inspiración en blanco
Hacía mucho tiempo que no volvía opor la broche y no porque no lo hubiera intentado está siempre lleno...
Por fin llegó el momento, y la verdad me volvió a sorprender. Un menú original selecto y cuidado. Los aperitivos impactantes pero también los segundos platos que es dónde normalemnte los restaurante llamados "de autor" lo estropean. El servicio joven, de buen humor y muy atento, algo raro en estos sitios. Los petit feur muy originales y por supuesto dulces: "peta zetas (or acordais?) rellenos de chocolate, gelatina de membrillo a la naranja, bolitas de anis...
La decoración toda en blanco me pareción más blanca, la habrán cambiado o yo estaba especialmente receptiva?
Y el colmo del servicio, el aparca había sacado el coche y estaba listo en la puerta cuando salimos del restaurante...
Tip: sólo para ocasiones especiales, el precio no tiene precio....

