En plena Gran Vía y no es garito
La Gran Vía de Madrid está de capa caída: los fabulosos cines están cerrando porque hace falta otra tienda espectacular de trapitos, las tiendas de calidad están cerrando porque se les está muriendo la clientela, las grandes cafeterías se están transformando en abrevaderos de turistas y despistados... Es casi la misma sensación que pasarse por los Campos Elíseos de París... ya no es lo que era.
Menuda sorpresa cuando me llevaron a Marzano: tremendas ensaladas con aditamento a discreción, pizzas hechas ahí, pasta potable, ingredientes venidos del país en forma de bota....
El tiramisú es uno de los mejores que he probado, nada empalagoso, jugosito, una delicia.
Excelente café.
El servicio muy atento y competente.
Increíble iluminación por la noche, spots apuntando los floridos centros de mesas con mucho efecto.
Original y espectacular lavabo en los aseos.
Enorme pero bien agenciado.
Todavía pagable.
Ojo con otro inconveniente de nuestra madrileña arteria: aunque se intenta controlar el acceso a este sitio, a veces se cuela algún carterista profesional, -de esos que no lo parecen-, así que no pierdan de vista los bolsos.

