Gonzalo Sáenz de Miera Bolado
82 sitios, 150 seguidores, 17 descubiertos, 21,847 visitas
No me leas. Mis opiniones son una boutade, un vodevil. Tan falsas como la sonrisa de una meretriz.
En Twitter @Mr_Gluttony
mostrando 11 sitios
Restaurante Astrid & Gastón
+34 917 02 62 62
Paseo de la Castellana 13 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 279 personas
ver más restaurantes peruanos en Madrid
Del Virreintato del Perú a Virreyes de Madrid
Me ha gustado mucho. Gastón Acurio tiene una bien ganada, y creciente, fama.
Mi tercer restaurante favorito de comida extranjera en Madrid tras Kabuki Wellington y Punto MX (y por delante de muy buenos garitos como Tse-Yang, Asia Gallery, Nikkei 225, Sushi Bar 99 Hermosilla o Kabuki Pdte. Carmona).
Local muy bonito, moderno y acogedor. El lounge que tienen en la planta de acceso para tomarse algo muy chulo. El servicio atento aunque un tanto descoordinado en ocasiones. Comida muy buena. Cantidades normalitas, aunque suficientes. Carta de vinos, para un garito de esos precios, un tanto sucinta, por no hablar abiertamente de escasa.
Precios tipo "Andes Peruanos" (osease, altos). A la carta, complicado bajar de 70 pax. En nuestro caso, 155€ para dos personas, propina incluida.
No le doy 5 estrellas por tres factores: un tema en relación con la reserva y la recepción, lo escueto de la carta de vinos y que la comida, aunque muy, muy buena no terminó de generarme ese punto de "emoción" que sí tuve en Kabuki o Punto MX.
Tengo Tanta a tiro de piedra de casa; la verdad es que esta cena me ha dado ganas de conocerlo también, así que probablemente vaya en breve. Mi única duda al respecto es que, por lo que he podido ver, tengo la impresión de que es a Astrid&Gastón lo que Kabuki Carmona o Sushi Bar 99 Ponzano a sus homólogos de lujo del Wellington y Hermosilla; es decir, buenos pero local, servicio, etc. un poquito peores y los precios muy similares. Y para eso, claro, no sé si preferiré volver a Astrid&Gastón.
Amplío por orden, que tengo trabajo acumulado.
listas: Comida
Café Gijón
+34 915 21 54 25
Paseo de Recoletos 21 <m> Colón 4 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 62 personas
ver más cafeterías en Madrid
Del Café de Gijón No Nos Moverán
El Café de Gijón fue, mientras los hubo, punto de encuentro habitual de prohombres e intelectuales de España, algunos de la talla de Fernando Fernán Gómez, Camilo José Cela, Pérez Galdós, Jardiel Ponciela, Sánchez Mejías (gran torero, mejor literato), Pepe Hierro o yo.
Ahora, la verdad, es que quedamos pocos y mal avenidos, y por eso no nos juntamos ni en este ni en ningún otro sitio. Gran Herm-ANO, Mujeres Hombres Bíceps y Berzas, Granjero Busca Golfa o Quién Quien Quiere Casarse con mi Borrico nos han relegado, condenándonos a un profundo y lúgubre pozo de olvido.
Seguramente, y de seguir así las cosas, en unos años en los museos de ciencia natural de lo que quede de España se exhibirán personas disecadas, y cuando un grupo de alumnos de Educación para la Ciudadanía pase por delante, su profesor les dirá: “estos sujetos, según estudios recientes, sabían leer y escribir”. Y los chavales fliparán en colores y les parecerá la ostia las cosas tan avanzadas que hacíamos en el siglo veintiuno.
Aunque claro, cómo coño va nadie a exponer nada en ningún museo si de aquí a quince o veinte años no quedará ninguno porque todo el mundo será analfabeto y en El Prado habrá un Bershka.
Toda esta losa de mármol de Carrara que he dejado caer arriba tiene, por más que pudiera no parecerlo, mucho que ver con el Café de Gijón.
Lo tiene porque un garito que te sopla 22 pavos por unos boquerones fritos, un agua y un vermouth (un Maritrini de esos hechos con polvos de la madre celestina, matarratas y un chorro de alcohol de farmacia, nada de vermouth de barrica), 40 por una ración de jamón –correcto, no más- y dos cañas o casi 20 pavos por tres cafés y tres pastas, tiene que tener “un algo” que haga que la gente, a pesar de la estocada, siga sentándose religiosamente en su terraza, cada domingo de sol, con sus mejores galas y el ABC debajo del brazo.
Bien podría ser ese “je ne sais pas quoi” su bonita terraza con su pintoresco kiosco. Quizá se deba a su privilegiada ubicación, a escasos pasos de la imponente Biblioteca Nacional, templo de la vieja y extinta religión de la cultura. A buen seguro que su poco simpático servicio no es ese imán que atrae a los parroquianos, y podría jurar que no es lo popular de sus precios la miel de sus moscas.
Habida cuenta de esto, me temo que es la historia, su historia, ese intangible que hace que los románticos que aún paramos por allí, creyendo ver en cada esquina, en cada mesa, a Buero Vallejo y Gerardo Diego batiéndose en duelo con sus versos por espadas, a Gala y Pérez-Reverte rivalizando en genio, la seda contra la piedra, hagamos buenos lo bayonetazos y los asaeteamientos a nuestros maltrechos bolsillos.
Lo trágico es que, del mismo modo que la Fe sólo existirá mientras perviva en el corazón de los hombres, la historia y la cultura sólo serán tales mientras resistan en la memoria colectiva, mientras se estudien y difundan, se cultiven y transmitan.
Y hoy mi ánimo me dice que, habidas las circunstancias y oteado el panorama, en no mucho tiempo la gente mirará el Gijón, ocupará sus mesas, y sólo verá un boulevard tranquilo de Madrid y un kiosco muy bonito. No creerán ver los fantasmas del talento, las musas de la imaginación y las hadas del ingenio. Sólo comida y hierro. Mesas y suelo. Y entonces El Gijón ya no será el Gijón. Será algo distinto. Y mucho peor.
Soltado este chorreo de ñoñerías, quiero apuntar dos temas de forma seria:
Primero - Los precios (y hablo sólo de la terraza, porque no he comido dentro) son muy altos, diría que desorbitados para lo que ofrecen como “tangibles”, así que insisto en que, o el Ministerio de Educación y Ciencia, casí más que el de Cultura, les echa un cable desasnando al personal o les quedan dos telediarios. Y que no se fíen de aquello de “esto es una institución en Madrid, es imposible que cierre”, porque les recuerdo que lo mismo se decía de Jockey y de Club 31.
Segundo – He leído que, de hecho, amenazan cierre porque hay un problema a la hora de renovar la concesión de licencia de la terraza (que según los dueños es el 80% de la caja) con el Ayuntamiento. Es evidente que es un negocio particular, que los dueños llevan generaciones forrándose, etc., etc.. Pero desde aquí hago un llamamiento al Ayuntamiento de Madrid, a Ana Botella o al mismísimo Sursum Corda para que faciliten que la situación se resuelva en positivo. Este sitio es un pedazo de historia de Madrid y de España. Y del mismo modo que hay dinero y facilidades para que una banda de chorizos indecentes se lo estén llevando crudo de las cajas y de los bancos, yo quiero que con mis impuestos también se colabore para que sitios como éste sigan en pie. No podemos permitirnos que el Gijón o el Espejo desaparezcan, porque en su lugar pondrán otra cosa, y ya tenemos demasiados Ramses en el mundo con el de puerta de Alcalá.
Cierto es , ya tenemos demasiados Bershkas, Ramses y Le pans quotidiens ( por añadir de mi cosecha ).....hay que mantener los sitios con alcurnia antañona e históricos, aunque como bien dices lo ofrecido chirría con lo cobrado.....me adhiero totalmente a tu alegato!! 5estrellazas para el Gijón!!
Asador Frontón II
+34 913 45 36 96
Pedro Muguruza, 8 <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 15 personas
ver más restaurantes asadores en Madrid
Se avecina tormenta
Otro asador vasco-navarro de los que te sajan 70-80 euros por barba sin despeinarse y que, si te descuidas, sube el envite hasta los 100€.
Ese dineral por un poco de chistorra, una carne al plato y unos espárragos. Vamos, por una cocina de producto sin un valor añadido mayor que el que tú puedes darle si tienes en casa una buena parrilla, buen carbón y buena madera (importante la buena madera, que la gente no suele darle importancia). Y ofrecido en locales que serían más del gusto de la peor versión de Paco Martínez Soria que de Gianni Agnelli, no sé si me explico.
Entonces, ¿cómo han sobrevivido estos negocios hasta la fecha?
Pues porque trabajan dos líneas de clientela bien definidas:
La primera, la de las comidas de negocios, donde todo el mundo llega en A8 o Serie 7, unos con chófer, otros sin él, pero todos en coches de más de diez y doce millones de pelas, a los que el precio se la trae al pairo porque paga la AMEX Centurion de la empresa y por lo tanto ven normal soltar cien pavos por un vino que en tienda vale 15 o 20, un poco de chorizo y una carne con patatas y pimientos.
La segunda, la del catetamen que sigue pensando que lo "bien" y lo "crème de la crème" en restauración de Madrid siguen siendo sitios como Txistu, Donostiarra, Frontón o la Vaca Argentina (que ahora es como un McDonald's pero de carnaza) porque toda la vida vieron en el Marca (que es lo único que leen) que en los años 80 Mendoza y Luís de Carlos comían mucho allí los días de partido con otros bon vivants/dandies como Hugo Sánchez, Camacho o Spasic.
Pero claro, el negocio se va yendo a la mierda progresivamente. ¿Cómo?
Muy sencillo.
Por un lado, los "señores de negocios" que preñaban estos garitos están un tercio jubilados (de modo siguen yendo, pero menos, que ahora van a cuenta del plan de jubilación y las stock options), otro tercio arruinados o con el gasto restringido por la crisis y el otro tercio sigue yendo (de modo que han palmado un 66% de la clientela de siempre); del relevo natural de éstos, los nuevos hombres de negocios, la mayoría comienza a pensar que a) pegarse una comilona y volver mamado al despacho es una pérdida de tiempo, dinero y energía y b) que de ir a comer fuera y puestos a fundir más de 60 euros por comensal, mejor hacerlo en algún sitio más actual y menos casposo (Santceloni, Diverxo, Ramón Freixa, Astrid&Gastón, Kabuki, Sushi 99, Nikkei 225, Terraza del Casino, El Paraguas, o la mismísima Taberna Laredo, que no es lo mismo tradicional que casposo, etc. etc. etc., será por variedad).
Y por otro lado, salvo fans de Gran Fulano, Chonis y Macarras y Viceversa, adeptos a Belén Esteguarra y Jorge Javier Guárrez, etc., el español medio ha ido mejorando su gusto y su percepción del refinamiento. Ahora preferimos Loewe Pour Homme al Barón Dandy o los Villebrequin a los Meyba. Y esto se extrapola a la restauración. A los García de hoy, a Dios gracias, ya no nos marcan la agenda Sergio Gramos o Guti Guti Guti...tralará. Preferimos fijarnos en tíos como Rafael Medina, Stephen Fry o Lappo Elkan, que con sus cosas y todo creo que son referentes preferibles. De modo que ahora cuando alguien viene a Madrid ya no dice "tenemos que ir a Txistu", sino "¿cual es el nuevo sitio de moda? Música para mis oídos.
Y todo esto ¿a qué viene?
Pues a que esta semana iba a haber ido a cenar, (sí, ya sé que sería contradictorio, pero iba a tener que hacerlo por un tema que no viene al caso) y he decidido cambiar de sitio porque hace unos días ha entrado la Agencia Tributaria simultáneamente en este de Padre Damián y en el de Velázquez, al más puro estilo Hombres de Harrelson, a embargar la bodega por deudas con el fisco.
Y joder, la verdad es que no me pone nada que según estoy tratando de atacar la merluza a la vizcaína venga la bofia a quitarme la botella como prueba incriminatoria de vete a saber qué. Para cena con espectáculo me voy a cenar a un garito de los que salen en la basura de programa del Chicote o al Corral de la Pacheca.
Con todo esto quiero llegar a que estos sitios que dan comida de los 50, en locales de los 60, con servicios de los 70 y precios del próximo milenio cada vez van teniendo los días más contaditos. Insisto, no todos los sitios clásicos, de siempre, tienen por qué seguir ese camino. Pero a garitos como Frontón, Txistu, Pelotari, Donostiarra, Alkalde, etc. les auguro, si siguen vendiendo morcilla, pimientos y filete a cien euros, el mismo camino que ya han seguido Jockey y Club 31 (y eso que estos sitios, estando fuera de onda, se merecían valer cien pavos mucho más que cualquiera de los anteriores).
En cualquier caso, estuve aquí, antes de comenzar con mi andadura despotricadora, perdón, gastronómica, y se come bien, la materia prima es buena, pero como dije en Txistu, dije en Rubaiyat y diré siempre en estos sitios, sólo por materia prima no se pueden pagar casi 100 pavos por barba, porque no se sostiene.
España se hunde caballeros, y con ella sus restaurantes.
listas: Cerca de casa, Comida
ver comentarios anteriores (5)
Extraordinario análisis con el que estoy casi de acuerdo en todo (No me gustan ni Loewe Pour Homme, ni Rafael Medina, ni Lappo Elkany. Digamos que soy más del tipo Eau Sauvage de CD y de Javier Marías)
Pues el Rafa medina tiene su puntico, ehh? :P
Quien es Rafael Medina?
este guapo mozo, de profesión aristócrata...
google.es/imgres?q=rafa+medina&hl=es&sa=X&tbo=d&biw=1173&bih=748...
yo soy más de mujeres, pero ese tío me gusta hasta a mí
de profesión aristócrata... y vendedor de ropa a ratos bonita a ratos disfraz sacado de fiestas paco
es guapo, las cosas como son!
ja ja ja, si del pobre diablo lo unico que se puede decir de él, es que es aristocrata y guapo... la verdad es que se habla de él con veneración y aparte de haber nacido en cuna apañada y de ser alto y guapo (iba conmigo al gym) no ha empatado con nadie realmente... en fin, es la triste realidad de la España que nos toca vivir...
ver comentario completono seamos demagogos. yo he puesto a tíos como lappo elkan o rafael medina como ejemplos de bon vivants. porque lo son. son tíos con gustos refinados y una vida que para nosotros querríamos. no he dicho que sean un modelo a seguir en cuanto a gente trabajadora, consideraciones morales ni nada por el estilo.
yo así lo había entendido. me cambiaría, desde luego, por él, que tiene pinta de ser un tío nada tonto, bien educado y que vive como quiere.
Isabela Gourmet Market
+34 915 62 71 83
Paseo de la Habana 3 <m> Nuevos Ministerios 6 8 10 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 58 personas
Buena idea, regular ejecución
Ampliaré cuando tenga tiempo, pero he estado varias veces porque me queda muy cerca de casa y "ni fú ni fá".
Gran ubicación (por la zona y porque está en y sobre lo que una vez fue el Thai Gardens, cuya desaparición nos va a quitar mucho hortera tipo Sergio Gramos del barrio), aspecto moderno y actual por dentro y fuera, menos aglomeración (y de un perfil menos dominguero) que el de otros mercados como el de San Miguel, San Antón, etc. pero gran parte de la oferta es más "gourmand" que "gourmet", y nisiquiera eso, sólo sería gourmand parcialmente, porque un gourmand es a) tragón y b) carece de criterio culinario, así que dado que las raciones tampoco son muy grandes sólo aplica la parte b) del término.
Las copas son bastante lamentables (cuando ya hasta el bar más cutre de Madrid ha adquirido una cierta cultura de la parafernalia y ritos de los brebajes). Y al final te dejas una pasta (siempre que voy aquí o a San Miguel empezamos poniendo un bote de 20-30 pavos y acabamos añadiendo un suplemento de otro tanto). Y claro, está muy gracioso lo de ir de puesto en puesto cogiendo cosas distintas, pero acabas gastando 40-50 pavos por una comida muy desigual (alguna buena, otra mala -el arroz del St. James por cierto lo harán unos primos lejanos, porque es una mierda y yo he comido en St. James mil veces y es para chuparse los dedos) y que tienes que comer casi de pie y acosado por otras mil personas que quieren invadir tu mesa y que después dejan todo ahí tirado.
Se debería establecer un "Consejo Regulador del Término Gourmet", presidido por mí, que limpie, fije y de esplendor al palabro. Porque ahora cualquier chalao que abre un garito del tres al cuarto acompaña al nombre con "Gourmet" aunque lo que ofrezca sea mierda pinchada en un palo.
Gourmet es ahora mismo el término más denostado de nuestra -cada vez menos- rica lengua junto con el de señora. Ver a ciertos sitios hablar de "gourmet" me trae a la mente la desagradable imagen de Belén Esteban o alguna de esas burrifurcias de Gran Marrano, Perras Tarugos Bíceps y Berzas o Quién Quiere Aguantar a mi Borrico diciendo "perdooooona???? Yo soy una Señora!!!!".
Visto lo visto el día que tenga una hija voy a preferir que sea una puta a una señora.
listas: Cerca de casa, Comida, Copas
Reebok Sports Club
+34 914 26 05 07
Calle de Serrano 61 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 6 personas
ver más terapias alternativas en Madrid
El (en casi todo) mejor gimnasio de Madrid
Cuatro años como socio, pese a que mi flotador pueda sugerir –y me temo que de hecho sugiere- lo contrario, y haber pasado (por unos como socio, por otros como parroquiano más o menos habitual vía amigos/compromisos) por varios clubes como Zagros, Metropolitan o dos de los Principe Sports creo que me habilitan para decir que el RSC es el mejor gimnasio de Madrid, y posiblemente de España (si exceptuamos el RSC La Finca, que es una salvajada).
De los cuatro vectores fundamentales que puedes considerar a la hora de elegir gimnasio (ubicación, instalaciones, servicios y atención) creo que podría darle una matrícula de honor en las tres primeras. ¿Y entonces por qué lo dejo en cuatro estrellas? Porque en la atención que dispensan los empleados, con unas poquitas excepciones, es no sólo deficiente, sino sangrantemente mala, algo que puede tocarte la moral en casi cualquier sitio, pero que en un gimnasio como éste pasa de castaño a oscuro tipo negro zaino.
La ubicación es excelente (Centro Comercial ABC de Serrano, con acceso por Castellana y Serrano), está bien comunicado, tiene parking propio y un montón de espacio para las motos a escasos veinte metros de la puerta (frente a lo que era el Garrafoncito, perdón, la Botellita de Serrano). El Centro Comercial, aunque sea una mierda (el Mercadona les está salvando el culo) es muy bonito y como el gimnasio está en las últimas 4 plantas (sí, tiene cuatro plantas) las vistas son espectaculares, tanto desde la sala de entreno, como desde las terrazas y la zona de aguas (ves todo el sklyline de Madrid –Plaza de España, Colón, Torres Blancas, AZCA, Ciudad Deportiva…).
Las instalaciones y los servicios son una brutalidad. Hay un rockodromo que medirá 8-10 metros de alto al menos, un montón de salas para clases colectivas, una sala de entreno enorme y con un montón de cintas, bicicletas, remos, etc. etc., el horario de clases es muy amplio y hay muchísimas (te puedes volver loco viendo el cuadrante), la zona de aguas (ojito, hablamos de una azotea con vistas a todo Madrid, no de un subsótano cutre) incluye piscina de 18 metros para nadar, piscina de agua termal, sauna, turco y pileta de agua fría, los vestuarios son enormes (toallas, bolsas, desodorante, colonia, crema y gel por cortesía de la casa) y hay un montón de gente trabajando para que no falte de nada, agua mineral dispensada por máquinas, restaurante (puedes pedir la comida desde el vestuario y cuando bajas ya lo tienes todo preparado en la mesa), servicio médico, lavandería, peluquería, centro de belleza/masajes, duchas iluminadas por LED, taquillas sin llave (apertura y cierre codificados por tu tarjeta de socio), etc. etc. etc.
Hasta aquí todo alabanzas, parabienes y trompetas.
El desastre viene en la atención que dispensa una parte (relativamente amplia, mucha en cualquier otro sitio y vergonzosamente elevada para un club como éste) del personal.
Más de una vez (y de cinco, de diez y de cien, quizá también de mil, pero esto ya debería verificarlo) me he quedado con una sonrisa sin devolver o con un buenos días, buenas tardes, buenas noches o un gracias sin más respuesta que el sonido vertiginoso del vacío. Y eso aderezado en muchas ocasiones porque no se dignen ni a mirarte a la cara porque están con el Watsapp, el tiasenbolas.com o lo que coño estén viendo en el puto móvil.
Eso por no mencionar algún capítulo con el personal de vestuarios como que, tras afeitarme una barba de varios meses para pasar a rasurado total (quien haya hecho esto alguna vez sabrá la escabechina que se monta de pelos, espuma y sangre) y habiéndome dejado los huevos tratando de adecentar el lavabo (por higiene, por respeto a los demás usuarios y por respeto, sobre todo, a quien limpia) me venga a mi taquilla un tío de limpieza a echarme la bronca delante de todo el mundo cuando me debieron quedar allí cuatro o cinco pelos, seis a lo sumo, y encima en plan “la próxima vez dejas el lavabo limpio”. Evidentemente, y muy a mi pesar, me veo en la obligación de montarle la de San Quintín y de tener que ir a quejarme a la dirección. Esto es como si un día te dejas un derrape en la baza de una habitación del Ritz y te viene la gobernante, qué coño, la limpiadora, al piano bar y en medio de una conversación te grita que como vuelvas a cagar así se mete el pino por la oreja.
Ahora bien, el problema viene porque a la dirección se la debe sudar. A pesar del precio lo tienen a tope. Apenas hacen ningún tipo de ofertas promociones, y eso es porque no deben necesitarlo (estoy por afirmar que los otros clubes de Madrid que se mueven en esos precios sí lo hacen), así que les importa todo tres cojones. Si tú te piras, tienen tres más esperando (y de esto puedo dar fe porque durante un tiempo breve que me di de baja, cuando solicité la baja no recibí ni una llamada preguntando por qué, ni un correo de despedida, ni nada de nada, un simple “baja tramitada” y que te den por donde amargan los pepinos).
Deberían explicar al personal que aquí la gente paga por un mes de gimnasio lo que habitualmente se paga por dos, tres o incluso cuatro y que, sin darte derecho de violar a sus mujeres y arrasar sus cultivos, eso debería al menos garantizarte que te van a mirar a la cara cuando llegas y si sonríes que te devuelvan la sonrisa.
En un hotel de cinco estrellas pagas por dormir un día lo que vale un NH tres, cuatro o cinco noches. Aquí pagas por entrenar un mes lo que vale un gimnasio más que digno tres, cuatro o cinco meses. La diferencia es que en el primero se desviven por hacerte sentir confortable, en el RSC sin embargo parece que tienes que pedir perdón por interrumpirles el chateo con el churri.
Es una pena que tengan lo que nadie puede tener (esa ubicación y esas instalaciones) y que justo en lo que hasta el gimnasio más inmundo del país más cutre de la Tierra puede ofrecerte (una sonrisa y un poquito de amabilidad) vayan y hagan la de Cagancho en Almagro.
Por último, me gustaría tratar de aportar algo de luz sobre algunos mitos y leyendas que he oído de cientos de bocas, de las cuales ninguna o casi ninguna han puesto sin embargo un pie por aquí. La gente que viene a este gimnasio caga, suda y tiene legañas al despertarse como todo Dios. Incluso mean, y pis, no Louis Roderer, por imposible que algunos les pueda parecer.
Nadie va por los pasillos gritando que son los mejores amigos de Botín, ni te encontarás en la sauna a un tío con el pinganillo gritando “Compra!!! Vende!!! Voy a devorar a esos cabrones y después cagaré sus restos por toda la bolsa de Madrid!!!”. Las señoras no hacen spinning con abrigos de bisón de Elena Benarroch (ni de ella ni de nadie) ni corren en la cinta con tacones de Loboutin. La gente joven no se ha teletransportado ahí desde The OC ni desde Gossip Girl.
Con esto quiero decir que va gente normal, corriente y moliente, unos con una situación más desahogada, otros muchos que somos gente tan normal como otra cualquiera, con nuestros problemas, nuestras preocupaciones y nuestras limitaciones económicas, que hacemos un esfuerzo para disfrutar de un buen gimnasio, quizá a costa de sacrificar otros vicios que sí tienen muchos de los que nos caricaturizan (como mamarse dos o tres veces por semana, o fumarse un paquete diario de tabaco, por ejemplo, algo que además colaborar a aumentar el gasto de la Seguridad Social).
Es evidente que el emplazamiento, los precios y el tipo de clientela marcan una cierta pauta, es bastante improbable que aquí te vayas a cruzar con un pelocenicero de los que van al Diario de Patricia a declararse a la Yessy (espero que no ocurra, porque ese día cojo el petate y me voy a tomar por el culo), pero entre eso y las chorradas que se oyen por ahí dista un trecho, tan largo como el que nos queda para salir de la crisis, nos cuente lo que nos cuente el amigo Mariano.
En efecto las instalaciones muy buenas. El personal pasa olimpicamente de ti salvo que pagues un entrenador personal. En el vestuario yo no tengo ninguna queja del personal sino mas bien de los demas usuarios entre los que habia muchos que se creian que el gimnasio era suyo.
De todas maneras y despues de mi paso por el sport santa ana me gustaria volver, lastima que, en efecto, pasen totalmente de los clientes y no hagan ninguna promocion.
Hola Gonzalo. Que sepas que es todo un deleite leer tus "pequeños relatos"/críticas constructivas, y te felicito por ese don y te agradezco lo compartas con el resto del mundillo internauta. En el caso del gimnasio Reebok, del que también soy socia, estoy de acuerdo contigo en que es "casi" el mejor de Madrid. He de señalar que para nosotras hay otra muy buena alternativa, que es el Arsenal (en Ortega y Gasset), con instalaciones aún más espectaculares (sólo les falta el rocódromo del Reebok), espectacular solarium y un personal encantador...pero como he dejado leer entre líneas, es un club exclusivamente femenino.
Yo seguiré siendo socia del Reebok por ahora porque creo que tienen los mejores profesores de Spining de Madrid y la verdad es que las vistas desde las cintas de correr, que me hacen sentir como si volara por encima de la Castellana, me merecen la pena. Y el personal ha mejorado mucho! En el vestuario de chicas no pueden ser más amables...Yo estoy encantada. Sólo un pero: las obras que hicieron en el vestuario femenino para la zona de relax y el baño turco lo han empeorado en lugar de mejorarlo... en fin, no iba a ser todo tan bonito ;)
Porto Rubaiyat
+34 913 59 56 96
Calle de Juan Ramón Jiménez 37 <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 86 personas
G.A.S.P. (Güeno Aunque Sobrado de Precio)
Noches y noches pasando frente a su puerta de vuelta a casa, cansado, derrotado y muerto de hambre, castigando mi olfato con su olor a parrilla de carbón, fustigando mi ojos con maravillas de pecaminosa carne y salivando como sólo un chacal en ayunas haría frente a un caballo muerto, habían despertado en mí no ya la intención o la voluntad, sino más bien la absoluta e imperiosa necesidad, de poner el culo en una de sus mesas (o mejor en una de sus sillas por deferencia hacia al resto de comensales) y dejarme llevar sin reparo alguno por el quinto Pecado Capital.
Ergo, ni corto ni perezoso, he ahí que me planté en Rubaiyat el pasado domingo, es decir, haciendo el dominguero, en compañía de un muy buen amigo y con la nada sana intención de pegarnos un buen homenaje y salir rodando.
La zona es tan agradable y cómoda (hay aparca, por cierto) como dura, durísima, para un restaurante cuyo “core business” sea la carnaca, porque en un radio de 500 metros tienes El Cacique, El Frontón o De María, y si lo amplías un poco puedes incorporar a la terna El Asador de la Esquina, El Asador de Aranda, Txistu o Donostiarra. Eran pocos y parió la abuela.
El exterior es frío y anodino. Los ventanales aportan luminosidad al interior, pero te exponen totalmente a la calle. Es un poco como estar comiendo en un escaparate, pero sin el “un poco como”.
A pesar del enorme tamaño, los techos altos y la distribución diáfana, el comedor resulta bastante más acogedor de lo que cabría esperar. Es una mezcla entre rústico y minimalista, como esas casas de campo del A&D.
Lo mejor son las mesas. Las mesas, esas grandes olvidadas, suelen ser un elemento al que habitualmente no presto mayor atención. Ni yo ni nadie que no sea un raro.
Que no sea un raro o que no sea mis amigos Gabriel y Guillermo, que además de raros y hermanos son arquitectos (es decir, “raritos”) y cuando van a un garito se fijan en lo modernas que son las sillas. Pero claro, cuando te ponen a comer encima de una loncha preciosa de madera del diámetro de una rueda de tractor y te explican que está cortada de un único árbol del quinto cuerno de la selva amazónica, pues como que la cosa cambia y ya le haces un poco más de caso al tema.
La cocina, limpia como una patena incluso en pleno horario de comidas, está completamente expuesta. Para eso hay que tener varios pares de huevos.
El servicio es amable, simpático y muy atento. Juraría que brasileños (el restaurante al lo menos lo es). Que si te sirvo el vino por aquí, que si te falta pan por allá, que si me llevo esto y te traigo lo otro por acullá. Son como putos ninjas, aparecen y desaparecen por arte de birlibirloque.
En la carta hay de todo, incluso pescados, pero pedirlos aquí, por muy buenos que sean es como ir a comer fabada a un chino.
La carne es Alfa y Omega. Come sólo carne: carne de entrante, carne de principal y carne de postre. Hay buena de origen nacional, gallega, pero pedirla es una cagada como un piano de cola. Cagada que yo cometí, por cierto.
¿Y por qué? Por Brangus y por Tropical Kobe Beef. ¡¡¡¿¿¿Y eso qué es lo que es???!!!
Imagínate que quieres hacer un súper tenista. Y para eso pones a Rafa Nadal y a Serena Williams a hacer un hijo y le llamas Brangus. Pero como eso te parece poco, pues pones a esa bestia parda a hacerlos abuelos con una hija de Roger Federer y Steffi Graff, y a ese nieto le pones Tropical Beef Kobe.
Pues eso son Brangus y Tropical Kobe, dos pepinos de carnes. El Brangus es un cruce de la raza inglesa Angus y la yanki Brahman, que son dos de las mejores del mundo.
Si a eso le añades el gen del buey de Kobe, el Wagyu, se te va la olla y de paso obtienes el Tropical Kobe.
Adoro el Wagyu. Es al resto de bóvidos del mundo lo que el cerebro de Stephen Hawking al de Belén Esteban.
La carta de vinos es excelente. Cientos de referencias de varias D.O. y países. Para lo caro que es el sitio el precio no es excesivo en vinos destinados al consumo humano. Si eres Florentino Pérez y tiras de vinos para seres superiores pues a lo mejor te mola pagar 580 pavos por un L’Ermita Priorat –no, no es el magnum-. En promedio estarán hinchados un 100%, que siendo una burrada no llega al 300% que he llegado a ver por ahí.
Comimos:
PROVOLETA: la típica provoleta de cualquier argentino. CORRECTA.
MORCILLA: realmente buena, pero son cuatro (4) trozos enanos y por lo que cuesta la ración voy a Sotopalacios y lleno el maletero. NO VALE LO QUE CUESTA.
MASTER BEEF: chuletón de vaca vieja gallega para dos (y para tres salvo que sean unos zampabollos como servidor). Muy bueno, hasta la grasa está rica. Te la pasan por la parrilla de carbón y la rematas al gusto en la mesa.
SORBETE DE LIMÓN: sin más. Había postres mejores pero el cuerpo nos pedía de rodillas algo digestivo.
Con un Pesquera 2008 crianza (29 €, 16 en tienda), agua, pan, un generoso aperitivo y propina 155€ (77,5/barba).
El pan, casero y absolutamente delicioso, es caro, 4,90€, pero miga por miga lo vale. El de aceite es auténtico “de pueblo” con aceite virgen extra, el de cereales riquísimo y una especie de rosquilla que ponen en una peana de madera es como para abrirla y hacerse un bocata.
Un buen sitio y una buena comida, pero excesivamente caro. Esa comida debería valer 30 o 40 euros menos. En 50-60 pavos por cabeza estaría en una RCP perfecta.
listas: Cerca de casa, Comida
Restaurante el Cielo del urban
carrera de san Jeronimo <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 3 personas
ver más restaurantes en Madrid
Mucho lirili y poco lerele
Gonzalo Sáenz de Miera Bolado lo descubrió en julio de 2011
Situado en la azotea del Hotel Urban (5*GL). Ya he estado dos veces y confirmo que no está a la altura ni del hotel, ni de su estupendo Glass Bar, ni de su (la mejor de Madrid) terraza. 95 €/barba por una comida que no debería valer más de 50-60, y eso siendo generosos. Escudan el precio en que te ponen todo el champagne que quieras (muy buenos, esos sí, la primera vez que estuve un Veuve Cliquot, ayer un Perrier), pero ni por esas porque no te bebes más de 3 o 4 botellas entre 7 u 8 personas salvo que vayas a cogerte el pedo del siglo. Ampliaré comentario en cuanto tenga un poco más de tiempo.
Asia Gallery
+34 913 60 00 49
Plaza de las Cortes 7 (Hotel Palace) <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 97 personas
ver más restaurantes chinos en Madrid
El otro gran Chino de Madrid
Pues eso, que confirmo que el Asia Gallery (o "Chino del Palace" para amigos, conocidos y el 99,998% de la población mundial) es el otro gran chino de Madrid y el único que puede medirse en igualdad de condiciones con el Tse-Yang ("Chino del Villamagna").
Están muy parejos en cuanto a servicio (impecable en ambos), calidad de la comida (muy buena materia prima, muy bien elaborada, muy bien presentada), variedad (no encontrarás más de un par de platos que también tenga el chinaco de tu barrio), ubicación (ambos en hoteles 5*GL, en el eje Castellana-Recoletos-Paseo del Prado), local (para ser chinos decoración cuasi tolerable) o higiene (todo limpio, no malos olores, no salir apestando a aceite de decimoquinta fritura).
También caminan de la mano, para desgracia de nosotros oh pobres mortales, en el precio. La horquilla se sitúa entre 50-55 y 80-90 € barba si pides con dos dedos de frente. Y a fin de cuentas no deja de ser un chino. De lujo. Pero un chino.
Todo es estupendo, y no te sentirás estafado ni mucho menos, pero esos precios duele menos pagarlos en un buen japo, una buena cocina de mercado o un buen vasco (y por buen vasco hablo de algo como Goizeko o, a menor nivel, Alkalde, no de algo como el Txistu).
Así que es mejor que dejes este sitio para esos días en que tus viejos se pasan a verte por Madrid y aprovechas para sacarles los cuartos. Y de paso te evitas el marrón de que te miren como si tuvieses el culo en la cara.
Porque si tienes menos de 682 años estás jodido. Para llegar al restaurante tienes que desfilar por todo el hall, la zona de boutiques y atravesar La Rotonda (todo el tinglado de bares, brunch y demás que hay bajo la famosa cúpula).
Y lo harás delante de la momia de Tutankamón, de la de Cleopatra, de los abuelos de Julio César, de la tatarabuela de Carlomagno y del mismísimo Matusalem, que son los clientes habituales del hotel Palace, como es normal por otra parte (reconozco que si alguien sobra ahí soy yo, que a) sólo tengo 29 años y b) estoy más tieso que la mojama) y que te mirarán con cara de "¡JIPY CORTATE EL PELO!”.
Gajes de la buena cocina, uno se va a acostumbrando a que lo tomen por el pito del sereno. Voy a dejarme barba.
En fin, que una vez que hayas terminado el tour por el Museo de Prehistoria, te recibe una chinita muy mona vestida de chinita muy mona (rollo geisha) que habla español a nivel usuario (es decir, poquito), pero que lo suple con mucha amabilidad y con el jefe de sala, que consciente del tema, suele salir echando leches a recibirte. Al igual que el del Villamagna se ve que es el típico tío curtidísimo en manejar salas de nivel, destila experiencia y saber hacer, un fenómeno.
El local es acogedor, pequeñito, mesas con sofá, distintos ambientes y decoración más "rollo chino" que el de Villamagna, pero con cierto gusto (dentro de las limitaciones orientales claro). El único “pero” es un puto panda de plástico que tienen sobre la puerta de la cocina, y que debe estar ahí para cumplir con los cánones de los grandes chinorros de ayer, hoy y siempre.
Durante toda la comida el servicio es amabilísimo, aunque el tema de que ni Dios hable tu idioma va cansando de forma paulatina y acaba por dar por saco. Constantemente si quieres una explicación sobre algún plato o un consejo tienes que tirar del jefe de sala, de su mano derecha, una señora que parecía filipina absolutamente encantadora y que hablaba nuestro idioma a la perfección o de otro chaval que tenía pinta de hindú y que, además de hacerse entender, era extremadamente educado, de lo mejor que me he encontrado en ningún restaurante en mucho tiempo.
En cuanto a la comida, cenamos a la carta, pero creo que en este sitio y en el Tse-Yang es mejor optar por alguno de los varios menús que ofrecen, que son completos, generosos y tienen un precio muy ajustado.
ROLLITOS NEMS: muy ricos. Jugosos, con verduritas y carne y una salsa de mariscos muy buena. MUY BUENOS.
DIM SUM VARIADOS: ocho dim sum, todos distintos, con carnes, pescados, verduras... me gustaron sobre todos unos que parecían "bombas", con la pasta de maíz en lugar de arroz. Mejores que los tradicionales con forma de empanadilla. BUENOS.
LANGOSTINOS EN SALSA DE JUDÍA NEGRA: buenos pero sin más. La salsa rica. Los buenos son los Jade, pero mi novia no me deja pedir picante. CORRECTOS.
MEDIO PATO LACADO: te ponen el pato y lo preparan a tu lado. La piel en tortillas, la carne con setas, verduras y una salsa riquísima. ESPECTACULAR.
FRUTA EN TEMPURA: con helado. Rica pero los postres de los orientales son del todo prescidibles siempre.
Nos pasamos pidiendo, con eso cenaban tres.
Todo con un Waltraud (Riesling), 2 Kir Royal, 1 agua y un té 170 pavos con propina. Pidiendo con más cuidado y sin aperitivos lo dejas en 120-130 sin problema.
Curiosidad: al lado cenaba un tío con pinta de mindundi. Salió todo el personal a recibirle. Por lo visto come ahí a menudo con Botín. Para fiarse de las apariencias.
listas: Comida
Se me olvidaba. Preguntamos si tendrían chocolate derretido para echar sobre el helado. No había. Un camarero se ofreció a salir al hotel a buscarlo y en dos minutos teníamos el capricho resuelto. Un detallazo por su parte. Cosas como esas se agradecen más que un servicio de mesa de manual o un asesoramiento expertísimo. Es lo que digo siempre, el mejor valor en hostelería, casi a la par que la comida, son las ganas de agradar.
ver comentario completo99 Sushi Bar
+34 915 36 05 67
Calle de Ponzano 99 <m> Rios Rosas 1 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 99 personas
ver más restaurantes japoneses en Madrid
La Máquina Tragaperras del Grupo Bambú
O la memoria, además de selectiva, es juguetona, complaciente y un poquito hija de puta, o este sitio ha bajado el nivel de forma escandalosa.
Y como me considero un tío con una capacidad retentiva cuando menos aceptable, temo verme obligado a dar por buena mi segunda aseveración.
Había estado cenando en este garito un par de veces con mi viejo hace algún tiempo, y si no estoy en un error, cuando aún no existía el 99 de Hermosilla. La verdad es que guardaba un recuerdo realmente grato.
Por entonces mis conocimientos sobre restaurantes y comida estaban a la par de los que poseía sobre la reproducción asistida y en condiciones adversas del abejaruco payaso del cantábrico (clowniensis cantabricus abejarucus). Y siguen estándolo, lo cual podría ser una analogía muy positiva si hubiese avanzado algo en el estudio de tan simpáticas aves. Lamentablemente, sigo en ascuas al respecto.
Pero vamos, que del mismo modo que del tema ni tenía ni tengo idea; paladar y noción de bueno y malo y, sobre todo, de lo que me gusta ( aunque muy somera) sí que tengo. Y muchas horas aculado en antros, tascas y tugurios de toda suerte y fortuna.
Y éste me pareció un gran sitio. Y me lo pareció porque la comida era original (hace 3 o 4 años la cocina japonesa no tenía el predicamento del que goza ahora) y, fundamentalmente, porque estaba muy buena.
Además, aportaba un aire novedoso. Por lo general los restaurantes de comida extranjera (chinacos, japos, hindúes...) tenían un enfoque cutre, mientras que aquí encontrabas buena carta, grandes vinos, servicio amable y pausado, ambiente menos “popular", decoración cuidada y, por encima de absolutamente todo por su importancia capital, comida de más nivel, por elaboración y presentación.
Pues bien, el garito se puso de moda (y todo lo que cuento a lo largo y ancho de esta crítica es 100% extrapolable y análogo a lo que ocurre con Kabuki de Presidente Carmona y del Wellington) y se ve que los dueños, que a fin de cuentas son empresarios y lo que quieren es ver la caja registradora humeando, decidieron, no sé en que momento y probablemente aconsejados por esa vocecilla que a todos nos pide matar al jefe, forrarse a costa de joder un buen negocio.
El protocolo es simple. Abres un restaurante de nivel medioalto-alto en una buena zona, lo cuidas, lo mimas, lo trabajas bien, labras una reputación y, conseguido esto, abres una nueva sucursal "premium", con la misma comida, en cuanto a calidad, cantidad y estilo pero en una nueva ubicación aún más chic, con una decoración aún más chic, con un ambiente aún más chic. Y con unos precios entre un 20 y un 40% aún más chic también, por supuesto.
Hasta ahí todo lógico, razonable y comprensible.
La segunda parte del plan no lo es tanto. Consiste en mantener los precios del original pero convertirlo en una suerte de cadena de montaje, de máquina de hacer dinero, sin encanto, sin espíritu y sin atractivo. Y sin calidad ni servicio que justifiquen lo que se paga, que es lo más grave.
Lo que en su momento fue el corazón del proyecto, la piedra fundacional, se relega a un papel vil y chabacano: pasar de restaurante a "explotación", pensada para gente que pasa por allí a "darse un homenaje" y a ver de qué va la historia. Gente que va con la idea de "lujo a precio un poco más accesible" (expectativa generada gracias al nuevo negocio "chic") y que sale trasquilada porque al final paga bastante por nada, lo cual es infinitamente más caro que pagar mucho por algo (que es lo que haces en su nueva guarida "premium").
Un desastre.
Comida:
APERITIVO: no ponen. Me la suda, pero es un detalle feo.
TIRADITO DE DORADA: 6 cucharillas con un trocito de –rica eso sí- dorada enrollada y un zumo de mandarina que ni armonizaba con el pez ni leches. UNA MIERDA.
NIGIRIS: los de Hermosilla me parecieron buenos pero peores que los de Kabuki. Estos eran pura basura. Hamburguesa de Kobe, Huevo de Codorniz, Gamba Dulce, Carne de Kobe, Toro y Pez Mantequilla. Casi todos insípidos, insulsos y con el arroz preparado de culo, quebradizo. MALÍSIMOS.
TEMPURA DE BOGAVANTE: cacavante congelado, en trozos enormes, bastísimo. Tempura revenida. MALO.
Nos pareció todo tan malo que tratamos de arreglarlo estirando la comanda con una TEMPURA DE TIGRES, santo y seña de Sushi 99. Pues bien, aún siendo lo mejor de la cena, REGULAR.
Todo esto con tres Kirin (única birra japonesa que podían ofrecerte –EPIC FAIL-) y agua costó la nada despreciable cifra de 140 napos.
Es decir, 30-40 pavos menos de lo que costó cenar en 99 Hermosilla una comida mucho más rica, con un servicio infinitamente mejor, en una zona mucho mejor de Madrid y con 2 Kir Royal de champagne, un Terras Gauda y postre.
Lo de siempre, que lo barato acaba siendo caro. Aunque en este caso sería más riguroso decir que “lo menos caro sale carísimo”. Filibusteros.
listas: Comida
Mesón Txistu
+34 915 70 96 51
Plaza de Ángel Carbajo 6 <m> Valdeacederas 1 Madrid, Madrid provincia, España
guardado por 64 personas
ver más restaurantes asadores en Madrid
Cualquier tiempo pasado no fue mejor
La verdad es que éste es un garito que me resistía con todas mis fuerzas a visitar.
Pero como a todo cerdo, tarde o temprano, le llega su San Martín, he aquí que hace unas noches me sorprendí a mí mismo aculado en una de sus mesas, servilleta al cuello, carta en mano y con cara de "qué hace un tipo como yo en un tugurio como éste".
Mi escasísima, por no decir nula, disposición a poner un pie en el Txistu (extrapolable al Donostiarra o al Frontón) viene fundamentalmente motivada por el hecho de que es "la Meca" de la buena mesa para esos referentes del buen gusto, la clase y el "savoir faire" que son los jugadores del Madrid, del Atlético y esos famosetes casposos surgidos del tubo catódico en los últimos dos lustros (v.gr. concursantes de Gran Hermano, contertulios, etc.).
Que esa gente vaya a un restaurante es la mejor pesquisa para concluir que a) no se debe ir, b) que te van a timar y c) que es para paletos -no confundir con provincianos, que servidor es de provincias, y a mucha honra-.
Sin embargo, me veo en la obligación de admitir que el restaurante me decepcionó para bien.
Desde el momento en que puse el culo en la silla y hasta que lo levanté de la misma no pude abandonar, ni por un segundo, la lúgubre sensación de que en cualquier momento irrumpirían en el comedor Pajares, Esteso y Juanito Navarro cantando la Ramona con una mamada de campeonato.
Pues bien, me equivoqué y la cena discurrió con total normalidad.
Pero si alguien dice haber estado allí, rodeado de la cabeza de toro disecada, de las fotos de Marujita Díaz y Hugo Sánchez o del abanico de sevillana y niegue que le haya pasado lo mismo es que es un trolero de cuidado o simplemente que la experiencia lo dejó gilipollas.
Porque el garito es un jodido monumento a la España del destape. Una oda al mal gusto. Un sentido homenaje a lo hortera.
Es una mezcla aterradora entre tasca de pueblo y restaurante de fuste. Algo así como ponerse tacones y abrigo de visón con chándal.
No sabría por donde empezar, si por las paredes preñadas de fotos de casposos, famosetes y deportistas, por los camareros de chaquetilla blanca o por el maître, dueño, jefe de sala o lo que coño sea con esos mocasines de empeine corto, ese pasacorbata casi a la altura de la nuez, esos solitarios en la mano y ese tinte de pelo amarillento que usaban nuestros abuelos en los sesenta.
No pongo en duda que este sitio pudiese ser un referente de la restauración madrileña, hace 30 o 40 años, pero sus días de gloria han quedado muy, muy, muy lejos.
Actualmente es poco más que un mesón correcto a precios de la mejor restauración española. Y eso es inaceptable, lo mires por donde lo mires. Allá los primos que lo paguen con gusto.
He podido identificar tres prototipos fundamentales de cliente:
1. Gente de pasta de siempre (y de cincuenta tacos para arriba) que ha ido toda la vida y sigue yendo porque les compensa pagar 5 veces el precio de una carne por ahorrarse la molestia de bajar al Mercado de Chamartín a comprarla igual o mejor.
2. Paletos con pasta de fuera, que se piensan que por comer ahí (todos con la chaqueta quitada y un Rolex de oro amarillo) pertenecen al ghota financiero español.
3. Paletos sin pasta, pero que están dispuestos a desescolarizar a sus hijos y matar de hambre a su mujer con tal de lamer una cuchara que posiblemente otro día se haya llevado a la boca su dios omnipotente Cristiano Ronaldo.
En conjunto diría que el Txistu no es muy diferente de aquellos asadores de carretera nacional en los que te veías obligado a comer cuando en España no teníamos autopistas.
Desgranados el garito y su clientela, hablemos de la manduca, que en honor a la verdad debo decir que es de una calidad extraordinaria, y también que no merece la pena.
La carta es la misma que la de cualquier tascón: espárragos, gambas a la plancha, jamón, queso, revueltos, ensaladas, pescado en salsa verde o al horno y carnes a la parrilla, al plato o la piedra. La carta de vinos no está nada mal, pero los precios van más hinchados que el puto globo que Phileas Fog usó para dar la vuelta al mundo.
Dos personas:
COGOLLOS CON BONITO: muy buenos cogollos con una ventresca cojonuda, un aceite de primera y sal en escamas muy buena. MUY RICO.
CHULETÓN PARA DOS: buenísima carne que te presentan laminada cruda y que tú te haces al gusto en un plato de barro muy caliente que te cambian en cuanto pierde temperatura. MUY RICA.
Eso, mas una botella de Emilio Moro, dos cervezas y cafés cuesta la friolera de 150 €. Es un timo porque comes una comida de cero elaboración en un sitio cutre y con ínfulas.
Antes de comer ponen una chistorra muy rica (que cobran, los muy miserables). Al final una jarra de sorbete de limón y un platazo de cigarros y tejas de galleta y bombones, todo muy bueno, con lo cual olvídate del postre.
En definitiva, vas a comer muy bien pero es un atraco a mano armada.
Que te compre quien te quiera.
listas: Cerca de casa, Comida
Se me olvidó comentar también que lo de la foto es de traca. Cuando estás acabando de comer se te acerca un tipejo ¡ofreciéndo hacerte una foto! Que eso te lo hagan en la Torre Eiffel o en el puto Tour del Bernabéu estando mal tiene un pase. Que te lo hagan en un restaurante de 100 pavos el cubierto y que pretende ser un sitio de categoría es para coger a los tres, al dueño, al fotógrafo y a la madre que los parió, y molerlos a palos. De la plantita que te dan para tu señora ya ni hablo...
ver comentario completo- « anterior
- 1
- 2
- siguiente »
ciudades
listas
valoraciones
etiquetas
- caro
- calidad
- castellana
- carne
- madrid
- moderno
- recoletos
- restaurante
- selecto
- terraza
- vasco
- agradable
- ají
- amables
- anticuado
- anticuchos
- asador
- barrio de salamanca
- brasileño
- café
- cañas
- carbón
- carrera de san je...
- casposo
- centrico
- céntrico
- chuleton
- clásico
- comodo
- decepcionante
- desfasado
- dim sum
- extranjero
- gastón acurio
- gimnasio
- hermosilla
- histórico
- ibéricos
- jamón
- japonés
- joselito
- kabuki
- kobe
- lomo
- lujo
- lujoso
- mala rcp
- materias primas
- navarro
- nigiris
- original
- padre damian

'me gusta'
'no me gusta'
'está OK'
te recomiendo le des un tiento al Virú: 11870.com/pro/viru y al Tampu 11870.com/pro/tampu, para mí los dos mejores peruanos de Madrid en estos momentos.
hace 2 meses
tomo nota, muchas gracias. seguro que iré, me ha gustado mucho la comida peruana. tengo la limitación de no poder tirar mucho de ceviches y tiraditos porque a mi novia lo crudo no le entra muy bien (lo que me limita mucho también para comer sashimi y similares en los japos), una pena. saludos!
hace 2 meses
Viru tiene oferta con El tenedor, además...
hace 2 meses
gracias por la información! qué tal se come con esas ofertas? la verdad es que oigo mucho hablar de cucharete, el tenedor, grupalia y los precios que ofrecen para muchos garitos son tentadore... pero al final nunca me animo. me da la sensación de que si vas con eso la comida no va a ser del mismo nivel, que te va a tocar la mesa más perrera, que la atención es menos esmerada (y esto es algo que en mayor o menor medida me ha confirmado mucha gente que ha ido a sitios caros que han puesto alguna promoción de ese tipo).
ver comentario completoaunque supongo que esto, como todo, dependerá de las experiencias de cada cual. he visto muchas alusiones a esas ofertas de gente de 11870 que pilota un huevo (tú misma, alberto de luna, davidperezf, etc.) y que las usan, con lo cual malas no pueden ser.
lo que pasa es que yo soy muy de la política "si hoy tengo diez euros para comer, me voy al mejor sitio de diez euros que conozca, y cuando tenga veinte, iré al de veinte" en lugar de "si tengo diez euros voy a uno de veinte con la oferta del 50%).
saludos!!!
hace 2 meses
pues más que bien, en 11870 tienes muy buenas ofertas (aquí están todas las de Madrid: 11870.com/~oXN) son descuentos en carta y reservas online sin llamar. Te animo a que pruebes alguna p.ej. hay sitios superchulos y de calidad como 11870.com/pro/quintana30-madrid o 11870.com/pro/goizeko-kabi con un -30% en carta. Es decir, pides lo que quieras, lo que pedirías normalmente y se te aplica un -30% al precio que marque.
ver comentario completohace 2 meses
pues tomo nota y me voy a animar a probarlo. he dicho. gracias.
hace 2 meses
Aún no he ido yo tampoco, pero lo pienso hacer, porque al final la carta es la misma. Tengo unas ganas locas de volver a CAOBA, que está con ofertón y es una pasada de sitio, pero mega caro. Y Virú tb lo tengo entre mis pendientes. Vamos a ver esas ofertas de 11870 qué nos ofrecen... Habrá que apuntarlo por aquí después todo :)
ver comentario completohace 2 meses