Uno de los grandes
Lugar medio rústico y a la vez elegante.
Mantelitos y servilletas de lino. Bajoplatos plateados. Cubiertos de plata o eso parece. Mesas exiguas pero ambiente de lo más acogedor. Servicio atentíssimo.
Pan exquisito, y mientras se escoge el menú. Deu meu, qué dilema!!! vaca de porcelana aterriza en la mesa, cargada con exquisita mantequilla y una crema de queso para hacer barquitos...
Punto de no retorno: estáis perdidos, así que "de perdidos al río"...
Aquí encontraréis las delicias típicas del cantón suizo de Wallis, con carnes secas y jamones. Podréis también regalaros una magnífica fondue o raclette.
Pero lo que me encantó fue la decadencia de un Wiener Schnitzel (eso de filete empanado o escalope milanesa me suena fatal, qué le vamos a hacer !) preparado como en Viena, en una sartén, servida en la mesa con verduritas y patatitas.
Un Schnitzel como Dios manda, con un empanado crujiente y una carne maravillosa que se funde en la boca. Yo casi me atrevería a decir que hasta mejor que en Viena.
La próxima vez habrá que probar la pularda al horno, especialidad, trinchada y servida delante del comensal.
Un sitio absolutamente recomendable.
Ohio Goza i Más discovered this service :-)