Asombrosa oferta de ginebras
Viví casi siete años en Bristol de modo que cuando me enteré de la existencia de este bar la visita era obligada.
El sitio tiene un aire de elegancia relajada, lo cual es bastante divertido teniendo en cuenta que Bristol es una ciudad de provincias cuyo caracter sofisticado está teñido más de contracultura que de fashioneo. Me alegró sin embargo ver un mural decorado con una foto gigante del puente colgante de Clifton, indicando cierta lealtad hacia el nombre del local.
El bar ofrece tapas pero no las probé cuando fui. Lo que me deslumbró fue la carta de ginebras (verdadera especialidad de la casa), ofreciendo decenas de marcas. Pedí una Blackwood que me encantó: un sabor suave que hice bien en no estropear con la tónica que me sirvieron.
Los precios son razonables, aunque el servicio es algo atolondrado.

