No me leas. Mis opiniones son una boutade, un vodevil. Tan falsas como la sonrisa de una meretriz.
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Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

mostrando 3 sitios

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Villa de Santillana

+34 942 88 30 73

Calle de Julián Ceballos 11 Torrelavega, Cantabria , España

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Décadas de buen hacer a las espaldas

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

"La Villa", que es como los de Torrelavega lo llamamos, es para mi gusto el mejor sitio para comer que hay en la ciudad.

Acepto, desde luego, el argumento de que ha perdido frescura frente a otros sitios que hacen una cocina más "actual", como puedan ser El Palacio o Los Avellanos.

Sin embargo, éste sigue siendo mi favorito; y por muchos y muy variados motivos como son la calidad de los productos, lo amplio de la carta, la simpatía de todo su equipo y, por encima de todo, el hecho de haber comido en toda mi vida no menos de cien veces en este sitio y NUNCA haber tenido el mínimo motivo de queja por absolutamente nada, y eso que uno es bastante tocapelotas.

El secreto no es otro que la política que sigue Luis Miguel, el dueño. Se trata un tío muy curtido en la restauración (empezó con su padre de chaval en el antiguo emplazamiento de cuatro caminos, mucho antes de que servidor hubiese nacido) y que tiene unos principios sobre cómo debe llevarse el negocio de los que no se ha desviado un ápice en los casi 30 años que llevo acudiendo a él con familia, amigos, compromisos, etc. Básicamente puedes resumirlos en:

1. Trato al cliente: Luis Miguel siempre te recibe muy bien, ejerciendo de jefe de sala. A pesar de los años, no se toma más confianzas de las estrictamente necesarias, dejando ese papel al servicio, que lleva allí toda la vida (no creo que nadie de la gente que tiene trabajando lleve con él menos de 15 o 20 años, yo al menos los recuerdo a todos desde niño). Son una gente amable, cariñosa y estupenda a más no poder si te conocen y de lo más educada y correcta si no eres habitual.

2. Carta: una cocina honesta, variada, de corte tradicional, en la que prima la calidad de los productos sobre la "inventiva". Nunca se han metido en camisas de once varas, lo cual sin embargo no está reñido en absoluto con que la carta sea de lo más apetecible.

3. No meter en la boca más de lo que puedas masticar: este sitio siempre está "a retaque". Entre semana lleno de comidas de trabajo y los fines de semana de amigos y familias. Les ha sobrado clientela siempre, y a pesar de ello ni han querido ampliar más de lo que tienen ni ponerse a experimentar con "subidas de escalón". No quieren más trabajo del que pueda asumir el personal de su absoluta confianza ni han tratado jamás de subirse a la parra con los precios (y eso, que en mi opinión, tienen de sobra madera para ir un paso más allá en estos aspectos).

Así pues, un sitio muy recomendable, en el que se come muy bien, a un precio muy bueno y en un entorno agradable jalonado con un servicio excepcional. Sobre todo hay un rasgo que destacaría de este sitio: la "fiabilidad". Con esto me refiero a que puedes recomendar este restaurante a quien sea y para lo que sea.

Aquí no conocen ese dicho de que "el mejor escribano hace un borrón". En este sitio han comido por mi consejo muchas personas de los perfiles más variopintos y nunca nadie ha tenido una mala palabra, muy al contrario, lo han agradecido.

En cuanto a la manduca:

Entrantes: tienes más de 20, para aburrir... de todos ellos destaco por encima de todos los puerros rellenos de jamón ibérico. Odio los puerros y odio la nata. Pues bien, este plato lleva ambas cosas y me vuelve loco. Con eso queda todo dicho. La cecina también me gusta mucho, sobre todo porque la forma de servirla no es la habitual: le añaden unas patatas paja y un revuelto muy fino. Es una combinación muy rica. Los entremeses calientes son también muy buenos, ya sé que suena a plato de boda cutre de hace 20 años, pero de verdad que merecen la pena.

Carnes: todas muy buenas. Mas de 10 a elegir. Un pena que hace años quitasen el San Jacobo, era una brutalidad. El lechazo está muy rico. El entrecôte mejor que el solomillo.

Pescados: también más de una docena para elegir. Todos ellos muy buenos, pero eclipsados por la soberbia "Merluza Villa", rellena, ni más ni menos, que de rape y langostinos. Sabor suave, textura tersa pero a la vez tremendamente tierna, se deshace en el paladar. Es el mejor plato del restaurante, sin duda alguna. Las colas de cigala con chipirones también merecen un aparte, pero de verdad, aquí pídete esa esa merluza siempre que vayas.

Postres: todos caseros, muy bien elaborados. Muy tradicionales. Si eres de fuera pide la tarta de hojaldre, es excepcional (la traen cada día de una de las confiterías de Torrelavega, todas ellas de primerísima línea. El hojaldre de Torrelavega es el mejor de España, y el que diga lo contrario no tiene ni puta idea). A mí me gusta mucho la crema de arroz con leche con polkas (una especialidad de hojaldre) y virutas. La leche frita muy buena también.

En bodega tienes más de 100 referencias, todas buenas aunque muy poco "arriesgadas". A su favor que hay "Mauro", gran vino y no excesivamente habitual.

Aquí, ni "haciendo el bruto" pasas de 50 leuros barba, es más, lo habitual es hacerlo entre 30 y 40 "comiendo bien".

Uno de mis favoritos de siempre.

listas: Comida

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Belgravia Gourmet

La semana pasada siguiendo tus comentarios me acerqué a comer...Mierda, cerrado por vacaciones¡¡¡. Otra vez será...

Te hice caso y compré sobados en Carral. Buenos pero me los esperaba mejores... Hay una panadería en la misma carretera antes de empezar el escudo que para mi son los mejores. 11870.com/pro/sobaos-pasiegos-quesadas-luca

Eso si, la quesada me parece sublime, creo que la mejor que he probado. Las pastas de mantequilla muy buenas también.

Un saludo.

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hace 3 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Sobre la Villa, mi última vez fue la Semana Santa de 2012 (hace casi un año por tanto) y comí con 15 amigos. Todo muy bien y todos muy contentos. Desde entonces, aunque esto ya es hablar de oídas, ha habido un traspaso un poco raro (el anterior dueño sigue, o al menos un tiempo siguió, conviviendo con las nuevas propietarias). Se supone que todo el equipo de sala y de cocina sigue, y que la carta es esencialmente la misma. Sin embargo, algunas personas me comentan que han notado cierta bajada. Posiblemente en unas semanas vuelva por allí, si es así podré comentar algo con más criterio.

En cuanto a Carral, me alegro de que la quesada te gustase. Cuando hablas de pastas entiendo que hablas de las super galletas formato mamut que hacen, son muy ricas. En cuanto a los sobaos, no me sorprende, a mucha gente (empezando por toda la familia salvo a mí) le resultan muy fuertes, demasiada mantequilla (que es por lo que me pirran). No suelo ir por el Escudo, pero en verano haré una pequeña excepción para catar esos Luca).

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hace 3 meses

Belgravia Gourmet

Pues te van a encantar... que curioso, los de carral me parecían sosos¡¡¡¡.

hace 3 meses

Whitby

+34 913 19 70 88

de lo mejor de 2013

Calle Almagro, 22 <m> Alonso Martínez 4 5 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 134 personas

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Arrepentidos los quiere Dios

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Ante el aluvión de recomendaciones de amigos y conocidos sobre Whitby comenzaba a sentirme como un extraterrestre por no conocerlo aún, así que me llevé a mi novia a cenar y así de paso dejar de ser un bicho raro.

En términos generales me parece que es un buen sitio, pero le falta un "algo" para rematar la faena. Cumple sobradamente los requisitos para llegar a ser un muy buen garito, así que sólo les falta pulirse y algo de rodaje.

La zona cojonuda, un poquito más arriba de Alonso Martínez, en lo que antes era Capicúa. Aceras amplias para subir la moto y varios parking cercanos (si hay suerte hasta puede que aparques en la calle, esa parte es de lo más tranquilo del barrio). Está muy bien si después te vas de copas. Puedes tomar las primeras allí mismo y no queda lejos de Pachá, Paddock, MOMA y demás.

El local es muy bonito, con una planta baja a nivel de la calle con grandes ventanales que abren cuando el tiempo acompaña y un cabrete superior que permite ver todo el local. En la baja tienes varias mesas, normales para comer y altas para picar y tomar algo, y una barra bastante amplia para acodarse bien a gusto y empinar el codo. Iluminación tenue y muy agradable y un ambiente bastante íntimo en general (en la planta superior, en la de abajo hay lógicamente más jaleo).

El único pero es que las mesas para parejas son jodidamente enanas. Y cuando digo enanas quiero decir ridículamente pequeñas; esto es, que si tienes dos platos, la botella de vino y una ración (más de una no cabe ni de coña, con lo cual es importante que midan muy bien el ritmo) un mosquito no podría aterrizar sobre el mantel ni aunque fuese el jodido Barón Rojo de los mosquitos, porque no queda ni un milímetro cuadrado libre. Las mesas para más gente sí son amplias.

El servicio es muy amable, tíos jóvenes que no están demasiado formados pero que lo suplen con mucha simpatía y muy buena disposición, algo absolutamente fundamental en restauración y que el 77,31% de la gente que trabaja en el sector se esmera en pasarse por el arco del triunfo, también conocido como forro de los huevos.

Dos o tres cosillas que no nos gustaron mucho, que no viene al caso comentar y que en otro sitio hubiesen sido motivo de queja poco amigable, aquí se quedaron en un "pelillos a la mar" precisamente gracias al buen desempeño de todo el personal, desde el encargado (que no se si es también el dueño, pero lo parecía) hasta el tío que tienen en la puerta pasando por todos los camareros.

De un tiempo acá se ha puesto muy de moda en la hostelería una actitud divista esencialmente basada en escupir en la cara de la gente. Y no creo que sea culpa de ellos en absoluto. Los verdaderos causantes del desaguisado son esa pléyade de palurdos que han salido de su casa por primera vez hace cuatro días y que piensan que consentir que un meneasartenes con ínfulas les trate como pura basura es "chic". Me da igual que el tío se llame Arzak, Blumenthal, Ducasse o Pepito Pérez; soy el cliente y merezco un servicio bueno y amable, y sobre todo respeto. El problema es que en España somos unos acomplejados; ser el cliente no te da derecho a pisotear a nadie, pero sí a hacer notar lo que quieres y cómo lo quieres cuando la atención no es la adecuada.

Un mal día en la cocina es comprensible y aceptable. Un servicio maleducado es de todo punto imperdonable.

Ya siento haberme pegado esta rajada sin venir a cuento, pero es algo que vengo pensando desde hace largo y me ha parecido un buen momento para escupirlo.

A lo que íbamos.

La carta me pareció corta en todos los aspectos y no lo suficientemente llamativa (muchos platos no llenan el ojo). Cuando diseñas una carta no muy prolija todo tiene que ser 100% apetecible. Es algo a lo que deberían dar una vuelta.

Eso sí, todo lo que pedimos estaba muy bueno.

GUACAMOLE: natural, se notaba que eran aguacates machacados, y no un mejunje sacado de un frasco de Doritos. Falto de fuelle, quizá corto de vinagre. Los nachos, los mismos de todos los sitios, pero estaban buenos. Quizá un puñadito más hubiese estado bien. BUENO.

CODORNIZ RELLENA DE FOIE: un buen trozo de codorniz prensada, rellena de un buen foie y acompañada de una salsa muy sabrosa y patatas paja. MUY RICO.

RABO DE TORO: otra ración generosa, con una salsa riquísima y una especie de puré. MUY BUENO.

EMPACHO DE DULCE DE LECHE: simple y llanamente lo que su propio nombre indica. Una tulipa llena de dulce con trocitos de plátano. BUENO.

Todo eso con pan, una botella de CVNE (precios de vinos muy ajustados, odio a los jetas que meten a la botella un 200%), un gin-tonic (de Whitley Neil, tienen una selección de ginebras más que aceptable, aunque como en casi todos los sitios sólo tónica Schweppes. ¿Qué cuesta ir al Corte Inglés o cualquier vinoteca a comprar un puñao de Q-Tonics o de Fever Trees?) y la propina 72€, un precio de risa teniendo en cuenta el tipo de sitio y la comida.

MUY RECOMENDABLE

listas: Comida, Copas

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Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Debía una actualización a este sitio desde hace dos meses (las vacaciones y demás, que no dejan a uno tiempo de nada). Retiro mi último comentario en el que indicaba que se estaban dejando llevar un tanto. Le han pegado una vuelta muy interesante a la carta, que era muy buena pero ya empezaba a hacerse demasiado vista para los parroquianos habituales, en la que hay muchísimas cosas muy apetecibles como el pincho de pato laqueado, las carrilleras, el ceviche, el tartar de salmón... y donde siguen los huevos estrellados con chopitos, que parecen una chorrada de plato pero que a mí me parecen la leche de ricos. Javi, el encargado, sigue al frente. Un tío simpático y la mar de eficiente, y que se ve que se deja los huevos en el garito. El cocinero es otro fenómeno, se pasa muchas veces por las mesas para preguntar qué tal y para resolver las dudas más peregrinas que quieras plantearle, eso me me gusta porque quiere decir que le gusta su trabajo y que le importa lo que los clientes opinen.

Es un gran sitio y el precio me sigue pareciendo muy bueno, entre 20 y 30 euros/barba por una comida muy rica, muy bien elaborada, diferente y, sobre todo, en un sitio en el que te atienden con simpatía, que en Madrid no abunda. Justo antes de pirarme a Santander estuve dos noches dos semanas seguidas y en ambas ocasiones salí encantado, y no habré cenado aquí menos de 10 o 12 veces desde que abrieron.

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22 de agosto de 2011

Gorki Columela

+34 915 78 23 21

C/ Columela 2 (Madrid) <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 18 personas

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Bueno, bonito y barato

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado lo descubrió en marzo de 2011

'está OK' 'está OK'

Este sitio me ha sorprendido bastante, es un genuino "BBB".

Si yo fuese una agencia de rating estaríamos hablando prácticamente de un bono basura, y podría entenderse que el garito me ha parecido una mierda. Pero como soy un tío de carne y hueso, tragón y aficionado a empinar el codo, pues es, muy al contrario, una calificación cojonuda, acrónimo del título de esta crítica.

A lo que vamos.

No soy un gran fan de las franquicias (ver mi comentario, por ejemplo, sobre el 5J de Padre Damián 11870.com/gsdmb/rating/2) porque suelen ser sinónimo de caca, de mala atención, de decoración muy vista, de comida estandarizada y de precios no tan competitivos como podría presumirse.

Sin embargo, Gorki sí me ha gustado.

Para empezar, la ubicación es de coña, en el nº 2 de la c/ Columela -justo al lado de Javier Larraínzar- y prácticamente en la esquina con Serrano, a escasos metros de la Puerta de Alcalá,. El emplazamiento es privilegiado porque está en pleno Barrio de Salamanca y pegado al Retiro. Resulta muy cómodo porque la acera es muy amplia, con lo cual si vas con la vespa lo tienes a huevo, y el parking de Serrano está justo a esa altura, de modo que el atávico problema de aparcar del Barrio queda eliminado de la ecuación.

Precisamente esa ubicación lo convierte en un sitio polivalente; perfecto para comer si curras por la zona, para picar algo y hacer parada por las tardes si estás de compras por el Barrio, para cenar y tomarte las primeras copas si sales un finde por la noche o para ir con la familia o con tu novia después de echar un sábado o un domingo por el Retiro, costumbre ésta jodidamente hortera pero que los días de buen tiempo podría, siendo bondadosos, llegar a rozar lo tolerable.

La decoración es sencilla y el local luminoso. Para ser una franquicia no está mal, a medio camino entre la típica decoración de "tasca", tan habitual en este tipo de negocios, y la de un restaurante un poquito más "puesto". Si tienes suerte y puedes hacerte de la gran mesa redonda que hay junto a la entrada mejor que mejor, es tranquila, controlas todo el garito y está pegada al ventanal.

En cuanto al servicio, son unos tíos realmente simpáticos; sirven de forma amable y rápida, pero sin agobiar. Y tienen el detalle de que si te estás tomando unas cañas mientras esperas al resto de los comensales te sacan bastantes tapillas, lo cual es muy de agradecer para matar el rato (nunca podré comprender la maldita manía que tenemos en el norte de no ofrecer más que cacahuetes rancios, y a veces ni eso). Además, tiran bastante bien las cañas. La verdad es que al llegar a Madrid aquello que se dice de que es donde mejor se tira la caña del mundo me pareció una soberana gilipollez, pero debo admitir que me saben más ricas que en otros sitios, sugestión quizá.

La comida, como digo siempre, es al final lo importante.Y en Gorki me parece de diez. Nada de lo que te eches al buche será lo mejor que hayas comido en tu vida, pero la carta es realmente extensa, todo lo que ofrecen es francamente apetecible y, sobre todo, los precios son absolutamente ridículos, especialmente si tenemos en cuenta a) la ubicación y b) la relación calidad-precio. La carta de vinos además está bastante bien, sobre todo en riberas y riojas, y los precios son razonables (poco habitual en Madrid).

El concepto de negocio es claro y muy acertado: materias primas de calidad, platos de elaboración sencilla pero llamativos y precios muy ajustados. Me parece tremendamente injusto que el sitio no acabe de dar el campanazo, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de garitos por la zona que están a tope sirviendo mierda a precios astronómicos, eso sí, con mucho "rollito".

En su larguísima carta encontrarás panes (baguettes), sandwiches, tostas, raciones, tapas, ensaladas, platos de cuchara, pasta, verduras, carnes, pescados... es prácticamente imposible no encontrar algo apetecible. Puedes comer de puro tapeo, "de bocata", de cuchara, cuchillo y tenedor...

Todo es sencillo y de mucha calidad. Realmente hay un huevo de cosas y todas muy buenas. Horicios, carpaccios, jamón, cecina, fabada, quesos (muy rica la torta del casar), anchoas, foie, mollejas, arroces... hay de todo. Y los postres, amén de haber un montón, están bastante buenos también, (tarta de limón, de queso, bomba de chocolate -cojonuda-, yemas de Santa Teresa, etc, etc, etc).

Lo dicho. Dentro de su segmento es un gran sitio para ir a cualquier hora. Buen local, buena ubicación, buen servicio y precios de risa.

Por último, pero para mí fundamental, la selección de ginebras (y de quitapenas en general) es muy amplia. La única pega es que la tónica es Nordic Mist, que es un pedo.

9 personas, con un montón de comida y de cañas y unas 15 copas, pagamos unos 250 pavos con propina. Es decir, que nos pusimos hasta las trancas por poco más de 25 leuros. Si quitas las copas se queda en unos 17 €, de coña.

Definitivamente me gusta. Recomendable.


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