Delicioso
Sevilla merece un lugar adecuado para descansar de toda su belleza. En una plazuela cerrada, con escaso tráfico cercano, ¡ fácil aparcamiento !, buena localización ( a tres minutos de la Plaza de la Alfalfa, diez minutos de la Plaza de Sta. Cruz, dos minutos del bar de copas La Carboneria, a Sta Justa se puede llegar casi andando ), el hotel ofrece todos los pequeños lujos de un gran hotel. Una pequeña piscina en su azotea, servicio de masajes asociado, paz y sombra en sus patios, un fantástico salón de lectura con acceso a Internet... Habitaciones pequeñas, pero impecalbes. Recalcar sobre todo su fantástico bufet de desayuno, con huevos como ya no se hacen y tostadas de pan de pueblo. Siento no poder hablar de su restaurante. Un lugar para volver y no querer descubrir lugares nuevo sen Sevilla donde depositar el cuerpo tras las largas caminatas que exige su encanto.
Un lujo
Noche de septiembre, con unos 24 º de temperatura en la terraza, sin viento, buena compañía, la Plaza de Sta Cruz... no se podría pedir ni buena comida siquiera para hacer fácil la felicidad. Pero es que además se come bien, sobre todo las carnes, ¡ que lomo de cordero con romero ! y el servicio tiene esa simpatía entrometida que solo se puede soportar en Sevilla. Sorpresivo el precio de algunos vinos. Solo un apega, pegadito a la terraza hay un presunto tablao flamenco, pasto para guiris. Y no está bien insonorizado.
LUIS LAFITTE discovered this service :-)

