Platería López

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19 julio 2012

Platería López (Prado 3, 914 29 63 71)

Se nota que Pedro Jiménez sabe de lo que habla. Y que le gusta hablar. Con plasticidad de catedrático explica los usos de las muchas piezas que atesora en su local. Hay objetos antiguos, joyas, pero sobre todo, infinidad de objetos de plata: limosneras, objetos de escritorio, langostas, caracoles, perdices, barcos de vela y todo lo que puedas imaginar. Con él hemos hablado de este noble (y dúctil) metal, de la crisis, de la inventiva y de cómo no hay mejor publicidad que un buen boca a boca.


Antonio Jiménez, en uno de los mostradores de su local

Cuéntanos como nace este negocio y cómo llega a tus manos.
Nace en 1918 de mano de Pedro López Palomar, que compra un local en la calle del Pez número 15 que vendía platería, joyería, pinturas, antigüedades… En un momento dado los clientes nos demandaban muchos objetos de plata, que no estaban a la venta, y a mis antecesores se les ocurrió el reproducirlos. Tal fue el éxito que nos centramos casi en exclusiva en la reproducción de plata antigua. Había, por supuesto, que ser fieles a los estilos y facturas de la época a imitar. Hace unos quince años recuperamos la venta de objetos antiguos y antigüedades (piezas con más de cien años) en lo que llamamos almoneda.

Y este local, ¿Cuándo comienza su andadura?
A principios de los años 30. En esa época también abrimos establecimientos en Fuenterrabía y San Sebastián, pero en 1975 cerramos estos locales por varios motivos. Uno de ellos era por la situación política que se generó entonces allí. Si a ello le sumamos que iban a derribar el edificio donde se ubicaba la tienda donostiarra, en ese año nos quedamos solo con el local actual, donde centralizamos todo.

¿Y cómo llega a ti?
Primero la tuvo Pedro López Palomar, luego su hijo, Pedro López Montero; de él pasó a su viuda, Elvira Jiménez, que era mi tía. Y luego a mí.

¿Cómo estáis llevando la crisis?
Pues muy mal. Piensa que trabajamos con un material que se cotiza en Bolsa, y que en dos años ha subido un cien por cien. Actualmente vale unos 840 euros el kilo. No sé por qué ha subido tanto. Dicen que es por su empleo en las tecnologías, pero no me parecen volúmenes significativos. Si a eso se le une la que está cayendo en Europa y en el mundo, el panorama es incierto. También cuenta el hecho de que nuestra especialidad, la plata antigua, tuvo su momento de auge en el siglo XIX y XX, cuando en las casas se usaba en el servicio. Pero ya todo es diferente. El noventa por ciento de lo que vendemos es para regalo, y eso es un síntoma de que no es un producto necesario. Estamos un poco fuera de juego en la cultura del usar y tirar. Pero nos vamos manteniendo gracias a nuestra buena clientela, y nos hemos abierto a otro mercado: el turismo, que nos compra piezas más pequeñitas y pequeños objetos antiguos.


Antonio, en la fachada de su local

Es que no son buenos tiempos para la lírica...
Ahora es mal momento para cambiar de sector. Son tiempos para observar y echarle ganas e ilusión, y en el barrio estamos trabajando duro en esa dirección, con iniciativas como el Mercado de las Ranas, para conseguir abrir el comercio a la calle y que la gente venga. Ojalá hubiera aquí más platerías.

¿Te gustaría tener más competencia?
¡La competencia es buena! Si hubiera más platerías, cada cual ocuparía su nicho de mercado. La gente vendría, como cuando aquí había anticuarios. Tenían esta opción aquí o el Rastro. El tema es que la gente venga, que sepa lo que hay aquí. Somos la única platería del barrio y caemos en el riesgo de que nos olviden. Si hubiera más platerías, la  gente vendría y cada cual se especializaría en algo. Si fuéramos los únicos en España, no nos iría mejor.

Tu negocio tiene cuatro patas fundamentales: platería, almoneda, antigüedades y joyería. Háblanos brevemente de ellas.
Nuestra especialidad es la platería, concretamente la reproducción de objetos antiguos. Tenemos platería civil, que consta sobre todo de objetos para casa, que en nuestro país se puso de moda con los Borbones (que la trajeron de Versalles). Por otro lado está la religiosa, donde España tiene una importante tradición. Tenemos también objetos de arte antiguos y antigüedades y algo de joyería, que ahora es testimonial y a lo que dedicamos poco espacio. También podemos hacer cualquier pieza que el cliente nos pida y restauramos nuestras piezas u otras que nos traigan.


Estatua antigua, en plata

No tenéis taller. ¿Cómo hacéis las piezas?
Tenemos convenios con talleres artesanos que reproducen los objetos fielmente y usando las técnicas de la época que tengamos que evocar, aunque cada día es más difícil por los tiempos y las prisas. Lamentablemente no podemos pagar al artesano lo que este debería cobrar porque el cliente o no lo valora o no le interesa. Y por esto los maestros artesanos ya no quieren que sus hijos les sucedan ni tienen facilidades para coger aprendices.

Y tu negocio, ¿Lo van a heredar tus hijos?
Ninguno. Uno es licenciado en Derecho y Marketing, otro va a acabar Derecho y Finanzas y la niña estudia Farmacia. Puede que alguno acabe cogiendo el negocio. Pero no lo creo. Es una pena, aunque no son buenos tiempos. Otra cosa sería que hubieran sido orfebres especializados en restaurar…

Tú que llevas aquí toda la vida, ¿Qué piensas de la evolución del barrio?
Este era un barrio de gente mayor, y ahora ha venido gente joven con niños, que lo enriquecen. Yo, que llevo viviendo aquí veintiséis años, noto que también están viniendo muchos gays de Chueca, que creo que están cansados de la parte más lúdica y de las drogas, que las hay, de ese barrio. Y yo estoy encantado con esa idea porque generan riqueza.

¿Cuál es el objeto más raro que tienes en la tienda?
Hay muchas. Tenemos por ejemplo un píxide (ostiario), mancerinas (objeto para depositar la taza o jícara donde se tomaba chocolate) o despabiladeras, una especie de tijeras para apagar las velas. Tenemos una rica tradición en España y es un arte siempre unido a la Historia de la gente con poder.


Una mancerina. Servía para colocar la taza de chocolate

Tenéis web. ¿Qué peso tiene en vuestra estrategia comercial?
Mentiría si dijera que mucha; es prácticamente testimonial. Nuestra clientela no es de Internet. Y yo no es que no crea en ella, pues de hecho colecciono plumas antiguas y he comprado hasta en Australia de forma online. Creo que nos sirve para comunicarnos, pero no creo que para vender. Además tenemos que actualizarla. A mí es que la informática no se me da; tengo que preguntarles a mis hijos y siempre me explican lo mismo y no lo cojo.

¿Y qué te parecen las web como 11870.com, que permiten a los usuarios y a las empresas comunicarse, opinar sobre los servicios…?
Me parece bien, siempre que las opiniones sean respetuosas y fieles a la realidad. Desde luego, la mejor publicidad que puedo dar de mi negocio es la atención que pueda al cliente. Si le he atendido bien, aunque no compre, de mí no puede hablar mal. Y si le trato bien, es posible que vuelva otro día. No hay que tener miedo al cliente. Y los problemas hay que dejarlos en la puerta de tu negocio y tener mano izquierda para solucionar las cosas. También es importante saber explicar al cliente por qué le cobras lo que vas a cobrarle, porque si le engañas, se acaba el negocio.

Respóndenos, por último, a un pequeño cuestionario:

Un restaurante que te guste: Hay muchos...uno de ellos es Lhardy.

Un rincón de Madrid: El Barrio de las Letras, por supuesto.

Un viaje pendiente: ¡Todos! Pero tengo muchas ganas de hacer el Camino de Santiago; yo es que siempre he sido muy deportista. Ahora, por ejemplo, hago esgrima.


Despabiladeras para apagar los pábilos de las velas

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