Hay que ir
No tiene los mejores vinos, ni la mejor comidad... pero hay que ir. Es obligatorio. Una taberna para disfrutar de su arquitectura, de su decoración, de su ambiente... Es emblemático y en sus paredes hay muchas noches de historia. Lo mejor es ir sin grandes pretensiones. Y entonces es cuando sales encantado. Pides un vino de Málaga, algo de comer... y a disfrutar.
Si no eres de Málaga, tienes que conocerlo...
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