Gran Café Dindurra
+34 985 352 614
En el antiguo casino de Santiago
Fundado en el siglo XIX como el Casino de Santiago, salón social, esta enorme sala de época es hoy el Café Casino. Decorado con un piano de cola en el centro, una puerta preciosa y unos sillones en los laterales y junto a las ventanas, este Café concentra intensamente los diferentes sectores de la ciudad de Santiago: peregrinos que se refrescan con una cerveza, señoras con su café de media tarde, parejas, lugareños leyendo la prensa y guiris disfrutando de una copa de helado.
Numerosas opciones, frías y calientes, para tomar. Gran variedad de cafés y copas de helados, tés y bocadillos, un poco de todo. Uno de mis rincones favoritos de Santiago.
Ginjinhas
La típica ginja, en este local se sirve en vasito pequeño y de plástico (por 0,90€). Es un licor de cereza muy dulce. Además, en el fondo del vaso caerán varias cerecitas, de sabor muy fuerte. Hay que tomarse una ginjinha, como dice la canción "Dar de beber à dor" (dar de beber al dolor): Aquí cantada por Ana Moura --> www.imeem.com/worldvillagemusic/music/yw7mhWHs/ana_moura_vou_dar_de_beber_dor
Recordações do calor
E das saudades o gosto
Que eu vou procurer esquecer
Numas ginginhas
Pois dar de beber à dor é o melhor
Já dizia a Mariquinhas
Art Nouveau e duas bicas
Café en la Plaza del Rossío, de decoración Art Nouveau. Con terraza a la plaza, lo característico del local es el interior, donde destacan las lámparas por su originalidad. Tomarse "duas bicas" (dos cafés solos) sale por 1,40 euros. Si se acompañan de "dos bolos com creme" (dos pastelitos de crema), nos saldrá por dos euros más, uno por cada pastel. Desde luego, un sitio céntrico, con solera y a precios asequibles (al menos para lo que son los cafés, no probé a comer allí).
Como dice la canción: "Lisboa cheira aos cafés do Rossio" (...) "Cheira bem, cheira a Lisboa"... ( www.imeem.com/kidcabide/music/vK0RQZ6R/amalia_rodrigues_cheira_a_lisboa )
Café A Brasileira
+351 21 3469541
Un descanso para el turista
Una cafetería con solera, básicamente por haber sido habitual de la misma Pessoa. El ambiente bohemio que guardaran sus paredes se ha tornado en turístico y a ese precio tienen los cafés, refrescos y "pastéis". Eso sí, merece la pena la visita... La terraza está llena (no entiendo por qué) pero el interior del café es lo que merece la pena.
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Un recorrido por el pasado
Juguetes, caramelos, tés y cafés, libretas, jabones, libros, postales... Una tienda encantadora con objetos del pasado (recuperados y recreados) que no dejará a ninguno indiferente.













