curioso y molongui a partes iguales
siempre es agradable irte hasta donde parece que ya se acabe amsterdam para encontrar un museo que donde parece que ya se acaba tiene metido un restaurante-club de lo mas bonito
además, el paseo para llegar hasta ahí mola bastante.
la comida no era la rehostia, pero el sitio merecía la pena y al ambiente era super agradable. al día siguiente pinchaba ellen allien, lástima que las vacaciones duran lo que duran...

