Hotel Domus Aurea.
+39 06 4782 6012
41.9043487 12.4998694www.eurostarsdomusaurea.com/ES/hotel.html
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Un hotel aceptable.
De la cadena Eurostars, este hotel romano de 3 estrellas no está mal.La baza posiblemente sea su desayuno, más que bien, en la terraza superior, piso 6to, la terraza está acristalada. Se desayuna bien, aunque a veces hay cierto atasco entre los clientes. Personal amable, no sólo Alexandro en Recepción,o la persona siciliana Giussepe, que vigila y atiende el desayuno buffet, sino también las chicas y resto de personal. El gerente, director, un tanto guasón.Umm, deberiamos habernos quejado por un altercado nocturno, pero se nos olvidó...Aunque a una amiga, a la que había reñido suavemente por no preguntar cómo funcionaba la máquina de cafés, luego para suavizar la situacion, haciendo 15 inclinaciones, le regaló un mini panettone con lacito y todo,, en fin,,Italia.
Habitaciones sobre los 110 euros, para 2 personas, con desayuno,,más tasas, y bastante amplias. Baño normalmente con ducha, y a veces con mampara o con, lamentablemente, esas antihigiénicas cortinas de ducha.
Está cerca de Termini , bien, para las salidas y los viajes, pero mal,, para las noches, porque cierta fauna- que a veces no se mete contigo o ni te mira, a no ser que tú los busques o los mires- pulula por la zona. Jóvenes perdidos, o no tanto, mayores o no tanto , acoholizados, durmiendo sobre colchonetas,, a quienes encontrabamos al día siguiente en la misma posición, llenos de aguas u otras cosas,, a su alrededor, chicas no tan jóvenes haciendo la calle, no sé si esperando a posibles clientes... Las vimos antes de irnos a cenar al barrio judio, y al volver, andando, unas 3 horas después, seguían esperando ,,. Era Enero, fiestas, y no hacia frío, menos mal.
Hay cientos de hoteles y pensiones, de todo tipo. En uno de los laterales de la Termini, salen los buses para Fiumicino y Ciampino con Terravisión, al segundo llegan en menos de 40 minutos. Y dentro de la Estación Termini, en el hangar o binario 27, me parece, salen los trenes rápidos para el primero de los aeropuertos.
En resumen, el hotel Domus Aurea está aceptablemente bien, aunque la segunda noche, nos daban una habitación, con camas de matrimonio, cuando habíamos acordado ya que eran dos con dos camas twin, separadas. Esperamos y nos las cambiaron. Lo dicho, personal amable, en casi todas las situaciones, y excelente buffet para un hotel de 3 estrellas.
(Nada que ver con el hotel , hostal, de 2 estrellas que habíamos tenido en Florencia, el Costantini. Ni su buffet desayuno, tampoco.).
En otras ocasiones nos hemos alojado más al centro, casi siempre en hoteles de 4 estrellas, más hacia los Foros, o Bernini, de Roma..Hay grandes palazzos aburridos y envejecidos con encanto en Roma, reutilizados y acondicionados como hoteles,y también bonitos hoteles, pequeños, boutiques..Pero eso para otra vez.. hay hotelitos sencillos, hostales, pensiones, y,, hasta hotelezos como el de Russia y otros..
Hago ahora una reseña, del Domus Aurea, pero el hotel no tuvo la culpa. La noche del último día, el día 3 de enero 2012, en la habitación 101, hubo un escándalo de unos estúpidos jóvenes mallorquines o catalanes, o valencianos,,no sé..Hubo insultos, peleas, etc, riñas por un móvil..¡¡¡ Y eso, pasadas las 4 de la madrugada¡¡¡. Golpeamos en la pared, salimos al pasillo, aporreamos la puerta, etc..Pero no llamamos a Recepción, ,, tuvimos mucho aguante, creo. Demasiado. A los pocos ¿15? minutos, alguien subió de Recepción, llamó a aquella puerta,,, la persona, una voz de mujer joven, hablaba en un inglés nervioso, le abieron, tardaron en hacerlo, la puerta, le ofrecieron disculpas, echándose la culpa unos a otras,, en fin,,y las cosas se calmaron..¡¡Por fin¡¡¡...¡¡¡ Les daba yo a esos niños jóvenes, una buena ducha de agua fría o caliente, para escaldarlos,,¡¡¡ y que se durmieran en paz, y dejaran a los demás clientes, hacerlo. Un grupo de jóvenes españoles en la misma habitación, dando la nota. ,,
Francisco. lo descubrió en January 2012
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Los mejores frescos en un restaurante florentino.
A dos pasos de la Vía dei Calzaiuoli se encuentra este restaurante. Coqueto, decorado, amable servicio,y precios más que ajustados.
Los camareros son capaces de llamarte a una heladeria, pasadas las 11 de la noche, para saber si aún estaría abierta. Amables camareros, algunos de cierta edad y retranca, y alguna camarera con abertura en su tubular falda negra, más propia para bailar tangos que para atender a los comensales. El local es bonito, y aquella camarera también. Faroles, azulejos, centros de flores de tela cubiertos de polvo, escudos, algun busto, y una ambientación recargada, teatral, pintada con frescos. Realmente los platos no son de echar voladores, pero están bien. No sale muy caro cenar y el local es super encontradizo.
Para 4 personas, tomamos, dos ensaladas capresses, una sopa de verduras, uno de pasta con tomate, tres de bacalao con espinacas, quizás demasiado aceitado el plato, y un escalope milanesa con patatas fritas. 2 de Agua mineral, y media botella de vino blanco, que valió 8 euros. Con cubiertos e impuestos, nos salió a unos 32'50 euros por persona.Los platos entre 13 y 18 euros. No tomamos postres,sino que optamos por helados en otro establecimiento cercano, enormes helados cremosos. Creo que en el Palacio del Helado, atendido por orientales¡¡¡, que parecia un tiovivo multicolor en una calleja céntrica.
Vale la pena El Paoli, un antiguo y viejo restaurante, y la comida no está mal. Un sitio más que agradable y céntrico, no lejos de la Piazza della Signoria.
Por cierto, ya más cerca del Arno, pero ya atravesados los puentes, en el Lontarno, recomiendo un local, tienda de delicatessen en la calle del Santo Espiritu, con buenos ingredientes y atención esmerada. Se llama Olio & Convivium. Y, no sólo a los que les interese lo pintoresco y la comida, o el colorismo, no perderse tampoco el Mercado Central, al lado de San Lorenzo, el mercado antiguo tiene de todo: carnes, pescados, setas, verduras, quesos, embutidos,,etc, de todo. Y una popular tasca o mostrador, con mesas enfrente, que es tan frecuentado por los del barrio, como por turistas. Un clásico kiosko-bar. Un mostrador abigarrado y enfrente en el mismo mercado, sólo un pasillo enmedio, unas cuantas mesas, con bancos corridos, y fotos viejas empapelando las paredes, mamparas, del establecimiento, por llamarlo así. Mucho más que el Pinocho de la Boqueria, o casí.
No en vano, Barcelona es también Mediterráneo,aunque en esa ciudad catalana, yo no he visto lo de Florencia: una mendiga recogiendo con cierta insolencia las monedas puestas en la boca del jabalí de bronce,y un mandado de la Curia, apagando velozmente, casi a hurtadillas, las velas minutos antes encendidas por devotas personas, en la Iglesia de San Lorenzo. Y para más inri, esto hecho seguidamente, tal vez unos segundos después, de haber puesto el dinero o la vela, los turistas,o creyentes. Ambos personajes actuaban a la luz del día, y delante de las personas, fueran turistas en el primer caso o creyentes también en el segundo, que habían puesto su dinero, sus monedas..
Viendo como iba capilla, de pupitre de velas encendidas a las otras,, el señor, este encargado de la Iglesia, pues no nos contuvimos,y le preguntamos el motivo de sus actos, y muy astutamente - inteligentemente, si atisbo de vergüenza, nos contestó que apagaba las velas, porque el humo estropeaba las pinturas.. Aunque luego quiso devolvernos los dineros de la encendida de la vela.. Pues en fin,,,¡¡, Cosas de Italia, al parecer.. ¿ Será por eso mismo que se conservan tan bien tantas pinturas mágnificas en aquellas iglesias..? ¿O, que como nos aseguran varios florentinos, la sombra y el poder de la Iglesia, es grande, grande, grande..? Y se admite a pesar de todo..
Francisco. lo descubrió en January 2012
Tratoria del gato y la zorra.
+39 055 289264
43.7704922 11.258749saved by one person: there is one review
Servicio muy amigable, buenos precios.
Callejeando por Florencia,y buscando el Boccanegra,nos topamos con esta sencilla y popular trattoria.
Comida simple, camareros amigables,duchos, expertos, con expontaneidad, en el trato con los del barrio,los estudiantes internacionales-creo que tienen un pequeño descuento- y algún grupo de turistas.Cada vez hay más orientales como turistas.Y también se resiente un tanto esa imagen italiana, de que igual en una heladeria te atienda un oriental que chapurrea 4 idiomas,y lo primero que te dice al notar que eres español, es que si eres de Madrid o de Barcelona. Y luego viene o suele venir una retaila de nombres de jugadores de los equipos estrella.
En esta trattoria que tiene nombre de cuento o fábula popular,hay mesas para 4 o para grupos, sillas algo incomodas, y a menudo muy apretadas contra las paredes. También bancos corridos. La mampara cortafrios de la puerta principal está, digamos, chambonamente cuadrada o fijada a la pared,pero bueno. Han tapado las juntas con mala maña, y la silicona seca parece un monstruo amarillo que lucha por salir de la pared. Los marcos de la puerta están mal escuadrados. No lejos,eso sí, una impresionante tele de plasma. Los baños son amplios, enormes inodoros y lavabos, y lo que es a veces extraño en sitios de mucho ajetreo en Italia, limpios e higienizados.
El local dispone de varias salas, y tiene mucho ambiente popular.Ocupa más que toda una esquina.
Respecto a la comida, son famosas sus pizzas, aunque nosotros comimos la sopa o puré de verduras y pan desmenuzado - algo picante-, llamada ribollita- más bien una minestrone pero algo triturada. Rica, caliente y aromática, contundente, espesa. También pedimos unos spaguettis con pomodoro,sin ajo, y una bistecca, o entrecote, florentino, que allí en el Gato y la zorra, valia el kilo, con hueso,a 35 euros. Para 1 persona suele salir a unos 20 euros pieza, pero para dos suele llegar incluso a los 50 euros, depende del local, del tamaño y de la calidad de la carne. Siempre es de calidad. El nuestro, de 35 euros, 1 kg, fue un poco escaso para tres personas, mejor para dos. Antes yo había tomado unas peras con queso italiano y miel, sobre una cama de rucula y berros. Lamentablemente la carne llegó algo fría, y eso que el camarero estaba pendiente de nuestra mesa. Bebimos 2 botellas de agua, y se le olvidó traernos el vino tinto de la casa que le habíamos pedido al inicio de la comanda. Teníamos ganas de uno de los platos tipicos de la ciudad, la bistecca, pero a fuerza de ser sinceros, y ya no subjetivos, en este caso nos decepcionó algo. Sería que no teniamos ya mucho apetito, pero de toda la vida nos gusta, más en este caso, un entrecote,o chuletón que hacen en "Casa Manuela", en Gijón, de toda la vida, servido con unas patatas fritas crujientes que están de miedo. Y la carne llega caliente, dorada, caramelizada,y jugosa,tierna. Viva el efecto Maillard¡¡¡. También los callos están de muerte en Casa Manuela,por cierto las tripas no son sólo patrimonio de la cocina romana, también de la florentina.O de la de Oporto..
No nos apeteció pedir postre, ni hacer larga sobremesa. Saliamos en poco tiempo hacia Roma de nuevo en el tren rápido -Flecha roja- en dos horas y pico,45 euros en segunda,me parece, a 250 kmts hora. Mejor ir tomando un helado ya camino del hostal a recoger la maleta e ir a Novella, la Estación.
No recuerdo bien, pero la factura debió de ascender a unos 80 euros, o menos, entre los 4 que eramos. Sí que recuerdo,que tras el arrivederchi,o el más cercano,,a dopo , el camarero guasón al despedirse de "nuestras" esposas,, les envió un beso con la mano. Estos italianos, no pierden ,,comba,que se decía antes.
En las paredes,carteles de Ricard y Martini y alguna foto de Toto y otra de Vittorio Gassman, permanecian impasibles. Rostros amarillos por el tiempo y el humo. Fotos de antiguas peliculas en blanco y negro.Apuesto a que habran visto muchas cosas ahí colgadas, más incluso que nuestro camarero expontaneo y sonriente.
Francisco. lo descubrió en January 2012
Cavalo Nero Restaurante.
+39 055 294744
43.7674842 11.2450092saved by one person: there is one review
Decepcionante.
El único restaurante reservado desde España, para Nochevieja. Y tremenda decepción. Platos mal elaborados, presentados, y mal pensando el menú. Agua natural servida en garrafa/decantador en Nochevieja,,y 80 euros por cabeza¡¡.
Mejor habria sido ir a otro restaurante o, sencillamente, pedir a la carta.
El menú de fin de año constó de:
Una bolita timbal de col negra o espinacas, enmantecadas y hechas casi puré,ligado, con mantequilla, sobre el que descansaban dos minúsculos langostinos pasados de punto, y de salsa, una especie de sabayón mal montado y frío. Supongo que los 40 menús, o así, que tenian reservados para los dos pequeños comedores, algunos de los platos o platillos ya estarían marcados y medio montados de antemano.Pues bien, el toque sofisticado, por llamarlo de algún modo, lo ponia en este primer entrante, unos polvos de oro, imperceptibles..
Luego el segundo entrante fue dos cordoncitos, escudillados malamente con boquilla lisa, de puré de patatas,, con unos pocos de calamarcitos encima, una papilla de anchoas que le daba gracia y fuerza, encima de los dos cordones, y en un lado del platito, un poco de pesto con anchoas, pero de sabor muy poco pronunciado.¿Acaso los dos cocineros, jóvenes, y una señora , a los que podiamos ver tras la ventana de acceso a la cocina, o por donde salían los platos, calientes, al menos, no podrían haberse esforzado más, o presentado los platos de otra manera?.En la sala, atendian un camarero joven y grueso, con minuscula corbata amarilla corta, sobre camisa negra, y posiblemente dos chicas, hijas tal vez, del dueño, que vestia de jersey, de calle, informal, y que tenia barba canosa.
Bien, ahorremos detalles.
Los platos principales, los dos eran de pasta¡¡¡¡, muy al dente, demasiado, correuda y dificil de tragar realmente. Y eso que nos gusta la pasta al dente, pero cocida obviamente. La primera una especie de medias lunas rellenas de un sinsustancia queso de cabra, llevaba encima pulpitos. Mal muy mal, la verdad. La segunda pasta, seguidamente, era muy similar en formato, pero aún peor de cortar o digerir, y estaban rellenas de una especie de puré de patata con trocitos de dorada desmenuzada por encima, y tomate concassé, desecho. Le aportaba algo de sabor fresco, y color. Muy mediocre, sinceramente.
Para terminar con los platos salados, nos sirvieron un delgado filete de pescado graso, mucho, a mitad de camino entre trucha y no sé qué. Acompañado de tomates baby, cebolla, una crema papilla dulzona de berenjenas y encima un langostino, de nuevo pasadisimo,rebozado en frutos secos y frito.
Teniamos ganas de terminar francamente, y si bien nos disgustaba este menú y no sólo por los 80 euros que valía ( mejor un risotto de verduras, o un escalope bien hecho, o no sé,, cualquier cosa,,menos aquello, la verdad..), llegamos al final sin decir nada.
Unas empanadillas rellenas de carne de salchica practicamente cruda, con una cucharada de lentejas tibias estofadas a un lado,por aquello de la tradición italiana, y casi 3 horas ya allí¡¡
El postre consistió en un platito con un vasito de¿natillas?, estilo sabayón, un trozo seco de panettone, y dos galletas tipo almendrados secos, típicos de esta ciudad y de la Toscana.
Para beber, agua mineral de jarra, y vino blanco, fresco, un Dorellino 2010,Podere Volpaio, con cepa de Malvasia toscana y trebbiano, algo dulce más que seco, como me habia asegurado la camarera. Y también bebimos Vino Rosso, tinto, un Chianti Rufina 2009, Fattoria Il Lago. Un varietal Sangiovese.Luego champan.
Con los postres,las bengalas chispeando, y a través de dos pantallas de ordenadores portátiles, de la casa,puestos sobre una mesa, junto a adornos navideños del tiempo de maria castaña,, pues,, escuchamos y vimos eso de la cuenta atrás,despedida del viejo año,,y entrada del nuevo,, 12,11,10,9,8,7,6,5,4,3,2,y,,1¡¡¡¡¡¡ Auguri¡¡¡,,,Nuovo Anno¡¡¡,, y los cocineros salieron a brindar también, y el señor de barba blanca, y las dos hijas,,¿o sobrinas?, y casi toda la barra donde habia algun lugareño de ese barrio al otro lado del Arno. Es lo que tiene la Navidad, te une y te vincula hasta con la pareja de al lado, ella como una cantante de fado,pelo garçon, gafas misteriosas, y él.. con un despropósito de traje de dos tallas más que su cuerpo. Es lo que tienen las cenas de Nochevieja, a menudo son un desproposito, y un ¿ medio timo?.
Sigo leyendo en internet que ese Cavolo Nero es un buen restaurante,con especialidades exitosas. Pues no sé yo, nos tocarían los chicos de prácticas o tenían, tuvieron, un mal día. Pero en fin.¡¡ Augurí¡¡, eso sí.
Volvimos pasadas la 1, callejeando lento, por callejuelas y puentes hacia el barrio histórico.En alguna plaza habia grupos de música,el de más poder de convocatoria, enfrente de la estación de S. M.Novella, y también en la plaza de la Anunciación,uno de Gospell.Lo constataba las basuras en el día de después,cuando nosotros nos ibámos ya en dirección a Siena, la que siempre ansió ser Florencia..
Francisco. lo descubrió en January 2012
No todo es la situación.
Hacía años que no regresabamos a Florencia. Unas amigas nos lo propusieron esta vez. Unos días desconectando en la Toscana, teniendo de base Florencia, es siempre un plan más que apetecible. Entre dos opciones económicas, elegimos el Costantini.
Ventajas: es céntrico, pero hay cientos de hoteles "céntricos" en Florencia, y muchisimo mejores. Si se quiere ahorrar tal vez sea una buena opción. La habitación doble sale a 106 euros noche, con desayuno muy sencillo.Más 2 euros por persona y noche, en concepto de tasas para el ayuntamiento.
Puntos negativos, que son varios:
.Un mediocre desayuno. Por supuesto nada de embutidos, quesos o macedonia, ni huevos, ni cosas por el estilo.Cierto lo de la jarra con una goma por donde entra la leche para los cafés. A menudo hay que pedir yogures, porque los ponen de 6 en 6.
. No limpian el baño a diario, o ¿ nunca?, Ni el espejo, ni el bidet, ni nada de nada. En fin,,,¡¡.
. Polvo por todas partes, de la habitación, mesitas, puertas, etc.
, No suelen cambiar tampoco las toallas. Es más, las dejan como están usadas tal como las encuentran mojadas al pie de la ducha. Al tercer día, comprendieron que por algo las dejabamos tendidas en el suelo, usadas.
.Y o se enrollan apasionadamente en la charla en italiano o pasan totalmente de tí. A menudo el aseo personal brilla por su ausencia.
. Calle supercéntrica, que a priori es ventaja,pero por ello son también frecuentes los ruidos, griterio, o camiones de basura.Lo de menos son las campanadas desde las 7 de la mañana.El bullicio es más en la calle principal, de trasiego,que en la lateral.
Para dar el consentimiento de hacer la reserva del grupo, yo ya habia leido algo en Tripadvisor, así que la realidad fue lo que yo ya esperaba, aún así mejor que la del hostal de arriba.En el hostal de arriba, aún más y peor: mal mobiliario,y encima,el café y el zumo te lo preparan en un cuarto aparte.Tuvimos que cambiarnos al 2do en la última noche, por mala previsión de llegadas o reservas al de abajo.¿Puede resultar pintoresca la suciedad o lo desastroso de un establecimiento o de su personal? Portal, escalera, habitaciones,escaso buffet..
Sólo la recomendaria para personas que quieran pagar poco,- sino les importa que merme la calidad y la atención o la limpieza- o para personas poco exigentes.Todos los huéspedes suelen ser jóvenes, en plan Erasmus sin ubicarse aún, o para los que siguen pensando que lo más bonito de Florencia es abrir la ventana y ver el Campanille y parte del Duomo.
Sale a unos 50 euros más 2 por noche de impuestos, por cabeza con desayuno, aunque esto puede variar. Unas chicas clientas madrileñas, nos dijeron que les ponian la calefacción en función de lo que habían pagado. No sé si esto era broma, o real. Y no me vale decir, o pensar, que eso, aquello,,era, es..Italia..
Si vuelvo dentro de no mucho tiempo, de nuevo a Italia, ya que me gusta el país, y la mayoria de sus rasgos culturales, creo que una buena opción seria partir de Florencia y acercarme luego unos cuantos días al Veneto.
Pero para mí o mi acompañante, ya no elegiria este hotel sencillo y digamoslo claramente , "básico-cutre", sino una opción de bastante más calidad y confort. Hay cientos de hoteles medios y más superiores, que por supuesto también son céntricos. En realidad Florencia no es tan grande, es muy abarcable.
El hotel Lungarno, sería una buena elección, y punto de salida para visitas tranquilas, de cosas de Florencia que se han quedado en el tintero, por falta de tiempo, u horarios, por ejemplo la Casa de la Familia Buonarroti o los frescos de Masaccio en la Iglesia de Santa María del Carmine, en la Capilla Brancacci, etc. Unos días en Florencia, y luego otros más en Venecia, no estaría mal.
El Lungarno tiene, además, un buen restaurante, y está pegado al Puente Viejo, aunque un poquito alejado de la estación de Santa Maria Novella, para hacer enlaces o recorridos en tren o bus por las ciudades de Toscana. Siempre queda la opción de alquilar un coche. Y visitar Lucca, Siena,Pisa,,Monteriggioni, la zona de Chianti, etc etc..
Por si a alguien le interesa y en el último minuto piensa en un hotel bonito, digno, elegante y algo sofisticado, con vistas al Arno, pues ahí pongo la web.
www.lungarnocollection.com/#/en
Volvamos al hotel Costantini. Viendo las evaluaciones de otros viajeros o usuarios del Costantini,,, a veces muy positivas, sobre este hotel de 2 estrellas, uno piensa o que la gente disfraza mucho la realidad, o es muy condescendiente, o poco exigente, o que, simplemente,casi todo les parece bien si con ello se ahorran unos cuantos euros. O puede ser que yo sea un turista, "fisno", terriblemente quisquilloso o poco ducho en contratiempos y niveles bajos de calidad, y no en paises en desarrollo del llamado Tercer Mundo,sino en la propia Europa, pertenezca o no al G-8...y estén llenos aquellos, de arte, restaurantes, tiendas de lujo, diseñadores, etc..pero también de bolsas de pobreza y miseria.
Francisco. lo descubrió en January 2012
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Le Train Bleu.
+33 1 43 43 09 06
48.8474197 2.3717285www.le-train-bleu.com/fr/index.php
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Cenando en la estación.
Habíamos intentado ir en otra ocasión a este restaurante.Un restaurante algo especial,y no porque sirviera como escenario para algunas escenas de Viaje con mi tía,,una pelicula tardia y fallida del gran George Cukor, de1972, con la gran, también, Maggie Smith y el español,también grande, Jose Luis López Vázquez, en un pequeño papel.
Siguen habiendo viajeros,maletas, perros y camareros en este gran local.
Bien,pues nos defraudó y bastante. Quizás porque esperabamos, ¿cómo decirlo,,?,¿algo más solemne,menos turistizado,tal vez?.El escenario era casi perfecto, aunque con algo menos de luz, quedaría mejor, a pesar de que no brillarían entonces, los paneles dorados ni los estucos.La comida, más que aceptable, un tanto cara, pero bueno. Servicio correcto, ya experimentado, pero lamentablemente nos tocó - o nosotros le tocamos a él, vamos..¡¡- un camarero de mediana edad, que parco, no sonrió ni una sola vez, durante todo el servicio, camarero seco a poder decir basta. Igual tenia mala noche, y sí, por cierto, afuera llovia a cántaros, con lo cual apetecia estar más tiempo en la sobremesa. Nuestra mesa estaba cerca de un ventanal que daba a la Plaza de Luis Armand,y el vidrio continuamente estaba siendo azotado por la lluvia.
La causa de que nuestras expectativas no se cumplieran, fue sobre todo en relación a lo que es la "seriedad" del lugar, igual esperabamos otra cosa. ¿Menos ruidosa,menos escaparate,más formal?: Y sí, nos pareció más que nada un local pretendidamente lujoso, antaño, y ahora, más que nada para turistas, viajeros, sean o no gourmets. Apto para celebraciones,ya que hubo en esas dos horas y pico que estuvimos cenando, mucho apagar las luces, ¿como 4 veces?, durante el servicio de postres,muchas fotos, y mucho tararear el archiconocido estribillo del cumpleaños feliz, Seguro,que era el cumpleaños de algun componente de los frecuentes grupos de turistas, normalmente de edad media o avanzada. Ese estribillo, que algo forzadamente, o socialmente, hace que tararees tú también y parezca que al homenajeado lo conoces de toda la vida, aunque no sea así.Y luego,para más inri,aplaudes y todo.
También,nosotros eramos turistas con afan de captar ¿o transmitir? cierta elegancia y distinción en un restaurante que fue lujoso en su época,y que ese mismo lujo, o decadente lujo, es ahora expuesto en tarjetas, y sometido a continuos flashes de cámaras de fotos.,mientras los camareros pasan azotados cargados de bandejas, desbarasando o no, o con postres con "jeringillas de licor", evitando no chocar entre sí, o algunos de la brigada de sala, pasan más lentamente, arrastrando los carritos de degustación de quesos.
No lejos, en las mesas auxiliares vestidas con manteles blancos, se calientan al baño maria, en chocolateras cromadas, ese chocolate a la ancienne, que sólo saben hacer de ese modo, los franceses.
Estuvimos viendo las propuestas, más que sugerentes, en torno a los 195 euros o algo más por persona, para Nochevieja.
www.le-train-bleu.com/maj/pdf/menureveillon.pdf
www.le-train-bleu.com/maj/pdf/MENU2011OCTlight-x.pdf
Tienen distintos tipos de menús degustación, brunch los domingos, etc etc.Y el enclave, primer piso dentro de la Estación de Lyon, es precioso. Aunque tienes acceso directo, si entras por la doble escalera desde el interior de la estación, debes sortear a los viajeros,que la utilizan descaradamente como asientos para sus mochilas, maletas,bultos y posaderas. Tampoco los jóvenes franceses entienden eso de que hay que dejar entrar a los locales, y levantarse cuando se debe. Debe ser que ya nos hemos convertido en viejos, seguramente así es..
El letrero luminoso en neón azul o violeta (en la misma estación), que señala la puerta del Restaurante es francamente horrible.
La primera intención era pedir un menu degustación, pero luego, por la cantidad, solicitamos a la carta. Sólo dos copas de vino blanco seco,(12'50 cada una),y agua mineral. Para empezar fue una crema de pescado con dos mini tostas de una especie de brandada. También unas salchicas mechadas en un brioche, y con una salsa, o una especie de salsa como quemada de fondo de guiso. Luego una carne rellena y un plato de pescados y mariscos. Tarta tatin, quizás lo mejor, en vez del Babá o el Savarin.En otros muchos sitios he comido mejor y por menos precio.
Insisto: el camarero eficiente,pero terriblemente adusto y seco. La camarera pizpireta y amable, casi Amelie.Un chico en prácticas,supongo, andaba de aquí para allá,cargado, cada vez más sudoroso y agobiado. En prácticas..
Al salir y ya cerca de los pasillos internos del metro, unos voluntarios con carritos de la compra,repartían comida caliente a unas personas. No eran clochards, su aspecto era muy normal.Como tú y como yo..En París no todo es lujo y charme.
No nos proponemos volver al Tren azul, a no ser para "enseñarselo" a alguien. Ni bien ni mal, la verdad. Pasable, pero nos defraudó, o no... nos entusiasmó. Es una opinión personal.
Francisco. lo descubrió en December 2011
Un complejo hostelereo relacionado con el Cacao.
Bastante dificil de encontrar, aunque nos puede servir para orientarnos, decir que está por detrás del Procope, del falso restaurante café Le Procope, digo falso porque del antiguo y auténtico queda ya poco. En pleno Barrio Latino, bullicioso y juvenil a esas horas de la noche.
www.un-dimanche-a-paris.com
Habiamos reservado por Internet, el menú "Mystere", y eso nos supuso un ahorro- no hubo falta de recordarselo al joven camarero- de unos 20 euros por persona. 7 platos siempre con un ingrediente común, el cacao.
Lamentablemente,hubo mucha demora, inexplicable, entre el aperitivo y la mantequilla salada, y el resto de platos. Y eso que, el restaurante estaba con una ocupación de un 25%., esa noche del sábado.
Estabamos cansados del viaje, aquella primera noche, y con el maridaje de vinos en los 6 ó 7 platos,nos quedamos como decimos en Asturias, bastante "mayaos", o "agalbanaos",esto es...machacados, sin ganas, cansados. Así no disfrutamos plenamente de la comida, de la cena, pero hay que reconocer que no estuvo del todo mal, y unos platos, obvio, nos gustaron más que otros. En torno, me parece a 85 euros por cabeza, con 1 botella de agua y las 6 ó 7 copas de vino,blancos, tintos y dulce, siempre franceses, de accord a los platos. Servicio joven, y bastante informal, el local bonito, y con vestigios dentro, de restos de arquitectura civil antigua, un aljibe o una gran cisterna.
El establecimiento decorado de forma moderna, algo fría- velas falsas como luciérnagas sobre las mesas- y en tonos blancos, piedra y oscuras maderas. Forma parte de un complejo de tres locales diferentes: el restaurante propiamente dicho, la tienda del chocolate,y otra sección destinada a cursos, catas y conferencias.
No nos defraudó,pero tampoco nos maravilló,tal vez como digo,,porque ya llegamos un poco cansados al restaurante,a eso de las 9 y media de la noche,teníamos la reserva.Un viernes,y el restaurante, planta baja,a medio gas. Crisis también en París,por supuesto.
Francisco. lo descubrió en December 2011
Galeria Felix Marcilhac
+33 3301432647
48.856991 2.3349141www.marcilhacgalerie.com/mg/galerie
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Los espacios del Art Nouveau.
En unas cuantas calles de la orilla izquierda del Sena, se apiñan muchas galerias de arte y anticuarios. Una de ellas es la galeria de Felix Marcilhac especialista en esta corriente artistica y que tiene verdaderas preciosidades en mobiliario y cuadros. Los espacios están mágnificamente decorados, y amueblados.Son muy amables,y expertos en Paul Jouve, un pintor,dibujante muy especial, no sólo de animales y felinos,con temática también orientalizante..Sus cuadros están altamente cotizados. Las litografias rondan los 28 mil euros,y algunas panteras negras llegan a los 145 mil.Pero el arte,aunque no lo puedas poseer ,emociona igualmente.
Paul Jouve estudió en la Academia de Bellas Artes,no lejos precisamente de la rue Bonaparte. En la rue des Beaux-Arts,es sobre todo conocida o popular porque en ella se encontraba el Hotel de Alsacia,ahora L'hotel.Un antiguo establecimiento, al cual siempre que queremos ir a cenar o a almorzar, despues de "ver" tiendas y anticuarios de la zona, siempre se nos pasa la hora. Recomiendo,como no, el restaurante de l'Hotel de la rue des Beaux - Arts.
www.l-hotel.com
En este hotel falleció Oscar Wilde, y también pernoctó Jim Morrison.Los menús degustación de la cena oscilan, con copas de vino incluidas, entre los 95 y 115 euros por persona.
La próxima vez que vuelva a París, mejor reservo y entonces organizo más adecuadamente el horario y las visitas del día.
www.l-hotel.com/explore-lhotel/lerestaurant
En esta escapada ni siquiera pisamos la Isla de San Luis y siempre tenemos pendiente los Canales de S.Martin. O bajar a las catacumbas.O al Passage Verdeau.O a....¿ almorzar a L'Espadon en el Ritz?.Sin bebidas, en torno a los 80 euros.,lo más sencillito. Umm, el presupuesto sube considerablemente en las cenas. Ya entre 170 y 340 euros. Si Carmen Maura, sube a la piscina del Ritz,, cuando está en París, ,¿ por qué yo no voy a darme un homenaje en en uno de sus restaurantes?.Reflexiono: ¿Puede ser que esta ciudad me vuelva más elitista de lo que no quiero ser?.
www.grandluxuryhotels.com/hotel/ritz-paris/picture-gallery.
À bientôt¡
Francisco. lo descubrió en December 2011
Allons enfants de la Patrie....
No está mal, abre de martes a domingo, y cierra los lunes.Tarifas desde 7'50 euros a 13. Aparte las audioguias. Había bastante gente. No hemos podido ver todo el arte antiguo o prehistoria, porque las salas estaban cerradas o reacondicionandose. Tienen mucho,¡¡ cómo no !! de la Revolución y de la época del Terror. Mucha pintura, y material didáctico. Muy interesante pintura del siglo XVII, XVIII y del XIX. Está en el Marais,y no lejos de la plaza de los Vosgos, y también del museo Cognacq. Expone más de 2600 pinturas, siendo algunas muy famosas,como los retratos de Madame de Sévigné por Lefebvre, Madame Récamier por el baron Gérard o Franz Liszt por Lehma.Mucho y muy interesante,insisto, sobre la Revolución francesa, también mobiliario,maquetas, bustos y esculturas, relojes, armas, y una increible escalera, con pinturas al fresco,que mientras asciendes por ella, los personajes pintados parece que te observan también desde sus balaustradas. Se abrió al público en 1880. Habitó las dependencias la Marquesa de Sévigné entre 1677 y 1696.
El Carnavalet Hotel es uno de los raros ejemplos de arquitectura renacentista en París junto con el patio del Louvre. Es uno de los hoteles más antiguos en el Marais, construido desde 1548 hasta 1560 para la Ligneris Jacques, presidente del Parlamento de París. En 1578, el hotel tomó su nombre actual, por la deformación del nombre de su siguiente propietario de origen bretón, la señora de Kernevenoy.
El hotel original era diferente de lo que vemos hoy: está compuesto por una planta baja, sólo en tres lados y un gran edificio principal con patio,donde muy posteriormente se colocó una estatua de Luis XV. Las esculturas que adornan sus fachadas son atribuidos a Jean Goujon, el autor que también está presente en el Louvre de Francisco I y la Fuente de los Inocentes. La entrada, con sus alegorías en alto relieve (leones, con los trofeos de las armas antiguas y armaduras), causa una fuerte impresión. En el patio, las cuatro estaciones, representadas por los personajes entre las ventanas del primer piso están coronadas por los signos del zodiaco correspondiente (el carnero de la primavera, el cáncer en el verano, el saldo de la caída y Capricornio para el invierno). Hay máscaras y cuernos decorando las arcadas en la planta baja. Es precisamente las arcadas de los antiguos establos de la derecha, donde ahora está la entrada a las salas del museo. Realmente el museo ocupa dos edificios, unidos entre sí. Desde 1655, el hotel fue terminado por el arquitecto François Mansart.
Es muy entretenida e instructiva la visita si te gustan las curiosidades y la Historia, sea o no del país galo. Y estás en pleno Marais,un barrio en que cada vez descubres nuevas tiendas, talleres, galerias,o restaurantes. Hace falta más de una mañana para verlo con detenimiento.. Estuvios 3 horas, y eso que sólo vimos la historia a partir del, digamos fines de Las Luces, del XVIII. En la exposición temporal,planta baja, había una sobre el pueblo,las gentes de París.Y cuelgan, carteles, farolillos antiguos de la ciudad, etc. , restos de historia.
Francisco. lo descubrió en December 2011
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Los mejores echarpes de hombre de París¡¡.
A dos pasos de las galeries Vero-Dodat y no lejos de las otra, de Vivienne,y de la Bolsa, se encuentra Victoire Hommes.Bonitos, y caros, foulards , gorros, forrados de pelo, y complementos.
Foulards,estampados,con insectos, manchas, anagramas,bonitos y algunos elegantes y más clásicos.Precios desde los 100 a unos 400 euros.Hay mucho paisano que lleva foulards en París. No sólo por el tiempo. Ya se sabe, París es París. Y ésta, una buena tienda, amables dependientas, para comprar esos echarpes. Para uso personal o para regalarlos, aunque sea un cosa tan personal...
Francisco. lo descubrió en December 2011





















































































































