El local está siempre lleno pero es gigantesco, no hay que esperar cola más de diez minutos para sentarse y ser atendido; los camareros deben ser primos de sus colegas malagueños de Aranda.
El sitio es muy bonito y como de todas maneras hay que ir a Belem a ver los Jerónimos... pues obligado meterlo en la ruta monumental.
Osea, que es turístico pero merece la pena, los pasteles están muy buenos y no es caro. Que es que hay que explicároslo todo.

