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Bar Sir Winston
+33 1 40 67 17 37
5, Rue de Presbourg París, Francia 48.872266 2.294992
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Es uno de los bares más curiosos que he visitado en París. Se trata de un local muy chic próximo al Arco del Triunfo y a los Campos Elíseos, ideal para tomar una copa al atardecer y continuar durante el resto de la noche, si es que hay euros para costearlo, pues la copa es cara.
No sé como describirlo. Al entrar da la impresión de que se trata de un pub inglés, pero cuando bajas al subsuelo y ves esos sillones blanditos tapizados con piel de leopardo, velas, etc... Un detalle importante es la presencia de DJs, que pinchan mientras cenas o tomas una copa mirando por las ventanas a la gente que camina por la calle o a los coches lujosos que pasan por la misma.
No he probado la comida de allí, salvo algunos frutos secos (no recuerdo) que acompañaban a los cubatas.
El servicio es regular: tardan mucho en servir.
Pese a ello un buen plan es pasar por este precioso antro al salir de la ópera (cercana) y de camino contemplar todo el entorno al anochecer. Muy bonito.
jyrium lo descubrió en marzo de 2008
Chào Bà Café
+33 1 46 06 72 90
22 Boulevard de Clichy París, Francia 48.882509 2.337312
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un mojito en la place Pigalle
Son muchas las opiniones que he leído en diversas páginas web sobre este bar en la plaza Pigalle de París (os sonará porque allí está el famoso Moulin Rouge), buenas y malas. Yo estuve sólo en una ocasión, en primavera de 2007, y me gustó mucho.
Una típica tarde parisina de éstas en las que la lluvia te pilla en medio de la calle y no sabes dónde refugiarte, especialmente si los únicos portales con techo en la zona son antros para hombres (sí, locales de streep-tease, etc.). Pero no todos los locales son de ese tipo; ¡también hay bares!, y algunos, como Chào Bà, te pueden refugiar de la lluvia y ofrecerte... un mojito. Resulta que ese día (no sé si la oferta sigue) por la tarde había cóckteles más baratos (hora feliz), de modo que, ¿por qué no? Para entrar en calor con unas yerbabuenas y unos rones... El local está muy bien decorado y la música de fondo es buena (allí escuché por primera vez a Amy Winehouse, nombre que el camarero me escribió en una servilleta, para recordarlo).
Mientras te tomas la copa puedes observar a la gente caminando por la plaza o examinar los detalles del bar. Se organizan conciertos a menudo y unos DJ pinchan, pero tuve mala suerte y me quedé sin verlos/oirlos.
(fotos en la página web anunciada arriba)
jyrium lo descubrió en febrero de 2008
Crepería Ambulante
Saint Placide París, Francia 48.84694 2.32717
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las crêpes más ricas de París
Pues sí, después de probar alguna que otra crep (el dulce es femenino en francés) en la cité, un amigo que vive en París desde hace años me recomendó que probara las más deliciosas del mundo. Y me llevó a la estación de metro de Saint Placide, en la zona de Montparnasse. Cuando salí del metro observé una fila humana que partía de un pequeño puesto del que salía un humillo perfumado... Hmmm. Chocolateeee. Allí estaba, el puesto ambulante de un señor "crepero". Por lo visto mi amigo le preguntó en una ocasión que cuántas crêpes hacía al día desde por la mañana hasta media tarde y él respondió que más o menos una al minuto. Calculen: ¿50 o 60 a la hora, dejando un tiempo para preparar la masa -que fabrica delante de tus ojos-? ¿a 2-3 euros la unidad? ¿150 euros/hora? Tengo el trabajo equivocado. Quizá algún día monte mi puesto en la puerta de alguna boca de metro...
No dejeis de visitar este puesto y si os gustan los dulces empalagosos, pedid la crep con chocolate y coco rallado. 5.000 calorías para entrar en calor y 10 minutos de disfrute.
jyrium lo descubrió en febrero de 2008
Tang Frères
+33 1 45 85 19 85
48 Avenue d'Ivry (el metro más próximo es Place d´ Italie) París, Francia 48.823261 2.365258
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Oriente en un barrio
Es otro de los barrios que no suelen estar incluidos en los paquetes turísticos de París y es una pena. Pero alguien que viva una temporada allí debe hacer una visita.
Entrar en este barrio oriental es entrar en otro mundo. Y entrar en este supermercado, brutal. Hay de todo. Elegir una salsa de soja te puede volver loco. ¿Algo curioso? bueno, sí, el coco que venden fuera: cogen el coco elegido, lo taladran, le ponen una cañita y, ea, a pasear coco en mano... Rarísimo para los que somos de pueblo... Sí que sí.
¿La comida? Estupenda y barata. Cosas buenas.
Buddha Bar
+33 1 53 05 90 00
8 - 12 Rue Boissy d’Anglas París, Francia 48.866997 2.32079
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mil sensaciones
Tras reunir y escuchar durante varios años todos los discos (hace poco salió el volumen IX) del restaurante parisino Buddha Bar, por fin en primavera de 2007 me lancé a comprobar si el menú y el lugar merecían la pena. Para ello en marzo, desde España y por email, reservé las plazas para cenar un viernes de junio. Me recomendaron que reservase sitio meses antes y así lo hice. Y ýa no había sitio libre para las 22.30 de la noche, sino para las 22. Una barbaridad. En fin, aquel viernes de junio nos presentamos en el restaurante y nos acomodaron. Mientras bajaba las escaleras flipando por la belleza del local pusieron mi canción favorita del disco VIII (París) de Buddha Bar, así que me pareció una entrada triunfal de esas de película.
Una vez sentados (en zona fumador: no está en la sala principal con la gran estatua de Buddha) elegimos el menú, procurando dejar a un lado las botellas de vino de 6.000 euros. Desde luego, la gente que nos rodeaba tenía pinta de pedir esas botellas. A la hora de elegir qué cenar, cualquier cosa prometía... Nos decantamos por rollitos vietnamitas como entrante. Creo que son los más pequeños y a la vez deliciosos que he probado en mi vida, y eso que los he probado en varios países. Después tomamos pato, cómo no en París! Delicioso.
El caso es que para ir a cenar a Buddha es preciso preparar los 50 euros por cabeza para picar o 100 euros para cenar bien. La botella de vino más barata cuesta unos 30 euros y es pequeña (para una persona que quiera entrar en calor o para dos que beban poco).
Tras la cena subimos a la planta alta y tomamos algún cubata (30 euros la copita) mientras observábamos al DJ cómo pinchaba, esta vez música más movidita, incluso alguna danza del vientre... En fin, un lujo para al menos una vez en la vida (o dos, porque pienso volver).
La foto no salió con mucha calidad, pero en ella se puede ver el salón principal, para no fumadores, supongo. Son las vistas desde la terraza-disco.




