una sorpresa
Estuvimos ayer cenando en Genoveva de Barri y nos gustó mucho. en primer lugar se toman su tiempo para traerte la carta, las bebidas, el aperitivo,.. lo justo para que desconectes de las prisas madrileñas sin llegar a pensar que se han olvidado de tí.
Ambiete muy agradable, sólo 6 mesas, nada de prisas ni de turnos... la dueña es muy amable y te atiende personalmente, en fin , cosas que no se ven mucho hoy en día.
Respecto a la comida: muy bueno el revuelto de bogavante; el toque original: la crema de maiz con huitlacoche y queso gratinado , nunca habíamos probado nada parecido; de 10.
De segundo, el pescado buenísimo, tanto la calidad como la calidad en su punto. Y un tartar de buey de los mejores, dicho por un experto en steak tartar en Madrid.
De precio un poco más subido que los comentarios anteriores, 55€ por persona por una botella de vino, 2 entrantes, 2 segundos y 2 postres.
Los postres perfectos para aquellos a los que no les gusta mucho el dulce.. sueves y nada dulzones.
Muy recomendable para cenas íntimas.

