Sólo de ver el restaurante desde la calle ya te dan ganas de entrar... yo no me quedé con las ganas. La carta del restaurante tiene una pinta fenomenal aunque yo sólo probé platos de la carta de Sushi. El servicio es excepcional, no sé si me trataron demasiado bien porque iba o sola o porque realmente son profesionales.
En la cafetería hay todo tipo de prensa y revistas culturales, así que se te puede pasar la tarde rápido, rápido...
Se respira una sensación de tranquilidad que contrasta con el bullicio de Gran Vía.Nunca me he quedado en el hotel, pero queda pendiente...
Por las noches hay un dj pinchando música tranquila.

