los de toda la vida. Es curioso cuánto gusta en Madrid ofrecer y pedir este plato en sitios buenos, cuando siempre ha sido la típica comida de tascorro. RICOS.

(2) ENSALADA CON MEDALLÓN CRUJIENTE DE CABRA: la típica ensalada con reducción de vinagre, el medallón de queso de cabra pasado por la plancha y crujiente por fuera y demás. MUY BUENA.

(3) LOMO DE BUEY: un buen trozaco de lomo de buey en tiras, al gusto de cada cual y con una salsa al Porto. Carne tierna y sabrosa. BUENÍSIMO.

ATÚN A LA PLANCHA: cuatro trozos de rape hechos a la plancha, sobre una base de puré de patata. BUENO.

(4) CRÊPPES RELLENOS DE DULCE DE LECHE: uno de ellos acompañado de una bola de helado, un detalle que no lo cobrasen teniendo en cuenta que es un menú. Me gustaron pero son mejores los de Lateral. BUENOS.

Todo esto con un par de copas de blanco, dos cañas, 3 botellas de agua (el menú no incluye bebida) y 2 cafés hicieron un total de 110 pavos con propina (27,5 lereles/pax), lo cual es un muy buen precio por la calidad, la cantidad y el sitio. Sobre todo si tenemos en cuenta que a la carta lo haces por entre 35 y 45 €.

listas: Comida , Copas

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Carmen J.Rivas

Oh sorpresa, alguien que lee a Wodehouse.
Llevo tiempo queriendo ir a probar este sitio, a ver cuándo puedo.

hace 4 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Jejejeje, sí, la verdad es que me gusta mucho Wodehouse, bien cazado! Y espero que te guste el sitio si vas (o si ya has ido!).

hace 3 meses

Whitby

+34 913 19 70 88

de lo mejor de 2012

Calle Almagro, 22 <m> Alonso Martínez 4 5 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.4295278 -3.6936869

www.whitby.es

guardado por 103 personas

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Arrepentidos los quiere Dios

'me gusta'

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Ante el aluvión de recomendaciones de amigos y conocidos sobre Whitby comenzaba a sentirme como un extraterrestre por no conocerlo aún, así que me llevé a mi novia a cenar y así de paso dejar de ser un bicho raro.

En términos generales me parece que es un buen sitio, pero le falta un "algo" para rematar la faena. Cumple sobradamente los requisitos para llegar a ser un muy buen garito, así que sólo les falta pulirse y algo de rodaje.

La zona cojonuda, un poquito más arriba de Alonso Martínez, en lo que antes era Capicúa. Aceras amplias para subir la moto y varios parking cercanos (si hay suerte hasta puede que aparques en la calle, esa parte es de lo más tranquilo del barrio). Está muy bien si después te vas de copas. Puedes tomar las primeras allí mismo y no queda lejos de Pachá, Paddock, MOMA y demás.

El local es muy bonito, con una planta baja a nivel de la calle con grandes ventanales que abren cuando el tiempo acompaña y un cabrete superior que permite ver todo el local. En la baja tienes varias mesas, normales para comer y altas para picar y tomar algo, y una barra bastante amplia para acodarse bien a gusto y empinar el codo. Iluminación tenue y muy agradable y un ambiente bastante íntimo en general (en la planta superior, en la de abajo hay lógicamente más jaleo).

El único pero es que las mesas para parejas son jodidamente enanas. Y cuando digo enanas quiero decir ridículamente pequeñas; esto es, que si tienes dos platos, la botella de vino y una ración (más de una no cabe ni de coña, con lo cual es importante que midan muy bien el ritmo) un mosquito no podría aterrizar sobre el mantel ni aunque fuese el jodido Barón Rojo de los mosquitos, porque no queda ni un milímetro cuadrado libre. Las mesas para más gente sí son amplias.

El servicio es muy amable, tíos jóvenes que no están demasiado formados pero que lo suplen con mucha simpatía y muy buena disposición, algo absolutamente fundamental en restauración y que el 77,31% de la gente que trabaja en el sector se esmera en pasarse por el arco del triunfo, también conocido como forro de los huevos.

Dos o tres cosillas que no nos gustaron mucho, que no viene al caso comentar y que en otro sitio hubiesen sido motivo de queja poco amigable, aquí se quedaron en un "pelillos a la mar" precisamente gracias al buen desempeño de todo el personal, desde el encargado (que no se si es también el dueño, pero lo parecía) hasta el tío que tienen en la puerta pasando por todos los camareros.

De un tiempo acá se ha puesto muy de moda en la hostelería una actitud divista esencialmente basada en escupir en la cara de la gente. Y no creo que sea culpa de ellos en absoluto. Los verdaderos causantes del desaguisado son esa pléyade de palurdos que han salido de su casa por primera vez hace cuatro días y que piensan que consentir que un meneasartenes con ínfulas les trate como pura basura es "chic". Me da igual que el tío se llame Arzak, Blumenthal, Ducasse o Pepito Pérez; soy el cliente y merezco un servicio bueno y amable, y sobre todo respeto. El problema es que en España somos unos acomplejados; ser el cliente no te da derecho a pisotear a nadie, pero sí a hacer notar lo que quieres y cómo lo quieres cuando la atención no es la adecuada.

Un mal día en la cocina es comprensible y aceptable. Un servicio maleducado es de todo punto imperdonable.

Ya siento haberme pegado esta rajada sin venir a cuento, pero es algo que vengo pensando desde hace largo y me ha parecido un buen momento para escupirlo.

A lo que íbamos.

La carta me pareció corta en todos los aspectos y no lo suficientemente llamativa (muchos platos no llenan el ojo). Cuando diseñas una carta no muy prolija todo tiene que ser 100% apetecible. Es algo a lo que deberían dar una vuelta.

Eso sí, todo lo que pedimos estaba muy bueno.

GUACAMOLE: natural, se notaba que eran aguacates machacados, y no un mejunje sacado de un frasco de Doritos. Falto de fuelle, quizá corto de vinagre. Los nachos, los mismos de todos los sitios, pero estaban buenos. Quizá un puñadito más hubiese estado bien. BUENO.

CODORNIZ RELLENA DE FOIE: un buen trozo de codorniz prensada, rellena de un buen foie y acompañada de una salsa muy sabrosa y patatas paja. MUY RICO.

RABO DE TORO: otra ración generosa, con una salsa riquísima y una especie de puré. MUY BUENO.

EMPACHO DE DULCE DE LECHE: simple y llanamente lo que su propio nombre indica. Una tulipa llena de dulce con trocitos de plátano. BUENO.

Todo eso con pan, una botella de CVNE (precios de vinos muy ajustados, odio a los jetas que meten a la botella un 200%), un gin-tonic (de Whitley Neil, tienen una selección de ginebras más que aceptable, aunque como en casi todos los sitios sólo tónica Schweppes. ¿Qué cuesta ir al Corte Inglés o cualquier vinoteca a comprar un puñao de Q-Tonics o de Fever Trees?) y la propina 72€, un precio de risa teniendo en cuenta el tipo de sitio y la comida.

MUY RECOMENDABLE

listas: Comida , Copas

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Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Debía una actualización a este sitio desde hace dos meses (las vacaciones y demás, que no dejan a uno tiempo de nada). Retiro mi último comentario en el que indicaba que se estaban dejando llevar un tanto. Le han pegado una vuelta muy interesante a la carta, quemás era muy buena pero ya empezaba a hacerse demasiado vista para los parroquianos habituales, en la que hay muchísimas cosas muy apetecibles como el pincho de pato laqueado, las carrilleras, el ceviche, el tartar de salmón... y donde siguen los huevos estrellados con chopitos, que parecen una chorrada de plato pero que a mí me parecen la leche de ricos. Javi, el encargado, sigue al frente. Un tío simpático y la mar de eficiente, y que se ve que se deja los huevos en el garito. El cocinero es otro fenómeno, se pasa muchas veces por las mesas para preguntar qué tal y para resolver las dudas más peregrinas que quieras plantearle, eso me me gusta porque quiere decir que le gusta su trabajo y que le importa lo que los clientes opinen.

Es un gran sitio y el precio me sigue pareciendo muy bueno, entre 20 y 30 euros/barba por una comida muy rica, muy bien elaborada, diferente y, sobre todo, en un sitio en el que te atienden con simpatía, que en Madrid no abunda. Justo antes de pirarme a Santander estuve dos noches dos semanas seguidas y en ambas ocasiones salí encantado, y no habré cenado aquí menos de 10 o 12 veces desde que abrieron.

hace 9 meses

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Restaurante el Cielo del urban

carrera de san Jeronimo <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.4166075 -3.6996273

guardado por 3 personas

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Mucho lirili y poco lerele

'no me gusta'

Situado en la azotea del Hotel Urban (5*GL). Ya he estado dos veces y confirmo que no está a la altura ni del hotel, ni de su estupendo Glass Bar, ni de su (la mejor de Madrid) terraza. 95 €/barba por una comida que no debería valer más de 50-60, y eso siendo generosos. Escudan el precio en que te ponen todo el champagne que quieras (muy buenos, esos sí, la primera vez que estuve un Veuve Cliquot, ayer un Perrier), pero ni por esas porque no te bebes más de 3 o 4 botellas entre 7 u 8 personas salvo que vayas a cogerte el pedo del siglo. Ampliaré comentario en cuanto tenga un poco más de tiempo.

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado lo descubrió en julio de 2011

listas: Comida , Copas

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elcano

+34 911 27 25 24

Calle de Lagasca 7 <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España 40.4216048 -3.6858095

guardado por 19 personas

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Buen sitio para echar el rato por el Barrio de Salamanca

'está OK'

Este sitio está muy bien para tomarse una copichuela y picar algo después del curro o para descansar un poquito si andas de compras por el Barrio.

Está dividido en dos plantas, una superior con una barra que suele estar llena de pinchos (la mayoría con bastante buena cara) y algunas mesas altas con taburetes altos (lógicamente). En la planta de abajo tienen un comedor tirando a enano que a mí me da cierta sensación de claustrofobia.

Aquí de lo que hay que tirar es de pinchos, cañas y copas. Tienen raciones y puedes también sentarte a comer, pero por el precio no merece la pena.

Es reseñable que tienen una selección de ginebras corta pero muy decente: Tanqueray, Beefeater y Bombay de las "normales" y G-Vine, London, Hendrick's, Tanqueray Ten y, a destacar por encima de todas (no es muy común encontrarla por ahí) la magnífica Whitley Neill, dentro de las ginebras que molan de verdad.

De los pinchos el mejor sin duda es la hamburguesita de buey. Un panecillo dulce (en Cantabria lo llamamos "medianoche", aquí en Madrid ni flower), una pequeña hamburguesa de carne rica (un poquito seca, pero es lo que tienen las cosas que no se hacen al instante) con una rodajita de tomate y una cebolla muy bien pochada. Luego las croquetas suelen estar buenas (de boletus o de jamón) si las pillas recién hechas, si no se quedan un poco pastosas. No están mal tampoco el rollo empanado de jamón relleno de queso y la quesadilla con pollo y pimientos.

El gin-tonic del montón. Aunque las ginebras son buenas sólo tienen tónica Schweppes, y las chicas de la barra no tienen demasiado arte poniendo copas.

Y no me refiero a ninguna cuestión de técnica refinada ni nada por el estilo, sino de cosas tan tremendamente básicas como quitar el agua que se acumula en el fondo de la copa por los hielos, que en este sitio suele ser mucha, desconozco el motivo. Siempre tienes que decírselo. Esto es así hasta el punto de que ayer me despisté y tuve que pedir que me retirasen la copa y me sirviesen una nueva porque debía tener tanto agua que en el primer sorbo la tónica tenía cero fuerza.

El ambiente, pues lo que deberías esperar encontrarte en un sitio así. Gente entre 25 y 40 años, muy buena pinta, ambiente pijillo en definitiva.

Cinco o seis pinchos y un par de gin-tonics entre 35 y 40 pavos con propina. Si cambias las copas por cañas pues lo dejas en 25-30 Leuros que diría el amigo Carlos Herrera.

No es caro en ningún caso (entre 15 y 20 por cabeza picar algo con bebida), está bastante bueno y tanto el sitio como la zona molan.

No está mal si te pilla a mano.

listas: Comida , Copas

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La Ruleta

+34 915 75 16 14

de lo mejor de 2012

Calle de Velázquez 62 <m> Velázquez 4 Madrid, Madrid provincia, España 40.428184 -3.683887

guardado por 22 personas

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Copas con sabor añejo

'me encanta, uno de mis favoritos'

Vaya por delante que, aunque creo a pies juntillas que a todo el mundo que tenga el mínimo gusto por empinar el codo debería emocionarle La Ruleta, entiendo que mi opinión ni es objetiva ni muy a tener en cuenta, porque locales como éste me encantan.

Éste es un pegatragos de toda la vida, un tomacopas como la idem de un pino, un retiro espiritual para aquél que disfrute de la agradable compañía de una copa bien puesta y la no menos reconfortante charla de otros decadentes parroquianos cogorza.

La entrada, absolutamente nada especial. En el interior, pues otro tanto. Sólo lo indispensable para satisfacer el gaznate, que a fin de cuentas es a lo que vas a un sitio así (aquí no esperes, NI POR ASOMO, conocer a la chica de tus sueños): una amplia (y buena) selección de ginebras, hielos, suficientes copas de balón para un regimiento, hierbabuena y limones para cubrir una huerta y, fundamental, un barman con su chalequito de tartán y con cara de llevar encima más batallas que el Alcázar de Toledo (y que te mira con cara de "chaval, cuando tu te ponías pañales yo ya ponía gin-tonics").

Además de eso, todo lo que hay dentro es una larga barra con taburetes altos y el espacio justo y necesario entre éstos y la pared para pasar hasta el fondo. Éste es un sitio con aire decadente, con toda la pinta de haber conocido mejores días y que ha visto cómo, con el paso de los años, en esto de las copas y los cocktails la experiencia y el saber hacer se han visto obligadas a dar un paso al costado en favor de lucecitas, nombres horteras y cachitas con ínfulas que se creen que por menear la cocketelera como si se masturbasen ya son unos genuinos barman. Eso y que se piensan que tu gin-tonic es un maldito tazón de Chococrispies, porque si no no se entiende la cantidad de tropezones y guarradas que echan en la copa (pétalos de flor, trozos de nosequé... ¡¡¡Hasta gominolas!!!).

El ritual es tan sencillo como apasionante. Llegas, preguntas por las ginebras, el tío te cuenta las que tiene con total naturalidad (no como en otros sitios en los que por tener algo tan corriente como Hendrick's creen descender de la puñetera Reina Isabel -cuya centenaria madre por cierto debía soplar ginebra como un trabajador del acero de Sheffield, prueba irrefutable de los beneficios de este espirituoso-), la eliges y en un santiamén, y sin retorcerse ni hacer contorsionismo y, sobre todo, sin poner cara de estar haciendo vudú o de imitar al Fary chupando un limón (todo esto muy común en la cocketelería contemporánea) el tío te ha plantado un gin tonic delante.

Ojo, y no te larga un gin-tonic cualquiera, sino uno con la cantidad justa de hielo (en piedras, que he llegado a sufrirlo picado), de ginebra (la cual has elegido de entre una oferta que no se limita a lo que vende Carrefour Express), de limón y de hierbabuena, y en copa de balón (no en vaso de hamburguesería, que juro que a mí me lo han hecho). Y sobre todo sin aspavientos, lo cual es de agradecer.

En el momento en el que te echas el brebaje al coleto y comienza a bajar hasta donde sea que baje piensas "coñó, qué cosa más rica"... y mientras tanto giras la cabeza a los lados y ves a unos cuantos despojos que en su día debieron ser unos caballeros del Barrio de Salamanca totalmente peonza, los ojos vidriosos, sonriéndote con cara de "bienvenido al club chaval, yo también vine aquí un día, con trabajo, veinte kilos menos y hecho un pincel y, como tú, pensé "coño, qué cosa más rica..."".

Creo que tengo que dejar la buena bebida. La mala no engancha.

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Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

He estado este fin de semana varias horas acodado en la barra, y me veo obligado a retocar mi comentario. El limón, como bien dice davidperezf (11870.com/~xhk) era demasiado grueso, las otras veces que he ido no me había pasado. Y la hierbabuena deberían alternarla con otras cosas,más según la ginebra. Podrían añadir alguna cosa más al repertorio como el haba tonka, que da un toque muy gracioso y no es caer en los malabarismos que critico arriba.

De todos modos, el tío me pareció de lo más agradable y me siguen encantando sus copas y el aire decadente del garito. Le mantengo la puntuación y sigo animando a la gente a ir. Eso sí, hago estas sugerencias porque creo que les harían mucho bien y porque se que leen los comentarios.

18 de abril de 2011

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Brios

+34 915 64 72 48

Avenida Concha Espina, 4 <m> Santiago Bernabeu 10 Madrid, Madrid provincia, España 40.451926 -3.68929199999999

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Para echar unas risas con los amigotes

'no me gusta'

El título de esta crítica resume de forma clara y suficiente todo lo que querría comentar, así que no me extenderé demasiado.

No alcanzo a entender cómo este garito puede llevar tantos años abierto (yo lo recuerdo en el mismo sitio desde hace ni se sabe), pero si continúa en esta línea tiene los días contados.

Está en una zona durísima de Madrid, donde hay un montón de negocios mucho mejores, mucho más bonitos, mucho mejor atendidos y a los mismos o mejores precios. Y si son algo más caros, merecerían en cualquier caso muchísimo más la pena.

Bríos podría pasar por decente hace diez o quince o veinte años, pero el nivel de exigencia gastronómica y de servicio en España se ha elevado de forma considerable en la última década, aspecto éste del que en este local ni tienen noticia ni las esperan visto lo visto.

A fin de cuentas Bríos es poco más que un bar/cafetería en el que sales por 25 napos barba en adelante, en el que la comida es de lo más normalita y el servicio deficiente (sic). Lo único bueno que tiene es la terraza, pero vamos, en el eje Concha Espina - Serrano -Padre Damián - Castellana debe haber, a ojo de buen cubero, chorrocientas terrazas mejores.

Este sitio está para no tocar la carta, limitarse a plantar los codos en la barra o en torno a uno de los barriles que tienen en el interior a modo de mesa y ponerse a empinar jarras y jarras de cerveza con los amigotes como si no hubiese mañana. Y para empapar pues pedir alguna tapa en plan guarrada, pero nada más.

La comida es muy corriente, más bien mala, y los precios no se ajustan ni al servicio, ni al local ni son acordes a lo que te dan, únicamente son coherentes con la zona.

Así pues, entorno muy bueno (Concha Espina, junto a Alduccio, enfrente del Real Café Bernabéu), sitio feo, terraza fea (sillas y mesas cutres) y comida altamente regulera, tal y como paso a comentar:

CROQUETAS DE BACALAO: muy posiblemente congeladas. De sabor vaya, la becha¿qué? (porque no era bechamel) regular y el rebozado un pedo. MALAS

GAMBAS AL AJILLO: es lo malo de quedar con gente de Madrid, que se empeñan en pedir cosas de pescado. Una caca de gambas de congelados la Sirena hasta la bandera de aceite y pasadísimas de guindilla y ajo. MALAS.

(Nota del autor: pedir pescado, mariscos y similares en Madrid es a) una gilipollez y b) un pecado. ¿Por qué? Porque a) por lo general será malo y/o congelado y b) si no lo es y es de calidad lo pagarás al doble o el triple de precio que en La Coruña, Santander o San Sebastián).

VILLAGODIO: comimos dos. un buen trozo de carne, con unas patatas fritas que estaban bastante buenas, las cosas como son. Poco hecho, rosadito, por dentro y crujientito por afuera. Jugoso. Con sal gorda. Problemón, que cuesta 25 pavos, que es prácticamente lo mismo que cuesta un solomillo al tuétano en Jockey. Para gastar 25 pavos en una chuleta hay mejores sitios en Madrid, cualquiera de los muchos buenos asadores vascos o argentinos de la zona, por ejemplo. MUY BUENO.

REVUELTO DE HUEVOS, CHAMPIÑONES y PATATAS: a diferencia de las del villagodio las patatas recocidas, los champiñones de bote y el huevo era huevina. CACA DE VACA FLACA.

Comimos alguna cosa más que ahora mismo no recuerdo, así sería...

Total, que cinco personas, sin vino, sin postre y sin cubatas (dos cañas por cabeza) salimos a casi 30 pavos barba. Un atraco para lo que es.

No lo recomiendo en absoluto.

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado lo descubrió en abril de 2011

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