Restaurante super cuqui de rollo moderno, decoración tope-cool, con una carta que tampoco es para echar cohetes pero que básicamente está bastante bien. Pedimos una tabla de sushi para compartir (los he probado mucho mejores) y un mero (o algo parecido), un salmon y un pato confitado (éste último el mejor de los tres pero tampoco el mejor que haya comido nunca).
Pero lo mejor estaba en la parte bajadel restaurante. Tienen montado un Vodka Lounge Bar la mar de chulo. Una pequeña cueva blanca llena de sillones donde despatarrarse y tomarse unos coktails exóticos al son de la música del DJ (que pincha ESPECTACULARMENTE desde Chill Out hasta House según avanza la noche). Un sitio totalmente recomendable donde tomarse la primera (más recomendable el bar que el restaurante). Y encima no se llena!







