Heladería Bruin
+34 915 415 921
Los helados del osito
De toda la vida conozco estos helados.
Los había ya por entonces de frutas "exóticas", como frambuesas y moras en una época donde no salías del sota-caballo-y-rey de vainilla, fresa y chocolate, .
Hace un siglo que no he vuelto a tomarlos por allí, quizás porque no me pillan de paso.
Recuerdo ya en tiempos que baratos no eran, aunque no sé si andarán en la misma categoría de precios que Palazzo 11870.com/pro/66719.
Su terracita de Rosales es un lugar super agradable al caer el día. Lugar para ver y ser visto, viene de perilla para tomar el teleférico o bajar dando un paseín hacia la Rosaleda y la macroestación de Príncipe Pío.
Me temo que voy a pasarme pronto más a menudo por aquí...
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habrá que proballo
Un día de estos me acerco antes de que ya no exista más.
Según leo, habrá que pasarse antes de una cura de ayuno, pues se me están olvidando las comilonas tan caseras: suelen ser tan calóricas, que luego hay que echarse al monte a talar robles, o echarse una siesta y esperar que los ardores pasen.
Como decía quien yo sé: "Comamos, bebamos, poñámonos gordos, y a lo que nos digan, fagámonos sordos".
Efectivamente lo de la cocina de leña me ha llegado al alma: en estos tiempos de vitros e inducción, con propiedad podrán los del Bocho decir que han acercado el perolo a la lumbre.
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Silkar
+34 915 545 703
Tortilloncio
Andaba buscando sin éxito otro restaurante cercano y al final aterrizamos aquí. Era algo pronto para comer y nos acodamos a la barra tomando una caña y leyendo la prensa del día.
Me sorprendió el aspecto tan de andar por casa del local, pudiendo ver los macroperolos de la patata para tortilla y las sartenonas empleadas para su elaboración, amén de los humos de la cocina.
Una señorona con muchos anillos esperaba impaciente a la que sería su empleada de hogar con un pincho de tortilla. Empleadora y empleada compartieron barra y condumio entre frases estándar. Ni siquiera el agradable olorcillo distendió la atmósfera.
Por fin subimos al piso donde tienen un comedor pelado y mondado con sillas tipo Thonet bistrot de mentirijillas.
No me pregunten por los precios, sino por el menú del día, contado por el camarero. Hoy tocaba un espléndido y casero guiso de patatas con cordero, caldosito y muy, muy sabroso. Yo me quedé en ensaladita y unos chipirones a la plancha que se saltaban del plato de lo frescos que estaban. Las alcachofas a la plancha estaban buenas aunque algo aceitosas.
Esto es, el Sylkar es un lugar de comida casera sin puñetitas, impensable para aquellos que cuidan la línea o deciden cortar su ingesta de colesterol.
La increíble tortilla es de lo más jugoso que he visto. El aspecto no es de tortilla, sino el de una crêpe de relleno babosillo y desmoronado. Aunque la prefiero así, no puedo evitar pensar que hay algún riesgo dada la manifiesta falta de cocción del huevo. Pero por esa regla de tres, consecuente sería pues el renunciar a una auténtica mousse de chocolate, un tartar o un sabayón. (Llevan huevo crudo o poco cocinado en su elaboración)
Desgraciadamente no pude llegar a los postres, pero sus torrijas tenían una pinta bárbara. Aunque como las que hace mi mamá...
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Café Ruiz
+34 914 461 232
Tempus fugit
Qué tardes más encantadoras de verano pasé hace la intemerata con buena compañía y un espléndido vaso de té a la menta...
Un lugar con taaanto saborcito y para mí, muy madrileño y asociado a un momento muy especial.
Madre mía, qué vejez!
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Café Ajenjo
+34 914 477 076
habrá que proballo
De este encantador café no me había percatado...
Un sitio como los que parece que no existen ya...
Gracias Introspectre por tu descripción que me anima a conocerlo!
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Al fin!
-"Ya que el chocolate con churros me sienta como un petardo, habrá que resignarse a tomarlo a palo seco"- pensé...
Hasta que descubrí por casualidad esta estupenda cafetería-chocolatería-pastelería-repostería.
Ahora es posible acompañar tan rica colación con un trozo de jugoso bizcocho. El chocolate es realmente bueno y nada empalagoso (eso, eso, sin que el churro o palito de lo que sea se quede de pie un ratín antes de caerse).
Tino Helguera es maestro pastelero y chocolatero. Formado con los mejores -desde Lenôtre hasta Torreblanca- se ha montado un negocio de franquicias.
Los bombones tenían buen pinta y la pastelería cuenta con clara influencia francesa. Los financieros, la tarta Tatín o el Coulan (será "coulant", digo yo) dan buena cuenta de ello.
La selección de chocolates a la taza amplía la oferta tradicional con creces.
El original local destaca por sus notas verdes de color. Para mi gusto le falta un no-sé-qué que lo haga algo más acogedor.
Por otra parte, las vitrinas albergan tantas cosas dispares -pirulís conviven junto a grandiosas tartas- que haría falta un esfuerzo de presentación tipo "menos es más" para realzar el producto y elevarlo a la categoría que se merece. Cuestión de visibilidad...
Eso sí, este local se encuentra justo enfrente del templo de Debod, en uno de los rincones más lindos de la capital.
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En plena Gran Vía y no es garito
La Gran Vía de Madrid está de capa caída: los fabulosos cines están cerrando porque hace falta otra tienda espectacular de trapitos, las tiendas de calidad están cerrando porque se les está muriendo la clientela, las grandes cafeterías se están transformando en abrevaderos de turistas y despistados... Es casi la misma sensación que pasarse por los Campos Elíseos de París... ya no es lo que era.
Menuda sorpresa cuando me llevaron a Marzano: tremendas ensaladas con aditamento a discreción, pizzas hechas ahí, pasta potable, ingredientes venidos del país en forma de bota....
El tiramisú es uno de los mejores que he probado, nada empalagoso, jugosito, una delicia.
Excelente café.
El servicio muy atento y competente.
Increíble iluminación por la noche, spots apuntando los floridos centros de mesas con mucho efecto.
Original y espectacular lavabo en los aseos.
Enorme pero bien agenciado.
Todavía pagable.
Ojo con otro inconveniente de nuestra madrileña arteria: aunque se intenta controlar el acceso a este sitio, a veces se cuela algún carterista profesional, -de esos que no lo parecen-, así que no pierdan de vista los bolsos.
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La Camocha
+34 914 472 054
Mil años pasando delante
... sobre todo durate la infancia. Por entonces no podía pedir caña.
Pero ahora sería buena idea redescubrir tan castizo sitio mientras esté ahí. Gracias Mme tafetán por tu descripción que invita a probar.
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Rico de toda la vida
Desde 1933, para ser exactos.
Lástima que esté en un lugar donde no hay demasiados viandantes, porque está a medio camino entre el cruce de la calle Princesa y la glorieta de San Bernardo, pero los que lo conocen -parroquianos, vecinos de la zona y golosos peregrinos- casi no comen pastelitos en otra parte.
Deliciosas rosquillas probé en temporada.
Dulzones merengues como sólo se encuentran en Madrid. En versión mini para los que no tenemos costumbre de mucho dulce.
Fantásticas tartaletas de limón.
Qué bocaditos de nata!...
Las tejas de almendra son muy ricas y elegante broche final a la hora del café.
Hacen tartas de encargo y tienen una pequeña barra para servir cafés y refrescos con un pastel, lo cual viene bien para hacer una dulce pausa si vas de camino por allí.
Calidad y buen hacer son una constante, y me alegra que sigan en esto.
Que sea por muchos años así!
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Palazzo
+34 915 425 786
Los HELADOS de Madrid con mayúsculas
Desde que tengo uso de razón tomo mis helados en Palazzo.
No dejan de ser sabores tradicionales, pero todavía hay calidad y precio... bueno, aceptable.
Su especialidad de trufa es para relamerse de gusto y efectivamente el de pistacho es de los mejores que he probado (Y mira que he probado).
Los granizados y el blanco y negro son ricos ricos.
La horchata se deja beber, aunque como en Alboraya...con sus fartons no la he tomado mejor.
Excelentes sabores los de nata, limón, moras, chocolate con coñá, leche merengada, arroz con leche, turrón... Ché, si casi acabo con el repertorio!
Una combinación absolutamente decadente en verano, al cabo de un día de ir de pingos por ahí es: avellana con chocolate y nata montada.
Eso sí, tiene que ser en la calle Bailén, para luego bajarse paseando por el Campo del Moro o hacia Palacio, ver la puesta de sol y olvidarte de todos los problemas humanos y divinos.














