NH Palacio de Ferrera
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Nh Palacio de Ferrera
INTRODUCCIÓN
Es curioso, haber pasado por la plaza del Ayuntamiento durante casi treinta años, los mismos que me he quedado mirando un edificio gris, sobrio y misterioso, siempre cerrado, siempre desaprovechado. Pasaron los años, se debilitaron los plomizos humos de los altos hornos, y llegó el momento de embellecer la Villa del Adelantado que vio nacer a Pedro Menéndez, fundador del pueblo más antiguo de los Estados Unidos, San Agustín de la Florida. Se levantó el parcheado suelo de El Parche (otro nombre para la plaza del Ayuntamiento), el peatón ganó una ilustre plaza, y el restaurador llamó al orondo banquero y le dijo: "Ahí hay que poner un hotel o algo". Absorto y ensimismado, Joselisto mete la cabeza para ver cómo es el edificio, ahora hotel, y le cuelga cinco estrellas a tan grata experiencia.
EL EDIFICIO
Si Oviedo tiene su Hotel Reconquista, y León el Hostal San Marcos; si Pravia (antigua ubicación de la corte de los reyes de la España infiel) tiene su Casa del Busto, un nuevo amigo llegó a la zona, con el Hotel Palacio de Ferrera, pues este avilesino edificio tiene mucho en común: es noble, hay piedra, madera, hierro y mármol, antigüedades y respeto por lo original.
PARA DORMIR
Sólo conozco la habitación 221, que tiene un recibidor en el que se puede hacer un guateque con 10 invitados y bailar "break dance" todos a la vez sin que se toquen. Al fondo, a la izquierda, una puerta nos lleva al dormitorio, con una enorme cama con un imponente cabecero de madera maciza. También hay un escritorio, un armario que esconde una nevera, y encima está el televisor. En el dormitorio hay dos puertas más, a través de las cuales se accede a un vestidor y al cuarto de baño. El cuarto de baño es de ésos en los que apetece echarse medio día ahí metido. Pero lo que más me impactó fue los toalleros de la bañera y del lavabo, de latón y aluminio, firmados por el talentoso artesano escocés David Marshall.
COMER
Mi experiencia gastronómica es un poco peculiar, ya que fuimos a una cena privada organizada para la ocasión. Me muero de ganas de describir esta cena, pero creo que no sería de gran utilidad en esta opinión. Creo que los cocineros son de la familia de los del restaurante El Balneario, de Salinas, y curiosamente me encontré trabajando ahí al "maitre" de la cena de mi boda.
Detalles
La puerta principal del hotel, y su recepción, miran a la plaza del Ayuntamiento, pero también se puede acceder al hotel desde el Parque Ferrera, que es el gran parque de Avilés. De hecho, he venido un par de veces o tres caminando por este parque, y me acabé colando en el hotel como quien no quiere la cosa. Siempre coincidió que era domingo al mediodía, no sé si el resto de la semana tienen más restringidos estos accesos.
REFLEXIONES POSTRERAS
En esta opinión he tratado de encubrir que no he pasado la noche en el hotel, si bien estuve en él 8 amenas horas, y lo visité de arriba a abajo, a lo ancho y a lo largo; degusté sus viandas en el comedor, deposité restos orgánicos en sus aseos, palpé la cama, recorrí el jardín, exploré el salón de actos, me deleité contemplando los óleos y grabados de artistas locales, y en definitiva visité un palacio que hoy es lujoso hotel, orgullo de los avilesinos, solemne edificio cuya visita me provocó la extraña sensación de que era algo nuevo en la ciudad, a pesar de que siempre había estado ahí.


