Inmejorable
Se ha convertido en mi preferido de la temporada. Por muchas razones:
- La comida. Riquísima. Con un toque arriesgado, pero nada pretencioso. Es una mezcla de muchas cosas. El rollo japo de la carta muy aconsejable. Y el tiramusú líquido de postre aconsejable a tope.
- La atención. Es incluso mejor que su cocina. Logran un equilibrio difícil: pendientes de todo, sin ser pesados.
- El ambiente. Es muy habitual que un restaurante utilice sus paredes como espacio para colgar (por ejemplo) fotos. En este caso el gusto (criterio) con el que eligen a los fotógrafos es un placer. El día que lo descubrí tenían unas fotos muy Nan Goldin que me hicieron gozar (aún más) la cena.
- El precio. 20-25 euros por persona. Con esta cifra no hay nada mejor que decir.

