Un descubrimiento
Es triste calificar a este sitio como "un descubrimiento" cuando el dueño me contó que el local lleva abierto 35 años. Una vez más queda claro lo sin sentido de las modas. A lo que vamos, este bar-restaurante es pequeño, tipo tasca, pero ponen las mejores setas que un servidor ha probado en su vida, acompañado por un buen vino de la casa y unos chuletones de buey estupendos. Encima el servicio encantador. Yo me se de uno que va a repetir.

